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Regional 15 de Educación conmemora aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte

La Regional 15 de Educación realizó este jueves diversas actividades por motivo a la conmemoración del bicentésimo décimo aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte.

El director de la regional, Rafael Amador Figaris, encabezó una solemne marcha desde su sede hacia el Altar de la Patria ubicado en el parque Independencia, donde también depositó una ofrenda floral para honrar el legado del patriótico.

Al pronunciar las palabras centrales del ceremonioso acto, el maestro y director Regional, Rafael Amador Figaris, destacó la importancia y el valor histórico que representa Duarte para el territorio dominicano que es libre y soberano.

“Juan Pablo Duarte fue un hombre ideal para la nación, alguien que luchó incansablemente por hacer realidad lo que es hoy, la República Dominicana. Trabajar para la Patria es igual que hacerlo para nosotros mismos”, sostuvo Fígaris.

Asimismo, resaltó que el agradecimiento hacia Duarte se refleja en la memoria del corazón y que una muestra de que somos libres e independiente, es visualiza en la bandera tricolor que ondea en el asta de cada centro educativo y otras instituciones.

Al finalizar su discurso, el licenciado agradeció la compañía de los colaboradores de la institución, docentes, estudiantes, directores distritales, técnicos y regionales.

“Es un grato placer hacer culto honrando la memoria de Duarte, quién procuró y luchó junto a otros patriotas, para que hoy tengamos una patria libre, soberana e independiente”, dijo Amador Figaris.

En el homenaje estuvieron presentes junto al director Rafael Amador Figaris el subdirector, Alexander Castro y la encargada de Gestión Humana, Scarlyn Rivera.

Sobre la marcha

La marcha fue liderada por la bandera tricolor dominicana, la bandera institucional de la Regional 15 y las banderas de los seis Distritos Educativos.

El desplazamiento inició desde la Dirección de Educación Regional 15, calle Arzobispo Portes hasta el Altar de la Patria, calle Mariano Cesteros en el Parque Independencia en coordinación Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett).

La actividad fue dirigida por el equipo técnico del área de Ciencias Sociales, Educación Artística y Cultura, en conjunto con la licenciada, Santa De Paula y decenas de estudiantes, educadores, directivos docentes, padres y tutores.

En el recorrido protocolar participaron los centros educativos Colegio San Pio X, Liceo Estados Unidos, Escuela Abigail Mejia y Escuela María Inmaculada.

Fuente: https://expressdiario.com/

¿Quiénes fueron los maestros de Juan Pablo Duarte?

Desde sus primeros pasos como estudiante, Duarte recibió la enseñanza de la mano de excelentes maestros.

Las primeras lecciones de la educación formal de Juan Pablo Duarte, las recibió primero con su madre, y luego con una profesora de apellido Montilla, quien dirigía una pequeña escuela de párvulos.

Más tarde, pasa a una escuela primaria para varones, allí muy temprano dio muestras de su gran pasión por las enseñanzas. En seguida fue recibido en la escuela de don Manuel Aybar, completando sus conocimientos de lectura, escritura, gramática y aritmética elemental.

Los datos que hablan de su aplicación en las aulas, muestran que se trató de un niño excepcionalmente inclinado a los estudios, narran que a los seis años ya sabía leer y decía de memoria el catecismo, como estudiante era presentado por los maestros como modelo de los demás.

Consagrado a estudiar, dedicaba gran parte de su tiempo a la lectura. En el almacén de su padre, daba clases gratis, de escritura y de idiomas a los que demostraban deseos de aprender, además ponía a disposición sus libros que él tanto apreciaba. En su vida de estudiante Duarte no sólo se dedicaba a las materias que les impartían, sino que además aprendió a tocar flauta y guitarra bajo la supervisión del profesor Vicente Mendoza.

Juan Pablo Duarte, siendo casi un niño recibió clases sobre teneduría de libros, ya adolescente bajo la tutoría del doctor Juan Vicente Troncoso uno de los más sabios profesores de la época, estudió Filosofía y Derecho Romano, mostrando, una vez más, su gran deseo de superación y de amor por los estudios.

Cabe destacar que gracias a la dedicación de Duarte por las materias y su pasión por la lectura, sus padres deciden enviarlo al extranjero, con apenas quince años, donde aprende hablar y a escribir varios idiomas: latín, portugués, español, francés, ingles y alemán.

Duarte también fue alumno del doctor Juan Vicente Troncoso, uno de los más ilustre profesores de la época. Con él estudió Filosofía y Derecho Romano, evidenciando su gran deseo de superación y de amor por los estudios.

Bajo la tutoría del maestro haitiano Don Auguste Brouard, Duarte estudió y aprendió el francés durante su adolescencia. También, realizó estudios de inglés con un profesor de apellido Groot. Cuando apenas contaba con quince años de edad, y acompañado por un amigo de la familia, sale rumbo a España, radicándose en Barcelona, donde tenía parientes. En ese momento, Europa estaba llena de ideas pertenecientes al romanticismo, el liberalismo, el nacionalismo y el socialismo utópico, y el joven Duarte se impregnó de todas ellas y de los ambientes revolucionarios de la época. Duarte fue testigo del régimen de libertades y de los derechos que tenían los europeos. Mostró especial interés por las reformas de Cromwell, los cambios producidos en Alemania y en Francia, pero sobre todo los acontecimientos en España y las reformas de la Corte de Cádiz. Estando en España se sabe que residió en Barcelona, donde es posible que estudiase derecho.

Fuente: educando.edu.do

¿Cuántos hermanos tuvo Juan Pablo Duarte?

Cuando Manuela Díez Jiménez casó con el próspero comerciante Juan José Duarte era apenas una adolescente de 15 años, nacida en El Seibo y criada con principios familiares y religiosos muy firmes. Se consagró totalmente a su familia y en poco tiempo tuvo una gran prole, una arista poco explotada en la vida del patricio Juan Pablo Duarte, el cuarto de sus hijos.
La historia no precisa cuántos hijos fueron, historiadores hablan de siete, diez, once y hasta trece, aunque la posición del Instituto Duartiano es que fueron doce, y así consta en un libro de bolsillo titulado “Juan Pablo Duarte, bicentenario de su natalicio, 1813-2013”, editado por esta institución cultural.
En la sala de exposición del Museo de Duarte, ubicado en la Isabel La Católica 304, de la Ciudad Colonial, hay una muestra de retratos de siete de estos hermanos junto a sus progenitores, los cuales fueron creados por el pintor Melanio Guzmán, con bocetos del arquitecto Juan Gilberto Núñez.
Sólo Vicente Celestino, el mayor de los hermanos, tuvo descendencia: Romualdo Duarte Villeta, hijo que tuvo con su esposa dominicana María Trinidad Villeta Ponce de León (1799), hija del italiano Agustín Villeta y la capitaleña María Ponce de León Irujo, informa Julio Rodríguez Grullón, secretario general del Instituto Duartiano, quien nos habló en representación de su presidente, el profesor José Joaquín Pérez Saviñón.
Vicente nació en 1804, es decir que tenía nueve años cuando el patricio Duarte fue traído al mundo, y falleció 11 años antes que éste, en 1865.
Lejos de la inmensa figura de Juan Pablo, Vicente y Rosa fueron los hijos más sobresalientes dentro de la familia Duarte-Díez, y así lo reconoce la historia, por su apoyo firme y consciente a la importante misión que atesoraba su hermano en pro de la causa independentista.
Vicente siguió los pasos de su padre y desde muy joven ya era dueño de un aserradero y exportaba madera a varios países. Contribuyó, al igual que toda la familia, con su dinero a la lucha libertadora contra la opresión haitiana.
Rosa, una jovencita adelantada a la época, igual que Juan Pablo, y con mucha conciencia social, se convirtió, tal vez sin proponérselo, en la primera biógrafa de nuestro principal padre de la patria.
Rosa Protomártir, su nombre completo, nacida el 28 de junio de 1820, escribió en su diario personal los hechos y vivencias que se conocen sobre Duarte y que han servido de base a sus más destacados biógrafos e historiadores, luego recogidos en lo que fue llamado “Apuntes de Rosa Duarte” o “Apuntes para la historia del general Juan Pablo Duarte”.
A esta valiente mujer se le reconoce junto a María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Josefa Pérez, María Baltasara de los Reyes, Ana Valverde y Juana de la Merced Trinidad (Juana Saltitopa), entre otras, como las figuras femeninas que más aportaron a la lucha por la independencia.
Rosa falleció el 25 de octubre de 1888, a los 68 años, en Venezuela, donde vivió exiliada junto a toda la familia.
Juan Pablo Duarte nació siete años antes que Rosa, el 26 de enero de 1813 y falleció a los 63 años, más joven que su hermana, el 15 de julio de 1876. Un día como mañana los dominicanos celebramos su natalicio.
Del resto poco o nada se habla: María Josefa, Manuel, Ana María, Manuel, Filomena, Juana Bautista, Manuel Amáralos, María Francisca y Sandalia, de esta última, la más pequeña hay historiadores que afirman que era hermana de Duarte pero no se tienen documentos que avalen esa información, y de su fecha de nacimiento y fallecimiento solo se tienen referencias.
Rodríguez Grullón relata que por la alta mortalidad infantil que se registraba en la época, de los diez hermanos, tres murieron a muy corta edad: Ana María y uno de los Manuel murieron con tan sólo dos años.
Como podemos contabilizar, Duarte tuvo siete hermanas y cuatro hermanos, tres de ellos fueron llamados Manuel.
La situación de incertidumbre y atropellos que sufrió la familia durante los 22 años de ocupación haitiana y lucha libertadora contribuyó a que algunos de los hermanos de Duarte sufrieran enfermedades mentales, tal es el caso del más pequeño de los Manuel, quien murió demente en Venezuela.
Como consta en textos históricos, Duarte recibió una buena educación escolar y hogareña; tenía entrenamiento militar y de esgrima, era poeta y sabía tocar guitarra, piano y flauta, además de que tuvo la oportunidad de viajar a varios países. Posiblemente esa formación educativa la recibieron todos o parte de sus hermanos, tomando en cuenta que provenían de una familia adinerada, lo que les facilitaba a sus padres costear cualquier enseñanza.
Fuente: hoy.com.do

Don Juan José Duarte, padre del más ilustre dominicano de todos los tiempos; Juan Pablo Duarte

Juan José Duarte Rodríguez, nació en Vejer de la Frontera, provincia de Cádiz, España, el 15 de septiembre de 1768, hijo de Manuel Duarte Jiménez y Ana María Rodríguez Tapia. “Viene a Santo Domingo de donde se marcha en 1801, hacia Mayagüez, cuando Toussaint Louverture ataca. Regresa al país en 1809, cuando Santo Domingo volvió a ser colonia española. y se establece como comerciante proveedor de artículos para barcos, montando un negocio en Las Atarazanas”.
La vivienda familiar estaba en la Isabel la Católica, comprada en 1829 al también sevillano Juan Francisco Santín. Hasta el 19 de noviembre de 1944 el inmueble perteneció a la familia Duarte que entonces lo vendió a Juan Jiménez “y así fue cambiando de dueño hasta llegar a manos de Manuel J. Barrous quien lo vendió al Estado y hoy es la sede del Instituto Duartiano”, consigna el historiador Vetilio Alfau.
Fue el único comerciante extranjero que se negó a firmar un manifiesto en apoyo de Boyer cuando éste invadió Santo Domingo, en 1822, y el que un año más tarde se negó a rendir pleitesía al intruso general Hérard.
“Hombre de conciencia recta y de sentimientos puros, no quiso asociar su nombre a un acto censurable, y al proceder con tanta nobleza e hidalguía, anticipó al heredero de sus virtudes la gloria de sacrificar más tarde su porvenir por dar a sus conciudadanos una patria que, pródiga para con todo el mundo, sólo para con él no ha usado de larguezas ni favores”, escribió José Gabriel García.
Se casó con la señora Manuela Diez. Además de Juan Pablo Duarte, procrearon a Vicente Celestino nació por el año de 1802 en Mayagüez, Puerto Rico. María Josefa nació el 19 de marzo de 1810 en Santo Domingo.
Manuel nació el 11 de diciembre de 1811 en Santo Domingo. Murió de apenas cinco días, el 16 de diciembre de 1811 en Santo Domingo.
Juan Pablo nació el 26 de enero de 1813 en Santo Domingo. Ni casó ni tuvo descendencia. Murió el 15 de julio de 1876 en Caracas, Venezuela.
Ana María debió nacer por el año de 1814 en Santo Domingo. Murió muy niña el 9 de octubre de 1816 en Santo Domingo.
Manuel nació el 21 de noviembre de 1816 en Santo Domingo. Murió a los dos años de edad, el 19 de octubre de 1818 en Santo Domingo.
Filomena nació el 5 de julio de 1818 en Santo Domingo. Murió en 1865 en Caracas, Venezuela.
Rosa Protomártir nació el 28 de junio de 1820 en Santo Domingo. Murió soltera, el 25 de octubre de 1888 en Caracas, Venezuela.
Juana Bautista nació el 24 de junio de 1824 en Santo Domingo. Debió fallecer antes de agosto de 1843 en Santo Domingo.
Manuel Amáralos María nació el 8 de agosto de 1826 en Santo Domingo. Estando en el exilio enloqueció. Murió soltero, el 8 de agosto de 1890 en Caracas, Venezuela.
María Francisca debió nacer por el año de 1831. Murió el 17 de noviembre de 1889 en Caracas, Venezuela.
En 1843, durante la visita del general Charles Hérard a Santo Domingo, don Juan José Duarte dio pruebas de energía cuando se negó a que oficiales haitianos dejaran en su casa una bandera colombiana con aviesos propósitos, consigna Rosa Duarte.
Juan José Duarte Rodríguez, el progenitor del Padre de la Patria, no ha recibido de los dominicanos el reconocimiento que merecen sus sacrificios, entrega, luchas y padecimientos a favor de la República. No se le han erigido estatuas o bustos, ningún monumento honra su memoria, no hay una obra escrita que recoja sus hazañas y dolores. Y no merece homenaje por el simple hecho de haber procreado a Juan Pablo: el historial de su vida es también el de un ardoroso revolucionario, patriota y mártir por la Independencia.
Juan José Duarte Rodríguez en su testamento del 30 de agosto de 1843 en Santo Domingo, nombró sólo a seis de sus hijos: Vicente Celestino, Juan Pablo, Filomena, Rosa, María Francisca y Manuel, como sus únicos herederos universales; sin dudas, los demás hijos habían fallecido para ese momento.
Don Juan vivió la angustia de la persecución y la clandestinidad de su hijo al punto de ocultar su escondite hasta a Francisco del Rosario Sánchez, cuando el general Rivier y sus hombres lo requerían el doce de julio de 1843. “El apesarado anciano no desconfiaba, él había pasado el día con su afligida familia en la mayor tribulación palpando la encarnizada persecución que se le hacía a su más querido hijo; y él a esa hora no había conseguido un lugar seguro donde ocultarle. Y en ese momento miraba a Sánchez como un enviado de la Providencia, y estrechando las manos que le ofrecía con tanta abnegación: “¡Sálvalo! No desconfío… dime en qué parte lo esperas”. Sánchez contestó: “en la plaza del Carmen, frente a mi casa”. El pasaje lo recoge Rosa Duarte en sus Apuntes.
El 25 de noviembre de 1843 su cadáver recibía cristiana sepultura en la bóveda de la capilla del Rosario del templo parroquial de Santa Bárbara, en la ciudad de Santo Domingo.
Texto: Resumen de varios autores, Angela Peña, Héctor Tineo y J. Marcano

Manuela Díez: la virtuosa madre de Juan Pablo Duarte

Nació en Santa Cruz del Seybo, el veintiséis o el veintisiete de junio de 1786, hija de Antonio Díez, natural de la villa de Osorno, en la provincia de Palencia, España, y de Rufina Jiménez Benítez, de Santa Cruz del Seybo.
Se casó hacia 1800 con Juan José Duarte, posiblemente en Mayagüez, Puerto Rico, según supone el notable historiador Vetilio Alfau Durán. Tuvo tres hermanos: Antonio, Mariano y José Acupérnico, y ocho hijos: Vicente Celestino, Juan Pablo, Filomena, Rosa, María Francisca, Manuel, Ana María y Sandalia. Murió en Caracas el treinta y uno de diciembre de 1858.
De ella dice Alfau Durán: “El hecho solo de haber dado a la Patria y ¿por qué no? a la América, un hombre de la altura moral y política de Juan Pablo Duarte, le da pleno derecho a doña Manuela Díez a ocupar un puesto distinguido en el grupo selecto de las mujeres de la Independencia. Pero hay que consignar, en honra de la verdad histórica, que a causa del apostolado de su hijo, cual otra dolorosa, sacrificó su patrimonio, derramó lágrimas amargas, sufrió persecuciones sin cuento hasta ser arrojada para siempre, en unión de sus hijos huérfanos, a llorar su viudez y a terminar su vida en una tierra extraña, en cuyo suelo se confundieron en lamentable y doloroso olvido sus huesos venerables…”.
En La Madre de Duarte, un poema de Ramón Emilio Jiménez, éste expresa: “Manuela Díez Jiménez ¡quién ayer te dijera / que tu ser había sido por Dios predestinado / para que de él naciera el héroe inmaculado / que dio a la democracia del mundo otra bandera! / Fuiste para el Patriota como una sementera, / alma de redención, carne de apostolado, / y como barro puro que encierra oro preciado, / oro de libertad tan noble entraña era…”.
La calle Manuela Díez se extiende desde la Albert Thomas, en María Auxiliadora, hasta la Hermanos Pinzón, en Villa Consuelo.
TEXTO Angela Peña

El manifiesto de los Trinitario del 16 de enero de 1844

En ausencia de Juan Pablo Duarte, quien se encontraba refugiado en Venezuela, fueron Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y Vicente Celestino Duarte quienes se encargaron de dirigir a los Trinitarios. Con recursos muy pobres, haciendo circular hojas manuscritas por todo el país, bajo enorme peligro, se completaba la campaña destinada al logro de más adeptos a la causa independentista, así como la ultimación de detalles.
El más importante de estos documentos fue la célebre Manifestación de los pueblos de la Parte Este de la Isla antes Española o de Santo Domingo, sobre las causas de su separación de la República
Haitiana, del 16 de enero de 1844, escasos días antes de ser proclamada la República Dominicana el 27 de febrero de 1844. Es por consiguiente, el primer documento oficial de la Nación, con el cual se inicia nuestra colección de leyes.
La redacción del documento fue obra de don Tomás Bobadilla y Briones, como lo afirmó el mismo en la sesión del Tribunado el 10 de junio de 1847: “Creo, señores, que ninguno puede ser mejor dominicano que yo. Yo fui el primero que dijo: Dios, Patria y Libertad; yo fui el autor del Manifiesto del 16 de enero; yo en la noche del 27 de febrero me encontraba a la cabeza del pueblo; yo fui el Presidente de la Junta Gubernativa…”
No obstante la afirmación de Bobadilla, que nadie contradijo entonces, hay versiones contrarias acerca de la paternidad del Manifiesto. El historiador haitiano Thomas Madiou, con informaciones suministrados por Manuel Joaquín del Monte, dice que sus redactores fueron Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella. En la Necrología del prócer Manuel Dolores Galván, aparecida en la revista Letras y Ciencias del 19 de noviembre de 1894, se expresa que éste le sirvió de secretario a Sánchez y que “de su puño y letra circuló el Manifiesto del 16 de enero”. Y en una breve relación histórica escrita en 1918 por Eustaquio Puello, afirma éste que su padre, el general Gabino Puello, hizo circular por el Sur de la Isla el Manifiesto manuscrito que escribió su “primo Manuel Dolores Galván en la reunión de Musié Pallén”.

Circulación

Igualmente son diversas y contradictorias las versiones acerca de la circulación del Manifiesto. Una de las versiones más antiguas es la de Madiou, quien presenció de cerca los sucesos de 1844.
Dice Madiou: “Se hicieron varias copias. Juan Contreras fue encargado de llevar una a Pedro Santana al hato de El Prado; las otras fueron confiadas a Gabino Puello, para ser llevadas a Azua, San Juan y Las Matas; él recibió una para Pimentel, personalmente. Este era el jefe de los conjurados en estas dos últimas localidades… Sin embargo, había siempre algunos traidores entre ellos, porque antes de que Gabino Puello llegase a Azua, allí se sabía que estaba en camino, portador del Manifiesto. Buenaventura Báez, el ex-constituyente, que deseaba que la parte del Este se separase de Haití para ser colonia francesa, avisó a Mariano Mendoza, comandante de la plaza, para que hiciese patrullar las afueras del pueblo, a fin de echar mano sobre Gabino Puello. La gestión de Báez fue conocida inmediatamente por los partidarios de la Separación. Ellos decidieron que Valentín Alcántara, que era uno de los suyos, fuese a encontrar a Puello a la entrada de Azua, tomase el Manifiesto y lo llevase a Pimentel, lo que tuvo efecto.”
Acerca de estas misiones, refiere el historiador nacional José Gabriel García que lo primero que hicieron los separatistas luego de establecer relaciones con todos los centros políticos de la parte Este fue “redactar un manifiesto de agravios, del cual se sacaron solamente cuatro copias: una que llevó Juan Evangelista Jiménez al Cibao, otra que circuló Gabino Puello en los pueblos del Sur, otra que dio a conocer Juan Contreras en los del Este, y la que circulaba en la capital y sus inmediaciones… Gabino Puello, que con el pretexto de ir a tocar, como músico, a las fiestas de los pueblos, los visitaba con el manifiesto en el bolsito, corrió en Baní y Azua inmensos riesgos… Juan Evangelista Jiménez, que desafiando el furor de los gobernantes andaba por casi todos los pueblos del Cibao con el documento incendiario en la mano, se vio tan perseguido por el general Morisset, que tuvo de esconderse en La Vega en casa de la familia Villa, la cual se distinguió siempre por su acendrado patriotismo.”
Principios y vigencia
En la noche del 27 de febrero de 1844, al ser proclamada la República Dominicana, fue constituida la Junta Gubernativa de la nueva nación, en cumplimiento de las estipulaciones de la Manifestación del 16 de enero. Fue este documento, desde entonces hasta la publicación de la Constitución de San Cristóbal del 6 de noviembre de 1844, la Ley Sustantiva de la República. Sus postulados constituyeron la norma jurídica y política de la Junta Central Gubernativa. Fue en realidad una Constitución, cuyos cánones, sin estar formalmente articulados, eran sagrados para el patriotismo dominicano.
En la exposición de principios se señalaban los fundamentos esenciales de la Constitución: la creación de un Estado libre y soberano; el sistema democrático; la igualdad de derechos civiles y políticos; la abolición de la esclavitud; la protección a la religión católica; la libertad de cultos; la libertad de imprenta… Contenía, a la vez, un programa de gobierno: la instrucción pública a expensas del Estado; el desarrollo de la agricultura, del comercio, las ciencias y las artes; la emisión de moneda dominicana.
La Manifestación fue adoptada por la Junta Central Gubernativa como norma de sus actos; observada por los constituyentes de 1844 en sus deliberaciones; continuamente invocada por el pueblo como decálogo de la Patria. En los documentos de la época son frecuentes esas invocaciones, aún luego de la publicación de la Constitución de San Cristóbal.
La misma Junta Gubernativa reconoció expresamente el valor legal de la Manifestación. En su Resolución del 29 de agosto declaraba: “es el acta que amanó de los pueblos, que ellos acogieron y sancionaron con una aprobación tácita y expresa, y que fue el norte que siguieron con entusiasmo en la defensa de sus derechos y en las gloriosas acciones que harán eterna la memoria de la República Dominicana, y cuyo Manifiesto determina la voluntad, mantienen en el círculo que en ella ha trazado la conservación de la ley fundamental y los derechos del pueblo, y por consiguiente es sagrado e inviolable como el instrumento de la conservación de la sociedad”.
Con razón, pues, la Manifestación del 16 de enero de 1844 ocupa el primer lugar en nuestra Colección de Leyes.
Referencias
J. Marcano / García, José Gabriel. Compendio de la historia de Santo Domingo. Santo Domingo. 1894.

La pintura distorsionada de Juan Pablo Duarte que está generando polémica

Redacción Digital
Pedernales, R.D.

El presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez Ramírez, pidió a las autoridades municipales de Pedernales a corregir una pintura de Juan Pablo Duarte, que se exhibe en el parque Central de esa ciudad, donde se muestra al patricio sus rasgos físicos distorsionados.

El titular del organismo desaprobó la imagen que, según dijo, no se corresponde con las características faciales del padre de la patria, y la definió como profanación que quebranta los artículos 6 y 7 de la Ley 127-01.

Gómez Rodríguez incitó a las autoridades municipales de todo el país a poner más empeño por proteger los espacios públicos y los monumentos patrióticos, a través de una mayor vigilancia y control.

Esta pintura del fundador de la República, Juan Pablo Duarte y Diez, que hicieron desconocidos en un mural en el parque Central de Pedernales, y que dio lugar a un intento de restauración, dista de los rasgos fisonómicos del patricio”, expresó Gómez Rodríguez

La entidad patriótica solicitó a las autoridades municipales del Gobierno Central a los fines de corregirlo a la mayor brevedad para cesar este agravio a la imagen de Duarte.

Manifestó que, en caso de existir una respuesta rápida por parte de las autoridades pedernalenses, una delegación del organismo patriótico se trasladará a la referida provincia fronteriza.

Gómez Ramírez destacó que “bajo ninguna circunstancia podemos aceptar estos irrespetos, y corresponde a las autoridades policiales y del Ministerio Público investigar a fondo estos desmanes para someter a la acción de la Justicia a quienes, como consecuencia de dichas investigaciones, resulten con su responsabilidad penal comprometida”.

Juan Pablo Duarte “El estudiante”

En este artículo te encontrarás con el Duarte estudiante desde niño. Juan Pablo Duarte y Diez recibió sus primeras enseñanzas de su madre y, luego fue llevado a una pequeña escuela de niños.

Es mucho de lo que se ha hablado de la vida de nuestro prócer y padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, sin embargo,  estaremos conociendo a “Duarte el estudiante”, a fin de destacar su buen desenvolvimiento estudiantil.

Desde sus primeros pasos como estudiante, Duarte dio muestra de su gran dedicación y empeño por los estudios.

Juan Pablo Duarte y Diez recibió sus primeras enseñanzas de su madre y, luego fue llevado a una pequeña escuela de niños, dirigida por una maestra de apellido Montilla.

Más tarde, pasa a una escuela primaria para varones, allí muy temprano dio muestras de su gran pasión por las enseñanzas. En seguida fue recibido en la escuela de don Manuel Aybar, completando sus conocimientos de lectura, escritura, gramática y aritmética elemental.

Los datos que hablan de su aplicación en las aulas, muestran que se trató de un niño excepcionalmente inclinado a los estudios, narran que a los seis años ya sabía leer y decía de memoria el catecismo, como estudiante era presentado por los maestros como modelo de los demás.

Consagrado a estudiar, dedicaba gran parte de su tiempo a la lectura. En el almacén de su padre, daba clases gratis, de escritura y de idiomas a los que demostraban deseos de aprender, además ponía a disposición sus libros que él tanto apreciaba. En su vida de estudiante Duarte no sólo se dedicaba a las materias que les impartían, sino que además aprendió a tocar flauta y guitarra bajo la supervisión del profesor Vicente Mendoza.

Juan Pablo Duarte, siendo casi un niño recibió clases sobre teneduría de libros, ya adolescente bajo la tutoría del doctor Juan Vicente Troncoso uno de los más sabios profesores de la época, estudió Filosofía y Derecho Romano, mostrando, una vez más, su gran deseo de superación y de amor por los estudios.

Cabe destacar que gracias a la dedicación de Duarte por las materias y su pasión por la lectura, sus padres deciden enviarlo al extranjero, con apenas quince años, donde aprende hablar y a escribir varios idiomas: latín, portugués, español, francés, ingles y alemán.

Un poco de historia

El 26 de enero de 1813 nace en santo Domingo el padre de la patria y fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte, hijo de Juan José Duarte, comerciante español y Manuela Diez y Jiménez, oriunda de El Seibo, República Dominicana.

Su padre trabajó tesonera y provechosamente en su negocio de efectos de marina y ferretería, único en su género en la ciudad de entonces, situado en la margen occidental del río Ozama, en la zona conocida con el nombre de La Atarazana.

En esta época nacieron, además de Juan Pablo, dos de los cinco hijos llegados a mayores: Filomena y Rosa. Nacieron otros que murieron jóvenes: Francisca, Sandalia y Manuel.

Duarte falleció en Caracas, Venezuela el 15 de julio de 1876 a los 63 años de edad.

Fuente: educando.edu.do

REALIZAN Primera tarde cultural dedicada a Juan Pablo Duarte en San Pedro de Macorís

SAN PEDRO DE MACORÍS. En una actividad sin precedentes en la Sultana del Este, se llevo a cabo la Primera Tarde Cultural dedicada a Juan Pablo Duarte, con motivo de la conmemoración del 206 aniversario del nacimiento del patricio, la Regional de Educación 05 junto a la Gobernación Provincial y la Alcaldía Municipal de esta ciudad, organizaron este importante evento en la calle Duarte del centro histórico de la ciudad.

El evento artístico cultural se desarrolló con rotundo éxito y con una asistencia masiva de personas que se dieron cita para participar de esta novedosa actividad, la cual contó con la presencia del gobernador Luís Miguel Piccirillo, el Director Regional 05 de Educación licenciado Bolívar Yúnior Sosa Soriano, el Alcalde arquitecto Ramón Antonio Echavarria y la Vice alcaldesa Nelly Pillier, los diputados Juana Vicente y Franklin Peña, así como Carlos Manuel Zorrilla director del Distrito Educativo 05-01 y Yelki Catedral Febles directora del Distrito Educativo 05-02, además del ingeniero Pedro Mota Pacheco Director Ejecutivo del Consejo Estatal del Azúcar y Miguel Ángel Reyes Pichardo presidente de la Cámara de Comercio y Producción de la provincia.

La actividad estuvo compuesta de 16 estaciones establecidas en el trayecto ubicado entre las calles Sánchez y Colón de la emblemática vía que honra la memoria del insigne fundador de nuestra Nacionalidad, con exposiciones pictóricas alusivas a la Independencia, así como la vida y obra del padre de la Patria.

Durante la apertura diferentes centros educativos desfilaron desde la Plazoleta de los Padres de la Patria ubicado en el centro cultural de la ciudad frente a la Catedral San Pedro Apóstol, desplazándose por las avenidas Independencia y Sánchez para finalizar en el tramo de la vía del nombre del patricio.

El trayecto recorrido contó con el acompañamiento de la banda de música de la 6ta Brigada de Infantería del Ejército de la República Dominicana con asiento en esta ciudad, quienes además interpretaron las notas del Himno Nacional bajo la dirección del capitán Albuerme Polanco, en tanto que la bendición del evento estuvo a cargo del padre Ruben Lieby de la Diócesis de San Pedro de Macorís.

Los tres funcionarios representantes de las intituciones organizadoras del evento cultural intervinieron ante el público presente, compuesto además de nuestros estudiantes, por directores de centros educativos públicos y privados, técnicos regionales y distritales, personal docente, administrativo, invitados especiales y público en general.

Las palabras de bienvenida fueron pronunciadas por el Alcalde Ramón Antonio Echavarria, quien aplaudió la gran iniciativa, en tanto que el Gobernador Provincial Luis Miguel Piccirillo McCabe, expresó palabras de motivación, manifestando que es una gran innovación por parte de Educación y que merece el apoyo de toda la población.

Bolívar Sosa, director regional 05, pronunció las palabras centrales del evento, destacando la labor de los diferentes artistas Petromacorisano, de los estudiantes y del voluntariado de jóvenes, manifestando que es una gran oportunidad para el pueblo de San Pedro de Macorís, de resaltar la cultura y el arte propia de nuestro pueblo,  deseando que en lo adelante esta sea una tradición en la provincia.

Un total de 16 estaciones de diferente géneros musicales y exposiciones del arte, fueron presentadas en esta tarde cultural dedicada a Duarte.

En las estaciones de música se logró apreciar las interpretaciones con instrumentos de Cuerdas, Viento y Percusión, Saxofón, Trompeta, Flauta, Trombón, Corno, Trompa, Clarinete, Tuba, Guitarra y piano, mientras que en la exposición de pintura se pudo apreciar el arte de Costumbrismo, Realismo, Arte Figurativo, Retratista, Paisajista, caricaturista y dibujo.

Los artistas Petromacorisano que se dieron cita en esta gran manifestación del arte son: Mariachi Alburquerque, Symphonic Brass, Fabio Federico García, Rafael Augusto Daguendo (Capy), Werlin Natera, Eliezer Mejía y Frandy listo Concepción, Enoch Astacio Nuñez, Dary Starlin de Jesús, Ramón Nicolas de la Rosa,

Los maestros Samuel Hodge y Rubén Florian junto a un colectivo de estudiantes de la Escuela Anexa Juan Vicente Moscoso, grupo de Cámara de la Sinfónica Juvenil San Pedro de Macorís, un colectivo de estudiantes del Politécnico Especialidad en Artes Bienvenido Bustamante, dirigido por el profesor Norberto  Uribe, así como Colectivo de estudiantes miembros de la Orquesta Sinfónica Juvenil Julio Dwint, de San Pedro de Macorís, gestionada por la Fundación San Pedro.

También se contó con una exhibición de Esgrima practicado por estudiantes, mientras que el grupo de jóvenes voluntarios de San Pedro de Macorís, pintaron murales en todos los postes de luz de la calle Duarte.

DEPARTAMENTO DE RELACIONES PÚBLICAS Y COMUNICACIÓN DE LA REGIONAL DE EDUCACIÓN S.P.M.