Síguenos:

Los temas que los adolescentes prefieren no contar a sus padres

Adolescentes. En la vida de todo niño llega un momento en el que empieza a reservarse una parte de su mundo para sí mismo. Deja de contar a sus padres todo lo que le pasa, siente o hace. Suele ocurrir con la llegada de la adolescencia y, con frecuencia, genera conflictos en la relación paterno filial. “Muchas veces, los padres interpretan ese silencio como una falta de confianza, cuando en realidad puede ser una forma de construir su propia intimidad”, explica Natalia Ortega, psicóloga sanitaria en Activa Psicología. “Padres e hijos viven esta situación desde lugares muy diferentes. Los padres suelen pensar que cuanto más sepan, mejor podrán proteger a sus hijos. En cambio, los adolescentes sienten que decidir qué cuentan y qué no forma parte de hacerse mayores”, sostiene la experta, que recuerda que esta etapa está marcada por la construcción de una personalidad cada vez más autónoma y una mayor independencia emocional.

De hecho, según el artículo El secreto necesario. Función del secreto en la adolescencia, escrito por Marta González Rodríguez y publicado en 2019 en la Revista Oficial da Sección de Psicoloxía e Saúde do COPG (del Colegio Oficial de Psicología de Galicia), este cumple una importante función evolutiva que los padres deben aprender a respetar y que casi siempre se aleja de la “mala fama que se le ha adjudicado”. “El secreto cumpliría la importante función de ayudar al adolescente a sentirse más independiente de sus padres y a practicar su autonomía. Manteniendo un secreto, el adolescente metafóricamente crea una frontera entre sus padres y él”, escribe la autora.

Según se van haciendo mayores, los hijos necesitan mayor intimidad, y ese es uno de los temas sobre los que prefieren mantener a los progenitores al margen. “Todas las personas tenemos un mundo interior y privado que nos gusta preservar y proteger y que mantenemos más o menos en secreto. De hecho, cuando somos adultos sabemos que no todo debe ser contado”, afirma Alejandro Villena, psicólogo y sexólogo clínico y director y fundador de Piénsatelo Psicología, un proyecto de salud mental especializado en adicciones comportamentales. “Los secretos ayudan a los adolescentes a establecer una base para la intimidad emocional primero y sexual después”, recalca Villena.

Respecto a los temas sobre los que los jóvenes suelen guardar silencio, suelen ser asuntos que socialmente se siguen considerando tabú, señala Ortega. En concreto, se refiere a la sexualidad, las primeras relaciones de pareja, el consumo de alcohol u otras sustancias, la identidad sexual…Muchas de las dudas, preocupaciones y experiencias propias de la adolescencia se comparten antes con los amigos que con la familia.

Muchas de las dudas, preocupaciones y experiencias propias de la adolescencia se comparten antes con los amigos que con la familia.© Compassionate Eye Foundation/Steve Smith (Getty Images)

Sexo y primeras relaciones íntimas

En lo que se refiere a la sexualidad, Nayara Malnero, psicóloga y sexóloga clínica (con 238.000 seguidores en Instagram), reprocha a los padres que se enfrentan a ella con una especie de doble moral. “Si se enteran de que han tenido relaciones sin contárselo, se molestan; pero, si se lo cuentan, se enfadan e incluso les cae la bronca”, censura la también sex coach. Hay un problema de comunicación del que los responsables son, al fin y al cabo, los adultos. La recomendación de la experta es crear un espacio en el que los adolescentes se sientan cómodos y no entiendan el sexo como un tabú del que no se habla. “Si esto no sucede, los jóvenes, aunque lo necesiten, prefieren preguntar a otros, a sus educadores, a influencers o, a veces, con suerte, a especialistas. A mí, por ejemplo, me escriben muchísimo. Y a veces me cuentan situaciones muy dramáticas. Por ejemplo, varias chicas me han contado que están embarazadas y no saben qué hacer ni cómo solucionarlo, solo que no se lo quieren decir a sus padres”, explica Malnero.

Consumo de porno

Hay que partir de la idea de que el porno, en gran medida, va en contra de una sexualidad saludable. “Se cosifica al otro, suele haber conductas agresivas, provoca en los adolescentes sensaciones desagradables y la impresión de que se está haciendo algo que no está bien, algo de lo que sentirse avergonzado y por lo que se va a ser juzgado”. Así justifica Villena el silencio de los hijos con respecto al visionado de porno. A pesar de ello, recomienda no regañar a los chavales si los padres se enteran de que lo consumen. Al contrario, hay que aprovecharlo como una oportunidad para hablar de ello. “Informarles de qué es una sexualidad sana y los problemas que puede acarrear ver pornografía; y calibrar la magnitud de este visionado, si es esporádico o pasa a un nivel perjudicial”. En cualquier caso, el experto sugiere tirar de naturalidad, acompañar sin juicio y con empatía.

Orientación sexual

Algo tan habitual e inconsciente como hablar de una manera heteronormativa puede provocar sensación de inseguridad en adolescentes que se plantean dudas sobre su orientación sexual, lo que les puede llevar a protegerse con el silencio y la ocultación, explica Ana Blázquez Ares, sexóloga y terapeuta de pareja. La buena noticia es que nunca es tarde para darle la vuelta a esa situación. “Se puede aprovechar lo que se ve en las noticias, las series o situaciones en la calle para explicarles de manera asertiva que estamos presentes y que pueden contar con nosotros”, recomienda. Blázquez pone en valor que el hecho de que no pregunten o no hablen de ello no significa que no tengan dudas. “Igual que con otras cosas del día a día se las explicamos sin que nos pregunten, deberíamos hacer lo mismo con la sexualidad, de una manera orgánica, natural”, concluye.

Respetar la intimidad de los adolescentes no está reñido con mantener un vínculo cercano y de confianza.

Respetar la intimidad de los adolescentes no está reñido con mantener un vínculo cercano y de confianza.© Artur Debat (Getty Images)

Primeros noviazgos

Enamorarse, comenzar a salir con alguien o simplemente sentirse atraído por otro son situaciones que los adolescentes viven con mucha intensidad. “Esa intensidad les hace sentirse vulnerables, expuestos emocionalmente, y eso les provoca sentir vergüenza. Además, las posibles bromas familiares y las preguntas de control les producen rechazo a la hora de contarlo”, afirma Amaya Prado, psicóloga experta en Psicología Educativa y Psicología Clínica en infancia y adolescencia. Puede pasar que los padres se enteren por otros de que sus hijos han iniciado una relación. En ese caso, no cabe entrar en pánico, ni enfadarse ni reprochar la falta de confianza. “La clave está en abrir la puerta a la conversación a través de comentarios sencillos, transmitiendo disponibilidad para escuchar cuando ellos decidan hablar y sin presionar para obtener una confesión inmediata. Cuando perciben una respuesta de calma, escucha activa, curiosidad respetuosa y confianza por parte de sus padres, se vuelven mucho más propensos a compartir información de forma espontánea”, aclara la experta.

Alcohol y cannabis

“La curiosidad por lo nuevo, a menudo, convierte a los adolescentes en impulsivos, poco reflexivos y necesitados de estímulos intensos. Por lo que, en esta etapa, probar y experimentar con alcohol o cannabis se convierte en algo estimulante”, argumenta la psicóloga perinatal Raquel Huéscar. Pero eso no significa que no les suponga riesgos importantes, de los que es labor de los padres informarles. Para ello, la especialista en infancia recomienda abrir un espacio de diálogo. “Aquel en el que se aborde lo importante de guardarse de los riesgos, de llamar a casa a cualquier hora si lo necesitan, de explorar qué les lleva a consumir, con quién lo hacen y por qué, entender cómo les puede hacer sentir mezclar muchas sustancias y el riesgo que supone”. Y añade que, más importante que hablar, es siempre escuchar de verdad para comprender qué les lleva a determinados comportamientos o consumos. “A veces, en su mayoría, es una actividad grupal lúdica de experimentación, pero, en ocasiones, esconde malestares y el consumo es una forma de anestesia”. Por eso, Huéscar recomienda observarlos y tratar de escuchar las señales que lanzan y que, a veces, a los padres les cuesta entender.

Guardarse algunas cosas forma parte del crecimiento. Lo importante, coinciden los especialistas, es que los adolescentes no sientan la necesidad de esconder aquello para lo que sí necesitan ayuda.

Fuente: https://www.msn.com/

Elizahenna Del Jesús
Elizahenna Del Jesús
Coordinadora Editorial en Plan LEA, Listín Diario, graduada Magna Cum Laude de la Licenciatura en Letras Puras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

Últimas noticias: