Excelencia Popular. 61 estudiantes meritorios reciben este respaldo para iniciar su formación universitaria y técnica.
Detrás de cada estudiante que llega a la universidad o a un centro de formación técnica hay una historia. Hay horas de estudio, sacrificios familiares, sueños y, muchas veces, obstáculos económicos que pueden hacer más difícil continuar el camino.
Para 61 jóvenes dominicanos, este año ese camino comienza con una nueva oportunidad.
El Banco Popular Dominicano incorporó a estos estudiantes meritorios de escasos recursos a su programa Excelencia Popular, una iniciativa que busca facilitar el acceso a la educación superior y técnico-profesional a jóvenes con un desempeño académico sobresaliente.
Con esta nueva promoción, el programa alcanza 694 becados y egresados: 301 estudiantes que actualmente reciben el beneficio y 393 jóvenes que ya completaron su formación.
Una beca es más que pagar una carrera
Cuando se habla de una beca, suele pensarse primero en el apoyo económico que permite cubrir una parte o la totalidad de los estudios. Sin embargo, una oportunidad educativa puede significar mucho más.
Puede ser la tranquilidad de una familia que sabe que su hijo podrá continuar estudiando. Puede ser la posibilidad de concentrarse en aprender sin que las limitaciones económicas se conviertan en una barrera. Y también puede ser la confianza que necesita un joven para comenzar a imaginarse en el lugar que sueña ocupar mañana.
Excelencia Popular procura acompañar a sus beneficiarios durante ese proceso. Además del respaldo para cursar sus estudios, el programa complementa la formación con herramientas, experiencias y conocimientos orientados a fortalecer sus competencias y facilitar su incorporación al mundo profesional.
Actualmente cuenta con 23 instituciones académicas aliadas, entre universidades, centros de formación técnica e instituciones de educación inclusiva.
El mérito abre la puerta, pero la constancia sostiene el camino
Durante la entrega formal de las becas, realizada en la Torre Popular, el presidente ejecutivo del Banco Popular, Christopher Paniagua, destacó que cerca del 80 % de los egresados del programa está empleado y que uno de cada cuatro ocupa posiciones de liderazgo o supervisión.
Estos datos muestran que el acompañamiento educativo puede tener efectos que van más allá de un título universitario: puede convertirse en una herramienta para construir independencia, desarrollar capacidades y participar activamente en el crecimiento del país.
“Cuando apoyamos la educación, no solo transformamos la vida de un estudiante; también fortalecemos el futuro de nuestras instituciones y de la República Dominicana”, afirmó Paniagua.
Pero una beca, por sí sola, no hace el trabajo. Detrás de cada egresado hay también disciplina, esfuerzo y perseverancia.
Jóvenes que inspiran a otros jóvenes
La ceremonia también sirvió para reconocer precisamente ese esfuerzo. Cinco egresados de la promoción de 2025 fueron distinguidos por su alto desempeño académico y comportamiento ético.
Se trata de Miri Song, egresada de Mercadeo de UNIBE; Magdaliz Reynoso, graduada de Gestión Financiera y Auditoría de la PUCMM; Sebastián García Otaño, egresado de Ingeniería Industrial de UNAPEC; Mercy Mercedes Estrella, graduada de Ingeniería en Tecnología de Alimentos del ISA; y María Teresa Antuna Canela, egresada de Ingeniería en Ciberseguridad de INTEC.
Cada uno recibió un premio de RD$100,000 para futuros gastos educativos, además de un trofeo.
El reconocimiento recuerda algo importante para quienes están comenzando su vida universitaria: alcanzar una meta no depende únicamente del talento. También requiere aprender a perseverar cuando los resultados no llegan de inmediato.
Una generación que tendrá que aprender toda la vida
Los nuevos profesionales entrarán a un mundo laboral que cambia rápidamente. Por eso, la formación no puede limitarse a memorizar contenidos o completar asignaturas.
Durante el encuentro, Arturo López Valerio, socio fundador de Tabuga, impartió la conferencia “Pensar con máquinas: la primera generación que ejercerá desde la infraestructura cognitiva”, en la que abordó los desafíos que plantea la tecnología para las nuevas generaciones.
El mensaje resulta especialmente pertinente para los estudiantes que comienzan ahora su formación: las herramientas pueden cambiar, las profesiones pueden transformarse y surgir nuevos campos de trabajo, pero la capacidad de aprender, pensar críticamente, adaptarse y resolver problemas seguirá siendo fundamental.
El primer paso de una historia que apenas comienza
Los 61 nuevos becados recibieron también computadoras portátiles para apoyar sus actividades académicas.
Sin embargo, más allá de los recursos materiales, lo que estos jóvenes reciben es la posibilidad de avanzar.
Una beca no garantiza que el camino será fácil. Lo que hace es abrir una puerta que, de otro modo, podría permanecer cerrada.
A partir de ahora, serán ellos quienes tendrán que recorrer ese camino: asistir a clases, estudiar, equivocarse, volver a intentarlo, descubrir sus capacidades y prepararse para aportar desde sus propias profesiones.
Y ahí está una de las mayores enseñanzas de iniciativas como esta: invertir en un estudiante es apostar por todo lo que ese joven puede llegar a aportar a su familia, a su comunidad y a la sociedad.
Porque cuando una persona encuentra una oportunidad y decide aprovecharla, su logro puede convertirse también en inspiración para quienes vienen detrás.


