Ligia Amada Melo. Es una pena que cada año para el inicio del año escolar se produzcan incertidumbres en los padres de los estudiantes por no tener asegurado el cupo para sus hijos.
Actualmente el Sistema Educativo en los niveles preuniversitarios para el año escolar 2026-2027 cuenta con 2.6 millones de estudiantes de los cuales 78% corresponde al sector público dirigido por el MINERD, habiendo ingresado este año 120,000 nuevos estudiantes, de los cuales 81,000 corresponden al sector público, de acuerdo con los datos ofrecidos por las autoridades del MINERD.
El ministro Dr. Luis Miguel de Camps asegura que todos los estudiantes tendrán asegurados un cupo en los diferentes planteles, pero a su vez expone que para ello han utilizado las siguientes modalidades: inscripción de estudiantes en colegios privados y uso de aulas modulares. Sabemos que estas modalidades, constituyen medidas de emergencias, pero no solucionan el problema, ya que en el caso de las aulas modulares no cumplen con los requisitos pedagógicos y físicos para el logro de los aprendizajes.
Es tiempo ya que las autoridades educativas apliquen estrategias de mayor alcance. He sugerido en otros artículos que el MINERD debe realizar con antelación las proyecciones del crecimiento estudiantil en cada Distrito Educativo para cada nuevo año, para lo cual hoy les favorece poder aplicar la inteligencia artificial. Una vez determinadas las demandas, es necesario desarrollar un plan estratégico de contratación de ingenieros para la construcción de las nuevas aulas y el mantenimiento de las mismas en cada Distrito Educativo, así como en los servicios.
Por otra parte, proponemos que no solo se trabaje para resolver el problema de aulas, sino uno más importante aún, como asegurar el desarrollo de aprendizajes en los estudiantes de todos los grados. Entre esas medidas me permito proponer que cada año se realice una evaluación de los logros alcanzados por los profesores y en los casos necesarios, reubicarlos en otro grado bajo un proceso de capacitación.
En el caso de la lectura, que como sabemos constituye uno de los déficits más altos, ya que la mayoría de los estudiantes llegan al tercer grado sin comprender lo que leen, sugiero suprimir la promoción automática en el primer y segundo grado. Esta modalidad fue aprobada por el Consejo de la Secretaría de Educación en la gestión que me correspondió dirigir como Secretaria en el período gubernamental 1996-2000. La misma se basada en evitar que niños del primer grado que no habían alcanzado el nivel de lectura repitieran el mismo y participaran en el nuevo año con estudiantes de nuevo ingreso, pero esto requería que el profesor de primer grado entregara al de segundo las competencias que cada niño había alcanzado y cuales aún no había logrado, para trabajar en el desarrollo de las mismas. Esto tanto para los alumnos del primer grado al segundo, como para los de segundo a tercero. Pero penosamente esta modalidad no se aplicó con los requerimientos establecidos, por lo cual hay razones suficientes para suprimir la modalidad descrita.
Por otro parte, sabemos que muchos profesores de primer grado no tienen las actitudes ni las competencias para alfabetizar, por lo cual es imprescindible que en cada institución del nivel primario, se evalúen y se reubiquen.
A su vez es necesario aplicar nuevamente la lectura comprensiva en todos los grados.
Otra consecuencia de la baja comprensión de la lectura lo constituye el bajo nivel que el país alcanza en las pruebas PISA.
Consideramos que, ante los déficits expuestos, el gobierno a través de las instancias correspondientes estudie a tiempo y diseñe estrategias que superen estos déficits.
Fuente: listindiario.com


