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Claves que hacen que el método Montessori resurja con fuerza

Dácil Martín Petrini

Con este método, para entrar en clase, los niños se quitan el calzado, prima el trato de respeto entre compañeros, pero también hacia el entorno. Las aulas son ambientes preparados donde los niños pueden moverse con libertad y elegir lo que hacer en todo momento. Además, se trabaja el currículo y destrezas como sociabilidad, creatividad, autosuficiencia, cuidado personal y del entorno… ¿Quieres conocer más sobre el método Montessori?

Hace unos cinco años el método Montessori era una elección educativa alternativa y reservada para algunos pocos que buscaban otras maneras de entender las escuelas. Y eso que se trata de algo que viene funcionando en muchísimos países del mundo desde hace más de cien años. A día de hoy, cada vez se están abriendo más centros e incluso los públicos se están interesando por aplicar muchos de sus principios filosóficos.

Pero, ¿en qué consiste esta metodología? La palabra Montessori viene de su creadora María Montessori, una mujer que destacaba por su gran inteligencia e iniciativa. Antes de centrarse en la pedagogía fue médico y basó toda la creación de su sistema educativo en el método científico. Observó a los niños y diseñó materiales y ambientes adaptados tanto a sus necesidades como a sus etapas de desarrollo.

Los principios básicos
  1. Un profundo respeto al niño.Lo que implica un trato personalizado y amable, conocer a cada uno de los niños y buscar fórmulas para cubrir sus necesidades evolutivas, seguir su ritmo y tener en cuenta sus intereses, así como creer en sus capacidades.
  2. Trabajar siempre hacia la independencia.Como decía Montessori: “Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo”. La intervención del adulto o guía del aula será siempre la de dar estrategias a los niños para que aprendan a hacer las cosas por sí solos. Esta consigna debe acompañar todas las etapas del desarrollo, desde el bebé que empieza a controlar sus movimientos, hasta el adolescente que investiga para crear sus propios conocimientos según proyectos.
  3. Educar por la paz.En ocasiones, esta metodología se centra en el mero uso de los materiales específicos que su autora creó, pero Montessori lo que quería era construir una sociedad por cohesión. Si desde la infancia se eliminan elementos que promuevan la competitividad y la frustración en los niños, así como la ira y el orgullo del adulto hacia el menor, lo más probable es que esos alumnos se conviertan en adultos armónicos e independientesque cuestionan aspectos injustos.

Esta sociedad por cohesión también se construye en ambientes donde hay mezcla de edades. Por eso, los niños se agrupan en aulas de 0 a 3 años; de 3 a 6; de 6 a 9; y de 9 a 12, de forma que la competitividad se sustituye por la colaboración y las potencialidades florecen para fortalecer las relaciones. Los niños participan activamente en el cuidado y limpieza del aula, las plantas y las mascotas, lo que promueve que crezcan con el sentido de la responsabilidad.

Un material muy estudiado

La guía o docente Montessori actúa como conexión entre el material preparado y los niños. Les muestra, de manera individual o en pequeños grupos, cómo manejar el material para que ellos construyan su propio aprendizaje a través del ensayo y error. Para que este trabajo pueda llevarse a cabo y funcione es importante conocer dos puntos clave en el desarrollo de los niños:

  • Período sensible:son sensibilidades especiales, características de los estados infantiles, son pasajeros y se limitan a la adquisición de un carácter determinado. El aprendizaje en ese momento está lleno de vida y alegría, y el adulto debe ofrecerle cosas que permitan el salto evolutivo—ya que ese periodo, si no se estimula, se pierde para siempre. Una vez perdido el periodo sensible, pueden adquirir esa destreza, pero con muchísimo esfuerzo y desgana—.
  • Mente absorbente:es la manera en la que aprenden los menores de 6 años, sin esfuerzo, absorben todo del ambiente que les rodea. Nadie tiene que darles instrucciones formales, simplemente, cuando los niños llegan a su madurez cerebral y morfológica aprenden a hablar. Esto mismo sucede para adquirir otras destrezas como leer, escribir o calcular. El material Montessori invita a los niños a aprender por sí mismos cuando se encuentran preparados -cuando aparece el periodo sensible-, es por ello que se cuida el diseño del aula.El fenómeno de la mente absorbente es lo que hace también que los niños reproduzcan todo lo que ven.

Al fin y al cabo, las escuelas Montessori son escuelas para la vida, donde no sólo nos acercamos a aspectos curriculares, sino que se aprenden destrezas que usamos día a día en la vida adulta: sociabilidad, creatividad, autosuficiencia, cuidado personal y del entorno, cortesía y respeto, entre otros.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

 

10 lecturas para aprender inglés

¿Sueles utilizar la lectura como recurso educativo? Lo cierto es que las ventajas de ello son muy significativas y numerosas, así que te animamos a que lo incorpores a tus herramientas habituales. Y en las clases de lengua extranjera, ¡es todavía más importante!

Además, fomentar la lectura en el aula es una excelente forma de trabajar los valores mientras aprendemos inglés. ¡Todo son ventajas! No te pierdas las recomendaciones que te traemos, organizadas por edad, para que tus estudiantes puedan aprender mientras lo pasan en grande:

Primaria (de 6 a 12 años)
  • Little Red Riding Hood: Trabajar con un clásico, una historia que ya los maś pequeños conozcan, puede ser una genial idea para las primeras lecturas, ya que será más difícil que se pierdan y disminuya su motivación.
  • I’m reading!: Pensada para los más pequeños, en esta web encontrarás un gran número de lecturas y recursos para que practiquen y mejoren su inglés. ¡No te la pierdas!
  • Cuentos tradicionales:Una selección con los relatos tradicionales más conocidos, del cuento de ‘La liebre y la tortuga’ a ‘La historia del patito feo’, para que puedas escoger la que más se adapte a tus alumnos. ¿Cuál es tu favorita?
  • Bugaboo the Wicked Witch:La historia de una bruja algo simplona, que decide volverse buena tras recibir un golpetazo en la cabeza. ¡Pero tener poderes y no saber la mejor manera de utilizarlos puede ser muy peligroso!
  • Dracula and his family:¿Habías pensado alguna vez que la vida y la rutina del Conde Drácula puede ser como la de cualquiera de nosotros? ¡Descúbrelo junto a tus alumnos en este relato con geniales ilustraciones!
Secundaria (de 12 a 16 años)
  • Detective stories: Recopilación de historias de detectives, que incluye algunos relatos del conocidísimo autor Arthur Conan Doyle. Realiza un repaso por la historia del género, desde la racionalidad de Sherlock Holmes a las modernas piezas en las que se presenta al criminal como el anti-héroe. Elemental, queridos…¿verdad?
  • The picture of Dorian Grey: Todo un clásico de Oscar Wilde que tus alumnos no se pueden perder. Su publicación, en 1890, provocó ardientes debates sobre el arte y la moralidad y sacudió profundamente a la sociedad victoriana. ¿Quieres saber por qué?
  • Oliver Twist: Este clásico de Charles Dickens narra las aventuras y las dificultades de Oliver Twist, un pobre huérfano que vive en Londres a principios del siglo XIX. ¿Logrará triunfar la inocencia de Oliver a pesar del hambre y la miseria?
  • Grandes clásicos: Una completa página en la que encontrarás una selección de textos cortos de grandes clásicos de la literatura universal. Algunos de ellos incluyen audio para que puedas escuchar y practicar tu pronunciación.
  • Relationships: Este apasionante libro contiene fragmentos de romances de algunos de los autores más representativos de la literatura inglesa del siglo XX, desde George Orwell hasta Virginia Wolf y James Joyce. ¡Imprescindible!

Y tú, ¿qué libros o recursos utilizas en tus clases de inglés? ¡Compártelo con otros docentes en el grupo de interés relacionado!

Fuente: es.tiching.com/

 

Descubre cuántos libros podrías leer si salieras de algunas redes

¿Te has parado a pensar en que quizás estás desperdiciando tu tiempo con esos pequeños hábitos que no construyen nada bueno en tu vida?

Si tomas conciencia de tu tiempo y le das el valor que realmente se merece, te darás cuenta de que tú y sólo tú eres el que decides cómo quieres que te afecten las cosas y de qué manera les harás frente. Dejarás de desperdiciar tu tiempo o dejarás de ponerlo al servicio de actividades vacías de sentido para ti.

Sírvete, por tanto, de la determinación, pasa a la acción, sé optimista, creativo, plantéate nuevas metas y nuevos desafíos, sé asertivo en tus planteamientos y no le temas a los cambios. Así y sólo así es cuando la gestión de tu tiempo te llevará a cumplir todos y cada unos de tus sueños.

Warren Buffett, considerado uno de los más grandes inversores y empresarios del mundo, decía: «si quieres tener éxito, lee 500 páginas de buenos libros al día».

Seguramente estés pensando, resignadamente, que es imposible encontrar tiempo para poder leer 500 páginas diarias. Pero el periodista Charles Chu, en un artículo para la innovadora revista Quarz, ha llegado a la conclusión de que no es tan difícil ni alcanzar esas 500 páginas diarias ni devorar 200 libros al año.

El motivo es que un estadounidense medio invierte unas 608 horas al año en las redes sociales y 1642 en ver la televisión. Con una comprensión lectora normalita (400 palabras por minuto), solo con el tiempo que inviertes en divagar por redes sociales podrías leer unos 200 libros al año (o mil resúmenes). ¿Necesitas más argumentos?

«No he conocido a ninguna persona sabia que no leyese todo el tiempo», Charlie Munger.

¿Qué distingue a aquellas personas que destacan por su inteligencia? En muchos casos, dedicar una hora al día a la lectura puede marcar la diferencia. A pesar de ello,  tres de cuatro españoles no ha pisado nunca una librería y cerca de la mitad no lee absolutamente nada que no sean frases sueltas. En nuestro país, entre Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y WhatsApp, por citar sólo las más conocidas, nos dejamos 96 minutos del día (según los datos de la agencia We Are Social). También podríamos, por tanto, leer todos esos libros.

Cómo hacer para que tus estudiantes lean 40 libros al año

Laura Vidal

La profesora estadounidense Nancie Atwell.

Actualmente, Nancie Atwell  vuelve a ser noticia, ésta vez por haber conseguido un objetivo que cualquier programa educativo del mundo envidiaría: sus estudiantes leen un promedio de 40 libros al año. Y lo hacen porque quieren.

En 2015, la profesora estadounidense Nancie Atwell se convirtió en la primera ganadora del Global Teacher Price (un premio que podría considerarse “el nobel de la educación”). Fue merecedora de un premio de 1 millón US$ concedido por la Fundación Varkey a “una innovadora y cariñosa maestra que ha tenido un impacto inspirador en sus estudiantes y comunidad”.

Los estudiantes concurren al Center for Teaching & Learning (CTL), en Maine, del que Nancie es fundadora, y están en el 7º y el 8º grado (tienen entre 11 y 14 años). Su promedio de lectura es excelente, ya que en Estados Unidos el promedio de libros leídos al año por los jóvenes, teniendo en cuenta los que leen por obligación, ronda los 10.

El método utilizado para atraer a los niños hacia la lectura es sencillo: según la profesora, las claves son una oferta variada que contemple los intereses diversos de los niños; y una disponibilidad de tiempo y espacio para leer en la escuela.

De este modo, los estudiantes del instituto cuentan con un tiempo libre de otras obligaciones para dedicar a la lectura, y lo hacen en un espacio diseñado para eso: sillones y cojines cómodos, distintos de los asientos en los que permanecen durante las otras horas de la jornada escolar, una biblioteca atractiva y un ambiente tranquilo. Además, Nancie confía en que el hábito de la lectura comience en la escuela y se afiance en casa.

“La clave es que sean ellos los que deciden qué leer”, explica Atwell. “Mis estudiantes devoran los libros porque la biblioteca del aula está llena de historias interesantes, porque disponen de tiempo a diario para leer en la escuela y porque confío en que sigan leyendo en casa todas las noches”.

Fuente: labioguia.com

Un diccionario realizado por niños se convierte en Best Seller

La idea surgió hace algunos años, en una escuela rural de Colombia. Un maestro, en un taller de creación literaria, propuso a los niños imitar un diccionario, pero pudiendo escribir las definiciones que quisieran.

Casa de estrellas es justamente la definición que Carlos, un chico de 12 años, propuso para la explicar el universo.

Además de esa definición, en el diccionario se describen muchas otras palabras, ordenadas alfabéticamente, como si se tratara de uno convencional, pero con una mirada completamente distinta en cuanto al contenido.

Así, Dios es el amor con pelo largo, los adultos son personas que hablan todo el tiempo de sí mismas, y Colombia, simplemente un partido de fútbol, según la define Diego, que tiene 8 años.

Algunas definiciones

labioguia.com

  • Adulto: persona que en toda cosa que habla, primero está ella (Andrés Felipe Bedoya, 8 años).
  • Anciano: es un hombre que se mantiene sentado todo el día (Maryluz Arbeláez, 9 años).
  • Agua: transparencia que se puede tomar (Tatiana Ramírez, 7 años).
  • Blanco: un color que no pinta (Jonathan Ramírez, 11 años).
  • Campesino: un campesino no tiene casa, ni plata. Solamente sus hijos (Luis Alberto Ortiz, 8 años).
  • Cielo: donde sale el día (Duván Arnulfo Arango, 8 años).
  • Colombia: es un partido de fútbol (Diego Giraldo, 8 años).
  • Dinero: osa de interés para los demás con lo cual se hacen amigos y no tener esto, hace enemigos (Ana María Noreña, 12 años).

    labioguia.com

  • Dios: es el amor con pelo largo y poderes (Ana Milena Hurtado, 5 años).
  • Envidia: tirarle piedras a los amigos (Alejandro Tobón, 7 años).
  • Iglesia: donde uno va a perdonar a Dios (Natalia Bueno, 7 años).
  • Luna: es lo que nos da la noche (Leidy Johanna García, 8 años).
  • Oscuridad: es como la frescura de la noche (Ana Cristina Henao, 8 años).
  • Paz: cuando uno se perdona (Juan Camilo Hurtado, 8 años).
  • Soledad: tristeza que le da a uno a veces (Iván Darío López, 10 años).
  • Tiempo: algo que pasa para recordar (Jorge Armando, 8 años).
  • Universo: casa de las estrellas (Carlos Gómez, 12 años).
  • Violencia: parte mala de la paz (Sara Martínez, 7 años).

Estas definiciones muestran cómo los niños ven el mundo con otros ojos, más ingenuos pero muchas veces muy acertados.

El libro se convirtió en un éxito de ventas, que ya fue editado cuatro veces, y la idea se ha difundido por el mundo, abierta a que otros proyectos similares puedan contar cómo ven el mundo los niños de cada región, ciudad o pequeño pueblo, para recordarnos que todos podemos tener, sobre lo mismo, una mirada diferente y muy especial.

Fuente: labioguia.com

Cómo aficionar a los niños a la lectura

Consuelo Cuevas

Las edades en las que debemos aficionar a los niños a la lectura es a partir del año o año y medio. A esta edad un niño o una niña, pueden disfrutar con un cuento adecuado, con una revista específicamente pensada para su nivel de comprensión y de madurez.

La iniciación en la lectura requiere calma y cierta dosis de dedicación. Con un niño pequeño, tampoco se puede alargar demasiado el tiempo dedicado a disfrutar de una historia, porque su capacidad de atención es aún muy limitada.

Estímulos para aficionar a los niños a la lectura

Es preciso elegir un momento adecuado, de tranquilidad, cuando el niño esté relajado, no ocupado en otra actividad o interesado por otra cosa, y el adulto no tenga prisa. Hay que buscar un ambiente adecuado, un espacio cómodo y tranquilo, sin demasiadas interferencias (ruidos, movimientos). Un rincón en el que el niño pueda sentarse junto a adulto o en sus rodillas, o apoyarse sobre una mesa baja, por ejemplo, para poder tener la postura que le resulte más cómoda para centrarse.

Se necesita también una actitud que favorezca el encuentro del niño con el adulto en torno a una historia: el adulto debe dedicarse esos poco minutos, en cuerpo y alma, a disfrutar con el libro o con la revista elegidos. Si él disfruta, el niño lo percibirá y le será más fácil concentrarse en la actividad. Hay que aceptar la reacción del lector: a veces estará más disperso, se irá y volverá, o no… Pero hay que continuar unos minutos leyendo o narrando de memoria el cuento, porque a veces el niño, aparentemente ocupado en otra cosa, sigue escuchando.

Y no hay que forzar demasiado las cosas: hay veces en que el ánimo del niño no permitirá proponerle una actividad que requiere cierta quietud.

Un momento excelente es la hora de dormir, cuando el niño está cómodamente en su cama. Un cuento corto, contado a media voz, con un poco de soltura, le ayudará a desconectar de la actividad del día, le relajará y le ayudará a conciliar el sueño dormir (lo que no siempre le resulta fácil por sí mismo).

Aficionar a los niños a la lectura antes de que aprendan a leer

Un niño de entre 1 y 3 años tiene una capacidad aún muy limitada de atención, por lo que los momentos de acercamiento a un libro o a una revista serán necesariamente breves.

Entre la enorme oferta editorial, hay que elegir con esmero. Conociendo el carácter del niño, su personalidad, sus gustos incipientes (pero a veces muy marcados) y teniendo en cuenta su edad, el adulto tiene que elegir cuidadosamente el soporte de la lectura: un libro que le niño pueda manipular, una revista con diferentes contenidos adaptados a su edad y con dibujos grandes, atractivos, reconocibles, que le aporten placer y también información.

A estas edades en que el niño todavía no sabe leer, la imagen, la ilustración, es una fuente de entretenimiento y de conocimiento (de hecho el niño hace una lectura de imágenes en las que descubre muchos objetos y muchos matices). Por tanto, hay que buscar también libros y revistas con buenas ilustraciones. Las revistas tiene una ventaja añadida: en un mismo ejemplar, ofrece al niño un abanico amplio de estilos de ilustración. Unos les gustarán más que otros y, así, poco a poco y casi sin darse cuenta, va perfilando también sus propios gustos.

Y para lograr encandilar a un niño con la lectura, hay que elegir un buen momento del día en que el niño esté dispuesto; un espacio tranquilo, sin demasiados ruidos ni actividad, y hay que repetir la escena de sentarse o tumbarse a leer con el niño hasta lograr que sea un hábito como, por ejemplo, el beso de buenas noches.

Fuente:  Guía infantil

Alumnos con dislexia: estrategias para educadores

Prof. María Trinidad Iglesias Musach

La dislexia es una deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. Su causa es una alteración de las zonas cerebrales del lenguaje. Afecta a un 5% de los niños de 7 a 9 años, sobre todo varones. Se le atribuye una base genética y no está relacionada con la inteligencia. Sus manifestaciones son muy variadas, dependiendo de la edad del niño y de la intensidad del trastorno. Se pueden observar déficits en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. En la etapa preescolar ya se pueden detectar alteraciones significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general, por lo que, sabiendo que no se cura sólo con el paso del tiempo, se requiere de un diagnóstico temprano para poder ayudar el niño oportunamente. Por ello, los educadores no deben dudar en consultar ante las primeras sospechas de dislexia.

¿Por qué se produce?

 Para entender que ocurre en el cerebro de un niño con dislexia, conviene explicar de manera sencilla cómo funciona éste y cómo se lleva a cabo el proceso de la lectura: El cerebro humano está formado por dos hemisferios derecho e izquierdo, que se comunican entre sí. Cada hemisferio está especializado en ciertas funciones. El hemisferio izquierdo se especializa en los procesos de lenguaje, mientras que el derecho se especializa en la información visual y espacial. Además, no trabajan exactamente del mismo modo, sino que el hemisferio izquierdo procesa la información secuencialmente, o sea, unos datos tras otros, mientras que el derecho lo hace simultáneamente, o sea, muchos datos a la vez. Al leer, se combinan los dos tipos de estrategias en el manejo de la información por ambos hemisferios. Pero en los niños disléxicos, la disfunción o fallo en el hemisferio izquierdo afecta la velocidad de procesamiento de la información, lo que incapacita al niño para procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones, tanto en el área visual como auditiva. Conocer cuál es la alteración concreta que causa la dislexia es más difícil. Los enfoques cambiaron en los últimos treinta años y actualmente, los estudios se centran en la relación existente entre el lenguaje hablado y el escrito, intentando comprender la naturaleza y la calidad del análisis fonema grafema, es decir la relación pronunciación – escritura y la automatización durante la lectura. Si bien, hay distintos tipos de dislexia de acuerdo a las alteraciones presentadas, se atribuye al fallo fonológico la base patogenética de las dislexias.

¿Cuáles son los síntomas que deben alertar al educador?

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo tanto evolutivo y los síntomas cambian a medida que el niño crece. Así ya es posible apreciar en la etapa preescolar pequeños detalles o signos que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. Entre los 6 a 12 años los síntomas son más evidentes, o al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje. Para que un niño sea disléxico, no es necesario que presente todos los síntomas que a continuación se detallan, aunque tampoco lo es por observarse sólo alguno de ellos.

Preescolares (niños de 3 a 5 años)
  • Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras.
  • Torpeza al correr, saltar y brincar.
  • Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas
  • Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad. · Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cierre o cremallera.
  • Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
  • Falta de control y manejo el lápiz y de las tijeras.
  • Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.
  • Escolares (niños de 6 a 11 años)
  • Invierte letras, números y palabras.
  • Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
  • Dificultad para conectar letras y sonidos y en descifrar las palabras aprendidas.
  • Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
  • No completa una serie de instrucciones verbales.
  • Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, invirtiendo, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
  • Traspone las letras, cambia el orden e invierte números.
  • Su comprensión lectora es pobre.
  • No toma o agarra bien el lápiz.
  • Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
  • Es lento para recordar información.
  • Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
  • Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber la hora, día, mes y año.
  • No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias.
  • Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o en la resolución de problemas.
De 12 años en adelante
  • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
  • Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
  • Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
  • Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar.
  • No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
  • Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
  • No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
  • Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas, tendiendo a bloquearse emocionalmente.
¿Cómo puede ayudarlo el educador?

Ante todo, debe recordar que su actitud debe ser positiva y constructiva, ya que para tener éxito en los estudios el alumno disléxico sólo requiere una enseñanza diferente. Si bien sus necesidades particulares deberán ser atendida por un profesional especializado en dislexia, le será muy útil la aplicación de las siguientes estrategias para aprender:

  • Tener bien claro lo que usted espera del niño, aceptando que haga preguntas durante las lecciones y asegurándose si ha entendido las instrucciones.
  • Comprobar que el entorno sea estructurado, previsible y ordenado, ya que los niños con dificultades disléxicos responden mejor cuando se dan ciertas premisas.
  • Aceptar y admitir que su alumno tardará más tiempo en aprender y que se cansará más rápidamente que los demás niños.
  • Asegurarse que las instrucciones y explicaciones que le ha transmitido sean claras, de acuerdo al ritmo del niño y volviendo a repetirlas las veces que sean necesarias.
  • No utilizar jamás amenazas, ni súplicas o castigos para que mejore su rendimiento escolar, pues el niño no responderá y tendrá efectos negativos sobre su autoestima, su rendimiento y su confianza en usted.
  • Es altamente positivo, por el contrario, elogiar las capacidades del niño, sus fortalezas y sobre todo su esfuerzo y su coraje para enfrentar su dislexia, sin olvidar el dolor psíquico que ésta le produce.
 ¿Cuándo un alumno tendrá dislexia?

Todo educador perspicaz sabiendo que se trata de un síndrome muy complejo, deberá estar atento a la aparición de algunas y no todas, de las dificultades que enumero a continuación:

  1. Dificultades para discriminar visual o auditivamente.
  2. Dificultades para discriminar sonidos y o símbolos.
  3. Dificultades en la lectura, la ortografía y la escritura.
  4. Dificultades en la discriminación e identificación de fonemas o sílabas.
  5. Dificultad en la comprensión del texto que ha decodificado.
  6. Dificulta para escribir, aún contando con un buen nivel de lectura.
  7. Déficit de memoria a corto plazo (de trabajo), frente a materiales visuales y auditivos.
  8. Problemas en al secuenciación auditiva y sensorial.
  9. Problemas de organización y autoadministración, es especial lo relacionado con el lenguaje escrito, los párrafos y redacciones.
  10. Problemas con los símbolos y las operaciones matemáticas.
¿Afecta la dislexia las demás áreas del aprendizaje escolar?

 Sin duda que sí, de ahí la necesidad de actuar tempranamente para evitar que la dislexia invada y se extienda a todas las áreas de estudio del niño.

Sugerencias didácticas para el alumno disléxico

Enseñanza basada en métodos multisensoriales, es decir aquellos que utilizan el tacto, el movimiento y el color como canal de aprendizaje, además de la vista y el oído.

  • Adaptar el programa de estudio a las necesidades del niño.
  • Establecer un equipo con el niño y sus padres, para ayudarlo y acompañarlo en su dislexia.
  • No permitir que los compañeros se burlen del niño y explicarles lo que es la dislexia.
  • Animarlo siempre y elogiarlo por sus talentos y aptitudes, evitando ponerlo en situaciones en las que fracasará.
  • Favorecer el aprendizaje utilizando métodos basados en las facultades auditivas, visuales, táctiles y del movimiento, cuando su nivel académico corresponda al inicio escolar.
  • A medida que el niño aprenda palabras, se hace necesario el conocimiento de un código que relacione las combinaciones de las letras con los sonidos de las mismas. De esta forma el alumno logrará establecer una correspondencia entre grafemas y fonemas (pequeñas unidades sonoras en que descomponemos las palabras).
  • Por la vía ortográfica y la identificación de las palabras, recurrirá el niño a las secuencias con significado (morfemas) que tiene almacenadas en su cerebro.
  • Reforzar la memoria a corto plazo y a largo plazo, favoreciendo así el almacenamiento de la información y el acceso a la misma.
  • Utilizar la técnica de “sobre-aprendizaje” o la repetición intensiva para reforzar la nueva información que recibe el niño.
  • No olvidar darle copia de apuntes de lecciones y lista de lecturas obligatorias.
  • Recordar minimizar los deberes sobre todo de lectura y escritura por el sobreesfuerzo que le representa al niño.
  • Evitarle leer delante del grupo y valorarlo por sus esfuerzos, puesto que no es posible la comparación con los demás niños.
  • Favorecer la utilización de ordenadores para escribir los textos y utilizar procesadores, correctores ortográficos y otras tecnologías disponibles.
  • Durante los exámenes brindarle al alumno disléxico tiempo suplementario y períodos de descanso, permitiendo el uso de ordenadores portátiles o pizarras digitales si los hubiere.

En síntesis:

  • Las últimas investigaciones sobre la dislexia señalan que hay procesos cognitivos y psicolingüísticos que se desarrollan en la etapa preescolar y que son decisivos para el aprendizaje de la lectura en el niño.
  • Algunas pruebas detectoras aplicadas en el Jardín de Infantes permiten predecir la dislexia y comenzar una adecuada atención temprana.
  • Existen investigaciones que han demostrado la relación de la Dislexia con alteraciones del cerebro del niño, en áreas imprescindibles para el aprendizaje de la lectura y el lenguaje. Que por lo demás, han demostrado que, la calidad funcional del cerebro puede ser mejorada por el entorno familiar y escolar del niño y por las terapias especializadas que se le apliquen.
  • Los especialistas en Dislexia podrá intervenir terapéuticamente mediante técnicas neurocognitivas y neuroemocionales, desde una comprensión neuropsicogenética, que permitirá la comprensión de la disfunción cognitiva del niño y de sus conductas de defensa y de frustración.

Fuente: http://dim.pangea.org/revistaDIM/dislexia2.pdf

Formemos un club de lectura en la escuela

Está más que comprobado que mientras más leen los niños, tienen mejor desenvolvimiento en la lecto-escritura y en el proceso enseñanza-aprendizaje. Estar en contacto con libros e involucrarse en actividades divertidas y simples como escuchar  cuentos y obras cortas, despierta en los alumnos el deseo y la motivación por leer.

Existe una diversidad de actividades que el docente puede llevar a cabo para influenciar a los estudiantes con la lectura y que se enamoren de ella. En el caso que nos ocupa proponemos la creación de un club de lectura que se reúna periódicamente para realizar una puesta en común de algún título que todos los miembros han leído con anticipación de manera individual, pero de mutuo  acuerdo.

Un club de lectores en la escuela

Para formar un círculo de lectura en la escuela primero hay que elegir un lugar adecuado para la reunión reunión, lotes de libros de un mismo título, un organizador o moderador, y ponerse de acuerdo con unas reglas o normas básicas para el desenvolvimiento ordenado y armonioso.

La hora estará determinada por las posibilidades de los niños.  El horario matutino es recomendado a los alumnos de la jornada extendida, mientras que por lo general, los clubes de lectores se desarrollan en horas de la tarde, tarde-noche.

Un excelente lugar para realizar los encuentros es la biblioteca de la escuela o colegio y no se recomienda un grupo muy numeroso para tener mejor dominio del grupo y para poder reunir libros suficientes para cada participante.

El nombre del club resultará del consenso de los integrantes, pero será el que indique la naturaleza y propósito del grupo.

 

Elegir un moderador

El moderador  planifica la actividad.  Elige el libro a leer, distribuye los títulos y hace la programación del club para el tiempo estimado, ya sea tres, seis meses, un año, en fin.

Asimismo prepara la documentación sobre los autores y las obras elegidas y planifica las actividades complementarias que se vayan a realizar.

También funge como moderador en  las reuniones y regula el préstamo y la devolución de los ejemplares.

Una tarea muy importante es la de recopilar los comentarios y sugerencias de los miembros y proponer iniciativas, como la de escribir cartas a las casas editoriales para solicitar los títulos necesarios o realizar actividades para reunir los fondos de adquirirlos.

Acuerdos básicos

Un club de lectura se rige más por acuerdos que por reglas. Es importante mencionar desde el principio el respeto a las opiniones ajenas, desterrar los insultos y la descalificación y facilitar el diálogo.

Se sugiere evitar rayar los libros en modo alguno,  mientras se recomienda forrarlos para evitar el deterioro de las carátulas.

El primer día.  Estrategia de Diagnóstico

El primer día de reunión se debe entregar a  cada miembro una ficha del lector.

Esta estrategia pretende que el lector piense sobre sí mismo y trate de describirse, que pueda reconocer sus características, lo que lo diferencia de los demás y también aquellos aspectos que lo integran al grupo. Se le propone a los lectores que elaboren su propia ficha del lector.  En ella escribirá sus datos personales, características, hábitos y preferencias sobre la forma en que interactúa con los textos y todo tipo de información que puede ayudarlo y ayudar al coordinador a conocerlo mejor.

El coordinador debe explicar en qué consiste su papel y cuál va a ser la mecánica de funcionamiento del grupo en adelante. Explicará que todos los participantes van a recibir un libro para llevar a casa y que en el caso de los títulos voluminosos se fijará una cantidad de páginas para cada reunión del club. Si lo considera conveniente, puede dar unas pautas de antemano sobre la obra: localización de la historia, grado de dificultad, singularidades del autor.

También deberá proporcionar al grupo sencillas instrucciones para el día de la reunión: como pedirle a los participantes del club que traigan anotaciones de citas, descripciones, comentarios sobre personajes o momentos de la obra literaria que le hayan suscitado alguna reflexión, observaciones de la estructura, dudas que han ido surgiendo durante la lectura y cualquier aspecto que les atraiga; facilitará el trabajo del grupo con el análisis de la lectura.

No olvidar, sin embargo, que el objetivo de este primer día es despertar apetito en los lectores. Deberemos llevar el guión bien preparado con preguntas motivadoras y algún texto que induzca al intercambio de opiniones y a querer volver el próximo día.

Lo habitual es empezar, si no se ha hecho en una sesión anterior, con la presentación del autor/a y de la obra. Puede llevarse alguna reseña crítica o una entrevista especialmente interesante. Introducido el tema se procederá a hacer una ronda de tanteo: ¿qué les ha parecido el libro?

El coordinador debe ir introduciendo, si no lo hacen los participantes del club, temas como estructura, contenido, género, punto de vista, tiempo narrativo.

Los lectores gustan de relacionar las lecturas unas con otras. Una de las razones por las que acuden los miembros del club a las reuniones descansa en el deseo de profundizar en la lectura solitaria y añadir nuevas interpretaciones a la propia.

¿Qué clase de actividades complementarias podemos proponer?

Hay infinidad de actividades que complementan la lectura del libro: desde ver una película basada en el original literario o asistir a una representación teatral, hasta una excursión al lugar donde se ambienta una novela, planificar encuentros con escritores, trazar un itinerario literario de una ciudad protagonista de una lectura, confeccionar un mapa con los acontecimientos históricos que surgen de un determinado libro, organizar una conferencia sobre conexiones entre la música y la literatura; realizar una lectura colectiva de homenaje a un clásico, visitar un museo de arte moderno si se ha elegido una obra que provoque una discusión sobre el arte contemporáneo, convocar un concurso de relatos, seleccionados entre escritores consagrados, con una votación a mano alzada para elegir el mejor relato según criterio de los miembros del club de lectura.

Libros de consenso general

Hay una serie de libros casi infalibles para empezar la actividad literaria de un club de lectura. La razón es que gustan a la mayoría de lectores con independencia de la edad, el sexo, procedencia geográfica y extracción social. Estos libros conforman esta breve selección:

La elección de los títulos

Quizás éste sea el capítulo más delicado y en el que resulte más difícil atinar. Una buena selección de obras para el club de lectura requiere: conocimiento previo de la obra, exigencia de calidad literaria, interés del planteamiento argumental y del desarrollo de la historia.

Libros de consenso general

Hay una serie de libros casi infalibles para empezar la actividad literaria de un club de lectura. La razón es que gustan a la mayoría de lectores con independencia de la edad, el sexo, procedencia geográfica y extracción social. Estos libros conforman esta breve selección:

Adultos

El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez, La sonrisa etrusca,José Luis Sampedro, La casa de los espíritus, Isabel Allende, Orgullo y prejuicio, Jane Austen, El guardián entre el centeno, D. Salinger, Mejillones para cenar, Birgit Vanderbeke, Las hijas de Hanna, Marianne Fredriksson, Sostiene Pereira Antonio Tabucchi, El callejón de los milagros Nayib Mahfuz, La quinta mujer Henning Mankell, El retrato de Dorian Gray Oscar Wilde, Sueños en el umbral Fátima Mernissi.

Juvenil

Los zapatos de murano, Miguel A. Fernández Pacheco Los escarabajos vuelan al atardecer, Maria Gripe, Cuando Hitler robó el conejo rosa, Judith Kerr, Postales desde la tierra de nadie, Aidan Chambers, Día de Reyes Magos, Emilio Pascual, La traidora, Gudrun Pausewang, Cuaderno de agosto, Alice Vieira, Paradero desconocido, Kathrine Kressmann Taylor

Infantil

Matilda, Roald Dahl, Anastasia Krupnik Lois Lowry, Manolito Gafotas Elvira Lindo, El pequeño Nicolás Sempé Goscinny, Los batautos Consuelo Armijo, La increíble historia de la hormiga Miga Emili Teixidor, Las cosas de Ramón Lamote, Paco Martín, Los hijos de Lúa Fina Casaldelrrey.

Actos sociales

El club de lectura es en sí un acto social. No obstante abre la puerta a otros. Para aprovechar oportunidades de difusión de actividades de un pueblo o ciudad, la biblioteca, librería, centro cívico etc.. debe acostumbrarse a dejar sobre la mesa de reuniones información sobre proyecciones de cine, exposiciones, conciertos, charlas, cursos, seminarios, visitas de escritores, talleres en la biblioteca y otros. Seguro que a más de un participante del club le encantará esta clase de atenciones.

Evaluación

La crítica es siempre constructiva y por eso el coordinador debe someter a examen la actividad. Mejor que la encuesta sea anónima porque así los participantes se sentirán más libres de opinar.

La evaluación de la actividad debe contemplar aspectos como: nivel de integración de los participantes, satisfacción, aspectos positivos y negativos, calificación de los libros y cuál sería su contribución para mejorar el desarrollo del club.

Seis cuentos en inglés para niños

Los cuentos son un buen componente en la educación de los hijos, porque son entretenidos y educativos al mismo tiempo. Los niños adoran los cuentos, especialmente si se los explica alguien importante, como los padres o profesores. Prueba con cuentos en inglés para que tus hijos disfruten mientras aprenden el idioma, y además al mismo tiempo podrás inculcarles algunos valores y moralejas para la vida.

El pastor mentiroso

Este cuento es muy educativo para que los niños entiendan el valor de la sinceridad, mientras aprenden inglés y se divierten. Es la historia de un pastor que cuidaba a sus ovejas y en varias ocasiones fingió que había un lobo y estaban en peligro. Después de gastar varias bromas al resto del pueblo, y preocuparles sin motivo, el día en que realmente apareció un lobo nadie le creyó, y nadie acudió a ayudarle. Moraleja: si mientes, al final no te toman en serio cuando dices la verdad, y pierden la confianza en ti.

El gigante egoísta

Este cuento es un clásico del conocido autor Oscar Wilde, famoso por la obra teatral “La importancia de llamarse Ernesto”. En concreto la versión del enlace es una adaptación infantil ilustrada muy fácil de leer online. Es una bonita historia para fomentar en los niños la generosidad y la preocupación por los demás.

Un regalo para mamá

Este cuento ayuda a los más peques a ser imaginativos y al mismo tiempo generosos, para ponerse en el lugar de los demás y salir de su posición egocéntrica. Además, el final de la historia demuestra que hay cosas mucho más importantes que los objetos materiales: el amor y los detalles hechos con cariño.

El patito feo

Todos conocemos este clásico de la literatura que además se haya llevado muchas veces al cine infantil. Lee la versión en inglés con tus hijos o alumnos y ayúdales a tomar consciencia de la importancia de confiar en uno mismo, aceptarse tal y como uno es, y no juzgar por las apariencias.

Terry, ¡tú puedes!

Un cuento en inglés ideal para motivar a los niños, para que consigan la fuerza necesaria para atreverse a algo que temen. Es muy indicada para niños tímidos o con alguna inseguridad, y también es una narración que ayuda mucho antes de un examen, si ves que tus hijos o alumnos están nerviosos o preocupados.

Paddy y sus mascotas

Esta historia es muy sencilla y corta, es un pequeño cuento en inglés para niños muy pequeños. Es bueno que los niños aprendan desde muy pronto que no pueden querer todo al mismo tiempo.

Si quieres más recursos didácticos, más allá de los cuentos, para que tus alumnos o hijos mejoren en inglés, la comunidad Papora es una buena plataforma online para encontrar recursos útiles: ejercicios en inglés, listados de palabras básicas por orden alfabético, tests y mucho más.

Fuente: ayuda para maestros

Cómo enseñar a tu hijo a leer y ganar fluidez

Lo primero que debes tener claro es que tu hijo tiene que aprender jugando, porque esta es la única manera para que realmente aprenda y además, le entre el gusto por la lectura. Hay que poner entusiasmo y motivación para que leer se convierta en un juego más del día.

La media de edad en la que un niño aprende a leer y a comprender lo leído es alrededor de los seis años, pero hay niños más precoces y otros más tardíos. Hay que iniciar a los más pequeños en la lectura lo más temprano posible, desde bebés se les puede leer cuentos y a los dos años, ya le puedes enseñar a reconocer las primeras palabras.

Leer sus primeras palabras

Cuando un niño aprende a leer se le abre un mundo de historias y le permite desarrollar su conocimiento. Tienes que empezar motivando a  tu hijo y convertir la lectura en un juego para que empiece a disfrutar con ella. Cuando veas que tu  hijo se empieza a aburrir, cambia la actividad y vuelve a la lectura más tarde. Hay que evitar que se convierta en una obligación.

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Para comenzar siempre utilizarás las palabras más familiares: ya sea papá, mamá, su nombre y el del hermano si tiene. Poco a poco podrás ir añadiendo los nombres de amigos, familiares, objetos comunes o sus juguetes. En una cartulina o un papel grande con letra clara y minúscula tendrás que escribir esas palabras y repetirle “Aquí dice papá”, mientras alternas con otra actividad.

A partir de varios días repitiendo estas palabras le podrás preguntar y decirle: “Aquí dice…” y que el niño solo diga “Papá”. Si reconoce la palabra y acierta hay que animarle y aplaudir al niño, pero si todavía no lo sabe no tienes que desesperar, ten paciencia y sigue repitiendo. Según vaya aprendiendo, puedes añadir palabras nuevas como las partes del cuerpo. Cada niño tiene un ritmo, así que no es bueno comparar.

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Aprender a construir frases

Con la misma técnica anterior puedes enseñarles verbos, artículos y preposiciones para que pueda identificar frases, como por ejemplo “El perro quiere agua”. Con el tiempo podrá leer frases con las palabras que ha aprendido. Ten en cuenta que un niño lee cada vez más deprisa según conozca las palabras y que incluso, un adulto puede que tenga que bajar el ritmo de rapidez o hacer más pausas si lee un texto con vocabulario muy técnico que le sea desconocido, como por ejemplo términos médicos o jurídicos.

Siempre es conveniente que comentes con la escuela o el colegio el nivel que están impartiendo y consultes los métodos que están empleando. No hay que contradecir al niño ni crearle confusiones, siempre procura que ambas enseñanzas se complementen. Tampoco debes dejar todo el aprendizaje en manos de los profesores, los niños necesitan practicar y reforzar lo aprendido en casa.

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Aumentar la fluidez de la lectura

Cuando el niño comienza a leer, separa las sílabas y apenas comprende lo leído, pero como todo, se aprende a base de practicar. Hay que empezar leyendo en voz alta y con textos fáciles y con muchas ilustraciones, no se trata de convertirlo en algo difícil y aburrido. Para que aprendan a entonar, repite lo que ha leído el niño poniendo énfasis para que escuche la diferencia y así aprenda las interrogaciones, las exclamaciones, tildes y demás.

Práctica leyendo diálogos de teatro con tu hijo, será divertido a la vez que aprende a fragmentar menos las palabras. A medida que leen, aprenden palabras nuevas y las interiorizan para las próximas veces que se encuentren con ellas. Un consejo para cuando no conozca el significado de una palabra, es que el niño la busque en el diccionario y lea en voz alta la definición.

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La fluidez no es lo más importante, ya que hay niños que leen de carrerilla pero luego no han entendido nada. Lo que verdaderamente importa es la comprensión lectora, por eso es bueno que cuando leas con tu hijo, siempre le preguntes acerca de la historia para asegurarte de que lo está comprendiendo.

Para que el niño comience a interesarse por lo libros:

– Enseña con el ejemplo, si te ve leer a ti, es más probable que él también quiera hacerlo.

– Descubre sus gustos y comienza por los libros que más le gustan.

– Establece un horario en casa para leer en familia.

Fuente: padres.facilísimo