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¿Cuántos hermanos tuvo Juan Pablo Duarte?

Cuando Manuela Díez Jiménez casó con el próspero comerciante Juan José Duarte era apenas una adolescente de 15 años, nacida en El Seibo y criada con principios familiares y religiosos muy firmes. Se consagró totalmente a su familia y en poco tiempo tuvo una gran prole, una arista poco explotada en la vida del patricio Juan Pablo Duarte, el cuarto de sus hijos.
La historia no precisa cuántos hijos fueron, historiadores hablan de siete, diez, once y hasta trece, aunque la posición del Instituto Duartiano es que fueron doce, y así consta en un libro de bolsillo titulado “Juan Pablo Duarte, bicentenario de su natalicio, 1813-2013”, editado por esta institución cultural.
En la sala de exposición del Museo de Duarte, ubicado en la Isabel La Católica 304, de la Ciudad Colonial, hay una muestra de retratos de siete de estos hermanos junto a sus progenitores, los cuales fueron creados por el pintor Melanio Guzmán, con bocetos del arquitecto Juan Gilberto Núñez.
Sólo Vicente Celestino, el mayor de los hermanos, tuvo descendencia: Romualdo Duarte Villeta, hijo que tuvo con su esposa dominicana María Trinidad Villeta Ponce de León (1799), hija del italiano Agustín Villeta y la capitaleña María Ponce de León Irujo, informa Julio Rodríguez Grullón, secretario general del Instituto Duartiano, quien nos habló en representación de su presidente, el profesor José Joaquín Pérez Saviñón.
Vicente nació en 1804, es decir que tenía nueve años cuando el patricio Duarte fue traído al mundo, y falleció 11 años antes que éste, en 1865.
Lejos de la inmensa figura de Juan Pablo, Vicente y Rosa fueron los hijos más sobresalientes dentro de la familia Duarte-Díez, y así lo reconoce la historia, por su apoyo firme y consciente a la importante misión que atesoraba su hermano en pro de la causa independentista.
Vicente siguió los pasos de su padre y desde muy joven ya era dueño de un aserradero y exportaba madera a varios países. Contribuyó, al igual que toda la familia, con su dinero a la lucha libertadora contra la opresión haitiana.
Rosa, una jovencita adelantada a la época, igual que Juan Pablo, y con mucha conciencia social, se convirtió, tal vez sin proponérselo, en la primera biógrafa de nuestro principal padre de la patria.
Rosa Protomártir, su nombre completo, nacida el 28 de junio de 1820, escribió en su diario personal los hechos y vivencias que se conocen sobre Duarte y que han servido de base a sus más destacados biógrafos e historiadores, luego recogidos en lo que fue llamado “Apuntes de Rosa Duarte” o “Apuntes para la historia del general Juan Pablo Duarte”.
A esta valiente mujer se le reconoce junto a María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Josefa Pérez, María Baltasara de los Reyes, Ana Valverde y Juana de la Merced Trinidad (Juana Saltitopa), entre otras, como las figuras femeninas que más aportaron a la lucha por la independencia.
Rosa falleció el 25 de octubre de 1888, a los 68 años, en Venezuela, donde vivió exiliada junto a toda la familia.
Juan Pablo Duarte nació siete años antes que Rosa, el 26 de enero de 1813 y falleció a los 63 años, más joven que su hermana, el 15 de julio de 1876. Un día como mañana los dominicanos celebramos su natalicio.
Del resto poco o nada se habla: María Josefa, Manuel, Ana María, Manuel, Filomena, Juana Bautista, Manuel Amáralos, María Francisca y Sandalia, de esta última, la más pequeña hay historiadores que afirman que era hermana de Duarte pero no se tienen documentos que avalen esa información, y de su fecha de nacimiento y fallecimiento solo se tienen referencias.
Rodríguez Grullón relata que por la alta mortalidad infantil que se registraba en la época, de los diez hermanos, tres murieron a muy corta edad: Ana María y uno de los Manuel murieron con tan sólo dos años.
Como podemos contabilizar, Duarte tuvo siete hermanas y cuatro hermanos, tres de ellos fueron llamados Manuel.
La situación de incertidumbre y atropellos que sufrió la familia durante los 22 años de ocupación haitiana y lucha libertadora contribuyó a que algunos de los hermanos de Duarte sufrieran enfermedades mentales, tal es el caso del más pequeño de los Manuel, quien murió demente en Venezuela.
Como consta en textos históricos, Duarte recibió una buena educación escolar y hogareña; tenía entrenamiento militar y de esgrima, era poeta y sabía tocar guitarra, piano y flauta, además de que tuvo la oportunidad de viajar a varios países. Posiblemente esa formación educativa la recibieron todos o parte de sus hermanos, tomando en cuenta que provenían de una familia adinerada, lo que les facilitaba a sus padres costear cualquier enseñanza.
Fuente: hoy.com.do

La generación del sentimiento

A la Generación Z se la suele considerar valiente y resiliente, pero a la vez presentan secuelas emocionales. Han crecido en el mundo posterior al 11-S, así que el miedo y la ansiedad han sido una constante en sus vidas; ahora, los eventos de 2020 están ahondando en el estrés emocional. Analizamos cómo los cambios sociales y en la cultura digital están reformateando el rango emocional de esta generación.

Análisis

La Generación Z es un grupo que da mucha importancia a los sentimientos y no tiene miedo a abrir su corazón también en el mundo digital. Al haber crecido en un mundo marcado por el estrés, empezaron a inclinarse por las plataformas sociales desde muy pronto, encontrando consuelo en la libertad y el sentido de comunidad que brindan los espacios digitales.

Madurar para la Gen Z ha sido una experiencia muy diferente a la de sus predecesores, en gran medida debido a la influencia que ha tenido la tecnología para ellos. Esta situación se da también en plena pandemia y en el mayor movimiento por la defensa de los derechos civiles de nuestra era. En junio, un 75% de la Gen Z declaraba que el virus había afectado enormemente a su visión del mundo, mientras que el 68% dijo lo mismo acerca del movimiento Black Lives Matter, que creció 21 puntos desde abril.

Obligada a aislarse y a mantener un distanciamiento físico, esta generación ha tenido que aprender a socializar de formas diferentes y estas actividades han ido derivando al mundo online. Como consecuencia, la Generación Z no solo tiene soltura para aprender y divertirse en el mundo digital, sino que estos espacios se han convertido en un lugar para desacreditar a las autoridades, dialogar sobre enemigos comunes y hallar la manera de hacer el mundo un lugar mejor, más justo y más compasivo.

Un imponente 85% de la Gen Z cree que sus decisiones determinarán su futuro, y no están perdiendo el tiempo. Puede que sean un grupo fluido en cuando a identidad y creencias, pero tienen unos objetivos sólidos cuando hablamos de desmantelar el racismo, acallar a todas las Karen, Boomers y Millennials de turno que estén siendo parte del problema, y crear espacios seguros en los que poder hablar abiertamente de sus sentimientos.

La Gen Z es totalmente diferente a las demás. Las personas que pertenecen a este grupo son orgullosas, nihilistas, sin remordimientos y sienten que no tienen nada que perder, por lo que hacen uso de sus conocimientos sociales sin miedo para acabar con pensamientos y sistemas anticuados a través del humor, la sinceridad y la vulnerabilidad. En este reportaje nos adentramos en la evolución y el entramado de seis emociones clave de la Generación Z.

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Orgullo

Ser joven es difícil. Actualmente, se enfrentan a una creciente deuda futura, la amenaza del desgaste laboral y el agotamiento emocional, más un panorama cada vez más complejo en las redes sociales. La Gen Z no lo tiene fácil, pero, a pesar de los retos a los que se enfrenta, están orgullosos de ser un sector demográfico con poder digital.

La protesta “March For Our Lives” de 2018, en la que 800 000 personas se reunieron en Washington DC para denunciar la violencia por armas de fuego, se originó a raíz de un hashtag que crearon unos estudiantes de Florida. Fue la primera vez que el poder de la Gen Z se hizo notar a gran escala. Este tipo de acciones han seguido ocurriendo y se han convertido en una fuente de satisfacción para ellos.

El fin de la vergüenza: Pertenecer a la Gen Z se ha convertido en un distintivo de honor. De hecho, una encuesta de JUV Consulting reflejó que el 65% de la Gen Z está orgullosa de formar parte de este grupo demográfico. Puede que vayan a heredar un mundo inestable sin un colchón de seguridad económica o laboral, pero están seguros de que tienen el potencial para romper con esta dinámica; un pensamiento que ha subido seis puntos hasta alcanzar un 62% entre mayo y junio.

Aceptación extrema: A la Gen Z se le recrimina a menudo el apego que tienen por las redes sociales, pero esto se ha convertido en una ventaja bajo su punto de vista; es en las redes donde la Gen Z ha cultivado un espíritu acogedor de “te queremos tal y como eres” del que se enorgullecen. La igualdad y la aceptación son los pilares que consolidan a la Gen Z, la más diversa a nivel racial y étnico en Estados Unidos, donde hay un 48% de representantes de diversas comunidades. Esta generación está orgullosa de su herencia y su cultura, y está deseosa de compartirla. Un ejemplo es la evolución del reto #hotseat en TikTok que la modelo Milan Mathew reinterpretó con una visión diferente. En lugar de pasar de un conjunto a otro, fue transformando su look de ropa informal contemporánea a trajes tradicionales indios para hacer un homenaje a sus raíces. El vídeo se hizo viral y recibió 2,3 millones de ‘Me gusta’, además de animar a más personas a hacer alarde de sus orígenes, creando una tendencia de difusión en un macrorreto.

@imcurtiswaters

Miedo

El miedo es un denominador común en todas las edades, pero la Gen Z es particularmente susceptible. Al haber heredado un mundo donde el terrorismo y los tiroteos en colegios protagonizan los titulares, su realidad está marcada por la ansiedad. Para algunos, el miedo se ha convertido en rabia y los ha llevado a protestar contra la opresión sin importar las consecuencias.

Arrojados: Aunque a algunos miembros de la Gen Z les dé miedo decir lo que piensan (especialmente en internet, lo que se conoce como el efecto FOPO), no hacerlo resulta mucho más aterrador, pues saben que, si no luchan por lo que quieren, los sistemas de opresión seguirán existiendo. Llevan el peso del mundo en sus hombros, arriesgándolo todo en nombre del bien. Al luchar sin miedo por la igualdad y el medio ambiente, entre otras causas, están sacrificando su seguridad y tiempo para ser jóvenes despreocupados, en favor de un mundo mejor. Esta generación no tiene miedo de plantar cara y cuestionar a la clase dirigente, ya que la autoridad no los intimida. Un ejemplo son los jóvenes que usaron TikTok para que el partido de Trump se creyera que un millón de personas iba a asistir al acto electoral de Tulsa; cuentas como esta ofrecen instrucciones y trucos para dificultar la vida del presidente.

Temerosos: Aunque a la Gen Z no le asusta desafiar a políticos o manifestarse en las calles, es famosa por ser incapaz de imponerse en situaciones cotidianas, como decirle a un camarero que se ha equivocado o hablar con gente en la vida real. Al estar familiarizados con los traumas emocionales, temen convertirse en el motivo de uno, en particular el de alguien de su edad que pueda tener problemas de salud mental. Los miembros de la Gen Z son fuertes cuando se les amenaza, pero no quieren que se les considere groseros o problemáticos, no quieren ser “una Karen” y, por este motivo, suelen ser muy respetuosos y diplomáticos hasta que se les hace enfadar.

Presencia de emociones opuestas: La Gen Z es muy consciente de ellos mismos y exponen las dos caras del miedo online. Algunos creadores simplemente documentan sus problemas emocionales, mientras que otros utilizan el humor para satirizar los diferentes puntos de vista que sirven de fuente de información para los que no pertenecen a la generación y mostrar los dos polos del miedo de la Gen Z.

Fuente: www.wgsn.com

Descubre a qué generación perteneces según tu fecha de nacimiento

Baby boomers, millennials, generación Z… cada vez somos más tecnológicos y globales

Aunque no lo sepamos, todos pertenecemos a una generación debidamente acotada e identificada. Seguramente nos suenen las generaciones del baby boom o los archiconocidos millennials, tan presentes hoy en día en los medios y en las conversaciones de la gente.

A pesar de lo conocida que es este grupo, tan sólo los baby boomers han recibido nombre propio de manera oficial, tal y como reconoce la Oficina del Censo de Estados Unidos. Baby boomers, millennials, niños de la postguerra… cada generación ha sido bautizada por los investigadores para estudiar su comportamiento y aunque la mayoría lo desconozca, los más jóvenes ya no son millenials, pertenecen a la llamada generación Z.

¿Por qué se clasifican las generaciones?

Identificar y establecer límites generacionales es muy útil para los investigadores sociológicos y antropológicos. Tener información sobre un colectivo, y sobre cómo este interactúa o reacciona a los sucesos económicos, sociales o tecnológicos que suceden a su alrededor es una herramienta muy valiosa.

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De esta manera, se puede analizar cómo reaccionó un colectivo a un determinado acontecimiento y cómo ha evolucionado su opinión a través de los años. Además, permite a los investigadores establecer cómo un grupo ha sido moldeado por experiencias similares.

Niños de la postguerra (1930-1948)

Recoge aquellos que superan los 70 años de edad. Son los niños que crecieron tras la Guerra Civil española. En el resto de Europa y el mundo occidental recoge aquellos que vivieron tras la Segunda Guerra Mundial. Es la generación menos numerosa.

Las condiciones de vida que tuvieron durante buena parte de su vida, con tasas altas de mortalidad infantil, marcaron tanto su población, como su carácter. Son personas muy austeras y trabajadoras que han sido educados en la cultura del esfuerzo y el sacrificio y que han conocido una vida mucho más dura.

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Vivieron una época dura y eso se ve reflejado en su carácter

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Baby boom (1949-1968)

Al contrario que los niños de la postguerra, la del baby boom es la generación más numerosa. Actualmente, en España hay más de 12 millones de baby boomers. Fueron los primeros en vivir en paz y en un período de bonanza tras la postguerra.

En España esta generación llegó con un retraso de medio siglo, a partir de los años cincuenta. Son aquellos que vivieron el éxodo del campo a la ciudad, empezaron a disfrutar de vacaciones en la costa o se compraron su primer coche.

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Esta generación disfrutó de os primeros coches y las primeras vacaciones

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Generación X (1969-1980)

Son los hijos de los baby boomers, los nacidos en los setenta. En España también se retrasó respecto al resto del mundo occidental a causa del franquismo y se inició con la progresiva apertura política del país.

Vivieron el esplendor del consumismo y la obsesión por el triunfo a toda costa. También conocidos como la generación de la EGB, fueron los primeros a familiarizarse con los ordenadores como herramienta de trabajo.

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Son muchas las novedades que salieron al mercado en este esplendor del consumismo

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Millennials (1981-1993)

Seguramente la generación más conocida y criticada. Los Millennials son aquellas personas nacidas entre 1981 y 1993 (o 1996, según el organismo que se consulte). En España supone una población de poco más de 7 millones de hombres y mujeres.

Es la primera generación que puede considerarse global. A diferencia de las anteriores, en esta no existen diferencias entre países y todos los jóvenes occidentales pueden identificarse con los mismos valores.

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Son la generación más cuestionada

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Han crecido con los inicios de la digitalización y su acceso al mercado laboral estuvo marcado por la crisis económica. Será interesante ver cómo afecta en su futuro este inicio ‘lento’ que han tenido en sus carreras profesionales.

Conocidos también como ‘ninis’, es una generación estigmatizada que ha sido descrita como perezosa, individualista, aburguesada… pero también son estos jóvenes los que impulsaron la vida sana, la alimentación saludable o el ecologismo.

Generación Z (1994-2010)

Es la generación que ha cogido el relevo a los millennials. Tienen como mucho 23 años y superan en número a sus predecesores. En España hay 7.800.000 de chicos y chicas que pertenecen a esta generación post-millennial.

Son más emprendedores que los millennials. Aprenden rápido y de forma autodidacta, ello los convierte en unos jóvenes mucho más irreverentes que sus compañeros los millennials, educados con sistemas mucho más rígidos.

Si la situación de los millennials no era muy prometedora en su incursión en el mercado laboral, la generación Z sufre tasas de paro aún más elevadas, que superan el 25% y seguramente por ello también son la generación más emprendedora.

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Autodidactas y emprendedores, así son estos jóvenes

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¿Cómo es la generación Z?

A diferencia de los millennials, se ha escrito poco sobre estos jóvenes del futuro. En el libro Generación Z, Núria Vilanova e Iñaki Ortega repasan a fondo qué mueve a estos jóvenes, cuales son sus motivaciones, sus debilidades y el entorno que los rodea.

La generación Z experimenta la democratización del acceso a las oportunidades. Ya no importa quién es tu padre o dónde has nacido. Solo cuenta tu talento. Son nativos digitales y aprovechan esta ventaja para buscar nuevas salidas profesionales en un mercado laboral cada vez más cambiante.

Son jóvenes muy creativos, con una alta adaptabilidad a nuevos entornos. Saben que tendrán que adaptarse muchas veces a nuevas realidades laborales y tener mucha movilidad geográfica en un mundo cada vez más global. Vilanova y Ortega, de hecho, aseguran en su libro que estos jóvenes “ya están inventando sus propios empleos”.

Binomio juventud y tecnología

Esta generación es la primera en nacer en la era digital. Su dominio de las nuevas tecnologías innato y, de hecho, casi la mitad de ellos pasan entre 6 y 10 horas conectados a sus móviles.

Desconfían del sistema educativo tradicional, parque en muchos casos ellos mismos tienen acceso a la información de manera directa y más rápida que sus profesores. Su actitud es irreverente en el sentido de que se cuestionan absolutamente todo.

Son mucho más críticos que sus predecesores y esta actitud les permite avanzar y no quedarse anclados. De hecho, la titulación universitaria con nota de entrada más alta este año en España ha sido la doble titulación de Matemáticas con Física.

Debilidades

La inmediatez es también una característica innata en ellos. Están acostumbrados a descargar veloces y a mantener multitud de conversaciones a la vez en sus redes sociales. Pero esta cualidad, puede ser a la vez una de sus debilidades.

Tienen menor capacidad de conservar la atención en todo aquello que no otorgue resultados inmediatos y muestras importantes lagunas en expresión oral y escrita.

Tienen fama de ser muy individualistas y sí que son muy egocéntricos colgando selfies todo el tiempo en sus redes sociales, pero también son muy solidarios. El compromiso social es un elemento muy presente no solo en estos jóvenes, sino en las nuevas empresas que nacen bajo su brazo.

También son inconformistas. Ya no se conforman con una casa, un buen trabajo y formar una familia. Quieren transformar el mundo. Esto los lleva a ser mucho más emprendedores. De hecho, la edad media para montar una empresa se ha reducido de los 35 a los 24 años en esta generación.

Cada vez más globales

Las generaciones cada vez son más globales, más tecnológicas e interraciales. La población extranjera era de 923.879 personas en la época de los millennials. La generación Z, en cambio es mucho más internacional, con más de cinco millones de inmigrantes (5.023.487).

En manos de esta generación está nuestro futuro. Una generación digital, emprendedora e inconformista, capaz de trasformar el mundo a la misma velocidad en la que se transforman nuestras sociedades.

Fuente: lavanguardia.com

Saben leer pero no entienden lo que leen: una nueva generación de analfabetos

Los dispositivos y medios digitales han afectado profundamente la lectura, una de las formas más efectivas en la historia para obtener y generar conocimiento

¿Cuándo fue la última vez que leíste un texto, de principio a fin, sin desesperarte, sin cansarte, sin interrumpir tu lectura, sin distraerte y sin querer pasar urgentemente a otra cosa?

Esta pregunta, por sencilla que pueda parecer, es capaz de revelar una de las tendencias contemporáneas más preocupantes: el impacto del Internet y sus tecnologías derivadas parece haber creado una nueva forma de analfabetismo funcional, en el cual la gente sabe leer pero es incapaz de mantener su atención lo suficientemente en la lectura como para comprender las ideas que propone un texto o la abstracción inherente a toda escritura, y menos para recrear los efectos emocionales y estéticos propios de ciertas obras.

Como quizá muchos de nosotros sabemos por experiencia propia, la lectura ha experimentado a lo largo de los últimos años una de las transformaciones más importantes de su historia. Después de al menos un par de siglos de ser una práctica realizada en silencio y con cierto grado de soledad, en nuestra época ambas condiciones han cambiado radicalmente, pues el silencio ha sido sustituido por un ruido casi omnipresente y multiforme: el ruido de la distracción; e igualmente, la soledad en la que la lectura se desarrollaba ha sido reemplazada poco a poco por una peculiar forma de la presencia y la compañía (mensajería instantánea, redes sociales, etc.), capaz de irrumpir en todo momento y circunstancia.

La “era de la ansiedad” que con lucidez desoladora prefiguró W. H. Auden ha arrasado, entre muchos otros bienes, con la posibilidad de sentarse tranquilamente a pasar las páginas de un libro, sumergirse en su lectura y por un instante suspender la corriente incesante del tiempo para situar en su lugar los acontecimientos que la escritura es capaz de implantar en nuestra percepción.

La constatación de este fenómeno no es un asunto menor. Si la lectura suele considerarse importante a priori, es porque durante varios siglos se dio por sentado que los libros eran la mejor forma de almacenar conocimiento fuera de nuestra memoria. De todos los saltos civilizatorios que ha experimentado la humanidad, la escritura fue uno de los más decisivos. Sin ésta, es muy posible que nuestra especie seguiría repitiendo los mismos errores de nuestros ancestros más remotos, y aunque en algunos casos esto sucede así, en muchos otros, sobre todo aquellos relacionados con la técnica, la escritura y la lectura han sido dos herramientas clave para el desarrollo de la cultura.

Vale la pena recordar que leer no es únicamente descifrar los signos que conforman una palabra, un párrafo o un libro entero, sino además entender de manera amplia el sentido de aquello que se lee: su sentido literal y su sentido figurado, el uso que se le da al lenguaje, el mensaje que se busca transmitir, la posición ideológica desde la cual se habla y otras sutilezas presentes en un texto. Los analfabetas funcionales de nuestra época tienen las habilidades necesarias para descifrar las palabras, pero han perdido su comprensión lectora. De cierta manera, este resultado puede verse como un desperdicio de todos los recursos alguna vez invertidos en el esfuerzo de aprender a leer.

Entre otros testimonios que podrían recabarse respecto de esta situación, quizá los más elocuentes se encuentren entre los profesores de los niveles medio y superior de la educación escolarizada. En numerosos casos, profesores de casi cualquier disciplina han manifestado su preocupación por la dificultad de los jóvenes para mantener su atención en una tarea.

En cuanto al caso específico de la lectura, el periódico The Guardian recoge como ejemplo la experiencia de Mark Edmundson, profesor de literatura inglesa que ha constatado que existe una amplia reticencia de los estudiantes hacia las obras más emblemáticas de los siglos XIX y XX, debido a que no tienen la paciencia para leer profundamente. Edmundson habla incluso de una suerte de “impaciencia cognitiva” que se interpone entre la mente del estudiante y la recepción de la obra literaria.

Por su parte Ziming Liu, de la Universidad Estatal de San José (California), ha realizado estudios en torno a una práctica conocida en el mundo anglosajón como skimming, lo cual puede traducirse como “hojear” (con cierta evocación a la idea de destilar). De acuerdo con Liu, no son pocos los estudiantes que ahora no hacen más que “hojear” los textos que leen, buscando los términos que consideran importantes para pasar pronto a otra cosa.

Esta forma de “leer”, sin embargo, va en contra de la naturaleza misma de la lectura. Patricia Greenfield, psicóloga de la Universidad de California en Los Ángeles, ha explicado en sus investigaciones que la lectura ocurre como un circuito que requiere de todo un ambiente para desarrollarse y culminar en la generación del conocimiento. Interrumpir alguna de las fases de ese circuito, suprimir alguno de sus componentes, saltarse alguno de los pasos conduce necesariamente a un resultado incompleto y en no pocos casos equivocado. La expectativa de inmediatez a la que estamos tan habituados no puede cumplirse en la lectura, en la cual los resultados se obtienen paulatina y gradualmente, como culminación de un proceso que en sus etapas intermedias agrega cada vez pequeños o grandes componentes que ya por sí mismos pueden considerarse ganancias parciales.

Como hemos señalado en otros textos, nuestra época ha sido afectada de manera notable por la transformación radical que trajo la invención del Internet y las comunicaciones digitales. Un ámbito de esa transformación es, claramente, la capacidad de atención del ser humano. La conexión 24/7 propia del Internet se convirtió en una conexión también incesante para nuestra mente y, más aún, en una especie de tiranía para nuestra atención.

¿Al ser humano todavía le interesa acceder al conocimiento? Esta pregunta sin duda está en el origen del interés que se puede tener por la lectura. Más allá de las condiciones adversas o favorables, el interés por una tarea o por sus resultados esperados es, indudablemente, la pieza clave que nos lleva a emprender los esfuerzos necesarios para realizarla.

Lo paradójico sería que en una época que alguna vez fue llamada la era de la información, el sujeto contemporáneo simplemente prefiera vivir en la ignorancia, la mentira, el prejuicio o la ilusión de la verdad: nubes del pensamiento que la lectura ayuda a disipar.

Fuente: pijamasurf.com

La generación Z, la que mejor se adapta al cambio

Ser nativos digitales les permite mejor adaptación al cambio y saber actuar con rapidez.

  • La conectividad es el factor que más les diferencia de otras generaciones y que les influye y tanto a nivel personal, como profesional.
  • Analizamos por qué la generación Z es la que mejor reacciona a los entornos cambiantes y a la evolución constante de la era digital.
  • Frente a su capacidad de adaptación al cambio y su capacidad de reacción, la generación Z debe hacer frente a otros programas como su excesivo individualismo o el desarrollo de sus habilidades blandas en la era digital.

Si los Millennials ya ha sido considerada la primera generación disruptiva que ha cambiado la forma de entender la tecnología, la educación y el desarrollo profesional; con la llegada de la generación Z a las universidades y al mercado laboral, las reglas del juego se están transformando por completo.

Se tratan de generaciones diferentes pero que se caracterizan por un rasgo novedoso: su conectividad y cómo esto influye en su toma de decisiones y su evolución personal y profesional.

Sin importar nacionalidad, clase social o intereses, la generación Z es el grupo social que ha crecido con Internet y que les permite superar muchas barreras y reaccionar con rapidez ante cualquier necesidad o deseo que tengan.

¿Por qué la generación Z lidera la adaptación al cambio?

Estas son algunas razones por las que estos nativos digitales saben aprovechar la conectividad para solucionar problemas y responder con rapidez ante cualquier cambio.

Son autodidactas

Son la generación que se forma y aprende cosas nuevas gracias a los recursos que encuentran en Internet.

Valoran los tutoriales como forma de aprendizaje y tienen a su disposición miles de MOOCs y recursos que les enseña cosas nuevas, en los canales que usan desde pequeños.

El contexto en el que han crecido

Son jóvenes que han crecido en una época con grandes cambios sociales, económicos y políticos.

Entienden y fomentan la diversidad social, el cambio de roles sociales y el empleo de la creatividad para definirse, crecer y diferenciarse.

¿Individualistas o implicados?

Su crecimiento digital y continua conectividad les ha provocado que sean considerados como personas que incentivan el individualismo y la desconexión social.

Sin embargo, a pesar de que carecen de ciertas habilidades sociales y emocionales, la generación Z tiene entre sus aspiraciones sociales, que su trabajo y conocimientos sirva para generar un impacto social positivo.

La sostenibilidad, la igualdad y el trabajo colaborativo son cosas que les mueve y por las que se preocupan.

Actitud emprendedora

Saben que son la generación mejor adaptada al cambio y que han cambiado la concepción del liderazgo y del desarrollo profesional, por lo que no temen apostar por sus propias ideas y ser sus propios jefes.

Cultura DIY

El Do it yourself es su forma de buscar soluciones, responder con rapidez y adaptarse al cambio.

Saben que su conectividad constante les permite contar con los recursos para mejorar su entorno y conseguir lo que necesitan.

Vuelta a lo tradicional

Aunque son nativos digitales, sienten cierto rechazo hacia el abuso de las redes sociales y valoran la comunicación cercana y personal para los temas profesionales, el trabajo en equipo o la colaboración.

Está claro que su forma de entender el mundo y sus aspiraciones son importantes para las empresas y la sociedad, así como determinantes para la evolución del mundo educativo y profesional.

Fuente: universia.es

El legado de Duarte generación tras generación

Duarte dejó a la nación un gran legado por sus acciones de valentía y lucha, para que hoy seamos un pueblo libre e independiente.

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Un día como hoy, 27 de febrero, recordamos a esos hombres valientes que proclamaron nuestra Independencia Dominicana; Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella.

Duarte fundó la sociedad secreta La Trinitaria, inspiró y ayudó a dirigir la Guerra de la Independencia de 1844. Año donde al grito de “¡Dios, Patria y Libertad!”, Sánchez izó la nueva bandera dominicana, mientras que Mella disparó el legendario Trabucazo en la Puerta de la Misericordia.

Fue así como nació la nueva república bajo la forma de un gobierno republicano y democrático, en un pueblo libre que rechazaba cualquier imposición extranjera.

Legado de Duarte a la nación

Sin duda alguna, Duarte dejó a la nación un gran legado por sus acciones de valentía y lucha, para que hoy seamos un pueblo libre e independiente. Mensajes de perseverancia en sus frases célebres para recordar: “Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”, “Vivir sin Patria, es lo mismo que vivir sin honor”.

El historiador Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, expone que: “En cada una de las gestas históricas en las que se ha ido moldeando y solidificando el ethos nacional, puede constatarse cómo hombres y mujeres extraordinarios han sabido sacrificar y ofrendar hasta sus propias vidas con tal de defender el honor nacional y nuestros símbolos patrios”.

A pesar de que este año se conmemora el 142 aniversario de la muerte de Juan Pablo Duarte, sigue en sus descendientes la herencia que les dejó el patricio: el amor por la Patria. “Siento mucho orgullo de llevar la sangre de un hombre que lo dio todo por esta nación, más que entregar su amor a una familia, lo entregó a la libertad del pueblo”, expresó Augusto Duarte Camilo, descendiente.

Historia de la familia Duarte, cuarta generación

Augusto Duarte Camilo (1940), nació en San Francisco de Macorís. Pertenece a la cuarta generación de Juan Pablo Duarte. Su abuelo, Eugenio Duarte, era primo segundo del patricio.

Duarte cuenta que  vivió una niñez rodeada de fincas de cacao y café, propiedades de su padre, quien además tenía franquicias de farmacias y fundó la primera emisora de San Francisco de Macorís llamada “La voz del progreso”.

Retrato de Eugenio Duarte; primo segundo de Juan Pablo Duarte. Abuelo de Augusto Duarte Camilo.

Recuerda que su abuelo fue quien les inculcó a la familia el amor por la Patria: “Él siempre le decía a mis padres que éramos familiares de Juan Pablo Duarte, en ese entonces estaba pequeño, pero fui creciendo consciente de la relación que nos une”.

A sus dieciséis años inició su lucha para lograr la democracia de los dominicanos junto a militares que formaban parte de la conspiración hacia Rafael Leónidas Trujillo. En contra de la dictadura del tirano, estuvo preso por ser dirigente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Tras una condena de treinta años, perduró cinco  en prisión.

Desde ese entonces, sus esfuerzos para mantener en alto el legado del patricio, han sido significativos. Es creador de la Fundación Juan Pablo Duarte, allí conserva documentos y memorias de sus antepasados.

Retrato de Augusto Duarte Camilo en 1983.

Duarte Camilo es un amante del arte. Conserva cuadros pintados por él, así como instrumentos musicales: “El arte es una herencia que nos dejó Juan Pablo, ya que también era pintor y tocaba guitarra”, expresa.

¿La historia está bien contada?

“Es una pregunta difícil de contestar, porque la historia siempre se escribe con intereses”.

Sobre la Patria opina que: “No es la que Duarte soñó y nos dio, porque lo que enseñó no lo estamos viviendo. Tampoco ese sacrificio de Mella cuando despertó con su Trabucazo la conciencia nacional, ni cuando Sánchez tuvo que valerse de nuestros enemigos para combatir problemas nacionales”.