Entradas

Ansiedad y depresión llenan los consultorios

Terapéutica. Los pacientes reciben intervención terapéutica mediante novedosas técnicas que ha desarrollado, entre ellas el neurodiálogo, que afirma es una eficaz herramienta para indagar y tratar problemas conductuales.

Doris Pantaleón
[email protected]
Santo Domingo, RD

En más de un 60% se han incrementado los casos de pacientes que llegan afectados de ansiedad, depresión y pánico en busca de asistencia psicológica al Centro Neuropsicológico Nuevo Comienzo, luego de la pandemia del Covid-19.

Así lo explica su fundadora, la doctora Norma Duarte, quien asegura que esas condiciones se han exacerbado, y que en su consulta recibe entre 15 y 20 pacientes semanales con esas características, que van desde los 15 hasta los 65 años, estando asociado en la mayoría de los casos de adultos a condiciones económicas, falta de fe en el porvenir, desesperanza y desilusión.

Duarte, quien es docente universitaria de la asignatura de Psicología de la Personalidad, explicó que en el centro los pacientes reciben intervención terapéutica mediante novedosas técnicas que ha desarrollado, entre ellas el neurodiálogo, que asegura, es una eficaz herramienta para indagar en el propio ser y traer a la luz los propios pensamientos, sentimientos y emociones.

Novedoso enfoque

Señaló que con el enfoque inédito de la comunicación neurodialógica trabaja en pacientes adultos la depresión, ansiedad y los pánicos, entre otras condiciones, con resultados exitosos, ya que el objetivo de la herramienta es guiar al usuario para que logre identificar y entender quién es y cómo se siente en sus dimensiones biofísica, cognitivo social, emocional-conductual, espiritual y creativa

Nuevo método

El nuevo método del neurodiálogo fue lanzado recientemente con motivo del decimosexto aniversario de la fundación del centro, que, de acuerdo a la doctora Duarte, es el primero creado en la región con enfoque de intervención médica.

La neuropsicóloga dijo que en el centro se hacen intervenciones o tratamiento psicológico desde la vida intrauterina, junto al padre y la madre.

Dijo que en el centro también se manejan los problemas de Alzheimer y todas las áreas de la psicología.

Explicó que si el cerebro está en un constante estrés, se genera una serie de cortisol, lo cual dispara los bioquímicos y descompensa el litio del cerebro, lo que se detecta mediante pruebas analíticas.

Un detalle

Covid disparó

Desde el encierre de la población y la suspensión de las labores presenciales en oficinas, empresas, escuelas y academias por el peligro de contagio del coronavirus que provoca el Covid-19, en el país y el mundo se han disparado los problemas conductuales, los conflictos familiares y de parejas, provocando una alta demanda de atención profesional.

Soledad, depresión y adicciones

Por Isaidy Cordero Castillo

Soledad, Depresión y Adicción. Tres términos totalmente diferentes, pero que guardan una relación inmensa.

En el nivel filosófico, la soledad existencial se define como la conciencia de la ausencia de contacto, unida al reconocimiento de que es imposible tener un contacto total y una comunicación completa con otro ser humano. (Thauberger, Ruznisky y Clelland, 1981).

En el plano subjetivo, la experiencia de soledad se relaciona más con la percepción, evaluación y 99respuesta a la realidad interpersonal del solitario, que con las características objetivas de su medio social. (Jones, 1981).

La soledad, no es simplemente la ausencia de contacto. ¿Cuánta gente rodeada de muchas personas, no se sienten solas? Tenemos el ejemplo de las amas de casa, aquellas que esperan al esposo, e hijos de sus trabajos y universidades, y cuando llegan, se sienten más solas que utilizando su playlist de músicas favoritas, a la hora de realizar los quehaceres domésticos.

Por otro lado, tenemos la gente que decide estar sola,  porque son introvertidos, y prefieren esperar a tener momentos de calidad, con personas que tengan intereses similares, a tener que fingir que son seres extrovertidos, únicamente para satisfacer los estándares de la sociedad.

Soledad no es sinónimo de depresión, o tristeza. Todo depende del contexto en el que esa soledad, se esté presentando. Ahora, es distinta esa soledad, que fue obligatoria, debido a la pandemia del Covid-19. Esa si se podía asociar a la depresión. Somos entes sociales, no estábamos acostumbrados a ese encierro, a no poder abrazarnos, ni salir un viernes al trago social esperado. Y peor, a no poder velar a nuestros seres queridos, por el riesgo al contagio.

La soledad que no es por decisión, sino por las circunstancias de la vida, y que no podemos cambiarla, puede llevarnos a la depresión.

La depresión, es un trastorno que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas.  Existen varios tipos de depresión: depresión mayor, distimiatrastorno afectivo estacional, etc.

La depresión, es un trastorno del cual se habla tan a la ligera, que se llega a confundir y asociar únicamente con la tristeza. Estar triste, es normal, le puede pasar a cualquiera, el problema viene, cuando siempre, estamos tristes, y se convierte en nuestro único estado de ánimo.

Cuando alguien tiene depresión, está reflejando la ausencia sentimientos, la preocupación de aquello que no puede resolver en el momento o a largo plazo, y de alguna forma, necesita buscarle solución, y muchas veces, recurren al consumo de sustancias, a trabajar de manera excesiva, a jugar desmesuradamente, a redireccionar esos pensamientos negativos, en acciones que llevarán a la autodestrucción.

La palabra adicción, proviene del latín addictus, y hace referencia, a una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por una búsqueda patológica de la recompensa o alivio a través del uso de una sustancia u otras acciones.

Cuando hablamos de adicciones, lo primero que pensamos es en, drogas. Pero no, el alcohol, es el responsable de más muertes que las mismas drogas, y para no irnos más lejos, hay personas que no pueden empezar el día sin una taza de café, y cuando superamos la dosis de 250 mg, de café, estamos ante una intoxicación por cafeína, que puede provocar síntomas como: nerviosismo, intranquilidad, taquicardia, y hasta espasmos musculares. No con esto, quiero decir que no podemos empezar nuestro día tomándonos ese líquido, amado por casi todos, sino que, todo va a depender de la dosis, de cada sustancia que consumamos, para convertirnos en adictos. Ninguna adicción es buena, ya que sus consecuencias son catastróficas.

Depresión en adolescentes: signos de alerta y cómo ayudarlos

Tristeza e irritabilidad que se mantienen en el tiempo, aislamiento, ideas repetitivas de muerte, conductas destructivas o autolesiones, son algunas de las señales que ayudan a identificar la depresión en un adolescente, una enfermedad que puede condicionar su futuro pero que cuenta con tratamiento eficaz. Se considera que entre el 5% y el 10% de los adolescentes podrían recibir un diagnóstico de depresión, cuya expresión más grave puede ser el suicidio. Ante la duda, lo mejor es siempre consultar con un experto.

La adolescencia es una etapa de crisis vital en la vida. El individuo debe decir adiós a su infancia y asumir su condición de adulto. Es un proceso vital complejo que conlleva una manera de comportarse diferente, un desorden emocional e incluso algunas reacciones de índole depresiva, pero que son variantes normales de esta fase de nuestra existencia. “La adolescencia supone una crisis como puede ser la de los 40 o la de la jubilación. Se produce un duelo por el niño que se ha dejado de ser y hay que decidir qué adulto se quiere ser. Existe una desregulación emocional y un desajuste de conciencia”, explica Abigail Huertas, portavoz de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y Adolescente (Aepnya) y psiquiatra infantojuvenil del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Sin embargo, también es cierto que es una de las etapas de mayor riesgo de inicio de la depresión. Los cambios físicos, cognitivos y sociales, experimentados en un período breve de tiempo, pueden convertirse en factores estresores. Por todo ello, es importante determinar la diferencia entre lo que son variantes conductuales características de la adolescencia y una depresión, que como significa Huertas, “limita el desarrollo y paraliza la evolución de una persona, pudiendo empeorar su futuro, pero tiene cura, es una de las enfermedades infantojuveniles que mejor responde al tratamiento”.

“Si tiene dudas, consulte”

Lo primero es detectar el problema. Los padres y las familias desempeñan un papel crucial, aunque las señales no son siempre muy claras. Fernando González Serrano, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente (Sepypna), lo dice gráficamente: “Con los adolescentes estamos en el filo de la navaja”. No obstante, tanto Huertas como González Serrano son rotundos cuando aconsejan que se consulte con un experto en caso de que existan dudas: “Si está preocupado, si tiene dudas, haga una consulta”.

En la misma línea, Azucena Díez Suárez, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Sociedad Española de Pediatría (SPI-AEP), subraya las ventajas de un diagnóstico realizado a tiempo y un tratamiento adecuado: “Se previenen futuras complicaciones, tales como una peor salud en general y otros trastornos psiquiátricos, como los que tienen que ver con el abuso de sustancias, principalmente alcohol y cannabis, y por supuesto, el suicidio”.

Signos de alarma

¿Cuáles son los síntomas que pueden alertar a los padres? Los especialistas están de acuerdo en que los cambios bruscos de conducta, la tristeza y la irritabilidad persistentes, “estar siempre enfadado, más allá de lo habitual en la adolescencia, o estar permanentemente triste o llorando”, aclara Díez, son conductas muy reveladoras. La presidenta de la SPI da una pista que puede ayudar a discriminar: “Se distingue de la tristeza reactiva normal porque esta última cede con las distracciones y no es tan intensa ni mantenida en el tiempo”.

Para González Serrano, son muy indicativas aquellas que implican destructividad: “Que se enfade más o menos es normal, que trate de defender sus argumentos y visión de la vida con vehemencia, pero no la destrucción de objetos, las agresiones a otras personas o a sí mismo, o que se ponga en riesgo con frecuencia, metiéndose en peleas, por ejemplo”.

Los especialistas apuntan a las alteraciones de los patrones biológicos, como el apetito y el sueño, ya sea por aumento o disminución, un cambio brusco de carácter, la falta de disfrute  y el aislamiento social como otras señales que pueden hacer sospechar una depresión: “Hay adolescentes que se quedan enclaustrados en casa, incluso dejan de ir al instituto, justificándolo con que están cansados o sin fuerzas”. Y no deben pasar desapercibidos los pensamientos negativos y los relativos a la muerte: “En la adolescencia existe una preocupación por la muerte, pero que se verbalice de manera repetitiva es un signo de alarma”, advierte Huertas.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Ante estos indicios, la recomendación es mostrar tranquilidad, pedir ayuda y confiar en los profesionales: “Los padres tienen que saber que es una patología grave pero que se cura. Los tratamientos, que pueden ser psicoterapéuticos o farmacológicos, son muy resolutivos”, asegura la portavoz de la Aepnya.

No obstante, los padres y las familias pueden ayudar y mucho. En opinión de González Serrano, deben explicitar que están preocupados y dispuestos a escuchar lo que tenga que decir su hijo: “Igual no lo puedo resolver, pero sí puedo escucharte”. Otro consejo es encontrar espacios y momentos de contacto con él, apoyándose en las normas de la vida familiar o en las aficiones del joven: “Hay que estar con él, comer y cenar juntos, que sienta la presencia aunque sea en la distancia porque también hay que respetar sus momentos de soledad e intimidad”.

¿Y qué no deben hacer? “Tratar de ‘animar’ a una persona que sufre un episodio depresivo es contraproducente, ya que incrementa su sensación de culpabilidad. Todas las señales que pueden llevar a un niño o adolescente a pensar que su enfermedad es diferente a otras y es culpa suya se deben evitar”, responde Díez. Es conveniente rebajar las expectativas académicas y, por tanto, la presión, así como no someterle a tomar decisiones importantes hasta que la situación mejore.

Múltiples factores influyen en las causas

La depresión tiene una causalidad multifactorial, empezando por componentes genéticos o familiares que derivan en una mayor predisposición. Díez sostiene que la herencia es el factor que predice con mayor potencia la posibilidad de que un menor desarrolle esta enfermedad: “Si alguno de sus familiares de primer grado (padres o hermanos) la han padecido, el riesgo se incrementa por 15. Es importante destacar que no siempre aparecen eventos vitales estresantes, algunos niños tienen una gran vulnerabilidad y pueden desarrollar depresión sin que medie ningún factor ambiental significativo”.

Pese a ello, los factores ambientales pueden sin duda precipitar la aparición de síntomas depresivos. Huertas habla de estrés y de adversidad psicológica, “que se pueden desencadenar por crisis familiares, la pobreza, la infravivienda, el acoso escolar o porque el adolescente tiene poco apoyo social o poca comunicación con la familia”. Los factores biológicos, como una enfermedad crónica u otra patología psiquiátrica, también pueden estar implicados.

El presidente de Sepypna coincide en que hay cierta potencialidad pero considera trascendentes determinadas experiencias biográficas, sobre todo la pérdida de algún progenitor, los abusos o maltratos a edad temprana: “La pérdida del padre o la madre, el abandono o el maltrato en los primeros ocho años de vida aumenta claramente esa predisposición”.

Los factores hereditarios no se pueden prevenir, pero hay suficiente evidencia de que fomentar todo tipo de actividades al aire libre y el ejercicio físico ayudan a impedir que aparezcan episodios depresivos y también previenen el consumo de tóxicos. Además, Díez propone la adherencia a una dieta sana y un estilo educativo basado en la comunicación y afecto, que ayuda a la prevención y a la detección precoz de síntomas: “Te vamos a querer y ayudar siempre, aunque cometas errores”.

Suicidio

El suicidio está considerado como la segunda causa de muerte en adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años. A veces es el primer signo de alarma de una depresión grave. De hecho, muchas tentativas no tenían diagnóstico previo y, algo inquietante, un porcentaje importante de casos que llegan a urgencias se pierden en el circuito asistencial; según González Serrano, casi la mitad de esas familias no acuden después al especialista cuando es obligado, ya que es fácil que se produzca un segundo intento durante los 10 días posteriores a una tentativa. En este sentido, Huertas señala que es esencial que estos jóvenes tengan un canal prioritario para recibir asistencia especializada, como ya ocurre en algunas comunidades autónomas.

En cuanto a la prevención, González Serrano reconoce que los únicos indicadores disponibles son las tentativas anteriores y una ideación suicida. Por ello, enfatiza la necesidad de concienciar a las familias, debemos tomarlo en serio: “Si se habla de esto, hay que darle la importancia que tiene, que es mucha, no es una tontería. Y una tentativa es un acto muy grave”.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/

Depresión y suicidio en adolescentes

Uno de cada cinco adolescentes sufre de depresión en algún momento. Su hijo adolescente puede estar deprimido si se siente triste, melancólico, infeliz o abatido. La depresión es un problema grave, más aun si estos sentimientos han tomado el control de la vida de su hijo.

Sea consciente del riesgo de depresión en adolescentes

Su hijo adolescente está en mayor riesgo de depresión si:

  • Los trastornos del estado de ánimo se dan en su familia.
  • Experimenta una situación estresante en su vida como una muerte en la familia, divorcio de los padres, intimidación, ruptura con un novio o una novia, o mal rendimiento en la escuela.
  • Tiene baja autoestima y es muy crítico de sí mismo.
  • Se trata de una niña. Las adolescentes tienen el doble de posibilidades de sufrir depresión que los varones.
  • Tiene problemas para socializar.
  • Presenta trastornos de aprendizaje.
  • Tiene una enfermedad crónica.
  • Tiene problemas familiares o problemas con sus padres.

Conozca los síntomas de la depresión

Si su hijo adolescente está deprimido, usted puede observar algunos de los siguientes síntomas comunes de la depresión. Si estos síntomas duran 2 semanas o más, hable con el médico que lo atiende.

  • Irritabilidad frecuente con brotes repentinos de ira.
  • Mayor sensibilidad a la crítica.
  • Quejas de dolores de cabeza, de estómago u otros problemas corporales. Es posible que su hijo vaya mucho a la enfermería de la escuela.
  • Retraimiento de personas como los padres o algunos amigos.
  • No disfrutar de las actividades que por lo general le gustan.
  • Sentirse cansado durante gran parte del día.
  • Sentimientos de tristeza o melancolía la mayor parte del tiempo.

Observe cambios en las rutinas diarias de su adolescente que puedan ser un signo de depresión. Las rutinas diarias de su hijo pueden cambiar cuando está deprimido. Usted puede notar que su hijo tiene:

  • Problemas para dormir o está durmiendo más de lo normal
  • Un cambio en los hábitos alimentarios, como no tener hambre o comer más de lo habitual
  • Dificultad para concentrarse
  • Problemas para tomar decisiones

Los cambios en el comportamiento de su hijo también podrían ser un signo de depresión. Podría tener problemas en casa o en la escuela.

  • Desmejoramiento en las calificaciones escolares, la asistencia, no hacer las tareas
  • Comportamientos de alto riesgo, como conducir de manera imprudente, tener sexo sin precaución o el hurto en tiendas
  • Alejamiento de la familia y los amigos y pasar más tiempo a solas
  • Bebida o consumo de drogas

Los adolescentes con depresión también pueden tener:

  • Trastornos de ansiedad
  • Trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA)
  • Trastorno bipolar
  • Trastornos alimentarios (como la bulimia o la anorexia)

Trate a su hijo con un profesional de la salud

Si usted está preocupado por la posibilidad de que su hijo adolescente esté deprimido, consulte a un proveedor de atención médica. El proveedor le puede realizar un examen físico y solicitar pruebas de sangre para asegurarse de que no tenga un problema de salud física.

El proveedor debe hablar con su hijo sobre:

  • Su tristeza, irritabilidad o pérdida de interés en las actividades normales
  • Los signos de otros problemas de salud mental, como ansiedad, manía o esquizofrenia
  • Riesgo de suicidio o de otro tipo de violencia (y si su hijo representa un peligro para sí mismo o para los demás)

El proveedor debe preguntar respecto al consumo de drogas o alcohol. Los adolescentes deprimidos corren el riesgo de:

  • Beber en exceso
  • Fumar marihuana (hierba) regularmente
  • Consumir otras drogas

El proveedor puede hablar con otros familiares o los maestros del adolescente. Estas personas a menudo pueden ayudar a identificar los signos de la depresión en adolescentes.

Esté alerta a las señales de planes de suicidio. Observe si su hijo está:

  • Regalándoles las pertenencias a los demás
  • Despidiéndose de familiares y amigos
  • Hablando acerca de la muerte o cometer suicidio
  • Escribiendo acerca de la muerte o el suicidio
  • Presentando un cambio de personalidad
  • Corriendo riesgos importantes
  • Aislándose y deseando estar solo

Llame de inmediato al proveedor o a una línea que atiende casos de suicidio si está preocupado por la posibilidad de que su hijo esté pensando en quitarse la vida. Nunca ignore una amenaza o intento de suicidio.

Identifique a tiempo la depresión de su hijo adolescente

La mayoría de los adolescentes se sienten deprimidos algunas veces. Tener el apoyo y buenas habilidades para hacerle frente a esto les ayuda a superar estos períodos de bajo ánimo.

Hable con sus hijos con frecuencia. Pregúnteles acerca de sus sentimientos. Hablar sobre la depresión no empeorará la situación y puede ayudarles a conseguir ayuda más rápidamente.

Consígale a su hijo ayuda profesional para hacerle frente a los estados de ánimo bajos. Tratar la depresión de manera temprana puede ayudarle a sentirse mejor más rápido y puede prevenir o retrasar episodios futuros.

Cuándo llamar al médico

Llame a su médico si usted nota cualquiera de los siguientes signos en su hijo adolescente:

  • Depresión que no está mejorando o que está empeorando
  • Nerviosismo, irritabilidad, mal humor o insomnio que es nuevo o está empeorando
  • Efectos secundarios de medicamentos

Fuente: medlineplus.gov

Reflejos de una depresión temprana

Carolina Jiménez
[email protected]
Santo Domingo

Una señal de que algo no anda bien es el inusual comportamiento aislado o agresivo que pueda estar reflejando tu hijo.

Para muchos padres es difícil descifrar si su hijo está atravesando una depresión, en ocasiones, esta es la excusa más frecuente: “Nunca me di cuenta que mi hijo estaba depresivo”. El error podría ser que no ha existido una comunicación de padre a hijo.

Pero como dice el refrán: «Nunca es tarde». Comenzar a hablar con tu hijo y descubrir qué está pasando en su diario vivir, sería el paso más importante para evitar ese estado de tristeza, desolación y oscuridad, denominado depresión.

Una señal de que algo no anda bien es el comportamiento aislado o agresivo que reflejen. Si como padre te has acercado a tu hijo y recibes respuestas como un “no” o un “déjame solo”, lo recomendable no es abandonar la situación, sino ayudarlo. En caso de que no te sientas con la orientación adecuada, puedes buscar ayuda profesional.

¿Cómo detectar tipos de comportamientos extraños?

Según el artículo: “Creo que mi hijo está deprimido” del portal understood.org, los signos y los síntomas de depresión en los niños incluyen:

•Irritabilidad o ira
•Sentimientos de tristeza y desesperanza que no mejoran con el paso del tiempo
•Retirada social
•Sentimiento de sentirse rechazado con facilidad
•Cambios en el apetito, ya sea un aumento o una disminución del apetito
•Dormir mucho más o mucho menos
•Episodios frecuentes de gritos o llantos
•Baja energía por varias semanas
•Quejas de molestias físicas (tales como dolores de estómago o de cabeza) que no se mejoran con tratamientos
•Dificultades para funcionar de manera normal en que lo hacía antes en su hogar, con amigos, en la escuela, durante las actividades fuera de la escuela, en relación con sus intereses y sus costumbres
•Sentimientos de desvalorización o culpa
•Dificultades para concentrarse
•Hablar o pensar en la muerte o en el suicidio

El artículo informa que también los adolescentes (incluso más que los jóvenes), pueden vivir estados de depresión. Siendo la irritabilidad y el mal humor los comportamientos más acentuados.

Dentro de los síntomas de depresión en la adolescencia, están los siguientes:

•Pérdida de interés en pasatiempos y actividades con las que acostumbraba a entretenerse
•Aislamiento de los amigos y de la familia
•Cambios de apetito
•Cambios en el dormir
•Irritabilidad o tristeza
•Cambios en el rendimiento académico

Buscar ayuda para tu hijo

La principal ayuda es hablar con tu hijo, hacerle preguntas que te lleven a saber qué le está ocurriendo, cuál es la causa de sus comportamientos. La periodista y escritora, Carla Martínez, dice que: “Lo importante es establecer un vínculo de comunicación, un entorno de confianza que permita acercarte a tu hijo para poder ayudarle”.

En dado caso que la situación no mejore, lo recomendable es que busques ayuda profesional para tu hijo.

(+) Terapias

El portal medlineplus.gov, presenta tipos diferentes de psicoterapia, tales como:

1. La terapia cognitiva conductual le enseña a su hijo a razonar cuando enfrenta pensamientos negativos. Su hijo será más consciente de sus síntomas y conocerá lo que hace que su depresión empeore y las destrezas para resolver el problema.

2. La terapia de familia es útil cuando los conflictos familiares están contribuyendo a la depresión. El apoyo de la familia o los maestros puede ayudar con los problemas escolares.

3. La terapia de grupo puede ayudar a los adolescentes a aprender de las experiencias de otros que están luchando con el mismo tipo de problemas.

(+) ¿Qué más puedes hacer?

La depresión es una condición seria que no debe ser ignorada.

Es importante recordar que también es una condición que puede mejorar con tratamiento. Si su hijo está mostrando síntomas, hable con su doctor acerca de esto. Juntos pueden decidir cuál es el mejor camino a seguir, consejería, medicación o una combinación de ambos.

Los padres pueden asociarse con el personal de la escuela para monitorear los signos de depresión de sus hijos.

El suicidio de adolescentes va  en escalada

Hainan Reynoso Uribe

“El tema del suicidio de adolescentes es un escándalo porque está en escalada. Antes eso no existía”. Con esta preocupación inició el psiquiatra y terapeuta José Dunker sus disquisiciones sobre el tema que describe como un pesar nacional que afecta a todo  el que se entera.

“El suicida era una persona en la tercera edad. Pero con esto ha sucedido como con las enfermedades psicosomáticas de la hipertensión y diabetes, la edad ha ido descendiendo tanto  que ya hay adolescentes con problemas de presión alta” se lamenta.

El doctor Dunker establece que el suicidio es producto de un deterioro mental, un estado de pesimismo falso y exagerado, en el que la vida se ve tan obscura que el individuo afectado solo encuentra como salida la muerte, “el suicida ve la vida como si fuera a través de lentes negros y eso ocurre en un segundo”.

El suicida construye una personalidad propensa a eso –continúa explicando el Dr. Dunker- por la  poca capacidad de apreciar los  aspectos positivos y buenos de la vida y su tendencia marcada a reparar solo en el lado negativo de las cosas.

El experto cree en la probabilidad de que las personas nazcan con una vulnerabilidad especial para esto, “pero es la vida la que te marca”, y refiere la propiedad del sistema nervioso que le permite  al individuo adaptarse permanentemente a las experiencias vitales o la llamada neuroplasticidad. Se pueden adquirir buenos o malos hábitos, según las experiencias.  Lo deseable según, el doctor Dunker, sería forjar a una persona madura que aprenda de las experiencias negativas, lo cual es raro, establece.

¿Qué adolescentes se suicidan?

El exdirector del Hospital Psiquiátrico Padre Billini, encuentra explicación a este fenómeno en la descomposición social y la desintegración familiar. Mientras, paradójicamente, describe al adolescente que se quita la vida como el muy responsable, dedicado,  perfeccionista y  que se exige más de la cuenta.

Indica que la depresión y el suicidio se producen principalmente en personalidades pesimistas, y “negativistas”, “si tú buscas esos padres son también súper responsables”, asegura.

Señala a  una sociedad y una escuela que funcionan de manera inadecuada, alejada esta última de su papel de sustituta de la familia y que se desarrolla en un ambiente donde los maestros perdieron la figura de papá y mamá.

Amenaza de suicidio ¿Chantaje o alerta? 

Dunker establece que los psiquiatras pueden diferenciar, aunque a veces se torna difícil,  la intención seria de suicidio del simulacro. Asegura que aunque hay adolescentes que buscan llamar la atención, eso siempre debe ser determinado por un terapeuta. Exhorta a buscar ayuda inmediata ante un simulacro de suicidio.

“El que se va a quitar la vida, o  no se lo dice a nadie o se lo dice a una persona muy cercana”. Esto podría ser a un amigo, pero también a papá o mamá.

Es mandatorio que los padres dediquen tiempo de calidad para sus hijos adolescentes de su mismo sexo, “Esa es una tarea fundamental. Cuando estamos en el consultorio y manejamos situaciones de este tipo el arma más poderosa es el progenitor del mismo sexo ante una conducta desviada”.

Cómo prevenirlo

La respuesta que da el doctor Dunker es simple: sea amigo de sus hijos. Indica que el desafío más importante es despojarse del rol de  papá o mamá y   crear un vínculo para ser amigo de sus hijos, “Papá con sus hijos y mamá con sus hijas”, si esto sucede es difícil que se produzca un desenlace en suicidio. Amigo significa dejar de ser policía, para ser compañero de juego”.

El experto hace énfasis en la amistad como la principal medida de prevención, “en la adolescencia los muchachos tienen una fuerte necesidad de un amigo.  Si papá hace ese papel, salva a su hijo.  Si  papá no hace ese papel, alguien lo va a sustituir y su hijo se va a enganchar de alguien que lo puede convertir en lo que sea”. Sentencia.

Propugna por un Ministerio de la Familia, como una respuesta organizada desde el Estado, para enseñar a los padres cómo deben criar, “antes podíamos pasar por alto ese vacío pero hoy es inescapable que el Estado y las iglesias inviertan” además de la parte que debe hacer la prensa.

La culpa domina a la familia

Acontecimientos como este paradójicamente le suceden a familias cumplidoras, “en mi experiencia, esto le ocurre a padres súper responsables y que se exigen hacer las cosas muy bien y a veces se pasan un poquito y el dolor de esto es grande… yo entiendo que este es un dolor nacional, todo el que se entera de algo como esto sufre”.

En ese sentido aconseja a los deudos a buscar ayuda en organizaciones como el Instituto de la Familia, Instituto Médicopsicológico de Atención a la Familia (Imafa), al Centro Cristiano de Asesoramiento Familiar (Cecaf), “un sitio donde puedan hablar y desahogarse, porque esas son heridas que hay que ayudarlas a cicatrizar”.

El doctor Dunker alerta que la experiencia de los hermanitos es más negativa aún, “lo que siente un hermanito en esa situación es culpa, piensa que él lo mató. La culpa domina esa familia,  cuando esos hermanitos sean adultos esta situación va a estar repercutiendo en sus vidas”,  si el sentimiento de culpa no es sanado de manera oportuna y adecuada.

Asimismo exhorta evitar medicarse con psicofármacos sin recibir al mismo tiempo ayuda terapéutica, “tenemos unos productos que tapan el síntoma, pero no van a la raíz del problema y lo que algunos consideramos la raíz del problema, tiene que ver con las actitudes y eso se mejora desde el punto de vista psicoterapéutico”.

El doctor concluye con que nadie tiene derecho a quitarse la vida y afirma que la fe da una mano de que agarrarse cuando no hay de quien hacerlo, “la ventaja de la fe para el suicidio es que te da trascendencia y tú puedes decir ¡Dios mío mira! y orar como tu fe te haya enseñado”. Sostiene que hay evidencia clínica de que los que tienen una fe práctica se suicidan menos.

Rasgos del adolescente suicida

1.- Desequilibrio entre responsabilidad y diversión. La vida normal debe tener un balance entre responsabilidad y esparcimiento. Si un jovencito solo busca disfrutar, necesita ayuda.  Asimismo, si se trata de una alumna excepcional que no se divierte, es bueno acercarse a ella, y llevarla a terapia, pues según el doctor Dunker, esa conducta no va a desaparecer: “por un consejo que tú le des, eso va a implicar desmontar toda una crianza y una cosmovisión”.

2.- Incapacidad para manejar frustraciones y contratiempos. Otro dato anticipatorio es la tendencia morbosa a ver el lado negativo de todo, que incluye una cierta incapacidad para celebrar lo positivo, “es decir, una estudiante que saca un 85 o un 90 y se frustra o desploma no está bien. Debe tener la capacidad para manejar su 85”.

3.-  Un estado depresivo. Esto solo una persona muy cercana al afectado lo podría notar ya que el depresivo disimula su condición, “sonríe ante el público y de manera inconsciente hace una careta. El depresivo no anda llorando”.

En ese sentido si un adolescente tiene problemas de insomnio, falta de apetito o una tristeza inexplicable, evitará reflejarlo en la escuela y solo sus padres o amigos íntimos podrán percatarse.