Leidy Caraballo Galva nació en San Juan de la Maguana y creció en La Caleta, en una familia de recursos limitados. Hoy, a sus 40 años, dirige un laboratorio de investigación en la Medical University of South Carolina, donde trabaja en el desarrollo de terapias celulares para combatir tumores sólidos.
Desde niña, Leidy Diana Caraballo Galva sentía curiosidad por la ciencia y soñaba con algún día vestir una bata blanca. No sabía entonces hasta dónde podía llevarla ese deseo.
Nació en San Juan de la Maguana y creció en La Caleta, en una familia donde los recursos eran limitados, pero estudiar siempre fue una prioridad.
Fue estudiante meritoria durante la primaria y la secundaria y obtuvo el índice académico más alto de su promoción. Al finalizar el bachillerato recibió una computadora como premio. Para ella y su familia significó mucho más que un reconocimiento: era una herramienta que podía ayudarla a continuar estudiando.
Fue la primera persona de su familia en llegar a la universidad.
El camino comenzó en la UASD
Ingresó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para estudiar Ingeniería Química. Mientras cursaba la carrera también buscó la manera de aprender inglés y fue admitida en el programa de Inglés de Inmersión del MESCYT.
Llegar a las clases y sostener sus estudios implicaba un esfuerzo familiar. Su padre la transportaba en motocicleta hasta el ITLA y su madre consiguió que sus otros dos hijos pudieran trabajar en el aeropuerto para contribuir con los gastos del hogar.
No era una historia de abundancia. Era una familia haciendo lo posible para que una de sus hijas pudiera estudiar.
Cuando estaba próxima a terminar Ingeniería Química, apareció otra meta: estudiar en Francia.
En 2011 obtuvo una beca que le permitió estudiar francés durante nueve meses y posteriormente realizar una maestría en Ingeniería Bioquímica en el INSA-Toulouse. En 2012 viajó a Francia.
Pero Francia le enseñaría algo que no había aprendido en las aulas dominicanas: ser buena estudiante no siempre era suficiente.
Cuando sacar buenas notas dejó de ser suficiente
Para Leidy, acostumbrada a destacarse en sus estudios, llegaron las malas calificaciones y la posibilidad de no poder continuar.
En un examen de genética obtuvo 1.75 puntos sobre 20.
Aquellas calificaciones la obligaron a enfrentarse a una posibilidad que hasta entonces parecía lejana: no poder continuar sus estudios.
Tenía que repetir 12 exámenes del primer semestre distribuidos en cuatro días, mientras aprobaba las materias del segundo.
No lo hizo sola.
Familiares, amigos, compañeros y personas de su comunidad de fe estuvieron pendientes de ella. Algunos llamaban, otros escribían y otros simplemente oraban.
Finalmente consiguió superar aquella etapa. En 2014 obtuvo su diploma de Ingeniería Bioquímica y se graduó entre los mejores estudiantes de su promoción.
Pero Francia no solo le dejó un título. También le abrió la puerta a la investigación.
De la bioquímica a la investigación del cáncer
Durante su formación en Francia tuvo la oportunidad de realizar su tesis en el laboratorio del investigador Wilson Wong, en Boston University. Allí se acercó a la biología sintética y a la ingeniería genética.
La experiencia cambió el rumbo de su carrera.
Su mentor vio en ella condiciones para convertirse en una científica independiente y la animó a continuar con un doctorado. Leidy aceptó el reto.
En Augusta University se especializó en Medicina Molecular, con énfasis en inmunología de tumores e ingeniería genética de linfocitos T para investigar tratamientos contra el cáncer de hígado.
Su investigación comenzó a dar frutos: fue coinventora de una patente y publicó varios trabajos científicos.
Después continuó su formación en Baylor College of Medicine y Texas Children’s Hospital, donde trabajó en ingeniería de linfocitos T aplicada a tumores sólidos pediátricos.
En esa etapa recibió un reconocimiento por excelencia en investigación y una subvención de US$150,000 de Alex’s Lemonade Stand Foundation para continuar sus investigaciones. También obtuvo una segunda patente y otra publicación científica.
Pero la carrera científica no transcurrió sin dificultades.
La investigación también tuvo momentos difíciles
Durante el doctorado, en plena pandemia, Leidy enfrentó problemas de salud y un embarazo complicado que puso en riesgo su vida y la de su bebé.
Tuvo que retirar temporalmente un semestre del doctorado. Durante ese período, nuevamente la familia, los amigos y su comunidad estuvieron presentes.
Después del parto enfrentó además un problema de salud que le provocaba dolores constantes. Más adelante, durante su etapa posdoctoral, una cirugía de emergencia puso nuevamente a prueba su capacidad para continuar.
Su formación científica, sin embargo, siguió adelante.
Un laboratorio propio
El 1 de julio de 2026 comenzó una nueva etapa profesional.
La Medical University of South Carolina (MUSC) la contrató como Assistant Professor e investigadora independiente para dirigir su propio laboratorio de investigación.
El Laboratorio Caraballo Galva, ubicado en el Hollings Cancer Center, está dedicado al desarrollo de terapias contra el cáncer basadas en células CAR-T, con especial interés en los tumores sólidos.
La terapia CAR-T parte de las células del propio sistema inmunitario del paciente. En el laboratorio, los investigadores las modifican para que puedan reconocer determinadas características de las células cancerosas y atacarlas.
El tratamiento ha mostrado resultados importantes en algunos tipos de cáncer de la sangre. Llevar esta estrategia a los tumores sólidos, sin embargo, sigue siendo uno de los retos de la investigación.
Y ese es precisamente uno de los campos en los que trabaja la científica dominicana.
El 24 de julio, familiares, amigos, investigadores y autoridades académicas se reunieron para inaugurar oficialmente el laboratorio.
Durante la ceremonia, Leidy habló de la dimensión personal que tiene para ella haber llegado hasta allí y agradeció a Dios y a quienes la acompañaron durante el camino.
La meta no termina con el laboratorio
Para Leidy, tener un laboratorio propio no significa haber llegado al final.
Quiere que otros jóvenes dominicanos tengan oportunidades que les permitan avanzar en la ciencia.
Ya ha gestionado becas de investigación para dos estudiantes dominicanas. Una de ellas es Haydeé Rochits, médica e investigadora egresada de la PUCMM, quien actualmente trabaja en investigación clínica en Baylor College of Medicine.
La otra es Yaery Salvador, estudiante de microbiología de la UASD, quien está terminando su tesis de grado y a quien la doctora espera llevar próximamente a su laboratorio para que pueda continuar su carrera científica.
También quiere fortalecer los vínculos de investigación entre República Dominicana y Estados Unidos y facilitar el intercambio de conocimientos.
Su historia comenzó en San Juan de la Maguana y continuó en La Caleta, antes de llevarla a Francia y posteriormente a Estados Unidos.
En el camino hubo becas, exámenes difíciles, cambios de país, investigación, momentos de incertidumbre y muchas personas que la ayudaron a seguir.
Ahora, desde su propio laboratorio, Leidy quiere hacer algo más que investigar el cáncer: quiere abrirles el camino a otros jóvenes dominicanos que, como ella alguna vez, sueñan con dedicarse a la ciencia.


