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¿Quiénes fueron los maestros de Juan Pablo Duarte?

Desde sus primeros pasos como estudiante, Duarte recibió la enseñanza de la mano de excelentes maestros.

Las primeras lecciones de la educación formal de Juan Pablo Duarte, las recibió primero con su madre, y luego con una profesora de apellido Montilla, quien dirigía una pequeña escuela de párvulos.

Más tarde, pasa a una escuela primaria para varones, allí muy temprano dio muestras de su gran pasión por las enseñanzas. En seguida fue recibido en la escuela de don Manuel Aybar, completando sus conocimientos de lectura, escritura, gramática y aritmética elemental.

Los datos que hablan de su aplicación en las aulas, muestran que se trató de un niño excepcionalmente inclinado a los estudios, narran que a los seis años ya sabía leer y decía de memoria el catecismo, como estudiante era presentado por los maestros como modelo de los demás.

Consagrado a estudiar, dedicaba gran parte de su tiempo a la lectura. En el almacén de su padre, daba clases gratis, de escritura y de idiomas a los que demostraban deseos de aprender, además ponía a disposición sus libros que él tanto apreciaba. En su vida de estudiante Duarte no sólo se dedicaba a las materias que les impartían, sino que además aprendió a tocar flauta y guitarra bajo la supervisión del profesor Vicente Mendoza.

Juan Pablo Duarte, siendo casi un niño recibió clases sobre teneduría de libros, ya adolescente bajo la tutoría del doctor Juan Vicente Troncoso uno de los más sabios profesores de la época, estudió Filosofía y Derecho Romano, mostrando, una vez más, su gran deseo de superación y de amor por los estudios.

Cabe destacar que gracias a la dedicación de Duarte por las materias y su pasión por la lectura, sus padres deciden enviarlo al extranjero, con apenas quince años, donde aprende hablar y a escribir varios idiomas: latín, portugués, español, francés, ingles y alemán.

Duarte también fue alumno del doctor Juan Vicente Troncoso, uno de los más ilustre profesores de la época. Con él estudió Filosofía y Derecho Romano, evidenciando su gran deseo de superación y de amor por los estudios.

Bajo la tutoría del maestro haitiano Don Auguste Brouard, Duarte estudió y aprendió el francés durante su adolescencia. También, realizó estudios de inglés con un profesor de apellido Groot. Cuando apenas contaba con quince años de edad, y acompañado por un amigo de la familia, sale rumbo a España, radicándose en Barcelona, donde tenía parientes. En ese momento, Europa estaba llena de ideas pertenecientes al romanticismo, el liberalismo, el nacionalismo y el socialismo utópico, y el joven Duarte se impregnó de todas ellas y de los ambientes revolucionarios de la época. Duarte fue testigo del régimen de libertades y de los derechos que tenían los europeos. Mostró especial interés por las reformas de Cromwell, los cambios producidos en Alemania y en Francia, pero sobre todo los acontecimientos en España y las reformas de la Corte de Cádiz. Estando en España se sabe que residió en Barcelona, donde es posible que estudiase derecho.

Fuente: educando.edu.do

¿Cuántos hermanos tuvo Juan Pablo Duarte?

Cuando Manuela Díez Jiménez casó con el próspero comerciante Juan José Duarte era apenas una adolescente de 15 años, nacida en El Seibo y criada con principios familiares y religiosos muy firmes. Se consagró totalmente a su familia y en poco tiempo tuvo una gran prole, una arista poco explotada en la vida del patricio Juan Pablo Duarte, el cuarto de sus hijos.
La historia no precisa cuántos hijos fueron, historiadores hablan de siete, diez, once y hasta trece, aunque la posición del Instituto Duartiano es que fueron doce, y así consta en un libro de bolsillo titulado “Juan Pablo Duarte, bicentenario de su natalicio, 1813-2013”, editado por esta institución cultural.
En la sala de exposición del Museo de Duarte, ubicado en la Isabel La Católica 304, de la Ciudad Colonial, hay una muestra de retratos de siete de estos hermanos junto a sus progenitores, los cuales fueron creados por el pintor Melanio Guzmán, con bocetos del arquitecto Juan Gilberto Núñez.
Sólo Vicente Celestino, el mayor de los hermanos, tuvo descendencia: Romualdo Duarte Villeta, hijo que tuvo con su esposa dominicana María Trinidad Villeta Ponce de León (1799), hija del italiano Agustín Villeta y la capitaleña María Ponce de León Irujo, informa Julio Rodríguez Grullón, secretario general del Instituto Duartiano, quien nos habló en representación de su presidente, el profesor José Joaquín Pérez Saviñón.
Vicente nació en 1804, es decir que tenía nueve años cuando el patricio Duarte fue traído al mundo, y falleció 11 años antes que éste, en 1865.
Lejos de la inmensa figura de Juan Pablo, Vicente y Rosa fueron los hijos más sobresalientes dentro de la familia Duarte-Díez, y así lo reconoce la historia, por su apoyo firme y consciente a la importante misión que atesoraba su hermano en pro de la causa independentista.
Vicente siguió los pasos de su padre y desde muy joven ya era dueño de un aserradero y exportaba madera a varios países. Contribuyó, al igual que toda la familia, con su dinero a la lucha libertadora contra la opresión haitiana.
Rosa, una jovencita adelantada a la época, igual que Juan Pablo, y con mucha conciencia social, se convirtió, tal vez sin proponérselo, en la primera biógrafa de nuestro principal padre de la patria.
Rosa Protomártir, su nombre completo, nacida el 28 de junio de 1820, escribió en su diario personal los hechos y vivencias que se conocen sobre Duarte y que han servido de base a sus más destacados biógrafos e historiadores, luego recogidos en lo que fue llamado “Apuntes de Rosa Duarte” o “Apuntes para la historia del general Juan Pablo Duarte”.
A esta valiente mujer se le reconoce junto a María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, Josefa Pérez, María Baltasara de los Reyes, Ana Valverde y Juana de la Merced Trinidad (Juana Saltitopa), entre otras, como las figuras femeninas que más aportaron a la lucha por la independencia.
Rosa falleció el 25 de octubre de 1888, a los 68 años, en Venezuela, donde vivió exiliada junto a toda la familia.
Juan Pablo Duarte nació siete años antes que Rosa, el 26 de enero de 1813 y falleció a los 63 años, más joven que su hermana, el 15 de julio de 1876. Un día como mañana los dominicanos celebramos su natalicio.
Del resto poco o nada se habla: María Josefa, Manuel, Ana María, Manuel, Filomena, Juana Bautista, Manuel Amáralos, María Francisca y Sandalia, de esta última, la más pequeña hay historiadores que afirman que era hermana de Duarte pero no se tienen documentos que avalen esa información, y de su fecha de nacimiento y fallecimiento solo se tienen referencias.
Rodríguez Grullón relata que por la alta mortalidad infantil que se registraba en la época, de los diez hermanos, tres murieron a muy corta edad: Ana María y uno de los Manuel murieron con tan sólo dos años.
Como podemos contabilizar, Duarte tuvo siete hermanas y cuatro hermanos, tres de ellos fueron llamados Manuel.
La situación de incertidumbre y atropellos que sufrió la familia durante los 22 años de ocupación haitiana y lucha libertadora contribuyó a que algunos de los hermanos de Duarte sufrieran enfermedades mentales, tal es el caso del más pequeño de los Manuel, quien murió demente en Venezuela.
Como consta en textos históricos, Duarte recibió una buena educación escolar y hogareña; tenía entrenamiento militar y de esgrima, era poeta y sabía tocar guitarra, piano y flauta, además de que tuvo la oportunidad de viajar a varios países. Posiblemente esa formación educativa la recibieron todos o parte de sus hermanos, tomando en cuenta que provenían de una familia adinerada, lo que les facilitaba a sus padres costear cualquier enseñanza.
Fuente: hoy.com.do

Costumbres de la cultura africana adoptadas por los dominicanos

Quizás suena extraño creer que tenemos algunas costumbres, comidas, el pelo afro y hasta el color de piel como una herencia africana. Quizás nos preguntaremos cómo pudo ser posible que tengamos tantas cosas africanas, incluyendo su color, que es el que predomina en nuestro territorio.

Un 12 de octubre del año 1492 ocurrió un acontecimiento muy importante para el continente americano, este acontecimiento histórico ha sido denominado como “El descubrimiento de América”. En esa fecha Cristóbal Colón al junto de otros españoles  llegaron a éste continente, haciendo una ruta en todo el continente en más de tres viajes, en su primer viaje  alrededor del año 1493 llegó a Santo Domingo lo que denominó “La Española”.

Estos europeos saquearon la isla, e intercambiaron todo el oro qué teníamos por espejos, esto lo hicieron con los habitantes de aquella época llamados indígenas, a los cuáles utilizaron cómo esclavos, años más tarde se dieron cuenta que los indígenas no eran suficientes para servirles, de modo qué decidieron traer más esclavos en éste caso los negros africanos,  de esa forma llegan a la isla, a trabajar la tierra y a servirle a los españoles sin derecho alguno.

La mezcla de raza nace básicamente así, por eso nuestro país tiene múltiples colores de razas, por las mezclas entre africanos, españoles e indígenas. Estos  esclavos carecían de derecho, los españoles les prohibían todo, pero hay que tener en cuenta qué esos esclavos llegaron con sus creencias y las conservaban, una de las herencias que aún conservamos de los africanos es “la hechicería”,  a pesar de qué los españoles le impusieron la religión que ellos practicaban y debían abandonar su propio credo para seguir el europeo,  estos mantuvieron sus creencias.

Otra herencia qué aún conservamos son “Las velas”, “El mal de ojo”, “los ensalmos” “El culto a los muertos”, “Altar en nuestros hogares”, todas estas creencias qué aún se conservan en la mayoría de lugares de nuestra isla son una herencia de los esclavos africanos.

Conservamos también algunas tradiciones del carnaval,  qué de hecho han sido declaradas patrimonio nacional de la humanidad,  los ritmos de los tambores es una herencia africana, en la música nos dejaron el gagá qué sigue vigente en la mayoría de bateyes dominicanos.

En cuanto a la gastronomía podemos decir que hemos heredado la mayoría de las cosas, por ejemplo el chacá, los sofritos, el escabeche, chenchén, el ñame, el guineo, la comida con coco, entre muchas otras cosas.

Adoptamos de ellos el poner padrinos,  madrinas, como también los juegos de San. Hemos heredado algunas expresiones tales cómo: bemba, abombarse, mangú, quimbambas. Cargar los niños en la cintura etc.

Cómo puedes ver tenemos más costumbres africanas de lo que podemos imaginar, y además de eso al pasar de los años siguen vigentes. Y han ido inculcando de generación en generación.

Por: Rosangélica Bautista

Fuente: https://todoporelarterd.com/

La Escuela Planeta Tierra: ¿una ficción?[1]

Esta historia la inspiran muchos directores y directoras, como comunidades educativas que he conocido en mis años en educación y que me mostraron que siempre era posible una mejor educación.

Por JULIO LEONARDO VALEIRÓN UREÑA

Se llamaba Juan y su mejor amiguita Miguelina. La escuela fue su lugar de encuentro y allí fue creciendo su amistad que aún hoy, después de varios años, permanece. Ambos están en el sexto grado de primaria y cada día ir a la escuela, es un gran motivo de alegría.

  • Mami, mami apura que quiero llegar temprano a la escuela, era la petición casi a diario de Juan, lo que su mamá casi no comprendía.
  • ¿Y cuál es tu afán?, generalmente era el comentario de ella.
  • Oh mami, me gusta juntarme con mis amigos y ver quienes hicieron la tarea.

Como Miguelina y Juan, otros niños y jóvenes estudiantes también se habían conocido en la misma escuela. Entre ellos reinaba un ambiente muy positivo y cuando ocurrían situaciones de disgusto contaron con la maestra, Patria, que aprovechaba esas circunstancias para ponerlos a reflexionar sobre el problema que había pasado y de cómo afrontarlo. La profe era una maestra de unos 40 años que, con una formación magisterial sólida, pero, sobre todo, con una formación humana que mostraba a diario en el trabajo de clase, como en las reuniones de profesores y, sobre todo, con las familias que acudían con regularidad a la escuela. Siempre se mostraba amable con los demás, rasgo que toda la comunidad educativa reconocía en ella. Era una inspiración. De esa manera, iban aprendiendo distintas maneras de afrontar los problemas y, por supuesto, iban aprendiendo que eran posibles soluciones amistosas de las cuales aprendían mucho.

  • Equivocarnos es de humanos, decía ella, lo importante es que podamos ver por qué suceden las cosas y buscar juntos las mejores soluciones.
  • Si profe, decía Pedrito, tenemos que aprender de nuestros errores ¿no? Es lo que siempre usted nos dice.
  • Así es Pedrito, los errores siempre nos enseñan muchas cosas, pero si no lo hablamos, imagínate ¿cómo nos vamos a dar cuenta?

La Escuela Planeta Tierra estaba enclavada en un barrio muy pobre y, por supuesto, las familias que tenían a sus hijos e hijas estudiando en ella, también lo eran. Tanto las madres como los padres, en su mayoría, eran chiriperos, es decir, “empleados ocasionales”, aunque algunos que habían estudiado en la misma escuela y siguieron estudiando alguna carrera técnica y universitaria, todos ellos hacían grandes esfuerzos por mantener a sus hijos e hijas en la escuela. Reconocía lo importante de educarse.

  • No quiero que Pedrito siga mis pasos, no. Quiero que estudie, termine y vaya a la universidad…

Era el pensar de Ramiro, hombre bajito que salía muy temprano del barrio para ver con qué mantener a su familia. Su mujer, pensaba igual, y junto a Ramiro se mantenía siempre alerta para que sus tres pequeñines siempre fueran a la escuela. Ella había completado la primaria en el campo del cual venía, pero la situación se puso tan difícil que no tuvo otra que buscar suerte en la capital a casa de una tía, hermana de su mamá, que había venido años antes por las mismas razones.

  • Le pido a dios que los cuide y proteja, que de lo demás me encargo yo… era el pensamiento que Tina siempre tenía presente, cuando de sus hijos se trataba.

Hay que decir, para comprender mejor la situación, que en La Escuela Planeta Tierra su directora era una mujer de algo más de 50 años, Matilde, que había estudiado magisterio y desde hacía ya 5 años ganó el concurso para directores que hace el Ministerio de Educación, alentada por sus propios compañeros y compañeras que la animaron por el liderazgo que ella ya tenía ganado en la escuela.

  • Tú tienes que participar en el concurso, recuerda que Daniel se jubila y nos vamos a quedar sin director, así que echa pa´lante que aquí todos te vamos a apoyar.

Ése era el pensar de la mayoría de sus compañeros de la escuela. Daniel había logrado desarrollar en la comunidad educativa de la escuela un alto compromiso con la misma. No había una reunión del Equipo de Gestión, de la asamblea de profesores, pero también de las reuniones de padres, madres y amigos de la escuela en que él no animara e insistiera en que la educación era una responsabilidad compartida y que la escuela tenía que ser y mantenerse siempre como la esperanza para que los niños y niñas del barrio pudieran estudiar una carrera técnica o ir a la universidad. Pero que para ello había que cuidarla, mantenerla siempre limpia y organizada, que no era posible que un niño o una niña de la escuela no aprendiera a leer y pensar, que esa era la gran responsabilidad que todos ellos tenían y que, además, eso estaba por encima de cualquier cosa. Ése era el decir constante de Daniel y que siempre remataba con su frase preferida: “aquí no tenemos tiempo para perder el tiempo”.

La escuela era un gran espacio de participación de todos, y eso él lo había confirmado y desarrollado mucho más en la Escuela para Directores. Allí, en contacto con otros tantos directores y directoras con los cuales pudo compartir experiencias, fue fortaleciendo su idea de que su escuela tenía que poner la diferencia. Por eso organizó los organismos de participación, tanto de estudiantes como maestros; le puso mucho empeño a la Asociación de Padres, Madres y Amigos de la Escuela, pero también se reunió con las organizaciones de la comunidad, las iglesias y con líderes del barrio para que todos juntos asumieran la escuela como el proyecto más importante del barrio… y definitivamente que lo había logrado. Y no era que no hubiese problemas de muchos tipos, pero pudo mostrar que juntos todos y con un propósito común, las cosas eran diferentes. Así que Matilde, la directora que llevaba el liderazgo de la Escuela en este momento era la consecuencia del trabajo que Ramiro inspiró.

La historia de Miguelina y Juan era la historia de prácticamente todos los niños, niñas y jóvenes que estudiaban en la Escuela Planeta Tierra. Era tal el clima que reinaba en la escuela que prácticamente todos los días había que “sacar a los muchachos y muchachas” de la escuela. Era el sentir del personal de la escuela. Si algo había en todos ellos era el orgulloso por su escuela, que los hacía cuidarla y mantenerla limpia.

  • No puedo desmayar, se decía constantemente Matilde, Dios me puso aquí para que nuestros estudiantes sean mañana hombres y mujeres buenos, trabajadores.

Definitivamente, la Escuela Planeta Tierra, estuvo y sigue estando en buenas manos, pero sobre todo, de una comunidad comprometida con que siga así.

[1] Aunque se trata de una historia ficticia, algunas de las cosas que se narran personalmente he sido testigo de ellas en alguna que otra escuela de nuestro país. Es lo que mantiene mi esperanza de que es posible una mejor educación.

Fuente: acento.com.do

Datos sobre la Independencia Efímera

En la historia de la República Dominicana se conoce como Independencia efímera al período que transcurre entre la proclamación de independencia por la parte oriental de La Española el 1 de diciembre de 1821 y su unificación a laRepública de Haití el 9 de febrero de 1822 debido a una ocupación del ejército haitiano encabezada por Jean Pierre Boyer. Es denominada “efímera” debido al corto tiempo durante el cual se mantuvo la independencia, apenas dos meses y ocho días.
Fue proclamada por un sector de la pequeña burguesía, liderada por el político y académico José Núñez de Cáceres, quien creía en la Gran Colombia de Simón Bolívar.

ANTECEDENTES

 
Desde 1809, la entonces colonia española de Santo Domingo, sufría una gran crisis económica. A este período se le conoce como España Boba, pues la metrópoli no podía atender a su colonia por los problemas que atravesaba (invasión napoleónica y movimientos independentistas en toda la América española). A estos hechos se le sumaban el agotamiento de las riquezas de Santo Domingo y el poco estímulo para la producción de otros bienes.
Ante esta situación de crisis económica, se produce de inmediato un gran descontento en toda la población de la colonia, por lo que de inmediato el escritor criollo José Núñez de Cáceres forma un grupo para conspirar contra esta situación y lograr la independencia del país de España.
Para mediados de noviembre de 1821, surge un nuevo movimiento en las zonas fronterizas con Haití, con el propósito de derrocar al Capitán General, que gobernaba Santo Domingo en nombre del Rey de España, y de incorporar la colonia española al territorio haitiano. Este movimiento, desde sus inicios estuvo integrado por la clase media y pobre de la colonia, así como pequeños comerciantes, mulatos propietarios y algunos sectores importantes de los hateros.
El movimiento pudo extenderse hacia otras poblaciones de la región Sur y Cibao, también algunas personas de todas las clases sociales se unieron, por lo que el proyecto de Núñez de Cáceres quedó aislado. Por esta razón, Núñez de Cáceres se vio obligado a apresurar el golpe de Estado al gobernador colonial Pascual Real I.

DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

 
El 1 de diciembre de 1821, Núñez de Cáceres logra derrocar al gobernador, proclamando así el nuevo estado bajo el nombre de Estado Independiente del Haití Español. La noticia de inmediato fue difundida en España y Haití por lo que Núñez de Cáceres tuvo que enfrentar represalias, quedándose sin apoyo.
Debido a esto, Núñez de Cáceres se vio obligado a buscar ayuda de otros países para defender la reciente nación de Haití Español; Núñez buscó la ayuda de Simón Bolívar, pero este no aceptó, debido a que se encontraba combatiendo en Ecuador y por que no podía traicionar al gobierno haitiano, ya que este le ayudó durante su exilio en este país. Núñez recibió una carta del presidente haitiano Jean Pierre Boyer, donde le comunicaba su interés y la importancia de la unificación de los dos pueblos, convirtiéndola en un solo Estado.
Núñez de Cáceres al no recibir el suficiente apoyo de los sectores más importante de Santo Domingo, se vio en la obligación de rendirse frente a la invasión de la República de Haití. Por lo que el 9 de febrero de 1822, el presidente Boyer toma posesión de Santo Domingo, iniciándose así el periodo de la ocupación haitiana que duraría veintidós años.
Fuente: http://hechoshistoricosrd.blogspot.com/

La época colonial en la isla de Santo Domingo (1492-1821)

Cuando nos referimos a la era colonial, hablamos de un periodo de la historia de Santo Domingo que se inició con el segundo viaje de Cristóbal Colón en 1493, el cual dejó establecido el dominio español sobre la isla que más tarde sería llamada como la española y luego Santo Domingo. Este dominio español se extendería hasta el 1795, año en que se firmó el tratado de Basilea entre España y Francia, por medio del cual España le cedía a Francia la parte oeste u occidental de la isla de Santo Domingo a cambio de que Francia le devolviera los territorios que le había ocupado en la península Ibérica.

Ahora bien, el periodo colonial de Santo Domingo no concluyó en 1795, pues a partir del 1801, año en que finalmente se ejecutó el tratado de Basilea y año en el cual llegó al territorio de lo que hoy es República Dominicana el ejército francés encabezado por Víctor Leclerc, se inició el dominio francés en Santo Domingo. Dicho dominio duró hasta el 1809, en que nuevamente España volvió a dominar el territorio de la que fue su primera colonia en el nuevo mundo.

El nuevo dominio español se prolongó hasta el 1 de diciembre de 1821, fecha en la que José Núñez de Cáceres proclamó la independencia de este país y la creación del Estado independiente de Haití español. Este Estado apenas duró 2 meses y en febrero de 1822 llegaron a nuestro suelo los haitianos, iniciándose así una invasión que finalizó en 1844 con la proclamación de la independencia nacional.

Fuente: http://epocacolonialdominicana.blogspot.com/

Obra de Miguel Reyes Sanchez entre las más importantes del año 2022

La obra “La expedición haitiana de Dessalines a Santo Domingo” del historiador dominicano Miguel Reyes Sánchez ha sido escogida como una de las obras más importantes publicadas en el año 2022.

Como cada año, el intelectual y ex Ministro de Cultura, José Rafael Lantigua dio a conocer el listado de los mejores libros publicados en el 2022, siendo el tercero en su cotejo el libro de Reyes Sánchez.

El reputado académico y crítico literario asevera que “se trata de un estudio a fondo de la presencia haitiana en nuestro territorio donde se conocen, por primera vez en nuestro país, las memorias de Jean-Jacques Dessalines, primer presidente de Haití, proclamado emperador en 1804”.

Asimismo, fundamenta su escogencia, en que esta reveladora investigación rellena un vacío historiográfico, al ofrecer “nuevas revelaciones sobre la invasión de Dessalines a la parte oriental de la isla, en 1805, y en especial los degüellos de Moca y Santiago, ignorados y negados por largas décadas desde el polémico fray Cipriano de Utrera hasta historiadores recientes”.

De igual forma, en un trabajo recientemente publicado, el historiador y economista Eduardo García Michel, refería que “el abogado e historiador Miguel Reyes Sánchez acaba de publicar un libro esclarecedor: La expedición de Dessalines a Santo Domingo, en el que derriba mitos y plantea lo que muchos no se han atrevido a decir”.

El mayor atractivo de este importante y novedoso estudio es que “Reyes Sánchez publica documentos incontrovertibles como los diarios de campaña de Dessalines y de Christophe en los que se evidencia la crueldad y sadismo con que se comportaron estas hordas ahítas de sangre”.

Este ensayo histórico accede al exclusivo top 22, por ser “un libro que devela la realidad de lo acontecido en las expediciones comandadas por el libertador haitiano, con documentaciones que frenan las ambigüedades mostradas por tanto tiempo por historiadores y catedráticos dominicanos, al igual que por sus similares en la nación vecina”.

Trayectoria de Reyes Sánchez

El historiador Reyes Sánchez atesora una extensa obra, de más de 30 libros publicados, y los principales premios literarios del país, entre ellos el Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes por su obra “Océanos de Tinta y Papel” y en dos ocasiones ha recibido el Premio Nacional de Historia José Gabriel García 2010 y 2015. Abogado y diplomático de profesión, fue el primer dominicano en recibir el premio Joven Sobresaliente del Mundo de la Cámara Junior Internacional (Jaycees) en Manila, Filipinas, en 1998.  Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Historia y Secretario de la misma, Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia de España y Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

Época precolombina de la isla de Santo Domingo: ¿Qué pasaba aquí antes de que llegara Colón?

Se entiende por época precolombina, todo el espa­cio de tiempo transcurrido desde el surgimiento de la pri­mera población, hasta el momento de la llegada de los españoles.
Primeros pobladores de la Isla de Santo Domingo
Los primeros pobladores de nuestra isla, fueron llama­dos indígenas, de los cuales no sabemos con exactitud cuando aparecieron en la isla, pero los restos encontrados por los arqueólogos (personas que se dedican al estu­dio de las artes y los monumentos de la antigüedad), reve­lan que los aborígenes vivían en nuestra isla hace por lo menos 3,000 años antes del nacimiento de cristo.
De acuerdo a las hipótesis sobre el origen de los indí­genas americanos, los pobladores del caribe procedían de América del Sur y del Norte, y éstos primeros grupos, procedían de Asia, de Mongolia. Ellos cruzaron el estre­cho de Bering, hace 20 ó 30 mil años, entraron a nuestro continente y lo poblaron, llegando hasta el Caribe, (en América Central). Otros grupos que habían emigrado de Asia a la Melanesia y a la Polinesia, se trasladaron, igual que los pobladores procedentes de Australia, a las costas de América del Sur. Por último se asegura que en el extremo meridional de América del Sur, también se establecieron nativos que emigraron de Australia, pasaron a la Antártica y después a América del Sur. Es interesante notar que según los estudios hechos, todos los pueblos emigrantes eran de raza amarilla o asiá­tica. De ahí la semejanza que se advierte fácilmente entre los indígenas de América, los habitantes de Asia y de las islas del Océano Pacífico. En nuestro continente los pueblos se mezclaron con el tiempo, tomaron elementos culturales de otros; se re­cuerda que los caribes hicieron eso. Otros avanzaron e incrementaron sus culturas, es el caso de los. Taínos. Pero se mantuvieron diferencias raciales de tamaño y rasgos físicos, de lengua y de cultura.

Nombres dados a la Isla por los Indígenas

Los primeros indígenas denominaron nuestra isla con los nombres:
Haití: Que significa tierra montañosa,
Babeque o Bohío: Que significa albergue y
Quisqueya: Que significa madre de todas las tierras.
Los primeros grupos indígenas que poblaron la isla no conocían la agricultura, vivían de a caza, la pesca y la recolección de frutas y sus instrumentos de trabajo eran muy rústicos. Los Taínos habitaron nuestra isla y según sus crónicas y los relatos de los españoles, éstos se dedicaban a la agricultura, la pesca, la caza, la recolección, la fabricación de vasijas de barro cocido, de telas y cuerdas de algodón, de objetos de piedras y a otras actividades. Se agrupaban en tribus gobernadas por un cacique herede­ro que vivían en aldeas.
Los caciques más famosos fueron: Bohechío, Guarionex, Mayobanex, Guacanagarix, Cayacoa, Caonabo, Anacaona y Cotubanamá.
Organización Sociopolítica de los Taínos
La unidad social más importante de los taínos era la tribu y el clan familiar, el que tenía como base de organi­zación social la familia. Las grandes familias constituían las unidades primarias de la organización social de los taínos. Varias familias se agrupaban formando un clan y to­dos los individuos habitaban en el caney, en el cual po­dían vivir seis o siete familias unidas por vínculos sanguí­neos (en un caney podían habitar hasta 30 personas). La unión de las grandes familias daba lugar a la formación de un Clan y a su vez la unión de muchos clanes constituía una tribu. Al principio, las tribus eran independientes entre sí, pero con el tiempo se unieron y formaron confederaciones conocidas con el nombre de Cacicazgos.
Para 1492, la isla estaba dividida en cinco cacicazgos gobernados cada uno por un cacique.
Estos fueron:
Marién, gobernado por Guacanagarix
Maguá, gobernado por Guarionex
Higuey, gobernado por Cayacoa
Maguana, gobernado por Caonabo
Xaragua o Jaragua, gobernado por Bohechío.
Rasgos característicos de los aborígenes
1. CARACTERÍSTICAS FÍSICAS: Eran de piel cobriza oscura y tostada), nariz ancha, ojos y pelos negros, pómulos salientes y pelo lacio.
2. SUS VESTIMENTAS: Nuestros indígenas andaban semidesnudos: los hom­bres usaban taparrabos y las mujeres de los caciques, enaguas; los niños andaban desnudos hasta los 12 años. Los taínos tejían con algodón las telas que usa­ban en sus vestimentas, las cuales teñían con sustan­cias vegetales, corno la bija para el rojo, jagua para el negro y el campeche para el marrón.
3. SUS ALIMENTOS: Los taínos consumían muy pocos productos elabora­dos, como es el casabe que hacían de la yuca; tam­bién se alimentaban de peces y aves.
4. SUS VIVIENDAS: Vivían en bohíos o pequeñas casas de forma circular y caneyes, que eran más grandes y las habitaban más personas. Las fabricaban de materiales vegetales como troncos y ramas de algunas plantas, y dormían en ha­macas.
5. SU ARTE Y PENSAMIENTO: Los taínos desarrollaron la cestería y la cerámica. Se divertían con bailes y cantos en el areito, que era como una especie de danza y practicaban el juego de la pelota o batey. Creían en la vida después de la muerte, pues enterra­ban a sus muertos provistos de alimentos, utensilios y si era un cacique lo hacían acompañar en su largo viaje de una de sus mujeres.
Texto: ” La República Dominicana” de Francisco A. Bonilla
Ilustración: Indios Tainos venerando a Anacaona

El Golfo de Las Flechas: la primera riña entre indios y españoles

El “Golfo de Las Flechas”, es el lugar donde ocurrió la primera riña contra la invasión Europea en las Américas, los indios Ciguayos de Samaná usaron por primera vez flechas contra los españoles, está ubicado en la bahía de Rincón, al Norte del actual poblado de Las Galeras, por muchos años se pensó erróneamente que el golfo de Las Flechas estaba frente al Cayo Levantado.

Esto sucedió el domingo 12 de enero del 1493. El Padre las Casas, dice: “Y esta fue la primera pelea que hubo en todas las Indias, y donde hubo derramada , sangre de indios, y es de creer que murió el de la saetada (flechada), y aun el las nalgas desgarradas no quedaría sano.

El historiador Samané Gregorio Elías Penzo sostiene que el cacique Mayobanex capitaneaba a los Ciguayos a la llegada de Colón a Samaná, por lo que le corresponde a Mayobanex, ser el pionero de la libertad en el Nuevo Mundo.

Expresa el autor Blas Navel Pérez que: “Estos aborígenes no manifestaron el mismo temor que los grupos encontrados por Colón anteriormente.

Después de interrogar a los españoles les permitieron desembarcar y cambiar sus baratijas por las armas indígenas.

Sin embargo, los ciguayos muy pronto cambiaron su actitud inicial y trataron de capturar a los recién llegados con una lluvia de flechazos, desatándose así la primera refriega entre aborígenes y cristianos en el Nuevo Mundo.

Este incidente único durante aquel primer viaje, dejó una profunda impresión a Colón, pues pensaba que realmente había tratado contacto con los caníbales. Lo ocurrido le llevó a bautizar la inhóspita bahía con el nombre de “Golfo de las Flechas”, lo que también lo motivo a anotar en su diario de navegación lo siguiente: “Partió antes del tres horas del golfo que llamó el Golfo de las Flechas con viento de la tierra, después con viento Oeste, llevando la proa al este Cuarta al Nordeste para ir, dizque a la isla de Caribe donde estaba la gente de quien todas aquellas islas y tierras tanto miedo tenían, porque dizque que con canoas sin numero andaban todos aquellos mares, y dizque comían hombre .

La derrota, habían mostrado unos indios de aquellos cuatro que tomo ayer en el Puerto de las Flechas”.

Ese mismo golfo fue también el lugar de la isla Española al que arribó Colón en su segundo viaje, el 12 de noviembre de 1493, enterrando allí a un español que había muerto en lucha contra los indios al Este de la isla de Puerto Rico.

Uno de los indios que se había llevado de Samaná retornó con Colón en ese segundo viaje. Mayobanex, el cacique de Xamaná, era muy leal a Guarionex, cacique de la zona del Cibao.

Este último, después de utilizado por los españoles en varias excursiones en tierra firme, se lanzó y buscó refugio en Samaná.

Fuente: historiadominicanaengráficas/Facebook

El derecho al voto de la mujer dominicana

El  sufragio femenino fue un paso importante en lo que respecta a la igualdad de derechos, que comenzó a sonar en el mundo a finales del siglo XIX. Actualmente, nos parece completamente normal esta práctica, pero lo cierto es que llevó bastante tiempo extenderse.

Una escalada bastante lenta

Fotografía: proceso.com.do

De manera formal, el voto femenino fue aprobado por primera vez en el mundo en 1838, en Oceanía, aunque ya en New Jersey, Estados Unidos, se había autorizado de manera accidental el sufragio a las mujeres en el año 1776. Todo, como parte de una respuesta a los movimientos sufragistas de las mujeres, desde finales del siglo XIX.

En República Dominicana, para el año 1934 se organizó el «Voto Ensayo» de la mujer dominicana. Sufragaron unas 96,242 mujeres, ante el reclamo del derecho al voto feminista de la época, encabezados por Abigaíl Mejía.

Pero no fue sino hasta la Asamblea Revisora, celebrada el 10 de enero del año 1942, que fue promulgada la Constitución, y el 16 de mayo de ese mismo año, se estrenó el voto femenino en unas elecciones con la concurrencia de las mujeres a las urnas.

El voto femenino en sepia

mujeres de la época protestando a favor del sufragio femenino
Fotografía: Wikipedia

Silencio, para no ser tildada de loca por pedir el voto, era lo que se solicitaba en las calles de dominicana. Pero un club de mujeres llamado «Nosotras», se erigió irreverente ante la negativa, el 14 de junio de 1927 con el lema «unión y perseverancia».

El fin que reunía a este colectivo femenino era «despertar el espíritu de solidaridad, propugnar por el mejoramiento del niño y de la mujer y crear un ambiente favorable a todas las manifestaciones culturales».

Años más tarde se crea Acción Feminista Dominicano (AFD), primera corriente femenina que fue impulsada por Abigaíl Mejía, una destacada intelectual dominicana que lanzó el «Primer Manifiesto Feminista Dominicano».

Junto a ella trabajaron destacadas artistas y maestras, como Gladys De los Santos Novoa, Elpidia Gautier, Livia Veloz, Delia Weber, Petronila Angélica Gómez, Ercilia Pepín, Carmen González de Peynado, Patricia Mella del Monet, Amada Nivar de Pittaluga, Celeste Woss y Gil, entre muchas otras.

Finalmente, el derecho al sufragio femenino se dio en 1942.

Mujeres al frente del sufragio femenino

Abigaíl Mejía ha sido la mujer que ha encabezado este movimiento. Sus escritos provocaron un cambio de mentalidad, con un enfoque de protesta, muchos de los cuales fueron publicadas en Hojas Secretas y La Vanguardia de Barcelona.

Fotografía: El Caribe

Sus artículos consiguieron un espacio en Listín Diario y como escritora, incursionó en relatos, crónicas, novelas, biografías y poesías. Su vida transcurrió entre la educación y el arte. Fue profesora de Historia de la Literatura Castellana y dominicana, designada directora del Museo Nacional y fue miembro de la sección de Historia del Ateneo Dominicano.

sufragio femenino
Fotografía: El Caribe

Por su parte, Celeste Woss fue la primera mujer dominicana en dedicarse formalmente a las artes plásticas y una de las nuevas líderes del feminismo oficialista en el año 1941. Tras ampliar sus conocimientos de arte en Estados Unidos, regresó para abrir su Estudio Escuela en la calle Arzobispo Meriño, frente a la Catedral Primada de América.

Además, existe una tercera coprotagonista de este logro: Amada Nivar de Pittaluga. Ella ocupó el cargo de tesorera en la Primera Junta Superior Directiva de la AFD. Su entretejido siempre estuvo orientado de acuerdo a  su fuerte convicción por el empoderamiento femenino.

Fue socia fundadora de la Acción Feminista Dominicana; en 1932, vicepresidenta en funciones del Club Nosotras;  presidenta de la Unión Femenina Ibero Americana entre los años 1944-1945; y delegada en las convenciones del Partido Dominicano, 1945 y 1951.

Tres mujeres que con sus pensamientos lideraron el cambio. Uno que ha marcado la participación democrática de la República Dominicana.

Por: Karime Rivas.

Fuente: revistamercado