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Aulas superpobladas en escuelas de RD

María Tejada Lorenzo
Santiago, RD

Sobrepoblación estudiantil, falta de terminación de escuelas, escasez de docentes y baja calidad en el almuerzo escolar es parte de lo que se vive en el Distrito Educativo 08-10 del municipio de Villa González, en la provincia de Santiago.

Tal es el caso del centro educativo Celestina Patria Grullón Franco que, siendo un recinto con poco espacio, posee alrededor de 320 estudiantes desde el nivel inicial hasta sexto de primaria, donde solo primero de básica tiene una sobrepoblación estudiantil de 62 estudiantes, que se divide en dos para poder impartir la docencia.

“En la mañana de este lunes tuvieron que moverlos para una iglesia católica cercana porque es que ya no caben aquí. Es muy tedioso tener que moverse de aquí para allá y viceversa”, explicó a este medio Albarosa Almonte, maestra de nivel inicial en este lugar.

Esa misma situación la vive Almonte, quien tiene 40 estudiantes y ha tenido que dividirlos en grupo A y B, ya que considera que todos los niños juntos “no tendrían un aprendizaje significativo”, además de la falta de espacio que hay.

“Tengo que hacerlo por turno, una parte viene lunes, miércoles y viernes y los demás martes y jueves. Luego la otra semana intercambian y así sucesivamente”, expuso la profesora.

De igual forma, comentó que dividir los grupos no le parece una solución correcta ya que algunos padres no tienen quién le cuide a sus hijos y prefieren enviarlos diario en horario de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, lo que les brinda “mayor tranquilidad” porque reciben educación y alimentación por parte del centro.

Además, destacó que el Ministerio de Educación (Minerd) lo que debe es centrarse en la terminación de la escuela y no dejar que se inscriban tantos niños bajo el “pretexto” de que no quede ninguno fuera.

Primaria

Tantos niños.

“Ellos solo quieren enviar ayudante. Necesitamos espacio no ayudante. Mientras haya sobrepoblación no podemos hacer nada. Nuestra salud se va a ´pique´ con tantos niños, salimos mudas”, enfatizó Almonte.

Alumnos.

La maestra Almonte confesó que gran parte de las aulas tienen más de 35 estudiantes, en el caso de tercer grado de la primaria hay 55.

Cómo crear un buen ambiente en clase

Para la creación de un grupo sólido necesitamos de  un ambiente de aprecio y confianza. Y para ello es básico crear comunidad.

El sentimiento de pertenencia a un grupo y el de identidad son necesidades humanas básicas. Por el contrario, el rechazo sentido y la falta de integración van a ser una de las primeras fuentes de problemas. Para ello podemos realizar juegos que nos permitan conocernos e integrarnos en un ambiente de aprecio y confianza.

Otro punto importante es facilitar la comunicación, ya que ésta es un elemento esencial a la hora de la convivencia y en la resolución de conflictos de forma no-violenta, ya que el diálogo es una de sus principales herramientas. Desde las dinámicas de comunicación se pretende enseñar y aprender a desarrollar una comunicación efectiva que nos enseñe a dialogar y a escuchar.

La toma de decisiones por consenso será también muy importante, ya que implica que todo el mundo siente que se le ha escuchado y que su opinión se ha tomado en cuenta en la decisión final. La toma de decisiones por consenso también forma parte de un proceso. Hay que comenzar con temas, cosas y aspectos sencillos para, poco a poco, ir decidiendo sobre temas más importantes.

Trabajar la cooperación con determinadas técnicas y juegos nos permiten ver la diferencia como un valor y una fuente de enriquecimiento mutuo. Para ello hay que desarrollar actividades cooperativas, buscar formas de trabajo y aprendizaje cooperativo, encontrar alternativas a la típica dinámica de la clase.

Hacernos más accesibles como profesores: Si pretendemos que se produzca una comunicación fluida entre alumno y profesor, es necesario que ellos sientan que pueden hablar con nosotros sin barreras como la edad, la posición de poder que ocupamos, etc.

Sacar a los alumnos de la rutina y estimularlos con novedades será importante, ya que rompiendo los esquemas es más fácil que te presten atención, pues se mantienen a la expectativa de ver lo nuevo que se les ofrece.

Fuente: https://www.elauladepapeloxford.com/

Cómo el uso de la tecnología en el aula cambia el rol del maestro

Jaclin Campos
[email protected]
Santo Domingo, RD

La introducción de la tecnología en el aula “cambia mucho” el rol del maestro, opina el educador español Marcos Ascanio, quien considera que en este nuevo escenario el profesor deja de ser “el centro de la clase” para convertirse en un guía que acompaña y orienta a los alumnos en la construcción de su propio conocimiento.

“Yo lo que planteo es el rol de un profesorado completamente de guía, que ya no sea el centro de la clase, sino que el alumno sea el centro de su aprendizaje, que vaya buscando información, que vaya creando sus propios productos, que vaya demostrando todo lo que va aprendiendo a través de esa tecnología”, expresa el coach experto en tecnologías de la información y comunicación (TIC) aplicadas a la educación.

¿Debe el profesor convertirse en un experto en el uso de las nuevas tecnologías para guiar a sus alumnos? En opinión de Ascanio, no.

“Yo no tengo por qué ser experto en la tecnología; yo tengo que ser experto en lo que quiero que los alumnos hagan con esa tecnología”, argumenta.

Si para trabajar contenidos de biología o salud, dice a modo de ejemplo, el profesor propone a sus alumnos crear un anuncio publicitario que explique cómo la alimentación influye en el estado del organismo, el educador no necesita saber cómo funcionan los programas de edición de video; los mismos estudiantes, que son nativos digitales, lo investigan y aprenden como parte de su asignación.

Aunque no se espera que se conviertan en expertos en tecnología, para integrar adecuadamente las TIC al proceso de enseñanza-aprendizaje, los maestros sí necesitan pasar por una fase de capacitación y acompañamiento, reconoce Ascanio.

Igual de importante resultan el deseo y el interés que el maestro tenga en transformar su forma de impartir docencia.

“Yo puedo sustituir un libro de texto por una tablet y yo seguir con mi clase normal, con la misma metodología que daba antes de tener la tecnología, ahí no ha cambiado nada”, expresa Ascanio, coach pedagógico de la plataforma educativa Progrentis.

De acuerdo con el educador español, hay un uso innovador de las TIC en el aula cuando la tecnología se vuelve “transparente”, es decir, cuando se emplea como un vehículo o herramienta y “nada más”.

“Al final, la tecnología tiene que ser un medio -explica-. El centro tiene que ser el alumno. Lo que queremos es que el alumno aprenda”.

El experto de Progrentis destaca que, por medio de la tecnología, los alumnos trabajan habilidades útiles para el mundo de hoy y por eso cataloga como “superimportante” que sepan dominarla.

No hace falta que cada uno tenga un dispositivo en el aula, pero sí se debe invertir en al menos un laboratorio de computación, ya que “trabajar la tecnología sin tecnología es muy complejo”.

Del mismo modo que un atleta se entrena para un partido, en la escuela los estudiantes reciben un entrenamiento que luego deben poner en juego en la vida real. En ese entrenamiento, el maestro debe enfocarse en cuatro áreas básicas: la comprensión, la investigación digital, los procesos atencionales y la resolución de problemas.

“Creo que esos cuatro pilares son fundamentales para un uso innovador de la tecnología. Porque es a lo que se va a enfrentar el estudiante el día de mañana”, afirma Ascanio.

Marcos Ascanio estuvo en el país como instructor en un foro formativo que Grupo Mentora-Progrentis para Latinoamérica y el Caribe realizó para directores y docentes. El foro se enfocó en liderazgo educativo y aprendizaje basado en proyectos.

Progrentis es una metodología educativa en línea que ayuda a desarrollar habilidades y destrezas de los estudiantes, a través de entrenamiento personalizado. Está presente en 17 países, lo usan en más de 1,200 escuelas de Iberoamérica, alrededor de 30 de ellas en República Dominicana.

Cómo promover el respeto desde el aula

Si el profesor no practica la tolerancia y la aceptación de las virtudes y defectos de sus alumnos, difícilmente recibirá mensajes positivos y de respeto hacia él de los estudiantes

El respeto es uno de los valores más importantes que debemos cultivar desde el hogar y la escuela, con nuestra familia, amigos y todas las personas que están alrededor. Es la base sobre la que se sustentan las relaciones entre las personas y por lo tanto, es esencial para que exista una sana convivencia y armonía dentro de la comunidad.

La importancia del respeto

El respeto es un valor que aparece en cualquier relación social e interpersonal. En la escuela el respeto debe servir como guía en las situaciones de interacción que se dan entre los estudiantes, entre los profesores, entre los directivos y los profesores, entre los estudiantes y los profesores o entre los padres y los profesores.

Que haya respeto dentro del aula significa aceptar las reglas y las normas que se han acordado y cuidar las instalaciones usándolas de manera correcta sin dañarlas, entre otras actitudes.

Si por ejemplo se insulta, menosprecia, se engaña o se grita sin motivo, se pierde el respeto y con ello, la escuela pierde fuerza a la hora de buscar su fin primordial que es la enseñanza de valores. Además la convivencia será caótica e insostenible y la educación será imposible.

Aprender a respetar a los compañeros en la clase

Partimos de la base de que la familia debe ser la cuna del aprendizaje y el fomento del respeto. Si un niño no respeta a sus padres, será difícil que lo sienta por otras personas.

Para poder promover respeto en la escuela, los profesores y los directivos deben hacer cumplir las reglas estableciendo límites claros, escuchando a los padres y a los alumnos, negociando democráticamente con ellos y sobretodo, sirviendo de ejemplo y modelo de comportamiento.

El respeto es algo mutuo

Si el profesor no practica la tolerancia y la aceptación de las virtudes y defectos de sus alumnos, difícilmente recibirá mensajes positivos y de respeto hacia él de los estudiantes.

Además, el profesor debe ser visto como un guía que sirve de apoyo a sus alumnos en el proceso de enseñanza y alejarse de la imagen de profesor autoritario al que se debe temer. El miedo es un sentimiento que dista mucho del respeto.

En resumen, para que el niño aprenda a respetar es importante que tanto la familia como los profesores en la escuela le enseñen a hacerlo desde el ejemplo para generar relaciones sanas y efectivas. No enseñarlo desde la imposición y actitudes estrictas.

Normas para promover el respeto

Para promover el respeto en la escuela, los alumnos, los profesores, los directivos o el personal de mantenimiento, son responsables de contribuir a la causa mientras estén en la escuela. Para ello, existen una serie de normas que se pueden cumplir para que las relaciones serán armónicas:

• La primera de todas, respetar a todas las personas que conforman el colegio.

• Los profesores deben reconocer la cualidades de cada alumno y felicitarlos mientras se ayuda a todos los demás a saber valorar las cualidades del otro.

• Las críticas, las burlas y los juicios que no tienen carácter constructivo no se deben permitir.

• Enseñar a respetar las reglas de los juegos y las actividades que se realicen.

• Fomentar la integración y la comunicación.

• Enseñar a valorar el trabajo y esfuerzo de todos los integrantes del colegio: profesores, administración, personal de limpieza, etcétera.

Fuente: https://www.elmanana.com/

Cinco maneras diferentes de organizar el espacio del aula

La organización del espacio de aprendizaje es un factor esencial a la hora de poner en práctica distintos métodos pedagógicos en clase. Sin embargo, la disposición del aula expositiva, en la que todos alumnos están sentados y aislados en su pupitre mirando a la pizarra, sigue siendo la norma en la enseñanza española. Aún son pocos los profesores y escuelas que se atreven a romper con esta distribución del espacio. Expertos como María Acaso, que aboga por la revolución educativa, ya reivindican aulas más amables, cómodas y flexibles; y profesores como César Bona, reinventan las aulas para dar respuesta a sus métodos pedagógicos. Otros ejemplos de espacios de enseñanza innovadores son las escuelas Vittra, en Suecia, o el Colegio Claver, de Jesuitas, en Lérida. Te mostramos cinco maneras de organizar el aula para ajustar el espacio a las necesidades de aprendizaje de tus alumnos.

CINCO CLAVES A LA HORA DE REDISEÑAR EL AULA

  1. 1. Ajustar la distribución del espacio a las necesidades de aprendizaje. La distribución de las mesas y de los espacios comunes debe responder a las actividades que se van a desarrollar en el aula, a la diversidad de los alumnos y a las funciones que queremos que se desarrollen en cada área. Así, la disposición de las mesas será distinta si se va a trabajar por proyectos, se quiere plantear un debate o se va a resolver un problema.
  2. 2. Crear espacios interactivos. Es decir, espacios que fomenten el aprendizaje colaborativo y la interacción entre alumnos. Donde los estudiantes puedan reflexionar, debatir, aprender apoyándose entre ellos, y enriquecerse de esta socialización.
  3. 3. Potenciar el valor del aula como espacio didáctico. El aula tiene que ser un espacio que enseña. Debe facilitar la presentación y exposición de trabajos, fomentar que los alumnos compartan y difundan sus ideas de distintas maneras (visual, oral, escrita…), invitar a que manipulen distintos objetos de aprendizaje de manera autónoma (libros, microscopio, inventos o proyectos…) y posibilitar que tengan contacto con la naturaleza, mediante el cuidado de plantas o animales en el aula.
  4. 4. Crear un espacio cómodo y agradable, de todos y para todos. El aula tiene que ser un espacio acogedor e inclusivo, del que todos los alumnos se sientan partícipes y creadores. Debe ser un espacio vivo y en construcción, que facilite la atención a la diversidad, estimule la creatividad y potencie las múltiples inteligencias y habilidades de los alumnos.
  5. 5. Favorecer el uso de las TIC. El aula debe estar preparada y adaptada para el uso de las TIC, de modo que los alumnos puedan desarrollar fácilmente la competencia digital y llevar a cabo tareas como la búsqueda de información en la red, la visualización de videos y recursos interactivos, la elaboración de materiales digitales o la presentación de trabajos mediante diapositivas y otras herramientas 2.0.

CINCO MANERAS DE DISPONER EL ESPACIO DEL AULA

Existen muchas maneras de organizar el espacio del aula, tantas como la creatividad del docente y las necesidades de los alumnos exijan. Destacamos cinco para Primaria y Secundaria:

  1. 1. En filas horizontales. Esta alternativa es útil si el profesor quiere mantener la atención de los alumnos durante una explicación o en una ronda de preguntas y respuestas, por ejemplo.  Estimula la concentración de los alumnos y deja margen a cierta interactividad entre compañeros, pero no es adecuada si lo que se quiere es fomentar el aprendizaje colaborativo.
  2. 2. En forma de círculo o de U. Esta disposición permite que todos los alumnos estén situados en primera fila y puedan ver bien tanto al docente como al resto de sus compañeros. Es muy recomendable para realizar puestas en común y debates en el aula, a la vez que permite que los estudiantes trabajen de manera independiente en sus pupitres.
  3. 3. En grupos de cuatro o por parejas. Esta disposición es la más adecuada para trabajar por proyectos o de manera colaborativa, ya que facilita que los alumnos se comuniquen, intercambien ideas y compartan materiales. Además, fomenta la interacción social entre estudiantes. También puede servir para trabajar las inteligencias múltiples, encargando a cada grupo funciones distintas, por ejemplo.
  4. 4. En bloque. Este tipo de disposición, en la que los alumnos se sitúan muy juntos, es conveniente cuando el profesor desea que estén atentos a una proyección, una demostración o un experimento. Se recomienda con carácter temporal ya que, si no, puede dar lugar a problemas de disciplina.
  5. En forma de pasillo. Esta distribución sitúa a los alumnos en dos hileras de pupitres enfrentadas,  y un corredor entre ellas. El docente puede dirigir sus explicaciones a lo largo del pasillo, pero también invitar a la participación, y moderar debates o plantear juegos entre los dos equipos formados por las filas.

Fuente: https://www.aulaplaneta.com/

La educación ante una gran encrucijada

La no planificación o la mala planificación es una amenaza continua para el alcance de los aprendizajes en el aula. Este fue el aspecto de mayor relevancia en términos de la necesidad de su desarrollo que se puso en evidencia en la evaluación del desempeño.

Por JULIO LEONARDO VALEIRÓN UREÑA
La educación en nuestro país está en una encrucijada, por un lado, producto del impacto de la pandemia de la COVID-19 y sus secuelas, y por el otro, por su gestión tanto en el plano nacional como territorial. Estos son hechos pasados ya, que deben servir para aprender de ellos y, en lo posible, gestionarlos mejor.

La evidencia científica de los estudios en educación, tanto nacional como internacional, han puesto en evidencia factores claves para alcanzar una educación de calidad, es decir, una educación que efectivamente apueste por los aprendizajes de todos: estudiantes, maestros, gestores. Por un lado, se ha destacado el papel del liderazgo en los centros educativos como elemento articulador de un proyecto de centro comprometido con resultados, y por el otro, la importancia de la atención personalizada de cada estudiante por parte del docente.

Ambos factores, en el marco de la escuela, pueden ser útiles para generar procesos importantes que permitan el desarrollo de una cultura de calidad. Por supuesto, hay otros que articulados a estos dos primeros asegurarán que los mismos se cumplan en el sentido que en sí mismos tienen, me refiero al desarrollo efectivo de los equipos pedagógicos de los centros, los cuales deberán servir como espacios de revisión, análisis y desarrollo de la gestión profesional de los procesos de enseñanza y aprendizaje. En esta perspectiva, el trabajo colegiado entre los docentes deberá jugar un rol de importancia y relevancia. Otro aspecto por considerar es la figura de la coordinación pedagógica, es decir, el acompañamiento continuo del trabajo en el aula por parte de un colega-acompañante que retroalimente de forma continua los procesos que se desarrollan en el ánimo de incentivar las competencias que apunten por la mejora y, por el otro lado, que permita la superación de esquemas que, por el contrario, no son generadores de aprendizajes y deben ser superados.

La escuela y el aula son espacios dinámicos en que la acción reflexionada por parte de los actores, en el caso que nos ocupa principalmente, de los directivos y docentes, debe ir generando una cultura escolar centrada en resultados comprometidos con la calidad. La acción reflexionada para el desarrollo de una nueva acción enriquecida desde la perspectiva de sujetos que aprenden generará actitudes y comportamientos nuevos y distintos, que apostarán por la construcción de una nueva cultura escolar, que tanto hace falta en nuestra educación nacional. La Escuela de Directores por la Calidad Educativa (EDCE), fue un gran esfuerzo por alcanzar este propósito.

Reitero, en el país se cuenta con estudios que aportan evidencias científicas de estos procesos y que por una gestión que continuamente los ignora, no ha permitido los avances necesarios para alcanzar los logros de aprendizajes esperados.

Por otra parte, y es un ejemplo muy reciente de lo que antes hemos planteado, la evaluación del desempeño docente que se llevara a cabo en los años 2017-18, puso de relieve un conjunto de cosas que deben ser atendidos en la gestión docente de aula, de manera más precisa, la planificación del trabajo de aula tanto en su diseño como desarrollo; la creación de un clima de respeto y orden en el aula, como condición necesaria para asegurar los propósitos esperados; las habilidades para emplear los aciertos y errores en los procesos de aprendizaje con el fin de reforzar y mejorar los mismos; además, de la debida atención a la evaluación continua y efectiva que retroalimente los procesos y sus resultados.

Detengámonos en la planificación del trabajo de aula. No hay dudas que, si el docente no domina y cuente con esta herramienta didáctica, no puede asegurar la efectividad de su propio desempeño. Un proceso de gestión de aula no planificado o mal planificado no podrá asegurar altos logros de aprendizaje. La planificación no puede ser jamás una opción sino una condición fundamental de la gestión de los procesos de enseñanza. A nivel internacional se han desarrollado incluso facilidades en la web para que los docentes puedan hacer un uso efectivo de su diseño y desarrollo. En un taller sobre procesos de aula desarrollado por dos profesores finlandeses durante toda una semana, en el marco de uno de los congresos internacionales desarrollados por el IDEICE, esto quedó plasmado de manera inequívoca. La no planificación o la mala planificación es una amenaza continua para el alcance de los aprendizajes en el aula. Este fue el aspecto de mayor relevancia en términos de la necesidad de su desarrollo que se puso en evidencia en la evaluación del desempeño señalada anteriormente.

Por supuesto, todas estas cuestiones están estrechamente vinculadas con la formación inicial y continua del docente, tema este que se ha tornado en controversial en el país a partir de la Normativa 09-2015 que aún regula la misma, pero que debe ser mejorada conservando los elementos fundamentales que aseguren la calidad de dicha formación. Pero eso es harina de otro costal, como muy bien dice el refrán, y que volveremos sobre ella.

Las actuales autoridades de educación deben prestar atención especial a estos temas, como a otros que están en la palestra pública, todos los cuales fueron los que le dieron sentido al movimiento nacional por el 4% del PIB para la educación, según consigna la propia Ley General de Educación. Es necesario que el ministro de Educación, como conocedor muy bien de estos temas, abra su despacho a la reflexión con los sectores sociales que considere, bajo el supuesto de que el tema educativo desborda las estructuras mismas del Ministerio, haciendo todas las alianzas necesarias nacionales e internacionales para impulsar una educación de calidad

Fuente: acento.com.do

Habilidades Docentes: Las que no pueden faltar en el aula

Ser maestro no es una profesión como cualquier otra, requiere de mucha vocación y pasión por conocer y enseñar a nuestros alumnos. En ocasiones los profesores se convierten en la figura que los estudiantes admiran e incluso en quien se refugian los pequeños o jóvenes que viven situaciones difíciles, por lo que ser docente no se trata solamente de saber explicar un tema, sino de acompañar a los pupilos, conocerlos, conectar con ellos e impulsar el talento de quienes pasan por nuestro salón de clases.

 

Por todo eso, los docentes poseen ciertas características y habilidades que se combinan para fortalecer el trabajo en el salón de clases.

Nosotros hicimos una lista de algunas de ellas. ¿Cuáles agregarías tú?

 

  • Buen comunicador

Lograr que los niños o jóvenes se interesen y mantenerlos atentos sobre todo en esos temas que son aburridos para todos. No se trata sólo de explicar, sino de saber compartirlo, de llamar su atención y de mostrarles la importancia que tendrá en su día a día. Aunque también es importante saber comunicarse con los padres de familia y con otros maestros.

 

  • Empatía

Conectar con los alumnos es muy importante, es aprender a conocer su reacción de acuerdo a su edad y su entorno familiar y social. Para un buen maestro la empatía es un principio básico al momento de dar clases, solo así se conectará con los alumnos y se logrará una relación docente-alumno exitosa.

 

  • Paciencia

La paciencia es algo que se debe de tener presente todos los días y que además se tiene que trabajar mucho, no solamente para tratar a los niños sino también con todos los integrantes del plantel, desde director, compañeros maestros, administrativos y… ¡los padres!

 

  • Creativo

Los maestros creativos y curiosos son generalmente quienes mejor transmiten su vitalidad y curiosidad a los niños o jóvenes. Los alumnos se contagian al ver y sentir a sus maestros creativos, con ideas siempre nuevas para motivar el interés en el salón de clases.

 

Ser creativo también es esencial para apoyar a los estudiantes con más retos, pues necesitan profes con visión, que busquen otros métodos y los ayuden a ver más allá.

 

  • Nunca dejar de aprender

Los maestros necesitan un gran sentido de adaptación a los constantes cambios dentro y fuera del ámbito educativo. Por ello, la capacitación constante es importante ya que dan nuevas ideas, nos muestran nuevas formas de enseñanza y el aprendizaje enriquece. Un profe sabe que todo cambia y el ambiente en el que se desarrollan nuestros alumnos no es la excepción, por lo que la experiencia no es el único elemento que nos ayuda a ser excelentes profes.

 

Estas son solamente algunas de las habilidades que se necesitan día a día en el salón de clases.

 

 

Fuente:

https://soysnte.mx/articulos/habilidades-docentes-las-que-no-pueden-faltar-en-el-aula

Checklist para docentes. Guía rápida para evaluar tu trabajo

Check-list para docentes. ¿Por qué no? El artículo de hoy tiene la intención de darte a conocer un checklist que utilizo para evaluar de forma rápida y objetiva mi quehacer en el aula, una lista con ítems que me parecen imprescindibles y que me ayudan a reflexionar sobre mi labor docente.

¿Quieres evaluar tu trabajo en el aula de forma rápida y objetiva? ¿Quieres conocer qué ítems utilizo en mi checklist? Si es así, no te entretengo más y doy paso a la redacción del artículo. ¡Qué ganas!

La idea de elaborar un checklist no es otra que la de reflexionar sobre cómo ha ido una determinada sesión. En muchas ocasiones entramos y salimos del aula de una forma tan automatizada que ni tan siquiera dedicamos unos segundos a evaluar cómo se ha desarrollado la sesión lectiva.

Por tanto, elaborar un checklist puede resultarte realmente útil en determinadas ocasiones porque cuenta con la ventaja de que es muy objetivo y se lleva a cabo en menos de un minuto.

En mi caso tengo varios checklist en función de lo que quiero analizar y evaluar. Y me ha parecido una buena idea compartir uno contigo para que, si lo crees oportuno, hagas una prueba en una de tus sesiones lectivas.

25 ítems de mi checklist para evaluar el trabajo de una sesión lectiva.

1. He sido puntual.

2. He entrado sonriendo.

3. Mi tono de voz ha facilitado la atención y la comprensión.

4. Mi lenguaje corporal ha transmitido energía y predisposición al trabajo.

5. He empezado la clase con un ¡Buenos días!

6. He pasado lista.

7. He recordado lo trabajado en la sesión anterior.

8. He generado expectativas al inicio de la clase.

9. He detallado al inicio de clase lo que mis alumnos aprenderán conmigo.

10. He dado las gracias con la fórmula: GRACIAS + [nombre] + POR + [motivo].

11. He formulado más preguntas abiertas que cerradas.

12. Me he dirigido a todos mis alumnos por su nombre.

13. He escuchado de forma activa cuando algún alumno me ha preguntado algo.

14. He atendido en algún momento a los alumnos con necesidades educativas.

15. He agradecido el valor de una respuesta acertada y también equivocada.

16. He intercalado anécdotas, vídeos, imágenes… mientras enseñaba.

17. He sido asertivo en lugar de autoritario.

18. Al menos un tercio de mis alumnos han intervenido en algún momento.

19. Ni yo ni ningún alumno ha salido del aula para ir a buscar material olvidado.

20. He sido puntual a la hora de finalizar la clase.

21. Me he divertido enseñando.

22. Me he despedido de mis alumnos con un ¡Hasta la próximo clase!

23. He salido sonriendo.

24. He aprendido algo de mis alumnos que no sabía.

25. Mi estado de ánimo no ha afectado al desarrollo de la clase.

Fuente: https://justificaturespuesta.com/

7 claves para conseguir un aula pacífica

La psicóloga Sonia Fernández Becerra sugiere las siete claves para convertir el aula en un lugar sin conflictos

En muchas ocasiones es difícil pensar que una educación basada en la escucha puede funcionar en el aula. La realidad es que sí se puede conseguir; ahora bien, poniendo mucho de nuestra parte: es necesario tener paciencia y que el adulto sepa auto-regular sus propias emociones, ya que muchas veces es complicado ayudar a un solo niño cuando hay 24 o 30 más esperando. Además, hay que tener en cuenta el factor familiar que siempre afecta al estado del estudiante que el docente tiene en clase.
Partiendo del hecho de que tanto a los adultos como a los niños les gusta ayudar a los demás y solucionar problemas, nos podemos apoyar en un modelo de educación pacífico basado en las siguientes claves:

1. Haz que se sientan valiosos

A nadie le gusta que le obliguen a hacer cosas y los niños no son menos. ¿Habéis probado a hablar con ellos para saber qué necesidades hay en el aula? Imagina una clase en la que las normas estén puestas por tus alumnos. Seguramente, conocen muchas normas como tirar papeles a la papelera, respetar el turno de palabra o escuchar mientras el maestro habla.

Cuando les preguntes qué reglas pondrían, lo más probable es que te den más de las que puedas imaginar. En el momento en el que involucres a los estudiantes de forma que se sientan responsables de lo que ocurra en el aula serán más participativos y respetuosos hacia estas reglas. Recuerda no exagerar ni poner una gran cantidad. Mejor pocas y que las puedan recordar. En alguna ocasión las tendrás que revisar con ellos y modificar o añadir nuevas. Hazlo según el desarrollo de las clases lo permita.

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2. Sé modelo a seguir

Ante una situación en la que te desbordes, sientas irritación y alces la voz, los niños te copiarán. En cambio, si hablas de forma calmada y transmites que existe solución ante lo ocurrido, y que lo podéis solucionar en conjunto, aprenderán de forma más rápida a regular las emociones. El ejemplo que seas, será lo que ellos reproduzcan. Hay que atreverse a pedir perdón cuando uno se haya equivocado, a respetar y escuchar. Entonces, ellos harán lo mismo contigo.

3. Conecta con ellos

Los niños vienen de casa con unos modelos aprendidos, el de su madre y el de su padre, y cuando llegan a la escuela aparece un nuevo adulto al que seguir: tú. Hay que acercarse al alumno con naturalidad para conectar con él. En el momento en el que percibas que el niño se desbarata, conecta para recobrar la seguridad que sentía antes, muchas veces con eso basta y se consigue recuperar el ritmo de la clase. No es fácil parar una clase responder a la necesidad de un solo estudiante cada vez que lo necesite, tú eres uno, ellos casi 30 y el un tiempo muy limitado.

Hay que crear una relación genuina con todos los alumnos y asegurarse de que cada día se conecta con cada uno, aunque sea en diferentes momentos a lo largo de toda jornada. Hay que empatizar, hacerles sentir que son escuchados y respaldado, que vean en el docente un punto de referencia. De esta manera, cuando se avecine alguna preocupación o dilema, se sentirán más preparados para compartirla, más calmados y la solución llegará mucho antes. Se puede probar con con algo que dé risa o que piensen que es una bobada, ayuda a disminuir la tensión del momento y a que cooperen.

4. Retiros en grupo

Prueba cinco minutos antes de empezar las clases, con un grupo de niños, a escuchar qué les preocupa. Os sentáis en corro y habláis de forma totalmente libre para que transmitan sus inquietudes. Es fantástico ver que después de soltar lo que llevan dentro, se sienten más relajados y enfocados en la tarea. Muchas veces lo que necesitan es solo eso, ‘soltar’ y ser escuchados.

Palabras de apoyo como “tiene que ser duro”, “eso es muy injusto”, “a mí tampoco me hubiera sentado bien”… hacen que se sientan reconfortados, aliviados. Además, ayudan a fortalecer esa conexión auténtica docente-estudiante.
Empatizar con ellos ayuda a ver la historia desde otra perspectiva. Cuando un niño grita mucho en clase, o es muy activo, tal vez sea porque necesita descargar la energía que tiene. Una vez se ha descubierto has descubierto la raíz, es posible empezar a trabajar a partir de ahí.

5. El rincón de las emociones vs la silla de pensar

Una vez que un niño se alborota, necesita de una guía para restablecer su equilibrio. El tiempo fuera o la silla de pensar no ayudan a que reconozca sus emociones, si no a que las reprima y no sepan regularlas.
Crea un ‘Rincón de las Emociones’ o ponle el nombre que más te guste. Con este ejercicio se propone que el alumno en lugar de sentir bochorno por lo que está pasando, encuentre un espacio en el que pueda encontrar su lugar interior. Hay que invitarles a que hablen sobre qué les ayuda a tranquilizarse cuando se sienten incómodos, y a practicar para que puedan encontrar esa calma que hay dentro de ellos mismos.

En este rincón pueden ponerse varios recursos que ayuden:

  • Lápices para que dibujen al monstruo que representa su ira, y luego guardarlo en un caja porque su ira ya ha desaparecido.
  • Cojines para que puedan meditar.
  • La botella de la calma, con agua dentro, purpurina y colores que van moviéndose lentamente.
  • Globos para que infle uno poco a poco hasta que explote. Explícale que así es como debe descargar su ira, poco a poco.
  • Muestra el El cuento de la tortuga o haced vuestro propio cuento que hable sobre el autocontrol.

Cuando se percibe que un niño siente ira o necesita un cambio emocional hay que preguntarle si le ayudaría sentarse en el rincón de las emociones. Cuando acepte, deja que esté listo para volver a su lugar una vez se haya calmado y haya realizado al menos una de las actividades propuestas. El rincón se puede adaptar con las actividades y técnicas que cada docente vea que funcionan bien en tu aula.

6. Qué esperas de tus alumnos

El efecto Pigmalión demuestra que lo que tú digas a los niños creará en ellos un gran impacto en la forma de percibirse a sí mismos. Esto quiere decir que en la forma que te comuniques con tus alumnos y les digas lo valiosos que son repercutirá en que tengan una autoestima más alta. También a que puedan conseguir ciertos objetivos que sin ese apoyo que se les brinda sería más difícil de alcanzar.
Hay que beneficiarse de esto y creer en ellos. Premiar todos sus resultados, aunque no hayan conseguido el objetivo. Lo importante es el esfuerzo y con el apoyo que se le brinde mejorarán indudablemente.

7. Resolución de conflictos

Cuando un niño actúa de forma indebida, empujando a otro por ejemplo, tiene la oportunidad de reparar el daño hecho. Una vez más, hay que con la clase y plantear preguntas del estilo. ¿Cuál es la mejor forma de solucionar lo que ha ocurrido? ¿Castigando o ayudando a reparar? ¿Cómo hacemos para que los dos hablen expresando lo que necesitan sin agredir al otro? Los alumnos son fuente infinita de sabiduría y darán mil soluciones al respecto. Hay que terminar la resolución de forma que se aborde el altercado y se puedan prevenir sucesos similares, y evitar el castigo como manera de solucionar el altercado.

Personalmente, me ha funcionado siempre mucho mejor con los niños en clase agacharme, ponerme a su altura, mirarles a los ojos y preguntarles con un tono suave: ¿cómo te sientes?, ¿crees que puedo hacer algo para ayudarte? Recuerda que para conseguir la paz en clase, es primordial escuchar las necesidades de los estudiantes.
Proponer que establezcan las reglas es mejor que imponerlas, sé un buen modelo a seguir, dedica cada día un momento para conectar individualmente, realiza retiros diarios en grupo, establece un rincón emocional, cree en ellos y en su valía, y dales la oportunidad de pensar soluciones ante situaciones conflictivas.
Para concluir, dejo con esta maravillosa frase de Olivier Reboul: “Educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su genio singular”.

Fuente: educaciontrespuntocero.com

Población y efectividad en el aula, ¿cuántos alumnos son demasiados?

La sobrepoblación en los salones y su efecto en la calidad de la experiencia educativa es un debate que ha dividido a la comunidad docente por décadas.

Una encuesta realizada recientemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), trajo de nuevo a la conversación uno de los temas más debatidos en las últimas décadas, el tamaño de los grupos escolares.

Una de las preguntas de la Encuesta Internacional sobre Docencia y Aprendizaje (TALIS), cuestionaba a los participantes sobre lo que harían si tuvieran un superávit del 5 % en el presupuesto para educación. El 85% de los profesores y directores encuestados en España durante los últimos cinco años declaró que usaría ese excedente para reducir el tamaño de los grupos escolares. En el resto del mundo, el número de docentes y administrativos que dieron la misma respuesta ascendió a 65 %, aún por encima del interés de mejorar sus sueldos.

Podemos decir con seguridad que más de la mitad de los maestros y el personal administrativo en las escuelas primaria y secundaria tiene un problema con el tamaño de las clases. Pero, ¿qué tan grave es este problema? ¿Qué factores de la educación y el aprendizaje puede afectar la cantidad de alumnos?

Cuestión de tiempo

La cantidad de alumnos que hay en un grupo ha sido una preocupación patente para maestros y maestras durante mucho tiempo. Es, sin duda, un asunto que divide a la comunidad docente, en el que existen posturas que argumentan una baja de calidad en la experiencia educativa cuando se trata de grupos numerosos y otras que arguyen que no hay diferencia, y si la hubiera, no sería suficiente como para anular la necesidad de hacer clases grandes, debido al ahorro económico que generan a nivel administrativo.

Las clases más pequeñas implican más grupos, estos a su vez generan la necesidad de más docentes y de un presupuesto mayor que se apoyaría en fondos necesarios mantener otros aspectos de la oferta educativa. Sin embargo, sería una inversión importante de considerar si realmente los grupos sobrepoblados afectan la calidad del aprendizaje.

Una de las principales razones por las que tantos docentes abogan por la reducción de grupos es porque comúnmente reduce el tiempo efectivo de aprendizaje. Según la tercera edición de este estudio, los maestros utilizan el 22 % de cada clase para mantener el orden, realizar tareas administrativas y llevar a los alumnos a un estado mental en el que sean receptivos al material didáctico.

Esto es aproximadamente 13 minutos por cada hora en la escuela. Al terminar la semana se habrían invertido 6.5 horas tan solo en la tarea de mantener el orden en el aula, un día completo de jornada escolar. Cuando un alumno termina el sexto año de primaria habría pasado unas 222 a 240 horas siendo preparado para aprender, más tiempo del que debería usar en estar aprendiendo efectivamente. Por si fuera poco, estos tiempos se multiplican cuando la clase está sobrepoblada.

No obstante, no se le puede atribuir todo el problema a la cantidad de alumnos, hay otras variables que están en juego. La preparación del maestro, la disciplina de los alumnos y la presencia o falta de personal de apoyo para las actividades paralelas a la clase, también tienen un rol importante en reducir o aumentar los efectos de tener cantidades grandes de alumnos en un solo salón.

Bajo estas circunstancias es posible tomar medidas. Por ejemplo, asignar personal de apoyo a las clases, que ayude a mantener las condiciones aptas para el aprendizaje y que de esta forma el docente solo se preocupe por enseñar; hacer un compromiso serio para capacitar tanto a docentes como alumnos para desempeñarse en la enseñanza y el aprendizaje para volúmenes grandes de personas. Estas soluciones podrían funcionar a corto plazo, sin embargo, quizás sean el curso de acción más conveniente para la educación que está perfilándose para el siglo XXI.

Las power skills no se aprenden masa

Muchos de los defensores de los grupos grandes pueden argumentar que un maestro bien preparado es capaz de cubrir los materiales de un periodo escolar sin importar la cantidad de alumnos en el salón, esto es cierto si hablamos solo de la transmisión de conocimiento, sin embargo, uno de los problemas más grandes de la educación hoy en día es la falta de discernimiento entre la transmisión de conocimiento y el aprendizaje.

Dicho en términos simples, no es lo mismo que un alumno en clase de historia conozca la fecha de la Revolución Mexicana a que realice un ensayo acerca de las causas que llevaron al conflicto y que sepa identificar los problema sociales y económicos que dispararon este evento histórico y cuáles siguen vigentes en la sociedad actual. El primer caso refleja la obtención de conocimiento, el segundo la obtención de habilidades.

La transmisión de conocimiento es un proceso unilateral, basta que el maestro lo comunique y el alumno lo escuche; el desarrollo de habilidades es plurilateral, depende la interacción del docente con el alumno y del alumno con sus compañeros, supervisados por el docente. Esta es la actividad que es impactada en los grupos grandes, dado que entre más numeroso es el grupo, más tenderá a apoyarse en los procesos educativos unilaterales.

Habilidades como la inteligencia emocional, la creatividad, la percepción, la comunicación, el trabajo en equipo y la negociación están entre las power skills más cotizadas por los empleadores actualmente. El conocimiento sigue siendo importante, no obstante, ser experto en un tema no garantiza ser capaz de desempeñarse en su rubro de trabajo correspondiente si se carece de las habilidades que respalden el ejercicio de este conocimiento.

Si queremos abordar la discusión de la cantidad de estudiantes en el aula y si es viable garantizar una experiencia educativa en estas condiciones, es necesario preguntarnos qué experiencia educativa estamos buscando y para qué: ¿en qué momento dejamos de transmitirles conocimiento para enseñarles habilidades? y ¿Cómo llenamos esa necesidad de interacción en las que estas habilidades se desarrollan en una forma que trascienda la cantidad de alumnos en clase? Este uno de los retos más importantes a superar en la educación en el futuro próximo.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/