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La innovación empieza en la planificación de tus clases

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Stephen Covey en su libro 7 hábitos para la gente altamente efectiva, nombra a su segundo hábito, empezar con un fin en mente.

Y esto me lleva a pensar que en muchos casos en educación nos desviamos de ese objetivo y creo que es debido a los malos hábitos que tenemos al planificar.

En mi caso mi forma de aprender a planificar una unidad didáctica fue: Establecer los objetivos, crear actividades, siguiendo el orden establecido por el libro y por último crear una evaluación.

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Esta forma de planificar hace que la evaluación aparezca al final, de manera que en muchas ocasiones estemos preparando la forma de evaluar el día antes de la misma, en el caso de las pruebas escritas.

Pero hay una propuesta para planificar que me ha llamado mucho la atención y que facilita el diseño de una experiencia de aprendizaje con un mayor sentido. Esto es el diseño a la inversa.

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El diseño a la inversa.

Grant Wiggings y Jay Mc Tighe en su libro “Understanding by design” proponen una nueva forma de planificar las formaciones, esta propuesta pone foco en enseñar para que los alumnos comprendan y puedan transferir ese aprendizaje a nuevas situaciones.

Esto es un propósito de todos los educadores, pero pocas veces se diseñan actividades que preparen para ello.

Te cuento los pasos que proponen los autores para planificar:

Paso 1: Decidir los resultados deseados.

Paso 2: Describir las evidencias que demuestran que se han conseguido los resultados.

Paso 3: Seleccionar las actividades que preparen a tus alumnos para conseguir los resultados deseados.

Paso 1: Decidir los resultados deseados.

¿Qué resultados quieres conseguir con la experiencia de aprendizaje? ¿Qué deberían conocer tus alumnos? ¿Qué esperas que el alumno aplique eficazmente? ¿Qué habilidades debe mostrar?

En esta primera etapa tienes que proponer los objetivos que quieres obtener al finalizar la experiencia de aprendizaje. Además de los estándares de aprendizaje, te recomiendo que introduzcas como objetivo alguno de los hábitos de la mente.

Tener los objetivos claros desde el inicio te permite saber el “camino” que va a seguir tu experiencia de aprendizaje.

La historia de Alicia en el País de la Maravillas:

Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? – dijo Alicia.

– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato.

– No me importa mucho el sitio… –dijo Alicia.

– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – dijo el Gato.

– … siempre que llegue a alguna parte – añadió Alicia como explicación.

– ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte – aseguró el Gato- , si caminas lo suficiente!

(Conversación Gato Cheshire y Alicia
Alicia en el país de las maravilla
Lewis Carroll

Si quieres llegar a alguna parte es importante tener claro el destino antes de empezar el camino.

Recuerda que estos objetivos serán el medio para comprobar  la eficacia de nuestra experiencia diseñada, por lo tanto, tienen que ser objetivos MARTE:

Los objetivos MARTE.

Medibles: Debes establecer un indicador que te muestre el cumplimiento del objetivo.

Alcanzables: Cuando selecciones un objetivo, tus alumnos tienen que estar en condiciones de poder conseguirlo.

Retadores: Para que se esfuercen en alcanzarlo, debe servir de motivación para el logro del mismo.

Temporizables: Márcate un tiempo para conseguirlo y que esté en concordancia con la estructura temporal de tu experiencia.

Específicos: Evita generalizar. Este objetivo debe ser entendido por todo el mundo, incluso algunos de estos objetivos pueden ser en forma de medallas.

Paso 2: Evidencia aceptable.

¿Cómo demuestras que los alumnos han conseguido los resultados que esperabas? ¿Qué puedes aceptar como evidencia que tus alumnos comprenden y pueden aplicar el contenido en otros contextos? ¿Cómo puedes evaluar los contenidos de una forma justa?

Para poder realizar una evaluación justa, en la que los alumnos estén informados de los requisitos, es muy útil el uso de rúbricas.

Una vez que tienes claro cómo vas a evaluar, puedes empezar a planificar el tipo de actividades que prepararán a tus alumnos para poder superar dichas evaluaciones.

Tener evidencia de cómo se va a evaluar les permite a los alumnos tener una predisposición y una seguridad ante los temidos exámenes.

Cuando evaluamos con una prueba, en gran parte, lo que estamos probando es la habilidad que tiene el alumno de superar esas pruebas.

Por lo tanto, tener en mente qué tipo de pruebas tiene que realizar el alumno, antes de empezar a planificar las actividades, pone foco en preparar al alumno para superar esas pruebas, utilizando los contenidos trabajados.

Paso 3: Selecciona las actividades que preparan a tus alumnos para conseguir los resultados deseados.

Ahora con los objetivos y las evidencias de aprendizaje en mente, es el momento de pensar cuáles son las actividades adecuadas.

Te propongo una clasificación de distintos tipos de actividades con propósitos diferentes que es interesante tener en cuenta en el momento de planificar.

1) Actividad con propósito de destino:

Asegurar que los alumnos entienden hacia dónde se dirige la experiencia educativa (Unidad, tema, etc.) y por qué.

¿Hacia dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Por qué nos dirigimos a eso? ¿Qué actuaciones son necesarias para el alumno?

Aquí tienes que hacer que los objetivos sean claros para los alumnos. Los alumnos deben conocer las preguntas clave y las actuaciones específicas que tienen que alcanzar al final.

Planifica momentos en tu experiencia donde los alumnos reciben este tipo de información.

2) Actividad con propósito de captar la atención (Disparadores de la atención):

Se trata de disparar la atención de los alumnos mediante propuestas atractivas e inesperadas que pueden generar misterio, sorpresa, intriga, etc.

Para llegar a tus alumnos necesitas novedad, organizadores visuales, atención, emoción y relevancia. Puedes empezar la clase con un dato curioso o mostrar un objeto que sea relevante para ellos y que esté relacionado con los contenidos.

3) Actividad con propósito de preparación:

¿Qué actividades, instrucciones guiada o coaching guían a tus alumnos a lograr la actuación/reto final?

Podemos distinguir estas 3 actividades de preparación:

  • Actividades de recodificación
  • Actividades prácticas
  • Actividades de refuerzo/repaso
  3.1) Actividades de recodificación:

En este tipo de actividades tienes que proponer momentos en los que tus alumnos recodifican. Esto quiere decir que tus alumnos generan su propia explicación del concepto explicado.

En neurociencia, la recodificación se define como el paso de la información de la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo.

Veamos una explicación de la recodificación con un ejemplo de la vida cotidiana: recuerda la última vez que estuviste buscando la cartera (es válido para cualquier otro objeto) si tienes un sitio donde la dejas siempre, la encuentras a la primera. Pero ahora ponte en la siguiente situación: un familiar la ha cogido y te la deja en otra parte de la casa. Te dice que la dejó en otra habitación y puedes pasar varios minutos buscando aunque la tengas delante de tus narices.

Esto mismo le pasa a tus alumnos cuando tu les muestra el contenido, hasta que ellos no lo hacen suyo no tendrán acceso a él rápidamente.

3.2) Actividades prácticas:

Es el momento de poner los contenidos en un contexto real, donde los alumnos utilicen lo que han aprendido dándole un sentido.

Voy a ponerte un ejemplo. Si estás explicando las medidas del tiempo, los alumnos podrían crear una programación para un canal de televisión. Así tienen que calcular el tiempo de duración de sus series y programas favoritos y colocarlos en una parrilla de horario para conocer la hora a la que tendrá lugar cada programa.

  3.3) Actividades de refuerzo/repaso:

Este tipo de actividades sirve para reorganizar lo que tus alumnos conocen y para este tipo de actividades se puede utilizar  sistemas como el visual thinking, creación de canciones, etc.

Actividades destacadas que pueden ser utilizadas para generar preparación pueden ser:

  • Escape room o breakout edu.
  • Juegos de mesa.
  • Juegos de rol o rol playing.
  • Dinámicas de grupo.

4) Actividades con propósito de Reflexión:

Consiste en brindar a los alumnos con numerosas ocasiones para repensar, reflexionar sobre el progreso, revisar el trabajo o reflexionar sobre lo que han aprendido. Todo ello puede ser de gran ayuda para el reto final.

La reflexión permite a tu alumno la posibilidad de hacer conexiones con contenidos que ya conoce. Este “tiempo para pensar” es esencial para que la información pase de la memoria inmediata a la memoria de trabajo.

Ejemplos de actividades de reflexión son: Preguntar, visualizar, escribir un diario o aprendizaje colaborativo.

5) Actividades con propósito de autoevaluación:

Construir oportunidades donde los alumnos pueden evaluar su progreso y autoevaluarse.

Aquí haces saber a tu alumno si entiende los conceptos enseñados y le aportas un feedback apropiado. Tienes que dejar claro que es una evaluación para el aprendizaje dando la retroalimentación de una forma motivadora .

Puedes utilizar una aplicación para hacer más sencilla la autoevaluación o utilizar la evaluación entre pares.

6) Actividades con propósito de toma de decisiones:

Los alumnos tienen autonomía para personalizar su participación. Es la parte de la experiencia que ellos controlan y pueden llevarla hacia sus pasiones.

Estás preparando a tus alumnos para que, en un futuro, sean capaces de crear. Este tipo de actividad les permite dar rienda suelta a su imaginación. Poner su creatividad al servicio de los contenidos y crear algo propuesto por el alumno o el grupo de alumnos.


Durante una secuencia de aprendizaje, una unidad didáctica, un curso de formación, etc; la correcta utilización de todas estas actividades permite que tus alumnos adquieran los contenidos y los afiancen para poder utilizarlos en el futuro.

Diseñar una experiencia de aprendizaje con esta estructura es complejo al principio, ya que nos saca de nuestra zona de confort, pero poner foco en la comprensión de los contenidos tiene que ser nuestro propósito.

Además, cuando tenemos una planificación de este tipo, añadirle una capa de gamificación se convierte en una tarea más sencilla, ya que tenemos definidos los hitos que el alumno tiene que conseguir y podemos establecer medallas que los recompensen.

Fuente: https://escueladeexperiencias.com/

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