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La formación del docente de matemáticas

Influencia de las concepciones, creencias y actitudes respecto a la educación matemática. El maestro que enseña matemática ha de ser auténtico y esa autenticidad se percibe a través de su aptitud frente a las matemáticas.

Marcelina Piña del Rosario
Santo Domingo

En los últimos años, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, ha aumentado el debate con respecto al tema de la formación de los docentes. En el 2006, por ejemplo, en un informe realizado por Educa y Preal sobre el progreso educativo en República Dominicana se ratifica que “es deficiente la formación y capacitación de los docentes” (p.5). Vaillant y Marcelo (2012) dicen que existe burocracia, divorcio entre teoría y práctica, fragmentación de los contenidos y poca vinculación con la escuela. Falta una política unitaria de formación mientras se aplica un diseño curricular ajeno a la transformación que vive la comunidad educativa. Así mismo dice que existe deficiencia en la formación de competencias profesionales y escaso rendimiento de los docentes, Vaillant (2013) siguiendo a Gatti et al (2011).

En el caso específico de América Latina aún se cuestiona el ingreso de los candidatos a la carrera docente, la calidad de los  programas formativos y el rol de los formadores de docentes, Vaillant (2013). También se plantea que “es posible que la urgencia por cubrir las plazas de maestros y profesores en los sistemas educativos haya relegado a un segundo plano la preocupación por la calidad de los currículos formativos”. Vaillant (2013, p.186) siguiendo a Gatti et al (2011).

Respecto al caso de la formación de docentes en Matemáticas se entiende que esta es insuficiente si se queda en la mera experiencia academicista planteada por muchas universidades, por lo  tanto, para que la misma  favorezca una práctica docente exitosa se requiere alinear teoría y práctica unida a un proceso reflexivo y sistemático desde su propia vivencia profesional en la escuela de modo que se vaya  convirtiendo desde su propia práctica en maestro investigador, Piña (2013).

Socas (2011) plantea que la formación de los docentes de matemáticas debe estar sustentada en el currículo y en el análisis didáctico. Ruiz, Barrantes y Gamboa (2008) señalan que esta ha de ser vista como eje  transversal, en la aprehensión de los contenidos matemáticos y los contextos sociohistóricos. Pérez (2008) y Socas (2011) expresan que la misma debe ser entendida con visión funcional, relacionando el dominio científico, enfatizando lo matemático, lo didáctico-matemático  y la ciencia de la Educación.

En todo caso, los docentes de matemáticas  que participan en programas formativos impregnan en su práctica un sello particular proveniente de sus concepciones, creencias y actitudes respecto a la educación matemática. Eso permite comprender aun más las razones por las cuales ciertos modelos pedagógicos, en la práctica del docente, cambian tan paulatinamente,  a pesar de haber participado en un programa formativo de actualización. Es que las creencias han sido definidas por Gil, Blanco y Guerrero (2005) como verdades personales indiscutibles. Estas son sustentadas por cada sujeto según sus propias experiencias o fantasías. Tienen un fuerte componente evaluativo y afectivo, Gómez (2002).

La formación del docente que enseña matemática va más allá de la adquisición de conocimiento. Requiere romper los paradigmas que se han mantenido anclados en el devenir histórico e influenciado por concepciones, creencias, actitudes y aptitudes de los propios docentes, para colocarse en el contexto actual con nuevas perspectivas para hacer, conocer, ser y convivir en un mundo de grandes avances tecnológicos  y cambios acelerados.

Aunque las creencias no son estáticas requieren de un reencuentro  flexible con la experiencia acumulada del docente y  actitud abierta para aprender, desaprender y atreverse a inventar para lograr cambios sustanciosos y más dinámicos  en el devenir de su práctica para mejorar los aprendizajes. Piña (2013).

Como se puede apreciar las concepciones y las creencias de la educación matemática tienen su origen en la experiencia, en la observación directa, en la información recibida que en ocasiones pueden ser inferidas de otras creencias. Callejo y Vila (2003). Por ello, las creencias respecto a la educación matemática hay que entenderlas desde diferentes facetas: 1) Creencias de los alumnos respecto a las matemáticas, 2) Creencias respecto al aprendizaje y la resolución de problemas matemáticos, 3) Creencias respecto a la enseñanza de las matemáticas, 4) Creencias de los alumnos  acerca de sí mismos.

 Finalmente, el maestro que enseña matemática ha de ser auténtico y esa autenticidad se percibe a través de su aptitud frente a las matemáticas. Esta aptitud que se expresa a través de un comportamiento creativo, flexible, de imaginación y de confianza en la realización de las tareas que realizan. Goleman (2010).

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Concepciones y creencias de la educación

Las creencias respecto a la educación matemática hay que entenderlas desde diferentes facetas: -creencias   De los alumnos respecto a las matemáticas.

-Creencias  Respecto al aprendizaje y la resolución de problemas matemáticos.

-Creencias  Respecto a la enseñanza de las matemáticas

 -Creencias  De los alumnos  acerca de sí mismos.

Como se puede apreciar las concepciones y las creencias de la educación matemática tienen su origen en la experiencia, en la observación directa, en la información recibida que en ocasiones pueden ser inferidas de otras creencias.  Callejo y Vila (2003).

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