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Liderazgo educativo: Imagen profesional, netiqueta y etiqueta social para directores

El liderazgo educativo también se expresa en la manera de comunicarse, relacionarse con los demás y representar a una institución. Con esta premisa, el programa educativo Listín en la Educación Actualizada -Plan LEA-, organizó la masterclass “Liderazgo con Distinción”, un encuentro concebido para conversar sobre imagen profesional, netiqueta y etiqueta social con el objetivo de contribuir con el desarrollo de las habilidades blandas de quienes desempeñan funciones de dirección en el sistema educativo dominicano.

La actividad reunió formación y experiencias prácticas en torno a competencias que forman parte del ejercicio cotidiano de los líderes educativos, desde la proyección de una imagen profesional coherente con sus responsabilidades hasta el uso de las normas de cortesía, la comunicación asertiva y el comportamiento en espacios institucionales y sociales.

Durante las palabras de bienvenida, Rosario Vásquez, directora de Plan LEA, destacó el propósito de la jornada como un espacio para aprender, compartir y reconocer la labor de los participantes. Vásquez agradeció la participación de los directivos docentes y reiteró el compromiso del programa con el fortalecimiento de las competencias que contribuyen al desarrollo de la educación dominicana. Asimismo, invitó a continuar consolidando la alianza institucional que durante años ha unido a Plan LEA con el sector educativo.

Las formas también educan

La masterclass fue facilitada por Celeste Pérez, periodista, docente universitaria y especialista en comunicación corporativa, etiqueta e imagen profesional, vicepresidenta de la Asociación Dominicana de Profesionales de Etiqueta y Protocolo -Adopep-. Con una trayectoria de 26 años en Listín Diario, actualmente se desempeña como encargada de Relaciones Públicas, editora de las páginas Sociales y del cuadernillo Etiqueta & Protocolo de este periódico.

A lo largo de la jornada los participantes tuvieron la oportunidad de conocer herramientas aplicables tanto en las relaciones presenciales como en los entornos digitales, donde la claridad, la cortesía y el respeto también contribuyen a construir una comunicación institucional efectiva.

Aprender desde la experiencia

La metodología de la masterclass combinó la exposición de contenidos con ejercicios y demostraciones prácticas.

Uno de los momentos centrales fue el almuerzo formativo, estructurado para aplicar las normas de etiqueta y protocolo en una situación real. Esta experiencia permitió vincular los conocimientos compartidos durante la capacitación con comportamientos concretos, como el uso adecuado de los cubiertos, las normas de cortesía en la mesa.

El componente práctico respondió al propósito de que los participantes no solo conocieran las normas, sino que pudieran reconocer cuándo y cómo aplicarlas en sus funciones, desde la recepción de invitados y la participación en actos oficiales hasta las reuniones de trabajo y las actividades de representación institucional, el protocolo contribuye a organizar las interacciones y a transmitir consideración hacia las personas presentes.

La netiqueta también ocupó un espacio en la agenda, con atención a las buenas prácticas de comunicación en los medios digitales. El lenguaje corporal, el respeto por los interlocutores y la claridad de los mensajes son aspectos relevantes para quienes mantienen una comunicación constante con docentes, familias, equipos técnicos y autoridades educativas.

Reconocimiento al magisterio

La jornada incluyó un gesto orientado a fortalecer la formación en valores de niños y jóvenes. Como parte del encuentro, Plan LEA realizó la entrega de ejemplares del libro Aforismos Jing Si, de la Fundación Tzu Chi, dedicado a los niños y jóvenes del mundo.

La iniciativa también procuró motivar la participación de los estudiantes en el Concurso Nacional de Aforismos de la Fundación Tzu Chi, como una oportunidad para acercarse a la lectura, expresar sus reflexiones y llevar estos mensajes a su vida cotidiana.

Salomé Ureña: la mujer que sembró poesía y transformó la educación dominicana

Cada 21 de octubre, la República Dominicana recuerda el nacimiento de una de sus figuras literarias y educativas más importantes, cuyo legado abrió nuevas oportunidades para las mujeres.

Salomé Ureña: poesía y educación por la patria

Santo Domingo, República Dominicana. — Este 21 de octubre se conmemora el natalicio de Salomé Ureña de Henríquez, poeta y educadora dominicana que dedicó gran parte de su vida a la literatura, la enseñanza y el desarrollo intelectual de la mujer. Nacida el 21 de octubre de 1850, su historia continúa siendo un referente de compromiso con la educación y la cultura nacional. En 2026 se cumplen 176 años de su nacimiento.

Una vocación que comenzó desde joven

Desde temprana edad, Salomé Ureña estuvo vinculada a la literatura gracias, en parte, a la formación que recibió de su padre, Nicolás Ureña de Mendoza, quien también fue escritor. A los quince años comenzó a escribir versos y, posteriormente, publicó sus primeras composiciones bajo el seudónimo de «Herminia». Sus escritos abordaron temas como el amor a la patria, la familia, la naturaleza y las aspiraciones de la sociedad dominicana.

En una época en la que las oportunidades educativas para las mujeres eran limitadas, Salomé logró desarrollar una destacada trayectoria intelectual. Su poesía no se limitó a expresar sentimientos personales, sino que también reflejó sus preocupaciones por el futuro del país y la importancia del progreso social.

La educación como camino hacia el progreso

Uno de sus mayores aportes fue la fundación del Instituto de Señoritas, el 3 de noviembre de 1881. Esta institución se convirtió en un espacio fundamental para la formación académica de las mujeres dominicanas, que en aquel tiempo enfrentaban numerosas barreras para acceder a estudios superiores.

Inspirada también por las ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos, Salomé defendió la educación como una herramienta para transformar la sociedad. Su trabajo contribuyó a preparar maestras capaces de participar activamente en el desarrollo educativo del país.

La importancia de esta iniciativa va más allá de la creación de una institución. Representó una apuesta por el conocimiento, la preparación profesional y la participación de las mujeres en espacios que históricamente les habían sido restringidos. Su labor ayudó a sentar bases importantes para el avance de la educación femenina en la República Dominicana.

Una obra literaria con identidad dominicana

Salomé Ureña: El Ave y el Nido

Entre sus composiciones más conocidas se encuentran El ave y el nido, Sombras, A mi madre, Ofrenda a la Patria y Mi Pedro. A través de sus versos, expresó sentimientos familiares, reflexiones sobre la naturaleza y un profundo interés por el destino de su nación.

Su producción literaria se convirtió en una parte importante de la poesía dominicana del siglo XIX. En ella se reconoce una voz que vinculó la sensibilidad artística con el compromiso cívico y las aspiraciones de una sociedad que buscaba fortalecer su identidad.

Además de su labor como poeta y educadora, Salomé fue madre de cuatro hijos junto al médico y político Francisco Henríquez y Carvajal. Entre ellos estuvo Pedro Henríquez Ureña, quien llegaría a convertirse en uno de los intelectuales dominicanos más reconocidos internacionalmente.

Un legado que permanece

Salomé Ureña falleció el 6 de marzo de 1897, a los 46 años. Sin embargo, su muerte no significó el final de sus aportes a la literatura y la educación. Su nombre permanece presente en centros educativos, espacios culturales y actividades conmemorativas que reconocen su influencia en la historia dominicana.

Su natalicio también coincide con el Día Nacional del Poeta en la República Dominicana, una fecha que invita a valorar la creación literaria y el aporte de quienes han contribuido a enriquecer la cultura nacional.

Recordar a Salomé Ureña es reconocer a una mujer que convirtió sus conocimientos y su talento en instrumentos de transformación social. Su trayectoria demuestra que la educación y la cultura pueden abrir caminos para nuevas generaciones.

A 176 años de su nacimiento, su legado continúa invitando a los dominicanos a valorar la literatura, defender el acceso al conocimiento y reconocer el papel de las mujeres en la construcción de la sociedad. Su historia sigue siendo una parte esencial de la memoria cultural del país.

Fuentes:

Facebook.com

planlea.edu.do

Ministerio de Educación

Hernando de Montoro: ¿el primer dominicano?

En los primeros años del siglo XVII, cuando La Española todavía estaba bajo el dominio de la Corona española, las autoridades tomaron medidas que marcaron profundamente la vida de sus habitantes. Entre ellas estuvieron las Devastaciones de Osorio de 1605 y 1606, que ordenaron el traslado forzoso de poblaciones del norte y occidente de la isla hacia zonas cercanas a Santo Domingo.

En medio de este conflicto aparece Hernando de Montoro, también conocido como Hernando Montero, un ganadero que llegó a desempeñarse como alcalde ordinario de La Yaguana. Su nombre quedó relacionado con la rebelión de Guaba, una resistencia contra las medidas de las autoridades coloniales.

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La rebelión de Guaba: resistencia y conflicto

La rebelión de Guaba surgió en el contexto del rechazo a las Devastaciones. Estas medidas afectaron las actividades económicas y la vida cotidiana de numerosos habitantes, especialmente de quienes dependían de la ganadería y del comercio en las regiones afectadas.

Montoro quedó vinculado a la resistencia, que finalmente fue reprimida por las autoridades españolas. Sin embargo, es importante distinguir entre oponerse a una decisión colonial y luchar por la independencia de un territorio. No existen pruebas concluyentes que permitan definir esta rebelión como un movimiento independentista en el sentido moderno.

¿Por qué se le ha llamado el primer dominicano?

La figura de Hernando de Montoro adquirió especial interés por la interpretación del historiador Manuel Arturo Peña Batlle, quien lo calificó como el «primer dominicano». Esta denominación relaciona su actuación con una posible manifestación temprana de la identidad dominicana.

Desde esta perspectiva, la resistencia de Montoro puede interpretarse como una expresión del arraigo territorial y de los intereses de los habitantes de la isla. También se ha relacionado con el desarrollo de una conciencia criolla, es decir, una identidad particular entre los nacidos o establecidos en América.

No obstante, esta interpretación no es aceptada de manera unánime. La existencia de una rebelión contra las autoridades españolas no demuestra, por sí sola, que sus participantes tuvieran una conciencia nacional dominicana comparable con la actual.

Lo que dice la historiografía

La discusión sobre Montoro demuestra que la historia no siempre ofrece respuestas sencillas. La Historia General del Pueblo Dominicano, publicada bajo los auspicios de la Academia Dominicana de la Historia, cuestiona que exista documentación suficiente para atribuirle un papel fundacional en el nacimiento de la identidad dominicana o para considerar la rebelión de Guaba una lucha por la independencia.

Por ello, su importancia debe analizarse dentro de las circunstancias políticas, económicas y sociales de comienzos del siglo XVII, evitando atribuirle ideas que quizá no correspondían a su época.

Una identidad que se construyó con el tiempo

La República Dominicana nació como Estado independiente el 27 de febrero de 1844. Sin embargo, la identidad de sus habitantes no apareció de un día para otro: fue resultado de un largo proceso histórico, marcado por las transformaciones sociales, culturales y políticas de la isla.

En ese proceso, personajes como Hernando de Montoro despiertan preguntas sobre cómo se desarrolló el sentimiento de pertenencia al territorio y cuándo comenzaron a surgir las ideas que posteriormente formarían parte de la identidad dominicana.

¿El primer dominicano o una interpretación histórica?

Hernando de Montoro continúa siendo una figura interesante para estudiar la sociedad colonial y las resistencias frente a las decisiones de la Corona española. Llamarlo «el primer dominicano» puede ser una manera de interpretar su papel en los antecedentes de la identidad nacional, pero no constituye un hecho histórico demostrado de forma definitiva.

Más que buscar una respuesta absoluta, su historia invita a reflexionar sobre cómo se construyen las identidades colectivas y sobre la importancia de examinar las fuentes antes de convertir una interpretación en una certeza.

Fuentes:

Facebook.com

Historia general del pueblo dominicano Tomo II

Más allá de los taínos: los otros pueblos indígenas del Caribe

Antes de la llegada de los europeos a América, el Caribe estaba habitado por diversos pueblos indígenas que poseían sus propias costumbres, idiomas, creencias y formas de vida. Aunque los taínos son uno de los grupos más conocidos, también existieron otros pueblos, como los macoriges, los ciguayos, los caribes, los guanahatabeyes y los ciboneyes. Cada uno formó parte de la riqueza cultural e histórica de la región. En este artículo conoceremos quiénes eran estos pueblos, dónde habitaban y cuáles fueron algunas de sus principales características, para comprender mejor la diversidad de nuestros antepasados y preservar su memoria histórica.

Los taínos

Los taínos fueron uno de los principales pueblos indígenas del Caribe antes de la llegada de los europeos. Habitaban gran parte de las Antillas Mayores, incluyendo La Española, Puerto Rico, Jamaica y el oriente de Cuba. Se dedicaban a la agricultura, la pesca, la caza y la recolección. Cultivaban productos como la yuca y el maíz, vivían en comunidades organizadas y tenían creencias religiosas y tradiciones propias.

Los macoriges o macorixes

Los macoriges, también llamados macorixes o macorís, fueron un grupo indígena que habitó zonas de La Española, especialmente áreas del norte y del interior de la isla. Las fuentes históricas sugieren que tenían características culturales y lingüísticas diferentes de las de los taínos, aunque existían semejanzas entre ambos grupos. Su idioma llegó a ser poco conocido después de la conquista, por lo que todavía existen aspectos de su historia que no se conocen con certeza.

Los ciguayos

Los ciguayos fueron un pueblo indígena que habitó principalmente el nordeste de La Española, en zonas cercanas a la península de Samaná. Las crónicas de la época describen diferencias entre ellos y los taínos, incluyendo particularidades culturales y lingüísticas. Su presencia forma parte de la diversidad de pueblos que existían en la isla antes de la colonización europea.

Los caribes

Los caribes, conocidos también como kalinagos en algunas fuentes, habitaron principalmente las Antillas Menores y otras zonas del Caribe. Se dedicaban a la pesca, la agricultura, la caza y la navegación. Mantuvieron formas propias de organización y ofrecieron resistencia a la expansión europea. Los primeros colonizadores a veces describían a distintos pueblos indígenas con el nombre de «caribes», por lo que las fuentes antiguas no siempre los distinguían correctamente.

Los guanahatabeyes

Los guanahatabeyes, también llamados guanajatabeyes, fueron un pueblo indígena que habitó principalmente el occidente de Cuba. Se les relaciona con formas de vida basadas en la pesca, la caza y la recolección. Algunas fuentes históricas los describen como diferentes de los grupos agricultores de las Antillas. Sin embargo, muchos detalles sobre su idioma, cultura y origen siguen siendo inciertos.

Los ciboneyes

Los ciboneyes fueron una población indígena vinculada principalmente con Cuba y otras áreas del Caribe. Las fuentes históricas los relacionan con actividades como la pesca, la recolección y, en algunos lugares, la agricultura. El término «ciboney» se utilizó de distintas maneras en los relatos históricos, por lo que no siempre representa a un único grupo cultural claramente definido.


La historia indígena del Caribe es mucho más diversa de lo que suele enseñarse. Aunque los taínos ocuparon un lugar destacado en las Antillas Mayores, también existieron pueblos como los macoriges, los ciguayos, los caribes, los guanahatabeyes y los ciboneyes. Conocerlos nos ayuda a comprender mejor la riqueza cultural de la región y a reconocer que la historia de nuestros pueblos originarios va más allá de un solo grupo.

Fuentes:

Facebook.com

Academia Dominicana de la Historia

WhatsApp escolar: claves para manejar correctamente un grupo entre padres y docentes

Los grupos escolares facilitan la comunicación entre docentes, familias y centros educativos, pero su buen uso requiere establecer límites, respetar los horarios y mantener un lenguaje adecuado.

La comunicación entre la escuela y las familias es fundamental para acompañar el aprendizaje de los estudiantes. Gracias a herramientas como WhatsApp, es posible compartir avisos, recordar compromisos, informar sobre actividades y resolver dudas de manera rápida. Sin embargo, cuando estos espacios se utilizan sin reglas claras, pueden convertirse en una fuente de malentendidos, mensajes innecesarios y tensiones entre sus integrantes.

La facilidad de enviar un mensaje en cualquier momento no significa que debamos hacerlo a cualquier hora. La buena educación también se demuestra en el entorno digital, mediante la consideración del tiempo de los demás, la claridad al expresarnos y el respeto por los espacios compartidos.

Por eso, utilizar WhatsApp de manera responsable en el ámbito escolar es una práctica que contribuye a una convivencia más organizada y a una relación más saludable entre los docentes, las familias y la comunidad educativa.

Cinco claves para mejorar la comunicación en los grupos escolares

1. Respeta los horarios de comunicación

Formar parte de un grupo escolar no implica estar disponible permanentemente. Los docentes y las familias tienen responsabilidades laborales, personales y familiares que deben ser respetadas.

Por ello, siempre que no se trate de una situación urgente, es recomendable enviar los mensajes dentro de los horarios establecidos por el centro educativo. Si una inquietud surge por la noche o durante el fin de semana, puede escribirse en ese momento y enviarse durante la siguiente jornada laboral.

Establecer horarios de comunicación ayuda a prevenir interrupciones innecesarias y favorece el equilibrio entre las responsabilidades profesionales y la vida personal.

2. Ve al punto y escribe con claridad

Los grupos escolares tienen un propósito: facilitar la comunicación sobre asuntos relacionados con la educación y la vida del centro. Por eso, los mensajes deben ser breves, comprensibles y pertinentes.

Antes de escribir, conviene preguntarse si la información es necesaria, si corresponde compartirla en ese grupo y si el mensaje puede expresarse de una manera más directa.

También es importante incluir los datos esenciales cuando se anuncia una actividad, una reunión o una fecha de entrega. Un mensaje organizado reduce las dudas, evita preguntas repetidas y permite que todos comprendan la información desde el primer momento.

3. Cuida el tono y la forma de expresarte

En la comunicación escrita no siempre se perciben la intención, el tono de voz o los gestos que acompañan una conversación presencial. Por eso, una frase que parece inofensiva para quien la escribe puede interpretarse como una crítica o una expresión de enojo.

Para evitar malentendidos, es recomendable utilizar un lenguaje respetuoso, revisar el mensaje antes de enviarlo y evitar escribir todo en mayúsculas, ya que puede interpretarse como si se estuviera gritando.

Los audios también requieren consideración. Es preferible que sean breves y que se utilicen cuando realmente faciliten la comunicación. Si la información puede transmitirse en unas pocas líneas, un mensaje de texto suele ser suficiente.

La cortesía no pierde importancia en una pantalla: saludar, agradecer y responder con amabilidad son gestos que fortalecen las relaciones.

4. No todo debe compartirse en el grupo

Las cadenas, los memes, las felicitaciones ajenas al propósito del grupo y las conversaciones personales pueden dificultar el acceso a la información importante. Aunque se compartan con buena intención, estos contenidos pueden saturar el chat y hacer que se pierdan avisos relevantes.

Antes de enviar un contenido, es conveniente valorar si guarda relación con el objetivo del grupo. Si se trata de una consulta particular, una situación familiar o un asunto que requiere atención individual, lo adecuado es utilizar el canal correspondiente.

Asimismo, los temas delicados relacionados con un estudiante deben tratarse con discreción, evitando exponer información personal ante otros integrantes del grupo. La privacidad y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes deben ser una prioridad.

5. Pide permiso antes de agregar a alguien

Incluir a una persona en un grupo de WhatsApp sin consultarle puede generar incomodidad, especialmente si desconoce el propósito del espacio o no desea recibir notificaciones constantes.

Antes de agregar a un docente, padre, madre, tutor u otro integrante de la comunidad educativa, es recomendable solicitar su autorización e informarle sobre el objetivo del grupo, el tipo de contenido que se compartirá y las reglas básicas de participación.

Esta práctica permite que cada persona decida de manera informada y contribuye a crear espacios digitales más respetuosos y organizados.

La convivencia escolar también se construye en el entorno digital

Los grupos de WhatsApp pueden ser grandes aliados de la educación cuando se utilizan con responsabilidad. Para lograrlo, es importante que los centros educativos definan pautas de comunicación claras, que las familias las conozcan y que todos los participantes asuman el compromiso de cumplirlas.

No se trata de limitar la comunicación, sino de hacerla más efectiva, respetuosa y oportuna. Un mensaje bien redactado, enviado en el momento adecuado y por el canal correcto puede evitar conflictos y fortalecer la confianza entre la escuela y las familias.

Comunicar sin invadir también es una forma de respeto. La buena convivencia no termina al salir del aula: continúa en cada mensaje, cada respuesta y cada decisión que tomamos al relacionarnos con los demás.

12 de octubre: cómo era realmente América antes de la llegada de Cristóbal Colón

Cuando Cristóbal Colón llegó al otro lado del Atlántico un 12 de octubre de 1492, el “nuevo mundo” era un lugar complejo, diverso y fascinante.

Al contrario de lo que hicieron creer muchos europeos de la época, el continente estaba muy poblado y acogía sociedades dinámicas cuya sofisticación,en muchos casos, no tenía paragón en Europa.

En América vivían entre 40 y 60 millones de personas, según estimaciones recientes, las cuales hablaban cerca de 1.200 idiomas distintos, agrupados en unas 120 familias lingüísticas, cuenta a BBC Mundo Charles C. Mann, autor del libro “1491 – Una nueva historia de las Américas antes de Colón”.

Desde estructuras sociales igualitarias, pasando por el manejo forestal y el dominio de la ingeniería y la matemática, los pueblos originarios de la región ayudaron a tejer parte del mundo que vivimos hoy.

Como el maíz, un invento mesoamericano que revolucionó la alimentación y se convirtió en un elemento esencial de la dieta mundial.

Tanto es así que “la domesticación y la manipulación genética de plantas es la tecnología más impresionante desarrollada por los indígenas en América”, dice el arqueólogo estadounidense Kurt Anschuetz a BBC Mundo.

Las plantas, entre otras, también son prueba de la existencia de un rico comercio entre el norte y el sur, aunque los arqueólogos aun no saben explicar exactamente cómo plantas domesticadas en la Amazonía, como el tabaco, llegaron a la región de Canadá o el cacao mesoamericano al sur del continente.

En el choque entre los dos mundos que siguió a la llegada de los europeos, se perdieron muchas de las forma de vida y de las estructuras que construyeron, dejando incógnitas que los expertos aun intentan resolver.

Este es uno de los motivos porque es muy difícil encapsular en su totalidad quién vivía y cómo era la extensa América precolombina.

Por eso, en este especial de BBC Mundo nos centramos solo en una selección, hecha con ayuda de antropólogos y arqueólogos, de las culturas más grandes e influyentes del continente justo antes de la llegada de los españoles y los portugueses.

La mayoría dejaron muchas evidencias arqueológicas, a excepción de los pueblos amazónicos. Sin embargo, descubrimientos recientes sobre estos últimos están cambiando lo que se creía sobre la vida en el continente.

  • NORTEAMÉRICA
  • MESOAMÉRICA
  • SUDAMÉRICA

NORTEAMÉRICA

Las docenas de culturas que vivían desde el actual Canadá hasta el extremo norte de México solían organizarse en comunidades menos monumentales y más igualitarias que los grandes reinos de Mesoamérica, por ejemplo, y mucho más que las monarquías europeas del siglo XV.

Se estima que aquí había cerca de 5 millones de personas cuando llegaron los europeos.

“Vivían en grupos relativamente pequeños que se juntaban para ayudarse mútuamente, pero ponían limitaciones muy claras al poder de las autoridades”, dice Charles C. Mann.

En algunas sociedades todo tenía que ser decidido bajo consenso y los líderes podían ser destituidos por el pueblo– ideas que impresionaron a hasta teóricos del iluminismo francés en el siglo XVIII.

NORTEAMÉRICA

  • Haudenosaunee
  • Culturas misisipianas
  • Culturas pueblo

Haudenosaunee

Sus aldeas eran extensas y estaban una cerca de la otra pero no había una capital determinada.

“De esa manera, todos estaban más cerca del suministro de comida. En Norteamérica no había animales de carga como el caballo, así que transportar alimentos hacia una gran ciudad era más difícil”, dice Charles C. Mann.

Los haudenosaunee formaban una confederación que se regía por un gobierno con leyes aprobadas por un consejo en que hombres y mujeres tenían poder de decisión, incluso sobre las guerras.

En la práctica, era un gobierno de consenso, creen los expertos, como una democracia sin partidos.

Reunión de los jefes de las tribus Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga, Seneca y Tuscarora; esta última se unió a los haudenosaunee en el siglo XVIII. Imagen de Getty

De hecho, esta es la única nación indígena que oficialmente tiene reconocimiento como un pueblo que influenció la constitución y la forma de gobierno estadounidense.

Charles Mann considera que el parecido entre ambos sistemas políticos es vago, pero cree que hubo un influjo cultural de los haudenosaunee.

“Los europeos encontraron pueblos que no tenían miedo a sus gobiernos, que eran autónomos y que se reían de la idea de que la nobleza era hereditaria. Esas fueron las lecciones importantes que aprendieron de ellos”, dice.

Culturas misisipianas

Las culturas misisipianas eran grupos de ciudades con una religión y una ideología común.

En su apogeo, poco antes del 1400 d.C., la extensión territorial de esos pueblos eraequivalente a lo que nombramos “cristiandad” en Europa en la misma época. Eso nos da una idea de cuán influyente fue esta cultura en Norteamérica, cuenta Charles C. Mann.

Sus ciudades más importantes tenían conjuntos de montículos de tierra en forma de pirámide o de plataforma, sobre las cuales se instalaban casas y templos.

En su apogeo, Moundville tenía templos y residencias sobre montículos de tierra, como en esta representación. Crédito: Caleb O’Connor, museos de la Universidad de Alabama

Estas ciudades, más que centros políticos o comerciales, eran puntos importantes para la vida social y mística. Allí hacían grandes festines religiosos y sacrificios en masa, según los hallazgos arqueológicos.

Sin embargo, poco antes de la llegada de los europeos, Moundville dejó de ser habitada y se convirtió en un sitio de entierros y peregrinación religiosa.

“Hoy se barajan dos posibilidades: o bien se iban para que las ciudades tuvieran otra utilidad, según dicen los pueblos indígenas descendientes de los misisipianos; o porque se cansaban de la estructura elitista y solo mantenían aquellas donde el poder era compartido”, explica Mann.

Culturas pueblo

Los españoles les dieron el nombre de “pueblos”, pero algunas de las comunidades eran tan grandes que los primeros registros se referían a ellas como “reinos” y decían que “se extendían hasta donde llegaba la vista”.

Acoma, visto desde arriba en esta foto de 1927, era uno de los pueblos más importantes de la región cuando llegaron los europeos. Imagen de Getty

“No había una ciudad dominante. Tenemos evidencias de que en tiempos de sequía o hambre se desplazaban de una ciudad a otra y se quedaban años hasta que las condiciones mejoraban en su región. Las culturas aprendían mútuamente y eran comunidades multinacionales”, explica Kurt Anschuetz a BBC Mundo.

Las culturas pueblos también eran unos agrónomos y unos agricultores impresionantes.

Desarrollaron variedades de maíz y tecnología para poder cultivarlas en distintos tipos de suelo, eso les garantizaba alimento suficiente para todo el año y reservas para compensar las malas cosechas.

Aunque en esa época en Europa no había una agricultura tan sofisticada y a gran escala, la técnica y eficiencia de los nativos no impresionó a los colonizadores.

“Los europeos buscaban riquezas minerales y almas para catequizar. Decían que las tierras eran tan fértiles que la gente no tenía que hacer nada, solo sembrar y cosechar. Pero no era así”, concluye Anschuetz.

MESOAMÉRICA

Establecidos en ciudades monumentales y organizados en grandes imperios o en pequeños Estados independientes, los mesoamericanos se parecían más a lo que los europeos identificaban como “civilizaciones”.

Cuando estos llegaron, cerca de 24 millones de personas, según estimaciones, vivían en el corazón de América.

Esta zona fue cuna de innovaciones y avances tecnológicos, lo que hizo que sus grandes ciudades funcionaran mejor que las europeas, según los expertos.

Los pueblos indígenas consiguieron, por ejemplo, desviar el curso natural de ríos, construir lagos impermeables y plantar dentro de balsas flotantes. Usaban el caucho para jugar a pelota y conocían la rueda, aunque no la usaban porque era inútil en sus terrenos irregulares y sin animales de carga.

Aunque los mayas fueron los únicos en el continente en descubrir la escritura de forma independiente, otras culturas mesoamericanas también dominaron la astronomía, las matemáticas o la poesía oral.

MESOAMÉRICA

  • Imperio mexica
  • Imperio tarasco
  • Civilización maya

Imperio mexica

A finales del siglo XV, el imperio mexica (que más tarde muchos historiadores llamarían “azteca”) estaba en su punto álgido.

Los mexicas no necesariamente tenían presencia militar en los territorios conquistados, pero obligaban a sus nuevos súbditos a enviarles productos y soldados como tributo.

También se casaban con las hijas de los jefes locales para que sus herederos, educados en la capital, tuvieran el futuro comando de las regiones.

Todo esto les permitía mantener la hegemonía.

El zoológico propio que Moctezuma II tenía dentro de Tenochtitlan era un ejemplo de ostentación del poder mexica. Imagen de Getty

Igual que en Europa, los mexicas mostraban el poder a través de la riqueza y del esplendor de los palacios y jardines en la capital del imperio, Tenochtitlan.

Cuando llegaron los europeos, Tenochtitlan era una ciudad más grande que París.

Cada barrio de Tenochtitlan tenía su propia estructura política y religiosa, con sus propios templos, escuelas y soldados, cuenta Gunsenheimer. Imagen de Getty

«Era una urbe refinada, con baños públicos, con una treintena de palacios que albergaban finas cerámicas y elegantes enseres textiles. Se ubicaba en medio de más de 2.000 km² de lagos ricos en peces y la agricultura era muy productiva y permitía sostener a mucha población de la zona.”, dijo a BBC Mundo Esteban Mira Caballos, doctor en Historia de América por la Universidad de Sevilla, España.

Pero la ciudad era, más que todo, una hazaña de la ingeniería que no tenía comparación.

Aunque fue construida en medio de un lago, la capital mexica no se inundaba gracias a un sistema de canales y presas. Imagen de Getty

“Los mexicas vivían en un ambiente muy frágil que tenía que ser muy bien manejado. Y ellos lo hacían perfectamente. Entendían que, con tanta gente en un solo sitio, el riesgo de contaminación de los lagos era alto. Sabemos que había profesionales que recolectaban excrementos y los llevaban a tierra firme para usarlos como abono orgánico en las plantaciones”, dice Gunsenheimer.

Años más tarde, los españoles destruyeron el sistema hidráulico de Tenochtitlan-México y lo reconstruyeron al estilo europeo. A partir de ahí, la ciudad se inundó muchas veces durante el siglo XVI y sufrió graves epidemias de tifus, prueba de que el sistema original era mejor que el que implementaron los conquistadores.

Imperio tarasco

Los archienemigos de los mexicas son menos conocidos porque tenemos menos evidencias sobre cómo vivían antes de la conquista.

En su mitología los mexicas se referían a los tarascos como una de las tribus que salieron de su tierra ancestral Aztlán pero no les acompañaron hasta Tenochtitlan.

“Hablar de ellos en esos términos ayudaba a los mexicas a justificar su incapacidad para derrotar a los tarascos y expandir su frontera hacia el noroeste. Es como si dijeran ‘son así de fuertes porque son nuestros parientes, por eso no podemos vencerles’, dice la antropóloga Sarah Albiez-Wieck, de la Universidad de Colonia, en Alemania a BBC Mundo.

A finales del siglo XV la capital tarasca, Tzintzuntzan, tenía casi 30.000 habitantes y era parte de un centro de poder formado por tres ciudades-estado cerca de un lago, como ocurría en el imperio mexica. A diferencia de este, los expertos creen que en el caso tarasco el poder estaba menos centralizado en una ciudad.

El centro ceremonial es la zona mejor conservada de Tzintzuntzan. Imagen de Getty

En relatos de los mexicas y de los españoles, los tarascos también aparecen como grandes artesanos de metales.

Los líderes tarascos lograron mantener su poder político más tiempo que sus enemigos. Negociaron con los conquistadores españoles y pudieron seguir recibiendo tributos y teniendo subordinados hasta principios del siglo XVII.

Civilización maya

En el siglo XV, la mayoría de las grandes ciudades mayas — como Tikal, Palenque o Copán — con sus pirámides y monumentos imponentes ya estaban en completa decadencia. Sin embargo, algo revolucionario ocurrió en esta civilización.

“La administración de las ciudades mayas pasó a ser más communal tras la desaparición de los reyes divinos hacia el siglo IX. No creo que llegara a ser una democracia, pero más gente empezó a participar en las decisiones”, dice a BBC Mundo el antropólogo Nikolai Grube, de las Universidades de Texas, en EE.UU. y de Bonn, en Alemania.

Cuando el sistema controlado por la nobleza colapsó parece que la gente aprovechó ese vacío y más personas empezaron a tener acceso a bienes de lujo como el jade y la cerámica.

A la vez, las rutas de intercambio con otros pueblos, ahora libres, permitieron que productos como el oro y el cobre llegaran al mundo maya. “De cierta manera, la gente se hizo más rica en un mundo más globalizado”, cuenta Grube.

Los templos más austeros de Mayapán reflejan la nueva era en la que se encontraba la civilización maya en el siglo XV. Imagen de Getty

En la peninsula de Yucatán, Mayapán fue la mayor ciudad maya antes de la conquista y Nojpetén, capital de los Itzá Maya, fue tan poderosa que llegó a controlar todo el norte de lo que hoy es Guatemala.

“Sabemos que en Mesopotamia a veces se hacían cálculos con la idea del cero, pero sin un símbolo. Los mayas sí lo tenían”, explica Grube.

El cero es importante porque permitía representar números más largos de manera más sencilla y hacer cálculos más complejos. Así los mayas desarrollaron un sistema de calendarios que mezclaba creencias religiosas, el año solar de 365 días y otros fenómenos astronómicos como los ciclos de Venus, de la Luna y de otros planetas con enorme precisión.

Otro hecho fascinante que ocurrió pocas veces en la historia de la humanidad es que los mayas también fueron los únicos del continente en descubrir la escritura de manera independiente.

El sistema de escritura maya era semejante a los jeroglíficos egipcios y permitía escribir todas las palabras de su idioma. Hoy solo se preservan cuatro libros mayas, con textos ceremoniales y de astronomía, ya que el resto se perdió durante y después de las batallas contra los españoles.

Por otro lado, el hecho de que nunca tuvieron un gobierno unificado les dio una ventaja sobre los invasores y nunca pudieron ser completamente conquistados.

“La península de Yucatán y las zonas montañosas de Guatemala estaban divididas en muchos estados pequeños liderados por grupos o por señores. Aunque algunos se unieron a los españoles, gran parte no fue sometida al control del imperio colonial ni de las autoridades mexicanas hasta el principio del siglo XX”, dice Nikolai Grube.

SUDAMÉRICA

En 1492, Sudamérica acogía alrededor de 25 millones de personas, organizadas en muchos pueblos y muy distintos.

Desde los grandes imperios andinos como el inca o el chimú, hasta los pueblos en el sur conocidos por resistir la conquista y dibujar la frontera del imperio español.

Las sociedades menos conocidas hasta hoy son las amazónicas, cuyo encuentro con los europeos, en muchos caos, no ocurrió hasta el siglo XVI.

De hecho, durante mucho tiempo se pensó que solo grupos pequeños e itinerantes podían vivir en un ambiente tan complejo.

Ahora los expertos creen que entre 8 y 10 millones de personas vivían en la Amazonía , hablaban cerca de 300 idiomas distintos y estaban establecidos en grandes aldeas.

“No podemos decir que tenían ciudades como las de los incas o los mayas. Eran espacios con valor político y religioso, se mezclaban con el bosque y estaban súper conectados por un sistema de carreteras”, dice a BBC Mundo Eduardo Góes Neves, del Museo de Arqueología y Etnología de la Universidad de Sao Paulo (MAE-USP).

La selva amazónica tampoco era virgen, como se pensó durante mucho tiempo, sino que estos pueblos la transformaron, la plantaron y la mejoraron, haciéndola más resistente a eventualidades climáticas.

Por otro lado, la costa atlántica albergaba una gran variedad de pueblos, como los charrúa, los tupinambás o los guaranís, pero el colonialismo y la construcción de ciudades borraron gran parte de las evidencias materiales de estas sociedades precolombinas.

  • Imperio inca
  • Imperio chimú
  • Culturas de los Llanos de Mojos
  • Pueblo del Xingu
  • Aisuaris
  • Cultura santarém
  • Pueblo mapuche

Imperio inca

El imperio inca se convirtió a finales del siglo XV en el más grande del mundo, una expansión solo comparable hasta ese momento con la del imperio romano.

El inca Pachacútec (a la derecha) fue el principal líder expansionista del imperio. Imagen de Getty

Donde irían sus órganos genitales quedaba el Coricancha, o templo del Sol, el más importante del imperio.

“Era el Vaticano de los Andes”, dice a BBC Mundo la arqueóloga y antropóloga Sonia Alconini, de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos.

El imperio abarcaba cerca de 3 millones de km2, desde el actual norte de Ecuador hasta la región central de Chile, y se dividía en cuatro grandes distritos, cada uno con diversas provincias.

Por las carreteras del imperio circulaban las conchas de spondylus, muy valiosas como adornos, plumas de aves tropicales, ayahuasca, hojas de coca, ají, cobre y maderas desde la Amazonía.

El oro y la plata, que cubrían las paredes de templos en Cusco, tenían una importancia más ritual que comercial: el oro representaba el sol y la plata, la luna. Por eso, solo lo podían usar las élites, consideradas divinas.

Pero para llegar a dominar una zona tan grande del continente, los incas tuvieron que someter a todos los pueblos de la región, y estimularles a trabajar en obras públicas.

Sin moneda y sin mercado, ¿qué mecanismos económicos hicieron que este imperio tan grande fuera viable?

La respuesta, según Alconini, yace en la sofisticada administración y distribución de recursos de los incas y en sus estrategias de “soft power”.

“Cuando los incas llegaban a un centro ritual importante, como el oráculo de Pachacamac, construían ahí otros templos e incorporaban a esa deidad en su panteón imperial. Incluso se la llevaban a Cusco y la ponían en el Coricancha. Imagínate para las comunidades locales el efecto que eso tenía”, explica la antropóloga.

Los quipus servían para guardar información de los censos de todas las provincias imperiales. Imagen de Getty

En la capital había bibliotecas de quipus que guardaban tanto os datos administrativos de todo el imperio como los linajes imperiales de los incas. Los diferentes tipos de información se organizaban según el tipo de nudo, su posición, su grosor, el color o la extensión del quipu.

Una vez hecho el censo de una nueva provincia, todos los recursos disponibles y producidos a partir de ese momento eran divididos en tres partes: un tercio era para el Estado, otro para el soberano y la familia imperial y el último tercio para las propias comunidades.

Era el sistema de la mita.

El tercio dedicado al Estado funcionaba como un mecanismo de seguridad para la población ya que en períodos de sequía, por ejemplo, venía de ahí la ayuda.

Los viajeros en misión oficial podían abastecerse en callancas como esta que encontraban en los caminos inca.

En algunas regiones, las excavaciones arqueológicas sugieren que la conquista inca y su sistema de redistribución sirvió como un mecanismo nivelador entre las élites y el pueblo común, según Alconini.

Pero eso no quiere decir que a todos les gustara la dominación inca que exigía, entre otras cosas, que se hablara el idioma del imperio, el quechua. Si los pueblos colaboraban, recibían como compensación las mejores tierras, pero si se rebelaban las trasladaban a otra parte.

“Los incas llevaron a Bolivia gente que venía de la región de Ecuador. Lo mismo ocurre en Chile. Eso muestra la capacidad enorme que tenían de mover, organizar y planificar la sociedad”, dice la investigadora.

Ese sistema, cuyos detalles siguen impresionando a los arqueólogos, permitió a los incas una expansión impresionante, pero no impidió las crisis políticas provocadas por la sucesión de soberanos. Una de ellas causó la división que culminó en la caída del imperio ante los españoles.

Imperio chimú

De hecho, la capital Chan Chan era una de las ciudades más grandes y más espléndidas en toda América.

“Fue tan grande como Tenochtitlan o hasta más grande. Tuvo 24 kilómetros cuadrados de construcción y en su época de mayor apogeo y contando todas las comunidades satelitales creo que puede haber llegado a los 100.000 habitantes”, dice Gabriel Prieto, de la Universidad de Florida a BBC Mundo.

Dentro de la ciudad había enormes palacios reales con paredes de barro de unos de 15 metros de altura decoradas con motivos marinos.

Los chimú decoraban sus palacios con peces y aves marinas porque creían que venían de un hombre salido del océano.

Pese a que se consideraban gente del mar, la principal inversión del imperio chimú fue en la tierra.

Tenían un impresionante sistema de irrigación de zonas desérticas, con canales hechos de piedra y barro que son considerados hazañas de la ingeniería.

“Esta gente logró, sin las herramientas que ahora son básicas para la ingeniería civil, mantener la variación en sus canales de menos de un metro por cada kilómetro, algo esencial para que un canal funcione”, dice Gabriel Prieto.

La capital se construyó en un valle artificial creado con este sistema: un canal principal traía agua desde un río a 80 kilómetros de distancia mientras que otros canales venían desde las montañas.

En las zonas residenciales de Chan Chan se han encontrado rastros de una gran cantidad de talleres de textiles, alfarería y de metalurgia. Esta última fue una de sus grandes aportaciones a la región, ya que se expandió entre la gente común en los Andes.

Los inca se llevaron a los orfebres y metalúrgicos chimú a Cusco para que les enseñaran sus técnicas.

El oro y la plata representaban la dualidad complementaria del mundo y abundaban en los palacios y mausoleos chimú, donde los señores más poderosos eran enterrados con extravagantes adornos.

La orfebrería chimú tenía tanto prestigio que los incas adoptaron su estilo y los españoles contabilizaron cantidades impresionantes de estos metales preciosos después de la conquista.

Este imperio perdió fuerza hacia finales del siglo XV cuando entraron en conflicto con los incas, creen los investigadores.

“Esta pelea define la suerte de la zona andina porque los incas nunca se habían enfrentado a una organización política tan poderosa como los chimú, pero estos no tenían el aparato militar que tenían los incas. Al final los incas ganan y conquistan todo este territorio norte”, afirma Prieto.

Pueblos amazónicos Culturas de los Llanos de Mojos

En la actual Bolivia, los arqueólogos han encontrado indicios de una cultura que desafía todo lo que se pensaba sobre quienes vivían en la Amazonía hasta 1492.

Se trata de distintas estructuras arquitectónicas que pertencían a los pueblos de la zona de bosque húmedo de los Llanos de Mojos, llamados “cultura casarabe”.

Un tipo de esas estructuras eran montículos en forma piramidal que llegaban a medir hasta 20 metros de altura y se conectaban por canales y terraplenes. Se usaban como residencias, cementerios, cultivos y las más grandes como centros ceremoniales o casas de la élite.

Un ejemplo es la red de 500 montículos que se encontraron en la cuenca del río Madera.

En total se estima que en el actual departamento del Beni se llegaron a construir hasta 20.000 montículos.

“Parece que marcaban el paisaje para mostrar hegemonía política y religiosa. Algunos sitios son más grandes y se interconectan con montículos menores, lo que nos hace pensar en áreas de influencia, como una capital y sus satélites”, dice Betancourt.

Otras estructuras que nos muestran cómo vivían esos pueblos de los Llanos de Mojos son plataformas elevadas de cultivo de distintos tamaños, algunas de hasta 30 metros de ancho y centenares de largo, donde se cosechaba maíz, mandioca, chile y calabazas.

Cerca de la actual frontera con Brasil están las huellas de otra sociedad, especializada en la construcción de zanjas o geoglífos. No eran simplemente dibujos en el suelo, sino que servían para proteger a las aldeas, pero no se sabe de qué ni de quién.

Las zanjas funcionaban como trincheras para proteger las aldeas y tenían hasta cuatro metros de profundidad. Imagen de Carla Jaimes Betancourt

Pero lo más importante es que crear todas estas estructuras requería mucha mano de obra, lo que muestra que las sociedades del Beni eran más complejas y mucho más grandes de lo que se imaginaba.

“Para llevar a cabo esas construcciones se necesitaba una organización social y política estable y mucha gente. Estimamos que hoy en día la población del departamento del Beni (cerca de 500.000 personas) es un 20% de la que era antes de la llegada de los europeos”, afirma Carla Betancourt.

A pesar de la gran cantidad de gente que vivió y cambió el paisaje durante miles de años, supieron preservar el medio ambiente y dejar un territorio rico en biodiversidad. “Y eso comparado con lo que hoy estamos haciendo en la Amazonía, como el monocultivo y la deforestación, es impresionante”, concluye Betancourt.

Pueblos amazónicos Pueblo del Xingu

El complejo de Kuhikugu es uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de la Amazonía.

Las aldeas probablemente fueron construidas por los antepasados del pueblo indígena kuikuro, que actualmente vive en la región.

“Donde hoy hay una aldea kuikuro había 20 hace 500 años, y la mayor de todas era unas 15 o 20 veces más grande que la actual. Estimamos que unas 50.000 personas vivían ahí”, dice Heckenberger a BBC News Mundo.

Lo más sorprendente era su organización.

En esta recreación de Kuhikugu se ve la plaza principal, las zonas residenciales mezcladas con el bosque y las carreteras que la conectaban al complejo de aldeas. Imagen de Luigi Marini

Hay otros sitios residenciales parecidos en sus cercanías.Entre todas esas aldeas, había un sistema de carreteras con hasta 50 metros de ancho, cuatro pistas e incluso aceras.

“Creemos que toda la región del Xingu estaba conectada por esta red. Algo así no se veía ni en la Grecia antigua ni en la Europa medieval, donde había grandes ciudades pero no estaban conectadas con otras comunidades de una manera tan precisa.”

Lo que se encontró en la Amazonía brasileña, afirma Heckenberger, es un urbanismo distinto y único en el mundo.

“Los indígenas descubrieron hace 800 años que la naturaleza podía ser incorporada a las ciudades. Se mezclaban y alternaban las zonas de ocupación humana con el bosque y los huertos.”

La gente del Xingu sufrió una caída de población tras entrar en contacto con los europeos. Esta representación es del siglo XIX.

“El hecho de no encontrar algo como una gran ciudad maya en la Amazonía no significa que la población no estuviera en un proceso de urbanización y que no se estuvieran administrando los recursos naturales de manera sofisticada”, dice Heckenberger.

“Kuhikugu tiene una trinchera doble a su alrededor que se extiende por dos kilómetros, tiene 15 metros de ancho y 5 metros de profundidad. Estas eran construcciones enormes. Sería más obvio para nosotros si fuera una pirámide, pero una zanja como esta requería la misma movilización de mano de obra.”, añade.

Ese trabajo también se destinaba a modificar la selva de forma respetuosa: elegían la forma y el lugar más conveniente para que crecieran determinadas especies, según muestran las evidencias.

En los últimos años, nuevas excavaciones e investigaciones mostraron que había sociedades complejas, densas y establecidas — como la encontrada en el Xingu— en las principales cuencas de ríos amazónicos, según Heckenberger.

“A través de esas carreteras, esos pueblos probablemente se conectaban. No lo vemos hoy porque el colonialismo tiró una bomba nuclear en toda la sociedad que existía ahí”, afirma.

Pueblos amazónicos Aisuaris

Décadas después de la llegada de los europeos a América, muchos pueblos de la Amazonía central seguían sin contacto con ellos y, en algunos casos, protegidos de las enfermedades que azotaban otras comunidades en el continente.

Es lo que parece haber ocurrido con los aisuaris.

Los religiosos los describieron como enormes pueblos con miles de guerreros, con “caminos buenos y largos que salían hacia las aldeas del interior” y que tenían animales como la taricaya (un tipo de tortuga).

Durante mucho tiempo se creyó que eran exageraciones, pero en los últimos años, arqueólogos brasileños empezaron a comprobar que no era así.

“Las crónicas decían que los aisuaris tenían aldeas lineares en los márgenes de los ríos. Nosotros encontramos sitios así, de hasta 1 kilómetro de extensión, en un asentamiento que ocupaba un total de 18 hectáreas. Este lugar ya estaba bastante degradado, lo que nos hace pensar que la aldea debía ser mucho más grande”, cuenta a BBC Mundo Rafael Lopes, investigador del Instituto de Desarollo Sustentable Mamirauá.

El grabado de los alemanes Spix y Martius muestra una aldea en la orilla del río Japura en el siglo XIX. Imagen de Getty

Los restos arqueológicos también parecen confirmar que este pueblo domesticaba tortugas algo que, una vez más, desmonta la idea de que las civilizaciones amazónicas eran simplemente cazadoras-recolectoras.

“Eso les garantizaba proteína en la dieta, pero es importante mencionar que, aunque tuvieran muchas bocas que alimentar, separaban una cantidad de tortugas y liberaban al resto. Eso es gestión de los recursos naturales”, dice Eduardo Neves, de la USP.

Otra prueba de esa gestión se puede encontrar en el bosque amazónico, donde los aisuaris plantaban. Hallazgos recientes, como un castañal de entre 400 y 500 años que se expande casi hasta el río, son prueba de que este pueblo lo creó y lo mantuvo.

Según las crónicas de los curas españoles, cada 15 kilómetros había refugios rodeados de plantaciones para abastecer a la gente que estaba en expediciones comerciales — un concepto semejante al de las callancas incas. Estos detalles aun no pudieron ser confirmados.

Estas impresionantes urnas funerarias de cerámica muestran que era un ritual religioso complejo y claramente importante. Imágenes de Erêndira Oliveira y GP Arqueología del IDSM

También nos permite saber sobre su visión del mundo y su conexión con el territorio.

Por ejemplo, el hecho que las urnas fueran pequeñas muestra que no enterraban todo el cuerpo, sino que esperaban a que el cuerpo se descompusiera para poner los huesos, a veces junto a huesos de animales.

A finales del XVII, el jesuita Samuel Fritz dice que solo encontró unas pocas aldeasdonde antes habían docenas. Parece que los aisuaris entraron en declive tras su contacto con los colonizadores, como muchos otros pueblos de la región.

Pueblos amazónicos Cultura santarém

Los márgenes del río Amazonas, donde hoy queda la ciudad de Santarém, al norte de Brasil, acogieron a una civilización cuyo arte era tan valorado que llegó hasta el Caribe por las redes de intercambio de la región.

Se trata de la cultura santarém, como la llaman los investigadores, y tuvo su apogeo entre los años 1200 y 1400.

Su centro era una gran urbe, de al menos 400 hectáreas, con secciones casi como barrios, con hileras de casas ordenadas y construidas sobre montículos.

Los “muiraquitãs”eran tallados en piedra verde amazónica y se usaban como colgantes.Imagen del Departamento de Arqueología del Museo Nacional/UFRJ

Los santareños también tenían un “culto de cremación”.

“Momificaban los cuerpos, los mantenían, los sacaban a la calle y los vestían, los consideraban como seres vivos. Pero las momias se deterioraban, así que la cremación era probablemente la etapa final. Ponían las cenizas en vasijas especiales y hacían un tipo de té que la gente bebía”, explica a BBC Mundo la arqueóloga y antropóloga Anna Roosevelt, de la Universidad de Illinois en Chicago (EE.UU.).

“Es un ritual común en la Amazonía y significa reverencia. Estás bebiendo el alma, el poder y el estatus de la persona.”, añade.

Más allá de la práctica mística, estas cenizas junto a los restos orgánicos de la ceremonia tuvieron un rol vital en la fertilidad del suelo amazónico. Los indígenas transportaban esta “tierra negra” donde querían cultivar, pero no la producían específicamente para eso, era una forma dar salida a estos abundantes residuos.

De hecho, esta tierra negra es hoy una de las principales pistas de que, al contrario de lo que se pensaba, la Amazonía estaba muy poblada.

Los primeros europeos en llegar a la zona fueron curas europeos en 1542 que tuvieron contacto con el pueblo tapajó, el cual se extinguió producto del encuentro con los colonizadores.

Aunque no hay evidencia arqueológica de que este pueblo fuera parte de la cultura santarém, Roosevelt opina que se puede suponer que eran sus descendientes.

“La continuidad de las culturas en los pueblos de la Amazonía es impresionante. La mayoría de ellas siguen vivas hasta hoy. Hay pueblos que mantienen los mismos símbolos, ceremonias y arte de los que vivían en la región hace miles de años”, afirma.

Pueblo mapuche

Cuando los españoles llegaron al sur de lo que hoy es Chile y Argentina, cerca de Patagonia, a principios de 1540, se encontraron con una organización social tan sofisticada que nunca pudieron dominarla.

Antes de eso, los mapuche ya se habían enfrentado de forma sangrienta a los incas, que habían dominado parte de su territorio en el norte.

Los incas lograron conquistar una parte del territorio mapuche, pero no pudieron avanzar más hacia el sur. Imagen de Felipe Guaman Poma de Ayala/Wikimedia Commons

Eran comunidades confederadas, semejantes a los pueblos norteamericanos, unidas solo ideológicamente y con fines militares.

Pero hay aspectos únicos de la organización mapuche que, según el experto, fueron esenciales para que pudieron resistir por tanto tiempo a la conquista.

Durante los siglos de resistencia a la conquista, los mapuches expandieron su territorio hasta el actual Uruguay. El grabado muestra mujeres en una aldea en Argentina en el siglo XIX. Imagen de Getty

En tiempos de conflicto se centraban en las distintas necesidades del pueblo: unos eran responsables de la comida, otros de recibir las familias desplazadas, otros de abastecer a los guerreros, etc.

“Otra de sus ventajas era la utilización de tácticas de guerrilla. Atacaban en grupos pequeños y en áreas planeadas, de donde podían salir rápidamente. La guerra móvil era su punto fuerte”, afirma el experto.

La resistencia de los mapuche duró hasta el siglo XIX. Hoy en día, algunos descendientes de este pueblo siguen movilizados políticamente, especialmente en Chile.

Mapa mostrando la extensión del pueblo haudenosaunee al norte del actual Estados Unidos,Mapa mostrando la extensión del pueblo haudenosaunee al norte del actual Estados Unidos
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Ilustración que muestra una reunión de los jefes de las tribus Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga, Seneca y Tuscarora.,Ilustración que muestra una reunión de los jefes de las tribus Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga, Seneca y Tuscarora.
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Mapa mostrando la extensión de las culturas misisipianas del mediooeste, el este y el sudeste de lo que sería actualmente EE.UU., llegando hasta la frontera con Canadá.,Mapa mostrando la extensión de las culturas misisipianas del mediooeste, el este y el sudeste de lo que sería actualmente EE.UU., llegando hasta la frontera con Canadá.
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Pintura que recrea Moundville, con templos y residencias sobre montículos de tierra.,Pintura que recrea Moundville, con templos y residencias sobre montículos de tierra.
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Mapa que muestra cómo las culturas pueblo se extendían desde los actuales estados de Colorado, Arizona, Nuevo México, Utah y Nevada hasta los estados de Sonora y Chihuahua en México.,Mapa que muestra cómo las culturas pueblo se extendían desde los actuales estados de Colorado, Arizona, Nuevo México, Utah y Nevada hasta los estados de Sonora y Chihuahua en México.
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Acoma visto desde arriba en esta foto de 1927,Acoma visto desde arriba en esta foto de 1927
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Reproducción de cómo se cree que era Tenochtitlan.,Reproducción de cómo se cree que era Tenochtitlan.
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Códice Dresden: escritos mayas donde se ve un símbolo que correspondía al cero en matemáticas., Códice Dresden: escritos mayas donde se ve un símbolo que correspondía al cero en matemáticas.
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Grabado del inca Pachacútec con Tupac Inca Yupanqui.,Grabado del inca Pachacútec con Tupac Inca Yupanqui.
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Mapa de la extensión del imperio inca,Mapa de la extensión del imperio inca
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Grabado que muestra un señor con unos quipus.,Grabado que muestra un señor con unos quipus.
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Fotografía de una callanca en un camino inca.,Fotografía de una callanca en un camino inca.
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Fotografía de una terraza escalonada en las laderas y las regaban por canales 
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Mapa que muestra el mapa del imperio chimú junto al imperio inca.,Mapa que muestra el mapa del imperio chimú junto al imperio inca.
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Fotografía de una pared de Chan Chan con un detalle de ave marina.,Fotografía de una pared de Chan Chan con un detalle de ave marina.
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Fotografía de una langosta hecha de metal,Fotografía de una langosta hecha de metal
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Mapa situando las culturas de los Llanos de Mojo en la actual Bolivia.,Mapa situando las culturas de los Llanos de Mojo en la actual Bolivia.
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Imagen aérea de las zanjas.,Imagen aérea de las zanjas.
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Recreación de Kuhikugu, con una plaza central y distintas carreteras que salen de su centro,Recreación de Kuhikugu, con una plaza central y distintas carreteras que salen de su centro
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Representación es del siglo XIX de miembros del pueblo Xingu.,Representación es del siglo XIX de miembros del pueblo Xingu.
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Mapa situando a los aisuaris sobre el actual mapa de Brasil,Mapa situando a los aisuaris sobre el actual mapa de Brasil
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La ilustración de los alemanes Spix y Martius muestra una aldea en la orilla del río Japura en el siglo XIX.,La ilustración de los alemanes Spix y Martius muestra una aldea en la orilla del río Japura en el siglo XIX.
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Montaje con fotografias de urnas funerarias.,Montaje con fotografias de urnas funerarias.
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Mapa situando Santarém, en el actual estado de Pará, al norte de Brasil.,Mapa situando Santarém, en el actual estado de Pará, al norte de Brasil.
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Grabado de incas luchando contra mapuches.,Grabado de incas luchando contra mapuches.
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Grabado de mujeres mapuche cocinando.,Grabado de mujeres mapuche cocinando.
Grabado de mujeres mapuche cocinando.

Fuente: https://hoy.com.do/

12 de octubre, ¿una fecha para recordar o para celebrar?

El 12 de octubre de 1492 es una de las efemérides históricas con mayor peso en la historia de las civilizaciones. A continuación, un interesante enfoque de este evento.

Un 12 de octubre de 1492 la expedición capitaneada por Cristóbal Colón llegó a la isla Guananí, en el archipiélago de las Bahamas. Cuenta la historia que el almirante echó rodilla a tierra, besó el suelo y lloró. Después alzó su estandarte y mirando al cielo pronunció en tres ocasiones los nombres de Isabel y Fernando.

Tras dos meses casi sin dormir desde la partida en el Puerto de Palos, la expedición tocaba tierra y el escribano Rodrigo de Escobedo levantaba acta.

El genovés universal que iba buscando una ruta alternativa a Asia, creía haber atracado en la morada del Gran Kahn. A su espalda las tres carabelas del Viejo Mundo, ante sus ojos el Nuevo Mundo al que aún no era consciente de que llegaba.

Aunque no fuera el primer europeo en llegar a América, sin saberlo, estaba estableciendo el primer contacto entre los continentes europeo y americano.

No en vano varios siglos antes los marinos vikingos habían navegado las costas de América del Norte. Pero Cristóbal Colón escribió el primer capítulo de uno de los hechos históricos más relevantes de la historia de la humanidad y sus civilizaciones.

Un choque de culturas, la de la por entonces naciente sociedad moderna europea, la de sus expediciones, las ansias de conquista de sus reinos, su presunta evangelización y, las civilizaciones originarias de América.

El gran «descubrimiento»

Entre la palabra oro y la palabra Dios, Colón estableció contacto con los nativos, las playas de arenas blancas y la piel aceitunada de aquellos ‘orientales’ que le confundían.

Creyendo que Haití era Japón y que Cuba era China, quizás nunca fue consciente de la trascendencia y grandeza de su inmenso error de cálculo, pero en una cuestión sí que no se equivocó y fue al afirmar sobre las citadas tierras: “Tendrá la cristiandad negocio en ellas”.

Colón descubrió América y los nativos americanos sufrieron el mayor despojo de la historia universal; en el nombre del rey de los cielos se llevó a cabo la usurpación, la evangelización. En este caso la palabra descubrimiento resulta ciertamente engañosa, pues la historia nos conduce a preguntarnos quién hizo el verdadero descubrimiento.

El colonialismo imperial descubrió una inagotable fuente de tierras de las que apropiarse, recursos, oro y esclavos a los que ‘evangelizar’, ‘salvar’. Por su parte los nativos descubrieron que eran indios, que debían obediencia a un rey y una reina desconocido, descubrieron enfermedades epidémicas para las que carecían de defensas biológicas, descubrieron que la cruz era en realidad dos espadas cruzadas de acero, descubrieron que el único dios de aquellos que venían del cielo era el oro…

Los prismas de la historia

La historia se suele contar desde dos prismas diferentes, desde el punto vista del vencedor y del vencido. En esta historia queda muy claro quién fue ganador, pues como dijo el arzobispo Desmond Tutú en referencia a África (frase que encaja igualmente a la perfección en la historia de América): “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: Cierren los ojos y recen. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”. Sin duda el día 12 de octubre de 1492 es una fecha crucial en la historia universal, el almirante Colón que había recibido el rechazo de la corona de Portugal a su proyecto para llegar a las Indias desde el Oeste, que había aguardado pacientemente siete años desde que se lo expuso a los Reyes Católicos, se convirtió en una de las figuras de referencia de la historia de las civilizaciones.

La firma de las Capitulaciones de Santa Fe cambió el curso de la historia, de la Corona Española; los reinos de Castilla y Aragón descubrieron la oportunidad de construir un gran Imperio. Los metales preciosos, la apropiación de las tierras, la explotación de la mano de obra y los recursos naturales, propiciaron la transformación de la economía y el poder del embrión de la corona de España. El Viejo Continente sació ampliamente su sed de oro, España llegó primero, pero fueron muchos los que se beneficiaron actuando sistemáticamente igual que los colonos españoles.

“Día de la Hispanidad”, “Fiesta Nacional”

Posiblemente por la trascendencia histórica para España de la citada fecha, el 12 de octubre titulado en otro tiempo Día de la Raza, pasó a ser denominado día de «La Hispanidad» por el escritor Ramiro de Maetzu. Por ello se hizo coincidir el citado día con la Fiesta Nacional de España. Y posiblemente porque esta es una historia de vencedores y vencidos, una historia de ambición, de poder disfrazada de presunta evangelización, en el BOE se omite deliberadamente el término «Día de la Hispanidad», haciendo únicamente referencia a «Fiesta Nacional». Según la Ley 18/1987, de 7 de octubre: «La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos».

Día para recordar, no para festejar

Muchos matices históricos por comentar, el primero referente a la proyección lingüística y cultural, pues más que proyección, es un hecho históricamente comprobado que la colonización de América fue una imposición tanto cultural como de fe, sin tener en cuenta ni el grado de civilización americana ni sus creencias y culturas primigenias. Por todo ello es ciertamente justo reconocer que desde el prisma de los colonos europeos, el 12 de octubre constituya un día para festejar, pero no podemos olvidar que la otra parte, los primeros nativos americanos, sus verdaderos descubridores, quizás no tengan nada que festejar.

Es el 12 de octubre sin duda una fecha para recordar históricamente, pero éticamente no debería ser un día para festejar.

En La Pinta, La Niña y La Sta.María viajaba el intrépido explorador, pero junto a él los grandes defectos del ser humano, sus ansias de poder, de conquista. Su etnocentrismo y la necesidad de imposición de fe y pensamiento sin guardar respeto por el hermano y sus tierras. Pues aquellos hombres que los nativos creían que venían del cielo, señalaron con una mano al firmamento para hacerles ver que llegaban en nombre de dios, mientras con la otra clavaron la espada en el corazón de América en busca del oro. El mundo como lo conocemos hoy es por tanto resultado de esta historia, tan antigua como la humanidad, pues Colón no fue el primer descubridor, ni América la primera tierra conquistada, la primera civilización reducida, borrada del mapa en nombre de los dioses y la avaricia del ser humano.

Texto: Mariano Jesús Camacho/ Historia Dominicana en Gráficas

El Gobierno lanza «Estudiante de la Semana» para reconocer talento y aportes de alumnos

La Presidencia de la República, en coordinación con el Ministerio de Educación, lanzó este jueves la iniciativa «Estudiante de la Semana», con el objetivo de reconocer y visibilizar el talento, el esfuerzo, la constancia, la superación y los aportes de los estudiantes del sistema educativo dominicano.

La iniciativa presentará periódicamente historias de estudiantes cuyas trayectorias reflejen las competencias y los valores promovidos por el currículo educativo.

La cartera educativa informó que el reconocimiento no estará limitado a las calificaciones, sino que también abarcará cualidades como el liderazgo, la creatividad, la innovación, el compromiso comunitario y la capacidad de generar un impacto positivo en su escuela o comunidad.

Las primeras dos jóvenes estudiantes reconocidas son Enmy Carolina Ureña Abreu, de 17 años, y Hillary Albania Bonilla Mendoza, de 10 años, destacadas por sus aportes a la ciudadanía responsable y su desempeño académico, liderazgo y aportes a sus comunidades.

Ureña Abreu se ha destacado por su trabajo comunitario en educación vial, y Bonilla Mendoza, por obtener 96.67 puntos en la Olimpiada Nacional de Ciencias Sociales.

Enmy estudia en el Politécnico José Núñez de Cáceres, perteneciente al Distrito Educativo 04-04 de Villa Altagracia, San Cristóbal. La adolescente fue reconocida por su participación en un proyecto comunitario de educación vial, a través del cual promueve la responsabilidad ciudadana, la seguridad en las vías públicas y una mejor convivencia entre peatones y conductores.

Mientras que Hillary, en cambio, estudia en el centro educativo Los Cayucos, del Distrito Educativo 09-01 de Mao, Valverde. Con apenas 10 años, fue seleccionada tras su participación en la VI Olimpiada Nacional de Ciencias Sociales, competencia en la que alcanzó una calificación final de 96.67 puntos.

Ambas estudiantes fueron escogidas como las primeras protagonistas de Estudiante de la Semana, una iniciativa lanzada este jueves por la Presidencia de la República y el Ministerio de Educación para reconocer periódicamente a alumnos del sistema educativo dominicano.

Fuente: https://listindiario.com/

Educar en tiempos de violencia: recuperar el sentido perdido

Educar. En un contexto marcado por el aumento de la violencia escolar y social, la educación enfrenta un desafío urgente: volver a preguntarse no solo qué enseña, sino para qué educa.

La violencia ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una experiencia cotidiana. Se manifiesta en las escuelas, en las calles y en los espacios digitales. En la actualidad, las comunidades educativas viven con preocupación el aumento de conflictos, agresiones y una creciente dificultad para convivir.

Frente a este escenario, la respuesta no puede limitarse a más protocolos o medidas disciplinarias. El problema es más profundo: estamos ante una crisis de sentido en la educación.

Durante años, el sistema educativo ha priorizado resultados, indicadores y estándares. Sin embargo, en ese camino, algo esencial se ha debilitado: la reflexión sobre el propósito de educar. Los proyectos educativos parecieran han dejado de ser el faro hacia donde se orientan todas las acciones. ¿Estamos formando personas capaces de vivir en comunidad, o solo estudiantes que rinden pruebas?

La educación no puede reducirse a la transmisión de contenidos. Educar es un acto profundamente humano, donde se forman sujetos críticos, conscientes y capaces de transformar su realidad. Sin esa dimensión, la escuela pierde su sentido formativo. Así lo afirman varios pedagogos y filósofos de la educación.

Hoy, más que nunca, es urgente recuperar una filosofía educacional que ponga en el centro la dignidad humana, el respeto y la convivencia. No se trata solo de prevenir la violencia, sino de formar personas que comprendan el valor del otro, que sepan dialogar y que puedan habitar la diferencia sin recurrir a la agresión.

Esto implica revalorizar el rol del docente como formador, fortalecer la educación socioemocional y abrir espacios reales de reflexión en las comunidades escolares. Pero, sobre todo, exige volver a una pregunta fundamental: ¿para qué educamos?

En tiempos de violencia, la educación no puede ser neutra ni indiferente. Está llamada a ofrecer un horizonte, a reconstruir vínculos y a formar ciudadanos capaces de convivir en una sociedad cada vez más tensionada.

Porque, al final, el desafío no es solo mejorar aprendizajes, sino algo más urgente: aprender a vivir juntos.

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El profesor chino que se ha vuelto famoso entre sus estudiantes

Los jóvenes chinos tienen un nuevo «ídolo», pero no se trata de un cantante de pop ni de una estrella de cine. Es el profesor Biao Xiang, un antropólogo de 54 años.

Se ha convertido en un guía inesperado para una generación cada vez más desilusionada gracias a los temas que trata: la ansiedad y cómo afrontarla.

«Una estrella enviada del cielo», así describe Zihan Han al hombre del que se ha convertido en una gran admiradora recientemente.

La economía y la tecnología de China han crecido a un ritmo vertiginoso, pero hay muchas cosas que preocupan a la Generación Z, desde el empleo hasta las perspectivas de una relación de pareja, pasando por la enorme presión por mantenerse al día.

«La transición de la escuela al mundo real genera mucha incertidumbre, y la gente suele sentirse ansiosa porque no sabe cómo afrontarla», afirma una joven china de 23 años recién graduada que prefirió no revelar su nombre por temor a que hablar con medios extranjeros pudiera afectar sus posibilidades de encontrar trabajo en su país.

«Ante la duda, pregúntale a Xiang»

«La gente necesita un punto de apoyo en su vida. Y sus palabras nos hacen sentir que hay alguien que nos entiende».

Ella y Zihan se encontraban entre las cerca de 500 personas —en su mayoría miembros de la diáspora china— que se congregaron recientemente en un auditorio de Singapur.

Xiang habló durante más de una hora antes de responder preguntas. Al finalizar, decenas de personas hicieron fila para conocerlo y tomarse fotos con él, que describió el evento como «un encuentro académico con fans».

El académico ha sido entrevistado por importantes medios de comunicación chinos y ha viajado a prestigiosas universidades del país asiático para dar charlas, incluyendo su alma mater, la prestigiosa Universidad de Pekín.

Una de sus charlas a principios de este año se transmitió en directo debido a que el auditorio estaba lleno. Según los medios chinos, la expresión «ante la duda, pregúntale a Biao Xiang» se ha convertido en un dicho popular.

Los jóvenes chinos están ansiosos por su futuro en un país que cambia rápidamente.

Los jóvenes chinos están ansiosos por su futuro en un país que cambia rápidamente.© Getty Images

En Singapur, Xiang habló del reconocimiento que buscan los jóvenes en la China actual, donde a menudo recurren a sistemas de aprobación —desde exámenes competitivos hasta empleos seguros— y de cómo esa aprobación se convierte en una medida de autoestima, lo cual puede ser agotador y perjudicial.

Según sugirió, es más saludable buscar significado y comprensión en los demás y utilizar eso para comprendernos mejor a nosotros mismos.

Estas soluciones no son precisamente rápidas. Pero en un país donde el descontento puede ser políticamente delicado y estar fuertemente censurado, él es una figura pública excepcional que aborda lo que denomina el «punto crítico de toda una época».

«Todos saben dónde está el problema, pero se resisten a afrontarlo. A veces es demasiado doloroso mirarlo, o no tienen cómo hacerlo», le comenta a la BBC mientras toma el té en Singapur.

«Pero, como académico, no es aterrador si puedes describirlo; así es como se analiza y se gestiona».

Una juventud insegura en un país poderoso

Actualmente reside en Alemania, donde dirige el Instituto Max Planck de Antropología Social y estudia los cambios sociales en China y otras partes de Asia.

Xiang cree que la sociedad china se encuentra en un punto de inflexión, en el que la gente busca sentido a la vida mientras intenta comprender los rápidos cambios sociales y económicos.

Observa contradicciones: una juventud insegura en un país poderoso y decidido; desilusión a pesar de los enormes avances. Su trabajo, según él, consiste en desentrañar las causas de esta situación.

El líder chino Xi Jinping también lo ha reconocido: afirmó que la «principal contradicción» reside «entre las crecientes necesidades del pueblo de una vida mejor y un desarrollo desequilibrado e insuficiente».

Los jóvenes se sienten perdidos en una China altamente competitiva, afirma Xiang.

Los jóvenes se sienten perdidos en una China altamente competitiva, afirma Xiang.© Getty Images

Xiang tiene nombres ingeniosos para describir lo que está causando esto. «Flotando» es como describe a las personas que trabajan sin descanso solo para sobrevivir, como un colibrí que sigue batiendo sus alas para mantenerse en el aire.

«Lo cercano» se refiere a lo que nos rodea inmediatamente. Xiang argumenta que las personas se preocupan por lo «muy cercano» (ellos mismos) y lo «muy lejano» (el mundo), mientras que descuidan el espacio intermedio, «lo cercano». Esto, según él, les genera una sensación de desconexión.

Esto parece estar calando hondo entre los jóvenes que buscan respuestas.

Un usuario de RedNote escribe: «Él siempre analiza los problemas desde la perspectiva de los vulnerables, atribuye el estrés personal a causas macro y anima a la gente a participar activamente en la vida; es realmente maravilloso».

Otro comenta: «Nunca suelta frases vacías y superficiales; en cambio, afronta los dilemas de la vida real junto a nosotros».

Zihan afirma que todo se reduce a la disposición de Xiang a hablar abiertamente sobre estos temas: «Quienes han dicho cosas similares no son tan geniales como el profesor Xiang, pero personas tan geniales como él no han dicho tales cosas».

Xiang se ha hecho famoso entre los chinos por sus conferencias sinceras.

Xiang se ha hecho famoso entre los chinos por sus conferencias sinceras.© BBC

Nacido en 1972, Xiang alcanzó la mayoría de edad durante otro momento crucial, cuando China emergía del brutal caos del régimen de Mao Zedong para comerciar con el mundo. El país se urbanizó, los ciudadanos comunes se convirtieron en emprendedores y, por primera vez en la nación comunista, los negocios despegaron.

Xiang creció en Wenzhou, ciudad que se transformó en un puerto industrial, y fue testigo directo de ello. «Era un vasto paisaje de pequeños empresarios», recuerda. «A la mayoría de la gente no le importaba demasiado la educación; se centraban en asuntos prácticos, concretamente, en cómo ganar dinero».

Y muchos lo hicieron. Sus hijos crecieron en una época dorada de crecimiento económico de dos dígitos. Pero la economía se ralentizó durante la pandemia y no se ha recuperado. La vieja fórmula de «trabajo duro = empleo seguro» ya no funciona, y buscan un nuevo panorama, afirma Xiang.

La «maldición de los 35»

El desempleo juvenil alcanzó el 21,3% antes de que el gobierno dejara de publicar los datos a mediados de 2023. Quienes tienen «buenos empleos» (funcionarios públicos, empleados de empresas, ingenieros) están preocupados por perderlos.

Constantemente se quejan en internet de las largas y agotadoras jornadas laborales, del ambiente tóxico en la oficina y de su miedo a la «maldición de los 35», la edad límite de muchos anuncios de empleo, después de la cual resulta más difícil encontrar un nuevo trabajo.

Debido a la censura, es difícil conocer el verdadero alcance de este sentimiento. Pero esa sensación de opresión se filtra en el discurso público de otras maneras. Esa ansiedad se transforma rápidamente en ira en los debates en línea, ya sea sobre exámenes de ingreso a la universidad, dote matrimonial o escándalos de seguridad alimentaria.

Jóvenes rezando en un templo de Pekín para pedir buenas perspectivas laborales y matrimoniales.

Jóvenes rezando en un templo de Pekín para pedir buenas perspectivas laborales y matrimoniales.© Getty Images

Los términos asociados con este estado de ánimo han sido tendencia durante años. Los más famosos son «desconectarse», cuando las personas optan por abandonar por completo la carrera de ratas, e «involución», un término algo torpe que ahora se usa comúnmente para describir una competencia intensa que genera poca recompensa.

Xiang cree que dos factores han exacerbado esta ansiedad: el mercado inmobiliario y el sistema de educación superior.

El auge inmobiliario, impulsado por la dependencia de los gobiernos locales de la venta de terrenos, vinculó la sensación de seguridad y éxito de las familias al valor de sus viviendas.

Además, el rápido aumento de la matrícula universitaria elevó el nivel de exigencia académica, intensificando la competencia.

El resultado, según él, es una fórmula universal: obtener un buen título universitario, encontrar un trabajo estable, casarse y comprar una casa.

Involucionar

«Cuando 1.400 millones de personas compiten en la misma carrera, eso es involución».

Hace unos tres años, cuando se enteró de que un campamento para nómadas digitales donde había dado una charla había subido los precios tras su visita, «se dio cuenta de que ya no era conocido solo en los círculos académicos».

Según comentó, muchos de sus colegas priorizan la publicación de investigaciones y se muestran bastante indiferentes ante sus métodos. Algunos le advirtieron sobre la importancia de «cuidar la reputación».

Pero Xiang se siente alentado por su popularidad.

«Si alguien me llama influencer, me lo tomo como un cumplido. Porque la verdadera influencia que puedo tener es la de hacer que la gente piense por sí misma».

Fuente: https://www.msn.com/