Concepción Bona. Su papel en la historia nacional se consolidó a los 19 años, cuando confeccionó junto a María Trinidad Sánchez, Isabel Sosa y María de Jesús Pina la primera bandera dominicana diseñada por Juan Pablo Duarte.
María de la Concepción Bona y Hernández nació en Santo Domingo el 6 de diciembre de 1824, en tiempos de ocupación haitiana. Desde muy joven fue educada en el amor a la patria y en la convicción de que la independencia era necesaria para recuperar la identidad y la libertad de los dominicanos.
Su papel en la historia nacional se consolidó a los 19 años, cuando confeccionó junto a María Trinidad Sánchez, Isabel Sosa y María de Jesús Pina la primera bandera dominicana diseñada por Juan Pablo Duarte. Ese símbolo ondeó por primera vez en la Puerta del Conde el 27 de febrero de 1844, en la proclamación de la República.

La valentía de Bona quedó marcada en la memoria colectiva. A pesar de la oposición de su padre, Ignacio Bona, quien temía por su seguridad, la joven se mantuvo firme en su decisión de participar en la gesta independentista. Su presencia esa noche fue testimonio del compromiso de las mujeres con la causa de Duarte y La Trinitaria.
Tras la independencia, Concepción Bona contrajo matrimonio con Marcos Gómez y Carvajal, con quien tuvo seis hijos. Aunque su vida familiar fue significativa, su mayor legado sigue siendo la creación del símbolo más importante de la identidad nacional: la bandera tricolor.
La historia de Bona también refleja el papel de las mujeres en la lucha por la libertad. Su aporte, junto al de otras patriotas, demuestra que la independencia no fue obra exclusiva de los hombres, sino resultado de un esfuerzo colectivo en el que ellas tuvieron un rol decisivo.
Concepción Bona falleció el 2 de julio de 1901, a los 76 años. Sus restos reposan en el Panteón Nacional, junto a otros héroes y heroínas de la independencia, como reconocimiento a su entrega y sacrificio.
Su nombre se perpetúa en calles, escuelas y una estación del Metro de Santo Domingo, como homenaje a su contribución histórica. Cada 2 de julio, la República Dominicana recuerda su fallecimiento y rinde tributo a su vida dedicada a la libertad.
El legado de Bona es inseparable de la bandera que ayudó a confeccionar. Ese lienzo tricolor, con la cruz blanca y el escudo en el centro, se convirtió en símbolo de soberanía y orgullo nacional, y sigue siendo el emblema que une a los dominicanos en torno a su identidad.
Fuente: hoy.com.do


