La comunidad educativa del Colegio Dominicano De La Salle vivió una jornada cargada de solemnidad, emoción y profundo sentido patriótico con la celebración del XLII Acto de Juramento a la Bandera Nacional y el XLI Desfile de la Bandera, dos de las tradiciones más emblemáticas de la institución.
El acto, realizado el viernes 13 de febrero en el Patio Central del colegio, inició puntualmente a las 7:30 de la mañana, reafirmando el compromiso de fidelidad e identidad con la Patria Dominicana. Como cada año, estudiantes, docentes, directivos, antiguos alumnos e invitados especiales se unieron para rendir homenaje a los símbolos nacionales en un ambiente de respeto y orgullo.
Un compromiso que trasciende generaciones
En esta cuadragésima segunda edición del Juramento a la Bandera, la comunidad educativa renovó su promesa de honrar los valores que sostienen la nación. Cada imagen del acto refleja el honor de reafirmar el compromiso ciudadano y el amor por la República Dominicana.
El acto estuvo dedicado a la Educación Dominicana, resaltando el legado de dos grandes figuras: Ercilia Pepín, reconocida por su firme defensa de la soberanía nacional y los derechos de la mujer, y Luis Sánchez Maríñez, destacado educador lasallista, antiguo alumno y director, recordado por su enfoque tenaz, profundo y creativo en los modelos de enseñanza.
El XLI Desfile de la Bandera: tradición que fortalece la identidad
Como parte de esta celebración patriótica, se realizó el XLI Desfile de la Bandera, una tradición que enaltece el espíritu lasallista. En este acto emblemático, los estudiantes de 6to de secundaria tuvieron el honor de portar las banderas y liderar el desfile, rindiendo homenaje a la enseña tricolor.
Fieles a la tradición, antiguos alumnos de distintas generaciones marcharon junto a los estudiantes, demostrando que el legado lasallista trasciende el tiempo y permanece vivo en cada promoción.
La jornada incluyó ofrendas florales al busto de Juan Pablo Duarte y a la Bandera Nacional, así como la participación de invitados especiales, docentes y miembros de la comunidad educativa, en un ambiente de solemnidad y entusiasmo.
Formando líderes con fe y valores
Más que cumplir con una tradición, la jornada fue un momento que tocó corazones. Entre miradas firmes, voces unidas y gestos de respeto, estudiantes y docentes vivieron una experiencia que va más allá del protocolo: reafirmaron su amor por la patria y el valor de sus símbolos.
En cada paso del desfile y en cada palabra pronunciada durante el juramento se sintió el orgullo de pertenecer a una comunidad que educa desde la fe, la fraternidad y el servicio. Son vivencias que permanecen en la memoria de los jóvenes y que, con el tiempo, se convierten en compromiso ciudadano.
Así, con emoción y sentido de responsabilidad, la comunidad lasallista volvió a escribir un capítulo significativo en su historia, demostrando que las tradiciones no solo se celebran: se viven y se transmiten de generación en generación.


