Mar. La República Dominicana es un país rodeado de mar. Vivimos en una isla donde el océano no solo nos brinda playas, peces y paisajes hermosos, sino que también puede ayudarnos a enfrentar uno de los mayores retos de nuestro tiempo: el cambio climático y la necesidad de producir energía de forma más limpia.
Durante muchos años, la energía que usamos ha venido principalmente del petróleo y otros combustibles fósiles. Estos contaminan el aire, el agua y contribuyen al calentamiento global. Por eso, hoy el mundo busca energías renovables, es decir, fuentes de energía que no se agotan y que dañan menos nuestros ecosistemas.
En este contexto, el mar puede ser un gran aliado. A través de sus vientos, olas y mareas, el océano puede ayudarnos a producir energía y, al mismo tiempo, proteger nuestras costas y nuestra biodiversidad.
La geografía marina: entender el mar para cuidarlo mejor
La geografía marina estudia cómo es el mar y cómo se comporta: sus corrientes, olas, mareas, profundidades y los seres vivos que lo habitan. Conocer estas características es muy importante, porque nos permite saber dónde hay más olas o corrientes; qué zonas son más sensibles y deben protegerse; y dónde se pueden desarrollar actividades humanas sin causar daño.
Nuestro país tiene más de 1,500 kilómetros de costa, tanto en el océano Atlántico como en el mar Caribe. Esto significa que tenemos una gran variedad de condiciones marinas, lo que nos da oportunidades para aprovechar el mar de forma responsable.
Nuestra relación con el mar: olas, mareas y vida marina
El mar nunca está quieto. Los vientos, las olas, las mareas y las corrientes marinas están en constante movimiento. Este movimiento no solo da forma a las playas, sino que también lleva nutrientes que alimentan a peces y corales, ayuda a mantener vivos los ecosistemas marinos e influye en el clima y la temperatura del país.
Además, en las zonas costeras viven ecosistemas muy importantes como los arrecifes de coral, los manglares y los pastos marinos. Estos ecosistemas dependen de un mar saludable y equilibrado. Por eso, cualquier actividad que se realice en el mar, incluyendo la producción de energía, debe hacerse con mucho cuidado.
Energía del mar: ¿se puede producir electricidad con las olas, las mareas, la temperatura y el viento?
La respuesta es que sí, es posible. Existen muchos tipos de energía marina que están siendo estudiadas en muchos países, pero cuatro son las que más se han explorado en la República Dominicana: la energía undimotriz, la energía mareomotriz, la Conversión de Energía Térmica Oceánica (OTEC, por sus siglas en inglés) y la energía eólica marina.
La energía undimotriz se obtiene del movimiento de las olas. Las olas del mar tienen mucha fuerza, y esa fuerza puede transformarse en electricidad. En las costas del norte y noreste del país, donde las olas son más constantes, existe un potencial interesante para este tipo de energía; y en el ámbito mundial, se estima que la energía de las olas podría cubrir hasta un 10% de la demanda eléctrica del planeta si se aprovechara correctamente.
La generación de energía mareomotriz, en cambio, es la que aprovecha el subir y bajar de las mareas. Cuando el agua se mueve, puede hacer girar turbinas que producen electricidad. Aunque en la República Dominicana las mareas no son muy grandes, en algunos lugares específicos podrían usarse tecnologías pequeñas para aprovechar esta energía. Las mareas son tan predecibles que se pueden calcular con años de antelación, lo que hace que esta energía sea muy confiable.
La Conversión de Energía Térmica Oceánicaes un tipo de energía proveniente de las temperaturas del mar que ha sido explorada por Anamar para su aprovechamiento. En 2016, Anamar produjo un mapa que detalla las zonas donde la OTEC podría ser utilizada en el país, donde los requerimientos son cuencas de 1,000 metros de profundidad a 5 millas náuticas de la costa. La OTEC es un tipo de energía renovable que utiliza las diferencias entre las aguas oceánicas profundas, más frías, y las superficiales, más cálidas, para mover una máquina térmica y producir trabajo útil, generalmente en forma de electricidad.
Finalmente, la energía eólica marina, también conocida como energía offshore, es cuando se colocan aerogeneradores (molinos de viento) dentro del mar o cerca de la costa. Estos molinos son parecidos a los que vemos en tierra, pero suelen ser más grandes y producen más energía, porque en el mar el viento es más fuerte y constante. En la República Dominicana, el viento marino es especialmente intenso en algunas zonas costeras, lo que hace que la energía eólica marina sea una opción muy prometedora para el futuro.
Estas energías todavía están en desarrollo, pero representan una gran oportunidad para el futuro, ya que no contaminan y usan un recurso natural que siempre está en movimiento.
La transición energética: menos contaminación, mares más sanos
Cambiar a energías renovables no solo ayuda al clima, también protege los ecosistemas marinos. Cuando usamos menos petróleo, hay menos riesgo de derrames de este en el mar; se reduce la contaminación del agua y las costas; y se disminuye la cantidad de gases que causan el calentamiento global.
Uno de los problemas más graves para el mar es la acidificación, que ocurre cuando el océano absorbe demasiado dióxido de carbono del aire. Esto afecta a los corales y a muchos animales marinos. Al usar energías limpias, ayudamos a reducir este problema.
Además, al depender menos del transporte de combustibles por barcos, se disminuye la presión sobre los puertos y las zonas costeras.




Manglares y arrecifes: los grandes protectores de la costa
Los manglares y los arrecifes de coral son verdaderos héroes naturales. Los manglares protegen las costas de tormentas y huracanes, evitan la erosión y sirven de hogar para peces y aves. Los manglares también almacenan grandes cantidades de carbono, ayudando a combatir el cambio climático.
Los arrecifes de coral, en cambio, funcionan como barreras naturales contra las olas, albergan una gran diversidad de vida marina y son clave para la pesca y el turismo.
Sin embargo, estos ecosistemas son muy sensibles a la contaminación y al aumento de la temperatura del mar. Por eso, protegerlos es una parte fundamental de cualquier plan de desarrollo sostenible y de transición energética.
El mar como aliado del futuro
El mar es mucho más que un paisaje bonito. Es una fuente de vida, protección y oportunidades. En la República Dominicana, el océano puede ayudarnos a producir energía limpia, a enfrentar el cambio climático y a proteger nuestras comunidades costeras.
Para lograrlo, es necesario aprender a conocer el mar, respetarlo y usarlo de manera responsable. La geografía nos enseña que todo está conectado: la energía que usamos, los ecosistemas que cuidamos y el futuro que queremos construir.
Las nuevas generaciones tienen un papel clave en este proceso. Cuidar el mar hoy es asegurar un mañana más limpio, seguro y sostenible para todos.


