Talleres. La educación financiera dejó de ser un tema “para adultos”. Así lo vivieron más de 140 estudiantes que participaron en jornadas diseñadas para enseñarles cómo el uso responsable del dinero tiene un impacto positivo en su futuro.
Estudiantes de nivel secundario de diversos centros educativos participaron en un ciclo de talleres sobre bienestar financiero impulsado por la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos, en alianza con el Listín Diario a través de su programa educativo Plan LEA. La iniciativa buscó ofrecer a los adolescentes herramientas claras y prácticas para comprender y gestionar sus finanzas personales en un contexto donde las opciones digitales crecen cada día.
Las charlas fueron impartidas por Reymi Castellanos, facilitador del Grupo Interactivo, quien abrió el diálogo explicando que administrar el dinero hoy requiere conocer y entender el uso de diversos canales y herramientas, como cuentas digitales, aplicaciones, métodos de pago, productos financieros e inversiones. “No se trata de saberlo todo, sino de saber elegir”, explicó.
Los encuentros se llevaron a cabo del 3 al 10 de diciembre en tres centros educativos del Gran Santo Domingo: Centro Educativo Episcopal San Andrés, Liceo República de Guatemala y Centro Educativo Santo Cura de Ars.
El propósito central fue ayudar a los jóvenes a entender cómo funciona el dinero en un mundo lleno de opciones. A través de un lenguaje claro y ejemplos cercanos, los estudiantes aprendieron a reconocer sus ingresos, organizar sus gastos, diferenciar necesidades de deseos y tomar decisiones financieras más responsables.
Uno de los puntos más destacados fue la importancia de la inversión como herramienta clave para construir estabilidad a largo plazo. Los participantes conocieron diferentes productos, sus beneficios y cómo elegir de forma crítica, analizando riesgos, rendimiento y objetivos personales.
También se abordó el uso seguro de plataformas digitales para gestionar el dinero. Los jóvenes exploraron cómo las apps bancarias y el iBanking facilitan el seguimiento de ingresos y gastos, permitiendo mayor control sin abrumarse con información técnica.
La parte favorita: una simulación que dio vida a las finanzas
El momento más dinámico llegó con una simulación financiera desarrollada a través de una aplicación educativa que proyectaba el comportamiento del dinero a cinco años. Los estudiantes experimentaron cómo cambiaban sus finanzas al guardar dinero en una cuenta de ahorro, colocarlo en un certificado financiero o invertir en un pequeño emprendimiento.
A medida que los fondos crecían, la pantalla mostraba la diferencia entre cada decisión. Para muchos, fue la primera vez que visualizaban el impacto del tiempo en el ahorro y la inversión.
Cada taller se convirtió en un espacio cercano donde los adolescentes expresaron dudas reales sobre sus primeros ingresos, compras impulsivas, metas y deseos de emprender. La interacción con el facilitador transformó cada inquietud en aprendizaje práctico.
Durante las jornadas, la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos distribuyó material informativo y recursos que incentivan el ahorro, para complementar los contenidos y motivar a los estudiantes a seguir aprendiendo sobre educación financiera.
Esta serie de encuentros reafirma el compromiso de Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos con la educación y el desarrollo social, así como la misión de Plan LEA de acompañar iniciativas que formen ciudadanos más críticos, informados y preparados para los desafíos del futuro.
Más que simples talleres, estas jornadas se convirtieron en espacios de conversación oportuna, donde los adolescentes pudieron entender, sin miedo ni tecnicismos, cómo relacionarse de manera sana con su dinero.
Este contenido llega en un momento clave para jóvenes que están a punto de manejar sus primeras cuentas, recibir su primer salario o iniciar su primer emprendimiento. Iniciativas como esta ponen las bases para una generación que piensa antes de actuar, que analiza antes de gastar y que se proyecta hacia el futuro con mayor seguridad y responsabilidad.
En un mundo donde los adolescentes reciben estímulos constantes, navegan múltiples plataformas digitales y enfrentan decisiones financieras cada vez más tempranas, estos espacios educativos se vuelven esenciales para fortalecer su criterio, su capacidad de análisis y su visión de futuro.





