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Costumbres de la cultura africana adoptadas por los dominicanos

Quizás suena extraño creer que tenemos algunas costumbres, comidas, el pelo afro y hasta el color de piel como una herencia africana. Quizás nos preguntaremos cómo pudo ser posible que tengamos tantas cosas africanas, incluyendo su color, que es el que predomina en nuestro territorio.

Un 12 de octubre del año 1492 ocurrió un acontecimiento muy importante para el continente americano, este acontecimiento histórico ha sido denominado como “El descubrimiento de América”. En esa fecha Cristóbal Colón al junto de otros españoles  llegaron a éste continente, haciendo una ruta en todo el continente en más de tres viajes, en su primer viaje  alrededor del año 1493 llegó a Santo Domingo lo que denominó “La Española”.

Estos europeos saquearon la isla, e intercambiaron todo el oro qué teníamos por espejos, esto lo hicieron con los habitantes de aquella época llamados indígenas, a los cuáles utilizaron cómo esclavos, años más tarde se dieron cuenta que los indígenas no eran suficientes para servirles, de modo qué decidieron traer más esclavos en éste caso los negros africanos,  de esa forma llegan a la isla, a trabajar la tierra y a servirle a los españoles sin derecho alguno.

La mezcla de raza nace básicamente así, por eso nuestro país tiene múltiples colores de razas, por las mezclas entre africanos, españoles e indígenas. Estos  esclavos carecían de derecho, los españoles les prohibían todo, pero hay que tener en cuenta qué esos esclavos llegaron con sus creencias y las conservaban, una de las herencias que aún conservamos de los africanos es “la hechicería”,  a pesar de qué los españoles le impusieron la religión que ellos practicaban y debían abandonar su propio credo para seguir el europeo,  estos mantuvieron sus creencias.

Otra herencia qué aún conservamos son “Las velas”, “El mal de ojo”, “los ensalmos” “El culto a los muertos”, “Altar en nuestros hogares”, todas estas creencias qué aún se conservan en la mayoría de lugares de nuestra isla son una herencia de los esclavos africanos.

Conservamos también algunas tradiciones del carnaval,  qué de hecho han sido declaradas patrimonio nacional de la humanidad,  los ritmos de los tambores es una herencia africana, en la música nos dejaron el gagá qué sigue vigente en la mayoría de bateyes dominicanos.

En cuanto a la gastronomía podemos decir que hemos heredado la mayoría de las cosas, por ejemplo el chacá, los sofritos, el escabeche, chenchén, el ñame, el guineo, la comida con coco, entre muchas otras cosas.

Adoptamos de ellos el poner padrinos,  madrinas, como también los juegos de San. Hemos heredado algunas expresiones tales cómo: bemba, abombarse, mangú, quimbambas. Cargar los niños en la cintura etc.

Cómo puedes ver tenemos más costumbres africanas de lo que podemos imaginar, y además de eso al pasar de los años siguen vigentes. Y han ido inculcando de generación en generación.

Por: Rosangélica Bautista

Fuente: https://todoporelarterd.com/

Reflexión: El Día de los Reyes Magos

Es un día propicio para promover relaciones que apuesten por una cultura de paz, que antepongan la dignidad de la vida por estandarte.

Por JULIO LEONARDO VALEIRÓN UREÑA

El Día de los Reyes Magos es una tradición cristiana que hace referencia a unos visitantes, que llegaron a Belén para adorar al recién nacido Jesús de Nazaret, según señala Mateo en su Evangelio (2:1-2), y quien en torno a la natividad incorporó muchos elementos que fueron importantes en la formación del cristianismo primitivo. El otro evangelista que hace referencia a esta visita es Lucas, pero sin incluir la visita de los Reyes Magos. Vale decir que Juan ni Marcos, hacen referencia a este acontecimiento en sus respectivos evangelios.

Mateo o San Mateo Apóstol o San Mateo el Evangelista, fue uno de los 12 apóstoles invitado por Jesús para seguirle. Él era un recaudador de impuestos al servicio de Herodes de Antipas, tetrarca de Judea. Según su propio relato (9:9) se encontraba en Cafarnaúm, a la orilla del mar de Galilea, cuando Jesús se le apareció y con solo decirle: “Sígueme”, él acudió al llamado de inmediato[1].

Mateo les confirió notable importancia a estos visitantes de otras tierras, pues se trataban de “gentiles”, es decir, personas no judías, es más, paganos, extranjeros o forasteros quienes fueron entonces los primeros en reconocer la manifestación de Dios de Israel en el recién nacido. El relato del evangelista es como sigue:

“Jesús nació en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes. Unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Es que vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo.” El rey Herodes, al oírlo, se sobresaltó, y con él toda Jerusalén. Así que convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le respondieron: “En Belén de Judea, porque así lo dejó escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel”. (Mateo 2:1-6).[2]

Más adelante, en los versículos 11 y 12 agrega:

“Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre. Entonces se postraron y lo adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Pero, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino”.

Oro, incienso y mirra, tres artículos muy caros, que generan una simbología interesante en torno al relato entonces, y que estaban destinados a los reyes en sus rituales reales: oro, por ser rey; incienso, porque era digno de adoración; y mirra, una hierba que mezclada con aceite se aplicaba en la preparación funeraria del rey, por su eventual muerte y sepultura.

Más que ante un hecho histórico, pudiéramos estar ante un hecho teológico, que en el contexto en que se sitúa la escritura de este evangelio, pudiera estar enfatizando el sentido y el significado del nacimiento de Jesús.

En ningún momento Mateo ofrece nombres a estos visitantes que solo los denomina como “Magos”, y que según se dice, sus orígenes, del Oriente, fueron más bien derivados de los regalos ofrecidos, vistiéndolos, además, como persas, con turbantes y túnicas. Se ha señalado que sus nombres aparecen en un manuscrito encontrado en Alejandría, Egipto hacia el año 500 d.C. La tradición le fue otorgando toda esta simbología y hasta sus nombres y características:

  1. Melchor, anciano de pelo blanco y barba larga, como un rey de Persia.
  2. Gaspar, de tez rubicunda e imberbe, rey de la India.
  3. Baltasar, de gran barba y piel negra, rey de Arabia o un moro.

Según se dice, el color de la piel pudiera representar a las naciones representadas en las genealogías de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet.

Históricamente todo este relato pasó a constituirse en la cultura cristiana como el tiempo litúrgico de la epiphaneia(revelación, manifestación o aparición), doce días después de la Navidad, según nuestro calendario, y dos semanas después, según el calendario ortodoxo.

La celebración de la epifanía es una de las celebraciones litúrgicas más antigua, mostrando a Jesús ante el mundo pagano. ¿Es todo esto el reconocimiento en ese mundo de que Jesucristo se constituye en rey y salvador de la humanidad, y que esta fuera la intención del evangelista?

Si quieres mayor información visita la página web Reyes Magos – Enciclopedia de la Historia del Mundo (worldhistory.org)

El Día de Reyes, entonces, debería ser para quienes siguen la persona de Jesús, no solo un día de ofrecer regalos, principalmente a los niños y niñas, sino un día de celebración de que Él se hizo presente entre nosotros para ofrecernos la posibilidad de la Gracia del Padre. Es un buen período para que la familia, que sigue esa tradición, recupere el sentido de su existencia como espacio de construcción de hombres y mujeres que se comprometen a vivir como “luz del mundo y sal de la tierra”, apostando por relaciones humanas basadas en la bondad, la justicia, la inclusión, la solidaridad, la compasión.

De esa manera, pudiera servir para incentivar la imaginación y el sentido mágico en los niños y, con ello, fomentar y desarrollar la expresión y la comunicación de su mundo interior, permitiendo al mismo tiempo, incentivar también el pensamiento abstracto. En los primeros cuatro o cinco años de la vida, los seres humanos nos desenvolvemos en ese mundo de imaginación que nos envuelve y que nos permite ir dándole determinado sentido a nuestra realidad.

Puede ser una oportunidad, además, para que a través de la imaginación los y las niñas generen relatos que envuelva el fomento de relaciones positivas consigo mismo, con los demás, como con la naturaleza. Relatos que podrían ser expresados de múltiples maneras a través del cuento, la pintura, el canto, la actuación, permitiéndoles representar diversas situaciones, personajes, procesos y hasta finales de historias de diversas características. El juego simbólico es una herramienta poderosa en el desarrollo de la subjetividad en la niñez.

Es un día propicio para promover relaciones que apuesten por una cultura de paz, que antepongan la dignidad de la vida por estandarte, como la búsqueda y la construcción del bienestar colectivo, como propósito.

[1] Si quieres ampliar tu información sobre este importante personaje, por lo demás, Santo y Evangelista puedes consultar el sitio web Biografia de San Mateo (biografiasyvidas.com)

[2] Biblia de Jerusalén. Desclée De Brouwer, S.A. Bilbao. Nueva Edición, totalmente revisada. 2019

Fuente: acento.com.do

Sin habichuelas con dulce no hay Semana Santa

Por Alcides Nova

Antropólogo de la UASD asegura que se trata de un plato auténtico de RD

Además de los desplazamientos por carretera para juntarse con familiares y amigos o para disfrutar de balnearios y playas durante los días de asueto, la Semana Santa significa para la mayoría de los dominicanos la oportunidad de sentarse a la mesa para disfrutar de unas ricas habichuelas con dulce, un plato enraizado en su cultura y en su imaginario cultural.

Las habichuelas con dulce, cuyo consumo se dispara cada año durante la Cuaresma y la Semana Santa, “es el único plato auténticamente dominicano” que no se elabora en ningún otro país del mundo, asegura el director del Instituto de Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), José G. Guerrero.

Para 2017 República Dominicana produjo 441,321 quintales de habichuela roja que es la que se utiliza en la preparación del emblemático plato. La producción de coco alcanzó los 574,576 millares, según el Ministerio de Agricultura.

“Yo no he visto que en otra parte del mundo preparen habichuelas con dulce como parte de su gastronomía; como yo viajo mucho, he ido a Brasil, Cuba, Venezuela y Haití, y ahí no la preparan y donde la preparan son dominicanos que la han llevado o esos nacionales lo han aprendido de nosotros”, afirma Guerrero.

Desde que se asoma la época de Semana Santa se multiplican las ofertas de los supermercados que incluyen kits completos para elaborar el plato de habichuelas con dulce. Se trata de una tradición que incluso lleva a los gobiernos a repartir los ingredientes de su preparación.

Solo para Semana Santa de 2018, el Plan de Asistencia Social de la Presidencia de la República despachó 600,000 kits para las habichuelas. Este año, sin embargo, la entidad tuvo el inconveniente de que declaró su adquisición de “urgencia”, pero el procedimiento resultó objetado por la Dirección de Compras y Contrataciones Públicas, luego de que diversos medios informativos cuestionaran su transparencia.

Guerrero explica que en México se enteró de que la estaban preparando, y al cuestionar a las personas que trabajaban en la elaboración de las habichuelas con dulce, comentaron que un profesor dominicano le enseñó a otro docente mexicano cómo se preparan.

“Los chinos están vendiendo unas latas de habichuelas con dulce; pero yo la compré y no es habichuelas con dulce, sino un tipo de habichuela a la cual le agregan azúcar. Pero las habichuelas con dulce con ese sabor auténtico dominicano, yo solo lo veo aquí”, resalta.

Guerrero narra que buscando información para una investigación ausipiciada por una empresa, empezó a investigar el origen de las habichuelas con dulce. Dijo que al buscar en los libros y recetarios de comida, encontró un libro de cocina de 1909, donde habla de diversos nombres. En el Cibao se le llama frijoles con dulce, en Santo Domingo y otras partes del país, habichuelas con dulce.

“Al buscar los libros publicados sobre Francia, encontré un militar francés llamado Dorvo Soulastre que vino a Santo Domingo en 1798 y conoció la historia de Francois Delalande, quien se encontraba en Cabo Haitiano y le había ido muy bien sembrando frijoles, que en Francia estaban de moda, pero los que él trajo de Francia no se aclimataron”, relata.

Guerrero especula que después de varios intentos, Delalande terminó sembrando las habichuelas que existían en el país y se usaban para fertilizar la tierra. Fue un éxito total e impuso en República Dominicana la costumbre de consumir frijoles azucarados o habichuelas.

“Esos frijoles eran algo de la clase media y clase alta, se brindaba en todas las fiestas, pero esas no son las habichuelas con dulce. Ya ese proceso de los frijoles azucarados de Francia y las habichuelas con dulce de hoy, hay un vacío documental que yo no lo he podido encontrar y no creo que lo encuentre porque era comida de pobres y la gente no lo toma en cuenta, solamente se escribía la comida de la clase alta”, explica.

Guerrero destaca que encontró por primera vez la palabra habichuelas con dulce en 1928, y a partir de ahí aparece en los libros de folclore de Manuel Emilio Jiménez.

El investigador Hugo Tolentino Dipp cita, en su libro “Itinerario histórico de la gastronomía dominicana”, un texto publicado en 1929 por Ramón Emilio Jiménez bajo el título “Al amor del bohío”: “Pero el plato favorito de cuaresma son los frijoles con dulce, indispensables el Miércoles de Ceniza, el Viernes de Dolores y el Viernes Santo. Como priva el hábito de hacer copartícipes del sabroso manjar a los afectos más caros del vecindario, hay veces en una mesa más de diez fuentecillas de distintas casas con el mismo alimento. Y de todos los platos han de servirse todos los comensales, y así no se oye más que el clamor impertinente de los chicos: ‘¡Los frijoles de tía!’ ‘¡Los de Nenena!’ ‘Los de siña Juana!’, y la mesa se hace interesante”.

Jiménez agrega, según Tolentino Dipp: “El rico grano recibe, en el suplicio de la olla, baño de agua, nevada leche reforzada por una de coco y otra de azúcar, y a ellos sumados los ingredientes mantequilla, batata en trocitos para espesar, crema enriquecida con pasas y especias, y por último el casabe, el típico casabe […] que se reserva para arrojarlo en pedazos sobre las fuentes humeantes en el momento decisivo del ataque”.

El director del Instituto de Antropología de la UASD define la Semana Santa como un tiempo “muy importante” implantado por la religión católica que se practicaba en el país, donde salen las carnes y se consume el huevo, el pescado, los dulces, los vegetales y los espaguetis.

Aporte de las habichuelas con dulce

Guerrero asegura que las habichuelas con dulce durante Semana Santa dinamizan la economía, ya que mueven millones de pesos a través diferentes agroindustrias que producen leche, azúcar, pan, habichuela, galletas, especies, coco, batata o pasa.

Fuente: eldinero.com.do

La llegada de los Reyes Magos

Inicia un nuevo año, y con el vienen cargadas las ilusiones y emociones de los más pequeños del hogar. La llegada de los tres Reyes Magos; Melchor, Gaspar y Baltasar, que se celebra en la noche del 5 al 6 de enero, en países como Cuba, España, México, Puerto Rico, República Dominicana, Paraguay, Uruguay, Argentina, Colombia y Venezuela.

La tradición es que los niños escriban una carta a los reyes enumerando los regalos que quieren y los méritos por los que merecen recibirlos. También es tradición dejarles esa noche dulces para obsequiar a los Magos y agua o comida para los camellos.

Otro ritual que representa este día es buscar en el cielo una estrella y meditar sobre su luz visualizando un camino que dirija sobre una meta o propósito a conseguir.

Historia de los Reyes Magos

Según cuenta la leyenda, los Reyes Magos vinieron de Oriente guiándose por una estrella, la cual los condujo hasta Belén (de ahí el nombre de estrella de Belén).

La historia vincula a los reyes con el nacimiento de Jesús de Nazaret y, tal y como narra el evangelio se expone que con el nacimiento Del Niño Jesús la Virgen recibió la visita de los reyes magos y, cada uno de ellos portaba un obsequio por el nacimiento. En sus cofres transportaban mirra, oro e incienso para simbolizar la riqueza.

Mateo 2:1-12 (según las Escrituras)

La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de reyes).

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: ‘Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel’.

“Al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

Los Reyes Magos quieren retornar a Uruguay

Magdalena Martínez

Oficialmente, los niños de Uruguay no tienen Reyes Magos desde 1919, cuando el país pasó a tener uno de los pocos calendarios laicos del mundo después de separar la Iglesia del Estado dos años antes. Pero este 6 de enero por la mañana habrá miles de regalos en todas las casas y será un día festivo, aunque, eso sí, con el nombre de Día del Niño.

Con la Epifanía, terminará para los católicos uruguayos un tiempo de Navidad especial, en el que alentados por la jerarquía eclesiástica trataron de reivindicar el origen religioso de las fiestas en el país más secularizado de América Latina. El 38% de los uruguayos declara no practicar ninguna religión y los católicos rondan el 41% de la población, una de las cifras más bajas de la región.

Encabezados por el cardenal Daniel Sturla, nombrado por el papa Francisco, la Iglesia ha lanzado una “nueva evangelización” de Uruguay que apunta a una parte de ese 38% de no confesionales, entre los cuales hay un grupo importante de personas que creen en la existencia de Dios. Y uno de los principales caballos de batalla de la Iglesia está en el calendario diseñado en 1919 por una élite liberal y antieclesiástica que después de una batalla campal en el Parlamento logró lo que no consiguieron ni los revolucionarios franceses y los soviéticos: sacar la religión del correr de los meses.

Hábilmente, los festivos católicos fueron mantenidos, pero con nombres diferentes. Así, en Navidad se celebra el Día de la Familia, la Semana Santa se llama Semana de Turismo y la fiesta de la Inmaculada, el Día de las Playas.

Las cosas son así desde hace casi 100 años, pero la Iglesia quiere recuperar la verdadera identidad de esos días de fiesta. Durante la Navidad los creyentes fueron llamados a poner en imágenes de la natividad en sus balcones, las iglesias debieron abrir al menos cuatro horas diarias, se organizaron rezos y reuniones. En entrevistas, desde el púlpito, en la calle, el cardenal Sturla denunció la imposición del modelo laico: “Lo católico hace saltar un resorte que sorprende por lo virulento, que no tiene que ver con la laicidad, sino con ese laicismo secularizador de hace 100 años”.

Víctor Rodríguez Otheguy, de la Asociación de Libre Pensadores de Uruguay, considera que el llamamiento a una nueva evangelización es una tendencia mundial y un mandato del nuevo Papa. “Nada impide que los credos realicen actividades proselitistas y que busquen la conquista de fieles, eso está amparado por la Constitución, que garantiza la libertad de culto”, asegura Otheguy, que advierte sin embargo contra la intención de la Iglesia católica de volver a introducir la enseñanza de la religión (y el catecismo) en el sistema público.

Durante 2016, Sturla fracasó en su intento de colocar una estatua de la virgen en la Rambla de Montevideo, el paseo marítimo de 22 kilómetros que recorre la capital y es su principal emblema. La rambla no tiene ningún símbolo católico en su largo recorrido, en el que sí se encuentran estatuas de la diosa Yemanyá o del pensador chino Confucio. Pero el bando laicista, presente tanto en la izquierda como en la derecha, cerró filas, y los católicos uruguayos se quedaron sin su virgen. Los Reyes Magos siguen sin pasar por Uruguay, aunque sí los regalos para los niños.

Oficialmente, los niños uruguayos no tienen Reyes Magos desde 1919, cuando el país pasó a tener uno de los pocos calendarios laicos del mundo después de separar la Iglesia del Estado dos años antes. Pero este 6 de enero por la mañana habrá miles de regalos en todas las casas y será un día festivo, aunque, eso sí, con el nombre de Día del Niño.

Con la Epifanía, terminará para los católicos uruguayos un tiempo de Navidad especial, en el que alentados por la jerarquía eclesiástica trataron de reivindicar el origen religioso de las fiestas en el país más secularizado de América Latina. El 38% de los uruguayos declara no practicar ninguna religión y los católicos rondan el 41% de la población, una de las cifras más bajas de la región.

Encabezados por el cardenal Daniel Sturla, nombrado por el papa Francisco, la Iglesia ha lanzado una “nueva evangelización” de Uruguay que apunta a una parte de ese 38% de no confesionales, entre los cuales hay un grupo importante de personas que creen en la existencia de Dios. Y uno de los principales caballos de batalla de la Iglesia está en el calendario diseñado en 1919 por una élite liberal y antieclesiástica que después de una batalla campal en el Parlamento logró lo que no consiguieron ni los revolucionarios franceses y los soviéticos: sacar la religión del correr de los meses.

Hábilmente, los festivos católicos fueron mantenidos, pero con nombres diferentes. Así, en Navidad se celebra el Día de la Familia, la Semana Santa se llama Semana de Turismo y la fiesta de la Inmaculada, el Día de las Playas.

Las cosas son así desde hace casi 100 años, pero la Iglesia quiere recuperar la verdadera identidad de esos días de fiesta. Durante la Navidad los creyentes fueron llamados a poner en imágenes de la natividad en sus balcones, las iglesias debieron abrir al menos cuatro horas diarias, se organizaron rezos y reuniones. En entrevistas, desde el púlpito, en la calle, el cardenal Sturla denunció la imposición del modelo laico: “Lo católico hace saltar un resorte que sorprende por lo virulento, que no tiene que ver con la laicidad, sino con ese laicismo secularizador de hace 100 años”.

Víctor Rodríguez Otheguy, de la Asociación de Libre Pensadores de Uruguay, considera que el llamamiento a una nueva evangelización es una tendencia mundial y un mandato del nuevo Papa. “Nada impide que los credos realicen actividades proselitistas y que busquen la conquista de fieles, eso está amparado por la Constitución, que garantiza la libertad de culto”, asegura Otheguy, que advierte sin embargo contra la intención de la Iglesia católica de volver a introducir la enseñanza de la religión (y el catecismo) en el sistema público.

Durante 2016, Sturla fracasó en su intento de colocar una estatua de la virgen en la Rambla de Montevideo, el paseo marítimo de 22 kilómetros que recorre la capital y es su principal emblema. La rambla no tiene ningún símbolo católico en su largo recorrido, en el que sí se encuentran estatuas de la diosa Yemanyá o del pensador chino Confucio. Pero el bando laicista, presente tanto en la izquierda como en la derecha, cerró filas, y los católicos uruguayos se quedaron sin su virgen. Los Reyes Magos siguen sin pasar por Uruguay, aunque sí los regalos para los niños.

Fuente: elpais.com