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Cinco maneras efectivas de sacar a tus hijos del mundo virtual

La tecnología es parte de nuestro estilo de vida, ¿qué haríamos si no tuviéramos una computadora, un teléfono inteligente o un ipad, para poder interactuar con las personas que están lejos, o para trabajar o simplemente para distraer nuestra mente de tantas preocupaciones? Así como nosotros que somos adultos ocupamos la tecnología para todo, imagínate los niños con el ejemplo que les damos y en el mundo que les ha tocado crecer y desarrollarse.

Es por ello que hoy por hoy muchos niños exigen tener un teléfono inteligente, una computadora o cualquier aparato digital que les ayude a distraerse. No hay nada de malo que los niños tengan un teléfono móvil o cualquier aparato digital, siempre y cuando aprendan a utilizarlo con responsabilidad y con límites.

Sin embargo, desafortunadamente, esos límites y reglas que emplean algunos padres no son tomados en cuenta, porque simplemente dejan a sus hijos pasar horas y horas en el mundo virtual. Esto sucede no porque ellos quieran, sino porque se ven en la necesidad de distraer a sus pequeños con tal de que los dejen hacer sus cosas.

No podemos culpar a los niños por estar mucho tiempo sumergidos en un mundo virtual, puesto que la responsabilidad es de los padres. Si ellos no se lo dan a sus hijos estos aparatos entonces los niños no los tendrían. Ahora bien, el problema no se trata de que nuestros hijos tengan un teléfono móvil, sino que se la pasen todo el tiempo interactuando en un mundo irreal dejándose envolver por la fantasía sin vivir el presente y la realidad.

¿Qué podemos hacer?

Los castigos no son una alternativa que pueda funcionar para que nuestros hijos aprendan a utilizar la tecnología a su favor. Al contrario, si más les reprendemos crearemos un ambiente familiar hostil y lleno de conflictos. Es por ello que debemos actuar inteligentemente y hacer que nuestros hijos aprendan a respetar los límites para utilizar la tecnología. Aquí te comparto algunas ideas:

  1. Límite de tiempo

Esta regla debe ser aplicada y respetada, tanto para tus hijos como para ti, ya que si ellos ven que no les haces caso por estar interactuando con tu móvil, ellos harán lo mismo. En este tiempo que le vas a dedicar a la tecnología, lo recomendable es que te involucres en el mundo de fantasía de tus hijos, así es, pregúntales en qué nivel del juego van, qué habilidades tiene el personaje del juego, cómo hace para subir de nivel, entre otras cosas.

Al hacer esto tu hijo se sentirá conectado contigo y así será más sencillo dejar su móvil para hacerte caso y decidir pasar más tiempo contigo. En este punto lo que quiero resaltar es fortalecer nuevamente los lazos de comunicación entre hijos y padres.

  1. Muchas más actividades

Una vez que ya se tiene la atención de los hijos, será el momento de invitarlos a realizar otras actividades. Tal vez puedas relacionar algunas ideas de sus juegos móviles y hacerlas en la vida real. Por ejemplo, si vieron juntos un video de alguna manualidad para hacer un juguete de su personaje favorito, será momento de aplicar estrategias que impliquen la creatividad, transformando su personaje en un dibujo o un muñeco hecho de plastilina, entre otras cosas.

Saca a tus hijos del mundo virtual con estrategias que les llamen la atención, haciendo manualidades, dibujando, pintando y relacionando sus juguetes con el mundo de fantasía y el mundo real. Así que manos a la obra y deja a un lado la tecnología para hacer otras actividades más artísticas y divertidas.

  1. Usar la tecnología a tu favor

Procura que tus hijos no tengan acceso a la tecnología sin tu presencia, así podrás observarlos y supervisarlos fácilmente. Ahora bien, utiliza la tecnología a tu favor, es decir, busca algún libro digital que sea interesante y apropiado para tus hijos y pónganse a leerlo juntos. Pon música desde su dispositivo, ya sea su computadora o teléfono móvil, y pónganse a bailar o cantar mientras hacen los quehaceres de la casa.

Utiliza la tecnología para obtener ideas como recetas de cocina o cualquier otra cosa que puedan hacer en familia. Enséñale a tus hijos que no solo el teléfono móvil sirve para jugar, sino que es mucho más que eso, que en el teléfono puedes obtener información, se puede aprender y hasta comunicarse con todos tus seres queridos.

  1. Se utilizará solo como recompensa

Si tus hijos se esfuerzan por sacar buenas notas en la escuela, cumplen con todas las responsabilidades que les delegas, entonces podrán utilizar su teléfono móvil por un tiempo limitado para poder jugar. De lo contrario, no podrán tener acceso ni utilizarlo.

De esta manera tus hijos aprenderán a ser más responsables y los podrás motivar fácilmente para hacer sus deberes. Recuerda siempre supervisar lo que hacen y nunca dejarlos solos, no importa la edad que tengan.

  1. Más ejercicio

Entre más actividades físicas tengan tus hijos, menos tiempo para interactuar con la tecnología tendrán. Así que será el momento de hacer alguna actividad fuera de casa, andar en bicicleta, correr, nadar, inscribirlos a un equipo de fútbol, entre otras ideas.

El punto aquí es que tus hijos se mantengan ocupados la mayor parte del tiempo haciendo otro tipo de actividades físicas que requieran concentración y energía, de esa forma podrás sacar a tus hijos del mundo virtual.

Fuente:

www.familias.com

 

Qué hacer ante un adolescente desafiante

La adolescencia es una etapa bastante intensa a nivel educativo tanto para los padres como para los hijos.

A la hora de educar la edad es muy importante, no es lo mismo disciplinar a un niño desafiante que a un adolescente, pero en ambos casos, la disciplina y la consistencia son las claves. Cuando se tiene un hijo adolescente desafiante la paciencia es imprescindible para poder lidiar con las situaciones más tensas.

La adolescencia es una etapa bastante intensa a nivel educativo tanto para los padres como para los hijos. Los padres disfrutan de que sus hijos no sean tan dependientes de ellos pero les gustaría que fuesen más responsables y respetuosos. En ocasiones, los adolescentes pueden presentar conductas desafiantes y los padres deberán saber cómo lidiar con ello. Para que la relación se fortalezca, se deberán tener límites claros y saber cómo actuar en cada momento.

Predicar con el ejemplo

Ante todo, tendrás que predicar con el ejemplo y no mostrar actitudes desafiantes hacia tus hijos, es muy importante que les muestres el mismo respeto que quieres recibir por su parte. Tendrás que mostrar el comportamiento que quieres ver en tu hijo adolescentes. Si quieres que tu hijo te hable con respeto, tendrás que hablarle con un tono adecuado.

Tu ejemplo tendrá que estar cargado de amor y buenas intenciones. Olvida los malos modos, los gritos o el comportamiento violento (aunque sea sutil). Recuerda que lo que tu hijo vea en ti será cómo se desarrolle su personalidad.

Qué funciona y qué no

Para poder saber exactamente cuáles son los comportamientos que quieres abordar con tus hijos tendrás que hacer un ejercicio de reflexión. Coge un papel y un bolígrafo y dibuja una raya en medio, después en la parte izquierda escribe los comportamientos que no funcionan y en el derecho lo que crees que se debería hacer para que funcione mejor su conducta.

Si no quieres que tu hijo adolescente diga palabrotas cuando se enfada, tendrás que hablar con él sobre qué le ocurre cuando tiene la emoción de enfado y buscar una solución al respecto. Esto no significa que se deba hacer todo lo que él quiera para estar bien, ni mucho menos, si no, que significa establecer unos límites claros para que acepte donde todos ganen de alguna manera.

Muestra interés por tu hijo adolescente

Es importante que muestres interés por tu hijo adolescente para fortalecer la relación. A pesar de que tu hijo adolescente puede parecer difícil, ahora es cuando más te necesita (aunque te lo niegue la mayoría de veces). Pregunta a tu hijo si puedes sentarte en su dormitorio y pasar un rato a su lado mientras hablas con él sobre lo que le interese.

Los adolescentes que se sienten respetados, amados y comprendidos se decantarán más por responder adecuadamente a las orientaciones de los padres. Los desafíos de tus hijos adolescentes pueden ser oportunidades de enseñanza en lugar de situaciones de castigo. Si tu hijo no quiere hacer sus tareas, puede ser una oportunidad para hacerlo junto a él y explicarle los beneficios que tiene.

Comunicar los límites claros

Tus hijos adolescentes deben saber lo que se espera de ellos en cada momento y para ello, es necesario que les dejes claros cuáles son los límites del hogar y así, podrán realizar buenas elecciones. Si tu adolescente se enfada y da un portazo puedes acertaste y decirle que tiene la opción de hablar contigo o irse a su dormitorio cerrando la puerta de forma suave, pero que bajo ninguna circunstancia se acepta ni es tolerable dar un portazo.

Los límites no tienen que ser rígidos, pero sí constantes. Es necesario que cultives a tu hijo una conciencia de elección para que sepa que siempre tiene opciones y que es su decisión tomar la más acertada.

Enseña alternativas

Si tu hijo escoge ser desafiante y tener una mala actitud, permite que sea una forma de abordar la situación aunque después tenga que asumir las consecuencias de sus actos. Cuando las cosas se vuelvan muy tensas será importante detenerse, respirar y comenzar de nuevo. Hablad desde el corazón y el respeto sobre sentimientos y soluciones.

 

Fuente: www.bekiapadres.com

Enseña a tu hijo los límites de abrazar y besar a los demás

Es muy común que los padres le digan a sus hijos “saluda con un beso al tío”, “Dale un abrazo al abuelo”. Y suele suceder que muchas veces el niño no quiere, y los padres obligamos a nuestros hijos a hacerlo.
Los niños desde muy pequeños conocen el mundo a través del tacto. No es raro entonces que demuestren su afecto a través de besos, caricias, abrazos y contactos (y hasta algunas veces, mordiendo). Según los expertos, los niños que besan y abrazan a todo el mundo deberían conocer que existe un límite para ello.

Es muy lindo cuando los pequeños son cariñosos. Nos encanta que nuestros hijos nos llenan de abrazos y besos. Pero ¿qué pasa cuando esos besos y abrazos los reparten por doquier, a cualquier persona o compañerito de la guardería? Casi sin preguntar, con sus besos (a veces en la boca) y sus abrazos de ternura, sin darse cuenta de que a veces no están respetando el espacio del otro. Y eso, es algo que le debemos enseñar los padres.

 De acuerdo a Fatherly, y según el terapeuta familiar Dolan Del Vecchio, son los padres los que tienen que moldear el comportamiento de los niños y enseñarles a respetar al otro, y hacerles entender que los besos y abrazos, por más que sean demostraciones bonitas de afecto, no siempre deben darse en cualquier momento, lugar, ni mucho menos a cualquier persona sin preguntárselo. El terapeuta dice “Muchos padres no respetan los límites físicos propios de su hijo, y mucho menos los límites físicos entre marido y mujer. Los padres deben tener una idea de sus propios límites razonables entre sí, con otros adultos y con sus hijos, porque si no lo hacen sus hijos van a hacer lo que sea que hagan “.

Es decir, que si eres de tomar por la fuerza a tu hijo para besarlo y abrazarlo, aunque él grite que no quiere, entonces él o ella puede replicar esa conducta con sus compañeritos o compañeritas de la escuela.

Especial

Pedir permiso antes de la demostración

Del Vechio quiere dejar en claro que, cuando un niño aún no domina el lenguaje, es normal que los niños agarren a otros y abracen y necesiten ser agarrados y abrazados por sus padres, pero conforme van creciendo, son los padres quienes mediante el lenguaje deben explicarle a sus hijos que no todos los amiguitos quieren ser besados efusivamente.

Está bien que los padres fomenten el abrazo de su hijo a un amigo del preescolar al encontrarse o al irse de la escuela, a modo de saludo de bienvenida y despedida. También está bien alentar a un niño a preguntar antes de abrazar y besar al amigo o amiga. Pero el terapeuta explica que lo que también es importante, es que el niño entienda que el problema no está en el afecto, sino en no pedir permiso.

Lo que se debe lograr es el equilibrio. Es decir, hacerle entender al niño que mostrar afecto está bien, pues es un valor en la amistad, pero que es fundamental el respeto al otro de su cuerpo y su espacio personal.

Por otra parte, enseñarle a los niños a no ser excesivamente afectuosos y demostrativos con cualquier persona los protege de los peligros que implica brindar demasiada confianza a un extraño. Asimismo, el terapeuta recomienda enseñar a los niños acerca de los nombres propios de las partes del cuerpo, así como la privacidad de las zonas íntimas y que nadie debe tocarlas bajo ningún punto de vista.

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Cómo enseñarle a un niño excesivamente cariñoso

  • Modelar los buenos límites personales, así como los límites físicos con amigos y otros miembros de la familia.
  • No reaccionar a las violaciones de límites con enojo sino con cordura.
  • Recordarles a los niños que es importante preguntar antes de abrazar y besar a alguien, y que se trata de respeto.
  • Estar atento a la enseñanza del peligro de besar a los extraños.
  • Ayudar a los niños a comprender con quién debe hablar si se lo toca de manera inapropiada.

Y al revés, también

Así como le enseñamos a nuestros hijos a no ser excesivamente afectuosos y demostrativos con sus amigos o personas desconocidas, es fundamental que los padres creemos conciencia acerca de cuántas veces los niños se sienten obligados a saludar a las personas que no quieren.

Es muy común que los padres le digan a sus hijos “saluda con un beso al tío”, “Dale un abrazo al abuelo”. Y suele suceder que muchas veces el niño no quiere, y los padres obligamos a nuestros hijos a hacerlo. Ello deja un doble mensaje oculto, pues el niño está aprendiendo que no es dueño de su cuerpo y que un adulto puede decirle qué es lo que debe hacer y a quién tiene que besar. No se trata de inculcar malos modales, sino de respetar la voluntad del niño y escuchar su voz interior que le dice que por algún motivo no quiere besar a ese adulto.

Fuente: vanguardia.com.mx

Lo que sucede cuando un niño crece sin límites

Imagina que caminas por una montaña que no conoces y llegas a una zona escarpada en donde apenas se ven los bordes. Afortunadamente alguien señaló con una barrera el final del camino. De no ser así, algún despistado se caería accidentalmente.

Algo así es lo que sucede con los niños: Si en su camino nadie se preocupó de poner barreras para indicar las zonas peligrosas del camino, se caerá. Si nadie coloca en su camino señales que indiquen qué dirección de be tomar… se perderá. Te explicamos qué sucede cuando un niño crece sin límites ni normas.

7 cosas que suceden cuando un niño crece sin límites

Aunque sea mucho más fácil decir que sí a todo para dejar de oír ese insoportable llanto que tornó en rabieta… puede que a corto plazo nos haya ayudado, pero a largo plazo, pasará factura. No decir No a tiempo a un hijo tendrá sus consecuencias. Si el niño no encuentra límites, ¿sabes qué le sucederá cuando crezca?

1. Se sentirá desorientado, confuso. Para un niño, una falta de límites es entendido como. Y cuando crezca, culpará a sus padres por todo ello.

2. Se sentirá desprotegido. Esto genera una baja autoestima y confianza en sí mismos. Los límites dan seguridad. Ese cartel que indica ‘cuidado, por ahí es peligroso continuar’, nos da seguridad. Igual ocurre con los límites que imponemos a los niños.

3. Genera una baja tolerancia a la frustración. Un niño que nunca ha tenido que asumir que no todo se consigue en esta vida, no sabrá lo que es la frustración. Cuando algo no le salga como desea, no sabrá hacerle frente a este nuevo sentimiento.

4. Se volverá caprichoso y no sabrá valorar lo que tiene. En realidad si en todo momento conseguía lo que quería, esto no hará más que alimentar su deseo de querer más y más. Y a su vez, al conseguir de forma sencilla lo que desea, hará que pierda la percepción del valor que tienen las cosas, ya que no precisa de esfuerzo para conseguirlo. El valor del esfuerzo para él será inexistente.

5. No será capaz de controlar sus emociones. Tendrá problemas de actitud en un futuro. Se sentirá vacío y no será capaz de controlar la ira o la tristeza. Y lo peor de todo… Será infeliz.

6. Será un perfecto manipulador. Si desde pequeño consiguió manipular a sus padres en favor de su propio beneficio, imagina lo que habrá aprendido para cuando sea mayor. El pequeño tirano podrá convertirse en un adolescente prepotente y manipulador.

7. No sabrá esperar. Si desde pequeño le dijiste a todo que sí, el niño pensará que nada precisa esfuerzo para conseguirlo. No desarrollará el valor de la paciencia. Será impaciente, actuará por impulsos y cuando un día vea que no puede conseguir algo de forma inmediata, se desesperará y le creará una gran confusión y rabia.

Lo más fácil es hacer caso a las peticiones del niño. En un momento de estrés o vergüenza ante una rabieta, muchos padres prefieren darle lo que pide. Esta no es más que una trampa. Así lo explica la teoría del refuerzo negativo de Patterson, quien asegura que la decisión de acceder al chantaje afectivo de un niño, es beneficioso a corto plazo para los padres, pero será negativo a largo plazo y las exigencias de su hijo irán creciendo a una velocidad exponencial. El niño comenzará a comportarse de forma violenta y agresiva porque busca con esa llamada de atención esos límites que no encontró.

Cómo poner límites a los niños

Poner límites no significa imponerse sin sentido, ni vulnerar los derechos del niños. No significa no dejarle hablar, ni dar su opinión. Poner límites tampoco significa gritarles. Se pueden establecer límites de forma racional y consensuada, respetando ciertas libertades de los niños y cierta elasticidad. Por ejemplo, no significa que no dejes jugar a tu hijo en casa, sino que ciertas formas de juego no están permitidas en casa. Pueden jugar a la pelota en casa con las manos pero puedes prohibirle jugar al fútbol en el salón. Para poner límites:

1. Deben ser límites consensuados con la pareja. No puede ser que el padre imponga unos límites y la madre no está de acuerdo y no los respete. Ambos deben llegar a un acuerdo sobre lo que los niños pueden y no pueden hacer.

2. Establece cierta elasticidad en las normas pero deja muy claro dónde está el límite. Tal vez puedas permitir que durante la comida se levanten una vez al servicio, pero nada más que una. Las normas además deben ser claras, que no creen confusión. Y por supuesto, deben ser explicados a los niños para que ellos entiendan por qué se establece el límite.

3. Nunca cedas. Si ‘te ablandas’ ante la mirada tierna de tu hijo y te saltas un día uno de los límites, será difícil imponerlo de nuevo.

4. Siempre desde el respeto. Imponer un límite no significa ser tirano y utilizar la fuerza del más fuerte. Los límites se pueden aplicar desde el cariño y el respeto.

5. Los pilares básicos: el amor y los valores. Si estableces los límites en función de una escala de valores, el niño tendrá una base sólida y razonada. Recuerda que los valores son fundamentales en su educación, ya que les sirve como guía en su aprendizaje.

Fuente: Guiainfantil.com

10 claves para educar niños exitosos: disciplina positiva

Si son papás y mamás aficionados a la lectura o al menos a indagar en Internet sobre métodos de crianza y de educación, este post sobre disciplina positiva puede gustarles. Y es que, cuántas veces habremos escuchado eso de:  ‘A este niño no hay quien le eduque’ o ‘¡No puedo con este niño, es caso perdido!’. Muchas, quizá demasiadas. Lo que algunos padres no saben es la trascendencia que pueden llegar a tener ciertas palabras o frases negativas, en sus hijos y en su autoestima. Por todo ello, hoy quiero hablarles de algunas claves que he ido recopilando después de leer mucho sobre cómo educar niños exitosos o cómo educar con éxito. Sólo hay que jugar con la buena disposición, y después poner en marcha estas 10 herramientas que los expertos en psicología infantil aseguran pueden hacer de nuestros hijos personas exitosas. Antes de empezar, eso sí, una consideración: cuando hablamos de éxito nos referimos a éxito vital, a niños felices, no al éxito que pueda traer lo material.

No castigues, por castigar

La Disciplina punitiva o lo que es lo mismo ‘castigar o reprender, en lugar de motivar’ ha venido caracterizando la educación de generaciones y generaciones sin que nada cambiase realmente.El resultado de la educación en el miedo y en el castigo suele ser la inhibición del menor, así como la tendencia a la ‘No comunicación’ con sus padres y otras muchas consecuencias, como la timidez extrema, el miedo o, incluso, la auténtica desobediencia derivada de esas restricciones extremas. Esto es un error según los expertos en Educación positiva. Pues, lo que hay que hacer es prácticamente todo lo contrario: la Disciplina positiva nace como reacción a este otro método más arcaico. Se trata de una crianza basada en el diálogo con el menor, en la demostración de afecto y en el respeto a los límites. ¿Repasamos cómo ponerla en práctica?

Cuidado con la comunicación no verbal

No sólo se trata de hablar. Podemos criar hijos felices mediante multitud de gestos y de expresiones, sin apenas darnos cuenta. No dudes en demostrar afecto, cuanto más mejor. Las caricias, el contacto con tus hijos, tener un aspecto saludable y una expresión amable, será tu mejor baza y tus hijos querrán ‘copiar’ ése enfoque positivo de ver la vida.

Entendimiento

Saber escuchar a tu hijo es clave para educarle satisfactoriamente. Muéstrate siempre accesible y comunicativo con él y huye del viejo esquema unidireccional en el que el padre o madre daba órdenes a sus hijos y no se planteaba una réplica o feedback.

Que tu hijo te cuente cómo se siente será muy fructífero para que fluya la relación contigo. No se trata de ser su mejor amigo, pero sí de que vea a sus padres como personas cercanas que le aman y apoyan ante todo.

Respeto

Criar en el respeto es vital para educar a hijos en el éxito vital. Haz que respeten cada aspecto de la vida por mínimo y trivial que parezca. Educarles en el respeto a los animales, al Medio Ambiente, al prójimo, pero también a los valores, será muy provechoso para su educación. Conviértete en su mejor ejemplo, actuando siempre frente a él, como te gustaría que él te viese y recordase siempre. Muchos papás optan por juegos educativos para enseñar a sus hijos el respeto al prójimo. Es la mejor forma de que aprendan ¡jugando!

Ayúdale a pensar, a estudiar, a interesarse por las cosas

Educar niños inquietos y con ganas de aprender hará que el día de mañana sean seres autónomos, con ideas propias y sueños que alcanzar. Una buena forma de incentivar esto es proponiéndoles herramientas de trabajo que no sean aburridas a sus ojos y sí resulten atractivas, casi lúdicas. Una de ellas puede ser regalarles un mapamundi. ¿No te parece una gran idea para incentivar su amor por la geografía y lo que ocurre a su alrededor? Si desde pequeño sueñan con conocer otros lugares y culturas, estarás criando hijos exitosos en la tolerancia y abiertos de mente.

Límites y normas pero con amabilidad

Muchos padres confunden ser firmes en ciertos aspectos de la crianza con convertirse en el ‘poli malo’. En la crianza respetuosa esta figura desaparece porque ‘no es necesaria’ en primera instancia. Pon límites a la conducta de tus hijos y muéstrate seguro/a delante de él. No ceder y no vacilar no está reñido con demostrarles afecto y cariño. Ésta puede ser la parte más difícil, todo un reto para vosotros ¡pero se puede conseguir! En este sentido, es muy positivo enseñarles que el juego es importante, pero también guardar los juguetes y ordenarlos ‘cuando toca’. Puedes hacerte con una alfombra ‘recoge juguetes’ ideal para los primeros años de vida, en los que tu bebé se familiarice conel acto de jugar y después ‘recoger’ los juguetes.

Desarrolla su autonomía

Huye de la sobre protección. Deja que tu hijo corra, ría, se caiga, se manche, se ensucie, que explore ¡que se divierta! El juego les hace personas libres, pero también más inteligentes y autónomas. No subestimes nunca la capacidad del niño para crecer y desarrollarse en el juego. Asumir ‘pequeños riesgos’ serán grandes hitos en su desarrollo. Ver que es capaz de hacer algo ‘por sí solo’ provocará en tu hijo las ganas de superarse y tú te sentirás orgulloso.

Potencia su creatividad

Se suele decir que los niños creativos son niños inteligentes y viceversa. Por ello, motivarles a que se diviertan con juegos en los que puedan dar lo mejor de sí mismos, es ideal para educarles positivamente. Si se acerca su cumpleaños o ahora que queda poco para Navidad, puedes aprovechar e incluir en su ‘lista’ de regalos, juegos que además de divertirles les permitan desarrollarse. ¿Por qué no recuperar juegos con los que nosotros nos divertíamos muchísimo? Lejos de las tabletas y juguetes que inviten al sedentarismo, una patineta o un carro de carreras pueden ser ideales en este sentido.

Cuidado con las malas palabras y con ‘etiquetarles’
Huye de frases negativas o que tiendan a etiquetar a tus hijos. Que se comporten de ‘X’ forma en un momento dado, no implica que se conviertan en el ‘malo más malo de la película’. Evita expresiones como: ¡Me vas a matar de un disgusto! ¡Eres un niño muy malo! ‘Ya no te quiero’ y parecidas. Asimismo, no les etiquetes con frases como: ‘es que Mi Juan es muy rarito’ o ‘María es la más lenta de su clase’. Los niños son seres vulnerables y estos gestos por parte de sus padres pueden dañar gravemente su autoestima.

No a los gritos

¿Tienes idea de lo negativo que es gritar? Elevar el tono de voz ya de por sí es negativo, pero si gritamos estaremos asustando y cohibiendo a nuestros hijos. Además, gritar resta entidad y seriedad a los padres como referentes para sus hijos. Si mantienes un tono cercano y cálido conseguirás más rápidos y fructuosos resultados. No subestimes el silencio en el ambiente hogareño. ¿Sabes de qué manera puedes sacar partido a un ambiente tranquilo en casa? Incentivando su amor por la música, por ejemplo. Hazte con un mini piano para que haga sus primeros ‘pinitos’ en el mundo de las artes musicales.

¡Con estas pautas seguro que os acercáis mucho al concepto de Disciplina positiva, educando a vuestros hijos en el respeto, los valores, y potenciando sus capacidades para triunfar en la vida siendo personas llenas de entusiasmo y afán de superación!

 Fuente: padres.facilisimo.com