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10 consejos para mejorar tu desempeño como docente

Si duda la labor docente requiere de una reflexión y un análisis constante de la propia práctica, esto con el fin de identificar las fortalezas así como aquellos aspectos que se deban perfeccionar. Esto implica no solamente el trabajo en el aula, sino que abarca otros ámbitos relacionados con el funcionamiento de la escuela, por lo que es preciso mantenerse actualizados y en búsqueda de la mejora permanente.

Por ello en este artículo te compartimos 10 consejos para mejorar tu práctica docente, los cuales, independientemente de que seas un docente en formación, de recién ingreso al servicio, o alguien con vasta experiencia, seguramente te serán de ayuda.

1. CONOCE A TUS ALUMNOS

Identifica sus ritmos estilos y ritmos de aprendizaje, sus intereses y características. De igual forma es recomendable que te familiarices con el contexto en que se desenvuelven y conozcas qué materiales y recursos están a su alcance, así como qué elementos socioculturales se pueden tomar como ventaja para favorecer el aprendizaje. Todo esto hará que las actividades que incluyas en la planificación tengan más posibilidades de lograr el propósito deseado.

2. EMPLEA LOS ENFOQUES PEDAGÓGICOS

Conocer los enfoques pedagógicos te ayudará a saber cómo planificar y organizar las actividades de las diversas asignaturas. Por ejemplo existen diferencias entre los enfoques de Matemáticas y Lengua materna y ello determina la manera de diseñar y organizar las actividades en cada una: para Matemáticas es recomendable plantear situaciones problemáticas contextualizadas; mientras que para Lengua Materna el enfoque sugiere plantear actividades en las cuales los alumnos participen en situaciones comunicativas con propósitos específicos e interlocutores concretos.

3. PLANIFICA TUS CLASES

Es importante que tengas claros los aprendizajes esperados, los propósitos de la clase y que tomes en cuenta a los alumnos, sus intereses y necesidades, los materiales disponibles en el contexto, así como el enfoque pedagógico de la asignatura. Organiza las actividades en una secuencia didáctica con inicio, desarrollo y cierre; incluye también la manera en que vas e evaluar (tipos de evaluación e instrumentos).

4. EMPLEA DIVERSAS TÉCNICAS Y ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA

La enseñanza tradicional en donde los alumnos escuchan pasivamente y el docente explica el contenido ha quedado atrás, ahora es necesario que los profesores implementen técnicas variadas en clase como: dramatizaciones, debate, foro, juego de roles, mesa redonda; así como estrategias diversas, como: Aprendizaje basado en proyectos, Aprendizaje basado en problemas, Aula invertida, Aprendizaje situado, Aprendizaje basado en desafíos, entre otras.

5. UTILIZA LAS TIC

Cuando son bien utilizadas, las tecnologías de la información y la comunicación resultan un excelente recurso para favorecer el aprendizaje, además de que los alumnos se motivan y se interesan más en los temas. Por ello es recomendable emplear las TIC siempre que sea posible, pero sin perder de vista los aprendizajes esperados y los propósitos de la clase.

6. PROMUEVE EL TRABAJO COLABORATIVO

Al implementar el trabajo colaborativo se crea sinergia al aprovechar el conocimiento y experiencia de los alumnos, se estimulan las habilidades personales y del grupo, aumenta la motivación y la confianza para realizar las actividades, se propicia la generación de un lenguaje común y se genera una interdependencia positiva.

7. SÉ EMPÁTICO

Cuando se es empático y se promueve la empatía, se favorece un ambiente agradable en el aula, los problemas de indisciplina disminuyen, aumenta la autoestima de los estudiantes y mejoran los resultados educativos. Algunas recomendaciones para ser un docente empático son: conocer a los alumnos, sus gustos e intereses; tener altas expectativas sobre ellos; interesarse por lo que sienten y piensan; ver más allá de las calificaciones y aprender a escuchar e interpretar las señales no verbales de los estudiantes.

8. IMPLEMENTA DIFERENTES TIPOS Y FORMAS DE EVALUACIÓN

Es necesario implementar la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación, así como no olvidar que la evaluación debe realizarse bajo un enfoque formativo, es decir, ser un proceso permanente (no evaluar solamente al final), en el cual se recopile información diversa, que nos ayude a tomar decisiones con el fin de favorecer el aprendizaje de los alumnos, así como a mejorar nuestra práctica docente.

En el mismo sentido para evaluar es recomendable no centrarse únicamente en el examen escrito y utilizar instrumentos y recursos distintos como: listas de cotejo, rúbricas, diarios de clase, portafolio de evidencias, ensayos, exposiciones orales, organizadores gráficos, maquetas, debates, líneas del tiempo, entre otros.

9. BRINDA RETROALIMENTACIÓN A LOS ALUMNOS

Los resultados de las evaluaciones deben sistematizarse, analizarse y comunicarse a los alumnos mediante la retroalimentación, ya que a partir de ello se percatan de las fortalezas y de las dificultades enfrentadas. De igual forma esto permite establecer acciones concretas que permitan mejorar el aprendizaje.

Para ofrecer retroalimentación se sugiere: crear un clima de confianza, iniciar señalando los aspectos positivos, ofrecer oportunidades para que los alumnos identifiquen por sí mismos sus fortalezas y áreas de mejora (esto puede ser mediante preguntas) y clarificar las acciones a seguir para continuar avanzando.

10. INVOLUCRA A LOS PADRES DE FAMILIA

La formación de los alumnos es una tarea compartida, por lo que es necesario involucrar a los padres de familia; es de sobra conocido que cuando se trabaja de manera cercana y articulada los resultados educativos mejoran significativamente. Por ello resulta fundamental el mantener una comunicación cercana con las familias de los estudiantes, así como hacerles saber qué acciones precisas pueden llevar a cabo en casa y en la escuela para apoyar la educación de sus hijos.

CONCLUSIONES

Otra recomendación para mejorar la práctica es el formarse continuamente. Sin duda la educación evoluciona día con día, por ello es necesario adaptarse y darse cuenta que la formación de un docente es siempre algo “inacabado”. En este sentido, es preciso autoevaluar de manera regular el desempeño, para, a partir de ello, establecer acciones que incidan positivamente en la manera en que se lleva a cabo la práctica en la escuela.

¡Esperamos que la información te sea de utilidad!

Fuente: https://docentesaldia.com/

Estrategias para activar y usar los conocimientos previos, y para generar expectativas apropiadas en los estudiantes

Simple y sencillamente la actividad constructiva no sería posible sin conocimientos previos que permitan entender, asimilar e interpretar la información nueva para luego, por medio de ella, reestructurarse y transformarse hacia nuevos posible

Las estrategias que preferentemente deberán emplearse al inicio de cualquier secuencia didáctica, o bien antes de que los aprendices inicien cualquier tipo de actividad de indagación, discusión o integración sobre el material de aprendizaje propiamente dicho, sea por vía individual o colaborativa. Para hacer un buen uso de ellas se debe tomar en cuenta (Cooper, 1990):
• Identificar previamente los conceptos centrales que van a aprender los alumnos.
• Tener presente qué es lo que se espera que aprendan.
• Explorar los conocimientos previos pertinentes de los alumnos para decidirse por activarlos (cuando existan evidencias) o por generarlos (cuando los alumnos poseen escasos conocimientos previos o que no los tienen).

Actividad focal introductoria
Por actividad focal introductoria entendemos aquellas estrategias que buscan atraer la atención de los alumnos, activar los conocimientos previos o incluso crear una apropiada situación motivacional de inicio. Los tipos de actividad focal introductoria más efectivos que pueden utilizarse son aquellos que presentan situaciones sorprendentes, incongruentes o discrepantes con los conocimientos previos de los alumnos. Un ejemplo de actividad focal introductoria que puede plantearse antes de tratar el tema de materiales conductores o aislantes.
Las funciones centrales de esta estrategia serían las siguientes:
• Plantear situaciones que activan los conocimientos previos de los alumnos, la estrategia se acompaña de participaciones de los alumnos para exponer razones, hipótesis, opiniones, explicaciones, etc.
• Servir como focos de atención o como referentes para discusiones posteriores en la secuencia didáctica.
• Influir de manera poderosa en la atención y motivación de los alumnos.

Discusiones guiadas.
En este caso se trata de una estrategia que requiere de una cierta planificación previa cuidadosa, aunque no lo parezca.
Cooper (1990) define la “discusión” como “un procedimiento interactivo a partir del cual profesor y alumnos hablan de un tema determinado.
Los puntos centrales que deben considerarse en la planeación y aplicación de una discusión son los siguientes (Wray y Lewis,2000):
• Tener claros los objetivos de la discusión y hacia dónde se quiere conducir el aprendizaje de los nuevos contenidos que se abordarán posteriormente.
• Introducir la temática central del nuevo contenido de aprendizaje y solicitar a los alumnos que expongan lo que saben de ésta.
• Para la discusión, se recomienda elaborar preguntas abiertas que requieran más de una respuesta afirmativa o negativa.
• No sólo se debe conducir a la discusión sino también participar en ella-
• Manejar la discusión como un diálogo informal en un clima de respeto y apertura.
• No dejar que la discusiones demore demasiado ni que se disperse; ésta debe ser breve, bien dirigida y participativa.
• Los conocimientos previos pertinentes, pueden anotarse en el pizarrón, en un acetato o en una diapositiva.
• Cerrar la discusión y elaborar un resumen donde se consigne lo más importante y que hagan comentarios finales.

Actividad generadora de información previa.
Es una estrategia que permite a los alumnos activar, reflexionar y compartir los conocimientos previos sobre un tema determinado a través de una lluvia de ideas o tormenta de ideas.
(Wray y Lewis, 2000). Cooper (1990) propone las siguientes actividades:
Introduzca la temática central de interés.
Solicite a los alumnos que anoten todas o un número determinado de ideas que conozcan sobre dicha temática. Si los alumnos ya saben elaborar mapas conceptuales o algún tipo de representación gráfica conocida, puede solicitarse que elaboren uno con las ideas de la lista. Marque un tiempo limitado para la realización de la tarea.
Pida a cada alumno o al grupo, que lean o presenten sus listas.
Discuta la información recabada, señale la información errónea; hay que poner atención en las llamadas concepciones alternativas que los alumnos poseen (Pozo, 1994).
Recupere las ideas y origine una discusión breve relacionada con la información nueva que se va a aprender. Puede concluir la actividad marcando el objetivo del episodio instruccional a seguir o hacer que los alumnos lo descubran con su ayuda.
Tanto la discusión guiada como la actividad generadora de información previa deben ser breves.

Objetivos o intenciones como estrategias de enseñanza
Los objetivos o intenciones educativas son enunciado que describen con claridad las actividades que se orienten conseguir en el aprendizaje de los alumnos al finalizar una experiencia, sesión, episodio o ciclo escolar de manera acertada Coll y Bolea (1990) señalan que cualquier situación educativa se caracteriza por tener cierta intencionalidad.
Desde la perspectiva del docente, los objetivos tienen un papel central en las actividades de planificación, organización y evaluación, pero en esa ocasión vamos a situarnos en cómo los objetivos pueden actuar como auténticas estrategias de enseñanza.
Es necesario formular los objetivos si queremos usarlos como estrategias de enseñanza, de modo tal que estén orientados hacia los alumnos y que sean comprensibles para ellos, es pertinente puntualizar que deben ser elaborados en forma directa y clara utilizando una adecuada redacción y vocabulario apropiados al alumno, es necesario dejar claro en su enunciación las actividades, los contenidos y/o resultados esperados.
Las actividades que se expresen en los objetivos deberán ser aquellas que persigan el logro de aprendizajes significativos.
Actividades como explicar, justificar, aplicar, extrapolar, discutir, analizar, valorar críticamente, etc., un tema cualquiera, permiten poner en evidencia aprendizajes con comprensión.
Las funciones de los objetivos como estrategias de enseñanza son los siguientes:
Usarlos como marcos o como elementos orientadores del proceso de aprendizaje, además hay una contextualización conjunta entre profesor y alumnos.
A partir de ellos, generar expectativas apropiadas en los alumnos y hacer que lo se va a aprender y evaluar adquiera sentido.
Permitir que los alumnos formen criterios sobre lo que se espera de ellos durante y al térmZino de una clase, secuencia didáctica o curso.
Mejorar considerablemente el aprendizaje intencional. El aprendizaje es más exitoso si el aprendiz es consciente de la finalidad de las actividades pedagógicas.

Proponemos las siguientes recomendaciones para el uso de los objetivos como estrategias de enseñanza:
• Cerciórese de que son formulados con claridad, señalando la actividad, los contenidos y/o los criterios de evaluación.
• Comente con los alumnos los objetivos antes de iniciar cualquier actividad de enseñanza-aprendizaje.
• Exprese el sentido del planteamiento (por qué y para qué) de los objetivos.
Cuando se trata de una clase, el objetivo puede ser un enunciado verbalmente o de forma escrita. No enuncie demasiados objetivos, porque los alumnos pueden perderse o desear evitarlos antes de aproximarse a ellos. Es mejor mencionar uno o dos objetivos bien formulados y globalizadores sobre los aspectos cruciales de la situación de enseñanza.

Fuente: rosberzunza.blogspot.com.co

 

Estrategias y soluciones para manejar a un niño de temperamento difícil

A continuación hay algunas estrategias y soluciones generales para ayudarle a vivir con un hijo con rasgos de un temperamento difícil:

  1. Primero, reconozca cuánto del comportamiento de su hijo es un reflejo de su temperamento.
  2. Establezca un clima neutral o emocional objetivo en el cual puede tratar con su hijo. Intente no reaccionar de manera emocional e instintiva, lo cual es poco productivo.
  3. No tome el comportamiento de su hijo como afrenta personal. El temperamento es innato, y su hijo probablemente no intenta ser difícil o irritante a propósito. No le culpe a él ni se culpe usted mismo.
  4. Intente darle prioridad a los asuntos y problemas que rodean a su hijo. Algunos son más importantes y merecen mayor atención. Otros no son tan relevantes y se pueden ignorar o colocar en al “final de su lista” de prioridades.
  5. Enfóquese en los asuntos del momento. No se proyecte al futuro.
  6. Revise sus expectativas de su hijo, sus preferencias y sus valores. ¿Son realistas y apropiadas? Cuando su hijo hace algo correctamente, elógielo y refuerce los comportamientos específicos que le gustan.
  7. Tenga en cuenta su propio temperamento y comportamiento y la manera en que también pueden ser difíciles. Piense la manera en que podría necesitar adaptarse un poco para motivar una mejor relación con su hijo.
  8. Anticipe las situaciones inminentes de alto riesgo e intente minimizarlas. Acepte la posibilidad de que pueda ser un día o una circunstancia difícil y esté preparado para sacar lo mejor de este día o circunstancia.
  9. Encuentre una manera para relajarse y relajar a su hijo al programar un tiempo separados/distanciados.
  10. Busque ayuda profesional, cuando sea necesario, de parte de su pediatra u otro experto en comportamiento infantil.

Fuente: https://www.healthychildren.org/

6 tipos de liderazgo que como docente debes conocer

El término liderazgo se utiliza frecuentemente en la actualidad, sobre todo para hacer referencia a las debilidades o carencias que puede tener una organización o movimiento. Es común escuchar expresiones como “el problema ocurre porque falta un buen liderazgo”. Lo que también sucede en el ámbito educativo.

El liderazgo educativo se refiere a la toma de responsabilidades en un ámbito escolar o institucional. Su mayor objetivo radica en formar a las personas en aras de lograr un objetivo en común, a la vez que se adquiere el conocimiento necesario con el que podrán hacerse cargo de sus deseos personales, así como de su realización profesional. Puede comenzar desde los niveles más básicos y continuar a lo largo de la formación de una persona. Es por ello que abarca un gran número de grados, sin importar la edad de quien sigue preparándose.

Sin embargo, se debe considerar que no existe una sola forma de liderar, los tipos de liderazgo son diversos y su clasificación puede variar de acuerdo con los autores que se consulten. Además es importante tener en cuenta que una misma persona puede mostrar diferentes estilos de liderazgo, dependiendo de las características de la situación que se aborde. En el siguiente artículo compartimos 6 tipos de liderazgo que se observan de manera frecuente en educación.

6 Tipos de liderazgo que como docente debes conocer

El mejor líder es aquel que la gente apenas sabe que existe. Esta cita sobre liderazgo del filósofo chino Lao Tse  ilustra magníficamente la concepción que se tiene acerca del liderazgo tanto dentro como fuera del aula. Se habla poco o nada de liderazgo en los centros educativos, tal vez porque se asocia al mundo empresarial o deportivo. Pero hablar de liderazgo en el ámbito educativo es algo beneficioso para toda la comunidad educativa. En el artículo de hoy se explican 6 tipos de liderazgos basados en el célebre libro de Daniel Goleman titulado Liderazgo.

6 Tipos de liderazgo para docentes. ¿Cuál es el mejor?

  1. Liderazgo autoritario.
  • Posee visión de futuro.
  • Motiva constantemente a sus alumnos.
  • Hace que sus alumnos perciban que lo que hacen es importante para ti y para ellos.
  • Da tareas individuales, pero siempre pensando que dichas ideas tienen un valor global.
  • El alumno sabe en todo momento cuál es su objetivo y cuál es su recompensa.
  • El objetivo marcado es claro, pero a la vez tiene una cierta flexibilidad.
  • Permite la innovación.
  • Permite la experimentación.
  • Acepta los riesgos.

NO FUNCIONA CUANDO:

  • Docente y alumnos tienen unos conocimientos iguales o muy parecidos, ya que estos lo conciben como un docente presuntuoso o poco informado.
  • Se abusa del despotismo y la intransigencia.
  1. Liderazgo coach.
  • Ayuda a los alumnos a tomar conciencia de sus puntos fuertes y sus puntos débiles.
  • Es capaz de definir cuáles son las aspiraciones personales, académicas y profesionales de sus alumnos.
  • Ofrece una gran cantidad de instrucciones porque pauta las tareas.
  • Ofrece mucho feedback a sus alumnos.
  • Delega tareas con frecuencia, incluso las que se consideran complejas.
  • Defiende el error como una forma más de aprendizaje.
  • Defiende el valor del diálogo como herramienta para aumentar la responsabilidad entre sus alumnos.
  • Verbaliza el compromiso ante sus alumnos.

NO FUNCIONA CUANDO:

  • Los alumnos manifiestan muy pocas ganas de aprender.
  • Los alumnos manifiestan una falta considerable de motivación.
  1. Liderazgo conciliador.
  • Valora a sus alumnos y sus emociones por encima de las tareas y los objetivos de las mismas.
  • Busca en todo momento un buen clima de trabajo.
  • Concede mucha importancia a la lealtad.
  • Defiende cierto grado de autonomía en el aprendizaje.
  • Practica el refuerzo positivo incondicional, es decir, trabaja para aumentar el autoconcepto y la autoestima de sus alumnos verbalizando sus logros y aciertos.
  • Promueve la armonía dentro del grupo, así como la moral de sus alumnos.

NO FUNCIONA CUANDO:

  • El docente abusa del elogio.
  • El docente no ofrece soluciones a corto o medio plazo que puedan satisfacer al alumno.
  1. Liderazgo democrático.
  • Invierte mucho tiempo en recopilar ideas.
  • Trabaja con la intención de tener el respaldo de sus alumnos.
  • Busca constantemente en el grupo conseguir confianza, respeto y compromiso.
  • Fomenta la flexibilidad y la responsabilidad a la hora de trabajar porque tiene muy en cuenta las opiniones y decisiones de sus alumnos.
  • Es muy realista en cuanto a la consecución de objetivos.

INCONVENIENTES:

  • Se ralentiza con consecución de objetivos, dada la pluralidad de opiniones.
  • Favorece poco la cohesión de grupo al fomentar tanto la participación.
  1. Liderazgo ejemplarizante.
  • El docente tiene un alto rendimiento en su trabajo y lo demuestra constantemente.
  • Se obsesiona por hacer las tareas mejor y más rápido y lo exige también a sus alumnos.
  • Busca el mismo nivel y exigencia en todos sus alumnos.
  • Tiene las ideas claras, pero no siempre es capaz de transmitirlas con claridad al grupo.
  • Fomenta la desmoralización y el abandono debido a la alta tasa de exigencia.
  • El alumno se preocupa más por adivinar lo que quiere el docente que por su trabajo en el aula.
  • No hay flexibilidad.
  • Desaparece la responsabilidad.
  • Las tareas son, por lo general, repetitivas, mecanizadas y aburridas.
  • El alumno ve poca recompensa en su esfuerzo.
  • Manifiesta poca sensibilidad por la atención a la diversidad.

PUEDE FUNCIONAR CUANDO:

  • Los alumnos son homogéneos, están muy motivados, son muy competentes en sus tareas y requieren de poca atención o seguimiento individualizado.
  • Hay que realizar alguna actividad o proyecto en un plazo determinado.
  1. Liderazgo coercitivo o dominante.
  • Sólo el docente toma decisiones y es inflexible.
  • No favorece el espíritu crítico o la generación de nuevas ideas o sugerencias.
  • No fomenta la implicación del alumno en el grupo.
  • Desaparece el sentido de la responsabilidad.
  • No fomenta el sistema de recompensas.
  • Es poco motivador para los alumnos.

PUEDE FUNCIONAR CUANDO:

  • Se necesita dar un cambio radical al rumbo de un grupo.
  • Ocurre una situación traumática o de emergencia tanto en el grupo como en el centro escolar.

Liderazgo. ¿Cuál es la mejor opción?
Muy probablemente si has leído hasta aquí te habrás sentido identificado en mayor o menor grado con alguno de los 6 tipos de liderazgo que Daniel Goleman defiende en su libro Liderazgo. Sin embargo, lo importante es hacer el esfuerzo por ampliar al máximo otros tipos de liderazgo que sabes bien que no posees, incluso los dos últimos que, como habrás leído, tienden a ser bastante negativos en la mayoría de las ocasiones, pero que tal vez en algún momento precisarás.

Un líder no destaca por un sólo tipo de liderazgo. El gran líder es aquel que tiene la capacidad de flexibilizar su liderazgo en función de las necesidades de cada grupo. Esa es la verdadera esencia de un buen líder. De ahí la importancia de aumentar en la medida de lo posible tu repertorio. Sin duda, se trata de un reto apasionante. El camino no será fácil, pero la recompensa será, cuanto menos, extraordinaria.

 

Fuente:

https://educrea.cl/6-tipos-de-liderazgo-que-como-docente-debes-conocer/

 

Estrategias didácticas innovadoras para aplicar en tus clases

 

Te mostramos 5 estrategias didácticas innovadoras que puedes poner en funcionamiento con tus alumnos. Son nuevas formas de aprendizaje que tienen muchos beneficios didácticos como el razonamiento, la creatividad o la autoestima.

La manera de enseñar está en constante evolución y van surgiendo estrategias didácticas innovadoras que puedes aplicar en tus clases para favorecer el desarrollo de tus alumnos.

Las habituales clases teóricas aportan poca retroalimentación, ya que la participación de los estudiantes es mínima y, además, no se centran en los problemas individuales de cada alumno, lo que a la larga genera problemas de aprendizaje en muchos niños.

Cada niño aprende a un ritmo, desarrolla unas habilidades más que otras y adquiere los conocimientos de una manera distinta a la de sus compañeros, es lo que se denomina las inteligencias múltiples.

Además de aprender a leer y escribir tus alumnos deben de saber controlar y gestionar sus sentimientos y emociones, de ahí que cada vez adquiera más importancia la educación emocional en las aulas.

Teniendo en cuenta estos aspectos son muchos los docentes que optan por innovar en sus clases introduciendo estrategias didácticas innovadoras, como las que te mostramos:

 

 

  • El aprendizaje basado en problemas (ABP):

En la guía “Aprendizaje basado en problema” de la Universidad Politécnica de Madrid definen el ABP como “una metodología centrada en el aprendizaje, en la investigación y reflexión que siguen los alumnos para llegar a una solución ante un problema planteado por el profesor”.

El maestro actúa como guía de los alumnos a quienes les ha planteado una pregunta o problema, y estos de manera individual o en grupo deben encontrar la solución.

En el portal Universia explican que “los alumnos deben buscar la solución entendiendo los conceptos y aplicándolos al mismo”. Señalan que la solución de problemas se hace mediante la aplicación de conocimientos que son utilizados de manera crítica y no memorística.

Cuando el alumno aplica a diferentes contextos la información que le ha sido proporcionada, a través de un proceso de reflexión y análisis estará desarrollando el razonamiento y la creatividad.

 

  • El aprendizaje colaborativo (AC):

En la revista Educación 2.0 lo define como “un método fundamental que se basa en realizar actividades de aprendizaje en conjunto donde los alumnos pueden y deben trabajar en equipo, tanto dentro como fuera del aula, para poder interactuar entre ellos con la meta de conseguir un mismo objetivo común”.

En el aula los alumnos se dividen en pequeños grupos que trabajan una temática que se les ha asignado y sobre la que aprenden, mediante la colaboración de todos los alumnos que integran el equipo.

Este aprendizaje potencia las capacidades de cada estudiante a través del intercambio de conocimientos. Según Universia con el Aprendizaje Colaborativo se desarrolla el sentido de la responsabilidad, desarrolla habilidades de liderazgo, facilita el trabajo en equipo, mejora la autoestima de los alumnos y fomenta la competencia.

 

 

  • El aprendizaje basado en proyectos (ABP):

El portal Edufórics lo define como “una metodología de aprendizaje en la que los estudiantes adquieren un rol activo y se favorece la motivación académica”. En aulaPlaneta destacan que los alumnos se convierten en protagonistas de su aprendizaje y son los encargados de estructurar el trabajo para resolver la cuestión que se ha planteado.

Además, desde este portal educativo señalan 10 pasos para aplicar esta metodología educativa: la selección del tema, la formación de equipos, la definición del reto final, la planificación, la investigación, el análisis, la elaboración del producto, la presentación, la respuesta colectiva y, por último, la evaluación.

 

  • La autogestión o autoaprendizaje:

Este modelo de enseñanza pone el foco en el alumno, es decir, es más individualizado. La autogestión lo que pretende es que el estudiante adquiera una mayor iniciativa y sea más independiente. De esta forma, participa más activamente en el proceso de aprendizaje adquiriendo continuamente nuevas capacidades y habilidades a través de su desempeño personal y profesional.

La principal cuestión que implica esta metodología es que el alumno debe estar preparado para asumir dicha responsabilidad. Es decir, tiene que haber una determinación, esfuerzo y motivación por parte del niño. En el autoaprendizaje el docente ejerce un papel de mediador o tutor que tiene que guiar al alumno facilitándole las herramientas o técnicas necesarias, pero sin entrar en el proceso de enseñanza.

 

  • La enseñanza por descubrimiento:

Los alumnos aprenden los conocimientos por sí mismos de manera progresiva. El profesor debe de motivar a los alumnos a aprender a través de un material adecuado. La Universidad Internacional de Valencia señala como beneficios del aprendizaje por descubrimiento que estimula a los alumnos a pensar, se potencia la solución creativa de problemas, estimula la autoestima y la seguridad, además, es muy útil para aprender idiomas extranjeros.

En Miniland somos conscientes de la evolución de los métodos de enseñanza y creamos juguetes educativos que sirven de herramienta para enseñar en clase.

Cada vez hay más colegios que introducen el Mindfulness en el aula y para ponerlo en práctica en Miniland hemos creado Mindful Kids. Este juego ofrece todos los beneficios del Mindfulness entre los que destacamos que promueve la enseñanza de las inteligencias múltiples, facilita la gestión y la comunicación de las emociones, aumenta la confianza en uno mismo y el respeto hacia los demás. ¡Descubre el mundo Miniland!

 

Fuente:

 

Estrategias para afrontar la indisciplina en el aula

Es común que en el salón de clases surjan problemas de conducta cuyas causas debemos detenernos a analizar. Unas veces pueden ser debidas a los alumnos, pero otras ocasiones la causa de los problemas de conducta pueden ser por culpa del docente.

Anteriormente compartimos algunas orientaciones para aumentar la motivación en los alumnos, ahora compartimos una serie de estrategias para afrontar la disciplina en el aula. Primero analizaremos las causas más comunes para posteriormente establecer algunas estrategias para afrontarlas.

Las causas de los problemas de indisciplina debidas a los alumnos pueden ser:

  • Problemas de conducta producidos por estrategias para captar la atención.
  • Problemas de conducta como consecuencia directa de las emociones negativas que tienen relación con la enseñanza, el fracaso repetido en clase, como no entienden se aburren y pasan a molestar al profesor o a los compañeros.
  • El fracaso constante, lleva al alumno a tener una opinión negativa sobre sí mismo (autoconcepto negativo) dejando una sensación de inadaptabilidad e incompetencia y una tendencia a la derrota al enfrentarse a las mismas tareas.
  • Influencias sociales de alumnos que arrastran a una mala conducta a toda la clase o a gran parte de ella.
  • Alumnos, que con carácter experimental, retan al profesorado para comprobar dónde están los límites de sus advertencias y a la vez comprobar en qué medida las amenazas cumplidas les pueden causar algún daño.
  • Problemas relacionados con el desarrollo cognitivo del alumno que le impiden seguir la acción formativa del profesor, dando lugar en algunos casos a problemas de conducta.
  • Los problemas afectivos (los que están asociados a las emociones y la personalidad) pueden influir notablemente en la conducta de la clase.
  • Extraversión-Introversión. Los alumnos extrovertidos preferirán un entorno que ofrezca múltiples relaciones y actividades sociales, mientras que el introvertido se sentirá incómodo en una atmósfera de trabajo muy rica y activa, esta situación, dentro del aula, puede provocar problemas de conducta.
  • Inestabilidad emocional, los alumnos inestables plantean problemas típicos de inadaptación personal, son inquietos, suspicaces, reservados.
  • Estilo cognitivo. Hay estilos de aprendizaje incompatibles en el aula.
  • Alumnos con dificultades especiales.

Conductas específicas de los docentes que generan problemas de conducta en los alumnos:

  • El caso del docente, que tiene “un componente de su personalidad” que influye negativamente en los alumnos.
  • La organización de la clase, la disposición física, la forma de impartir la clase y la disposición de los horarios puede dar lugar a problemas de control.
  • Planificación de la clase. Puede producir problemas de control cuando el paso de una actividad a otra no se hace adecuadamente.

Ya analizamos las posibles causas de los problemas de conducta, ahora veamos algunas estrategias para afrontar la disciplina en el aula:

Establece objetivos de interés, motivadores y realistas para los alumnos.

  • Logra conocer a los alumnos en clase y descubrir las razones que hay detrás de sus actos.
  • Prevé los probables problemas de control, decide las estrategias para su resolución y aplícalas con rapidez y de modo consecuente.
  • Mantén buena predisposición hacia el alumnado. El efecto “demonio” y la profecía autocumplida, si ya estamos impresionados positivamente por la conducta de alguien en un cierto contexto, nos sentiremos predispuestos de manera favorable hacia los esfuerzos que realice en otro.
  • Ayuda a los alumnos a desarrollar un autoconcepto positivo, orientado hacia el éxito. Para ello, en la medida de lo posible, procura encomendarles tareas acordes con su nivel de aptitudes. Un alumno con poca autoestima o que se considere un fracaso es mucho más probable que cause problemas de control.
  • Cambia de actividades dentro del aula para evitar que los alumnos caigan en el aburrimiento y la desmotivación.
  • Haz el entorno del aula lo más agradable, animado y estimulante posible.
  • Evita amenazas innecesarias o poco prácticas. Las amenazas desmesuradas que los alumnos saben que no se pondrán en práctica, sirven sólo para rebajar la opinión sobre el docente como alguien a quien no se debe tomar en serio.
  • Establece normas y procedimientos claros. No excederse en su número, ya que si son demasiadas es probable que se olviden de la mitad.
  • Procura ponerte en el lugar del alumno.
  • Autopresentación. El docente debe trasmitir a los alumnos:
  • Confianza en sí mismo: no hablar ni actuar de forma precipitada, mirar a la clase en general y a cada alumno/a en particular de forma tranquila.
  • Hay que evitar cualquier antagonismo injustificado o reacción exagerada ante la conducta de los alumnos.
  • Orientaciones e instrucciones precisas: las instrucciones deben ser breves, irán al grano y se expresarán en lenguaje sencillo.
  • Firmeza ante los problemas.
  • Conciencia de lo que está ocurriendo. Mantener el estado de alerta ante lo que sucede en el aula durante el trabajo o las explicaciones.
  • Disfruta enseñando. Esto ayuda a mantener un buen control de la clase y desempeña una parte importante del éxito de la enseñanza.
  • Puntualidad. Muchos de los problemas de control de la clase, surgen porque el profesor llega tarde o porque está entretenido en otras cosas.
  • Buena preparación de la clase.
  • Ponerse rápidamente a la tarea. Un vez que los alumnos están en el aula, hay que empezar la clase con rapidez y energía para centrar la atención en las explicaciones y en las tareas a realizar.
  • Insistir en la colaboración de toda la clase. Es fundamental conseguir una colaboración total antes de entrar en materia.
  • Utilizar la palabra con expresividad, con tono agradable y que no produzca cansancio o tensión.
  • Mantenerse alerta ante las incidencias de la clase. Moverse por el aula, mantener un buen contacto visual con los alumnos, darse cuenta de dónde van a surgir probablemente los problemas, concentrando ahí su atención.
  • Estrategias claras y bien comprendidas para enfrentarse a situaciones de crisis.
  • Distribución clara y equitativa de la atención del profesor.
  • Evitar comparaciones. Las comparaciones pueden generar hostilidad y resentimiento hacia los docentes por parte de las personas más desfavorecidas en esas comparaciones y también divisiones en el seno del aula.
  • Hacer un buen uso de la preguntas. El profesor que hace preguntas a alumnos concretos, está utilizando una estrategia muy valiosa para mantener atentos y activos a los alumnos.
  • Garantizar oportunidades adecuadas de actividades prácticas.
  • Organizar la clase de forma eficaz.
Fuente: imageneseducativas.com

10 ideas para trabajar de forma inclusiva en el aula

La inclusión de las aulas depende de muchos y muy variados factores, como el contenido del curso, los métodos de enseñanza, la organización de clase… Sin embargo, recuperamos la entrevista que realizamos a Javier Tamarit para recordarte que lo realmente importante es creer en el valor de la inclusión de todo ser humano. Orientar la escuela al bienestar de todo alumno, y entenderla como un actor de transformación social en el que cada individuo tiene algo que aportar y crece como persona mediante su interacción con los demás.
Para ello, te proponemos 10 ideas para trabajar de forma inclusiva en el aula. Son solo un comienzo, pero esperamos que te sean de gran utilidad. ¡Toma nota!
  1. Conoce a tus alumnos: Recuerda que no todos los alumnos se encuentran en la misma situación y no todos trabajarán de la misma forma. El primer paso es conocer bien las las posibilidades y necesidades de cada uno de sus alumnos y alumnas. Es recomendable realizar un profundo trabajo de observación y una evaluación al comienzo de cada curso y de cada unidad, te será de gran ayuda a la hora de graduar los diferentes tipos de actividades a realizar.
  2. La diversidad, toda una fortaleza: Transmite (¡y cree!) que las diferencias que existen entre las personas son un valor positivo, que enriquece el grupo. Si tus alumnos y alumnas perciben que vives las necesidades de cada uno de ellos como una carga o un inconveniente y que lo único que aporta es más trabajo, será difícil hacerles creer lo contrario por medio de la teoría.
  3. Metodologías más activas: Las metodologías que promueven la participación del alumnado con la realización de actividades reales, actividades con contenido significativo que fomentan el pensamiento crítico y colaborativo, permiten que los estudiantes sean los protagonistas de su propio aprendizaje y que cada uno aporte lo mejor que tiene.
  4. Para aprender diferente, evalúa diferente: Para poder tener en cuenta las características y necesidades de todo el alumnado, debemos pasar de una evaluación tradicional centrada en la calificación a una evaluación que permita aprender del error. Asociar la evaluación al aprendizaje y no a la sanción o fracaso permite que los estudiantes pierdan el miedo a intentarlo y que cada uno pueda aprender a su propio ritmo.
  5. Actividades propuestas por nuestros alumnos: ¿Y si dejamos que sean ellos los que sugieran qué tipo de proyectos les gustaría realizar? Es importante que nuestros estudiantes se sientan protagonistas en el aula, por lo que dejar que fomenten la creatividad, motivación e iniciativa y propongan actividades para trabajar contenido de las asignatura puede ser una genial idea.
  6. ¿Has probado ya las tutorías grupales?: Puede ser muy interesante guardar un tiempo entre horas lectivas para hacer tutorías con todos los estudiantes de la clase y así promover las dinámicas grupales, que nos permitirán conseguir que los alumnos se conozcan mejor, que interactúen de forma positiva, que estén motivados para trabajar en equipo, que tomen decisiones consensuadas…
  7. Establece metas factibles y medibles: ¡Pero no por ello deben dejar de ser todo un desafío! Es importante diseñar unos objetivos alcanzables, pero que impliquen cierto reto y esfuerzo. Además, asegúrate de que los alumnos y alumnas los hayan comprendido completamente: si tienen claras las metas para las que trabajan, será más probable que las alcancen.
  8. Aplica la Teoría de las Inteligencias Múltiples: Esta propuesta de Howard Gardner permite poner en valor las fortalezas de todo el alumnado y considerar que todos tienen algo que aportar. Algunos estudiantes aprenden mejor leyendo, otros manipulando, otros dibujando… Presenta el contenido de la materia utilizando diferentes medios para que todos los estudiantes tengan oportunidad de entenderlo de la manera que les resulte más sencilla.
  9. Cuida la comunicación con tu alumnado: Si buscas que todos tus alumnos y alumnas sienta que forma parte del proyecto común de la clase, es de vital importancia que mantengas una buena comunicación con ellos. Busca espacios para poder conversar y compartir sus impresiones, preocupaciones y opiniones. Son los que mejor te pueden ayudar a medir si los cambios realizados en la dinámica de trabajo están teniendo o no resultados.
  10. Fomenta la participación de las familias: Los familiares conocen muy bien a los alumnos y alumnas, pueden ayudarte a descubrir cómo trabajan más eficazmente y pueden ser un recurso muy valioso para un docente que está buscando diseñar un aula inclusiva. Establece con ellos una relación de confianza, manteniéndoles bien informados de todo lo que sucede dentro del aula y pidiendo su compromiso para conseguir algunos de los objetivos del curso.

Y tú, ¿trabajas por conseguir que tu clase sea un aula inclusiva? ¿Cómo está siendo tu experiencia?

Fuente: 

Estrategias para el aprendizaje de estudiantes reprobados

En el caso de enseñar estudiantes que repitan el curso, el docente debe crear un portafolio de estrategias y actividades en la que genere debates.

Minerva González Germosén
Santo Domingo

En ocasiones puede convertirse en una odisea inducir en el proceso de aprendizaje a estudiantes que han reprobado, estos generalmente, suelen estar desmotivados, con la autoestima baja y sin deseos de volver a trabajar contenidos ya vistos. Frente a esta realidad, ¿Cómo ayudarlos a recuperar la confianza en sí mismos? ¿De qué manera se consigue motivarlos? ¿Cómo persuadirlos para que reflexionen e identifiquen las causantes de su reprobación? ¿De quién es la responsabilidad de estos resultados, del profesor o del alumno?

Estrategia. Motivar a los más tímidos del salón a participar para que poco a poco recuperen la confianza en sí mismos y se eleve su autoestima.

Cuando se trata de estudiantes reprobados, se deben tomar en cuenta qué factores podrían incidir en los resultados finales; esto con la finalidad de seleccionar estrategias apropiadas que les permitan una buena comprensión.

Las estrategias por ser el conjunto de actividades pensadas, organizadas y ejecutadas de manera sistemática por el maestro, para que los estudiantes construyan nuevos aprendizajes, establecen un nexo entre el nuevo saber y el alumno ­(Roa, 2014). De modo que, es el maestro el encargado de que estas sean atractivas y entretenidas para que el tema resulte comprensible y el proceso divertido. En ese sentido, el docente planea la forma como su alumno construirá su conocimiento, tratando que ocurra de manera novedosa, innovadora, divertida y original para que el aprendizaje sea significativo.

Por otro lado, para que lo anterior ocurra, el ambiente en el salón de clases, tiene que ser cómodo, armonioso  y que se haya fomentado la empatía entre el docente y estudiantes.  En el caso de enseñar a estudiantes que repiten el curso, el docente debe crear un portafolio de estrategias y actividades en las que genere debates, así, estos podrán construir sus argumentos para exponer su opinión sobre lo que se aborde. De igual modo, motivar a los más tímidos del salón a participar, asignarles presentaciones individuales, para que poco a poco recuperen la confianza en sí mismos y se eleve su autoestima, ofrecerles tutorías para que tengan la oportunidad de aclarar las dudas surgidas en clases. En fin, el maestro tiene que emplear “metodologías atractivas e innovadoras para despertar el interés en los estudiantes.”

En síntesis, los tiempos actuales requieren la reestructuración de las estrategias de aprendizaje en estudiantes reprobados. Estas tienen que ser elaboradas, de tal manera, que los estudiantes sean los protagonistas del proceso, donde los errores no sean vistos como fracasos, sino como prácticas para llegar a nuevos saberes, se optimice sus aprendizajes y capacidades individuales, en un entorno positivo. Además, el conductor del proceso propiciar la armonía en clases, fomentar la empatía entre él y sus alumnos, ya que, incide en lo significativo de los nuevos saberes. De igual modo, las estrategias deben ser de impacto emotivo, prácticas y funcionales para lo cual se debe tomar en cuenta, al momento de planearlas, las teorías de los neurocientíficos, pedagógicos y psicológicos.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, específica y persistente que afecta a la lectura y la escritura. Para los niños con dislexia aprender a leer y a escribir puede ser todo un desafío difícil de abordar por familias y educadores. Para el niño con dislexia el lenguaje escrito se convierte en una gran barrera, en muchas ocasiones sin sentido, ni lógica alguna, lo cual genera rechazo a la tarea, frustración y malestar.

El niño con dislexia es un niño que tiene importantes dificultades para leer y escribir, porque su cerebro procesa la información de una manera diferente a como lo hacen otros niños, es por eso que si esperamos los mismos resultados siguiendo el método tradicional nos encontraremos con muchas barreras, que pueden y suelen dañar al niño. Es importante tomar conciencia de las características de esta dificultad y ayudar a niño para fomentar el aprendizaje de la lectura, y la consiguiente superación de sus dificultades, desde la comprensión, el conocimiento y la atención a sus necesidades.

Dificultad para leer con dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurobiológico, cuyas causas parecen estar en la maduración y estructuración de ciertas estructuras cerebrales.

La dislexia, es por lo tanto una condición del cerebro, las personas con dislexia procesan la información de un modo diferente y esto hace que tengan dificultades para entender las letras, sus sonidos, sus combinaciones.

El lenguaje humano es un lenguaje basado en unos signos, las letras y sus sonidos, que son arbitrarios. La correspondencia de cada grafema (letra), con su fonema (sonido), no sigue ninguna lógica, simplemente el azar. Esta es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los niños cuando tienen que aprender a leer y escribir, pasar a signos el lenguaje hablado que conocen, transformar los sonidos en letras es todo un reto.

Esto se complica aún más en los niños con dislexia, la relación se convierte en algo indescifrable para ellos, por más que se esfuercen no logran dar el sentido a ese baile de letras y sonidos.

Los niños con dislexia tienen muchas dificultades para reconocer las letras, a veces confunden unas letras con otras o las escriben al revés.

La siguiente dificultad consiste en saber cuál es el sonido que corresponde a cada letra, y la cosa se complica cuando combinamos varias letras y tenemos que saber varios sonidos.

Las palabras nuevas son todo un reto para ellos, y pueden olvidarlas hasta que las trabajen lo suficiente.

A veces leen con facilidad ciertas palabras, pero al día siguiente las olvidan por completo.

Cuando escriben omiten letras, las cambian de posición, olvidan palabras de una frase, etc.

La dislexia afecta también a la comprensión lectora. Cuando leen están haciendo mucho esfuerzo por descifrar y entender cada palabra, a veces, incluso cada letra, es por ello que el sentido del texto se pierde.

Cómo enseñar a leer a un niño disléxico

El niño con dislexia tiene dificultades para aprender a leer y escribir, porque le cuesta reconocer las letras y saber que sonido les corresponde. Sin embargo, el niño con dislexia puede aprender a leer y escribir y superar sus dificultades.

Recordemos que la dislexia es una dificultad de aprendizaje que no implica ningún hándicap físico o psíquico, el niño con dislexia tiene capacidades adecuadas. Para enseñar a leer a un niño con dislexia es esencial conocer la naturaleza de sus dificultades, comprenderlas y utilizar un método de enseñanza que responda a sus necesidades.

Método para enseñar a leer a un niño disléxico

En primer lugar es necesario hacer una valoración del niño, para conocer su nivel de lectura, de escritura, la naturaleza y características de sus dificultades y de este modo poder conocer sus necesidades. Para ello lo aconsejable es acudir a un especialista.

Favorece el desarrollo de la conciencia fonológica (que consiste en la correspondencia del sonido con la letra). Para ello empieza por actividades sencillas, letra por letra. Aunque otros niños de su edad lean textos completos, puede ser necesario comenzar a trabajar letra por letra. Más adelante podemos seguir con las palabras, las frases y los textos. Se trata de dedicar más tiempo y más detalle a estos aprendizajes.

Utiliza actividades motivadoras que resulten atractivas. No te límites al papel y el lápiz: puedes hacer letras de plastilina, escribir con los dedos en la arena, jugar al veo veo.

Apóyate de juegos, el ahorcado, sopas de letras, crucigramas, otros.

No les fuerces, ni les obligues a leer demasiado. Procura que lean a diario, pero poco a poco, a veces será suficiente con una frase o un párrafo.

Ayúdales a entender lo que leen, hazles preguntas, pídeles que vuelvan a leer.

Fuente: educapeques.com

9 estrategias para motivar a los estudiantes en Matemáticas

Formular estrategias para motivar a los estudiantes, mantenerlos receptivos y entusiasmados es uno de los aspectos más importantes en la enseñanza de las matemáticas y un aspecto crítico de los estándares estatales comunes. Los profesores eficaces deberían centrar la atención en los estudiantes menos interesados así como en los más motivados.

En este post presentaremos 9 técnicas basadas en la motivación intrínseca y extrínseca que puede ser utilizado para motivar a los alumnos de secundaria en la asignatura de matemáticas.

Estrategias para incrementar la motivación en los estudiantes de matemáticas:
  1. Llamar la atención sobre un vacío en el conocimiento de los estudiantes. Esta técnica de motivación consiste en hacer conocer a los estudiantes un vacío en su conocimiento y saca provecho de su deseo de aprender más. Por ejemplo, puede presentar algunos ejercicios sencillos que implican situaciones familiares, seguidos de ejercicios que implican situaciones desconocidas sobre el mismo tema. La forma más dramática que hace esto, más efectiva es la motivación.
  2. Mostrar un logro secuencial. En estrecha relación con la técnica anterior es el de hacer que los estudiantes aprecien una secuencia lógica de los conceptos. Esto difiere del método anterior en el que depende de deseo de los estudiantes a aumentar, pero no completa, de su conocimiento. Un ejemplo de un proceso secuencial es cómo cuadriláteros especiales llevan de uno a otro, desde el punto de vista de sus propiedades.
  3. El descubrimiento de un patrón. Esta técnica consiste en la creación de una situación artificial que lleva a los estudiantes a “descubrir” un patrón a menudo puede ser muy motivador, ya que tomar placer en la búsqueda y luego “poseer” una idea. Un ejemplo podría ser la adición de los números del 1 al 100. En lugar de añadir de forma secuencial, los estudiantes se suman la primera y la última (1 + 100 = 101), y luego el segundo y penúltimo (2 + 99 = 101), y así. A continuación, todo lo que uno tiene que hacer para conseguir la suma requerida es multiplicar 50 x 101 = 5.050. El ejercicio dará a los estudiantes una experiencia iluminadora.
  4. Presentar un desafío. Cuando los estudiantes son desafiados intelectualmente, reaccionan con entusiasmo. Pero se debe tener gran cuidado en la selección del desafío. El problema estar al alcance de las capacidades de los estudiantes.
  5. Atraer a la clase con una “Gee-Whiz” resultado matemático. Esta técnica consiste en provocar una gran motivación con una discusión de clase de la famosa “Cumpleaños Problema”, que da la inesperadamente alta probabilidad de cumpleaños partidos en grupos relativamente pequeños.
  6. Indicar la utilidad de un tema. Introducir una aplicación práctica de verdadero interés a la clase en el comienzo de la lección. Por ejemplo, en el curso de geometría de la escuela secundaria, un estudiante se le puede pedir para encontrar el diámetro de una placa donde está toda la información que él o ella tiene una sección menor que un semicírculo. Las aplicaciones elegidas deben ser breves y sin complicaciones para motivar la lección en lugar de restarle valor.
  7. Uso matemáticas recreativas. La motivación recreativa consta de rompecabezas, juegos, paradojas, etc. Además de ser seleccionado para su aumento de motivación específica, estos dispositivos deben ser breves y sencillos. Una ejecución efectiva de esta técnica permitirá a los estudiantes para completar la “reconstrucción” sin mucho esfuerzo.
  8. Contar una historia pertinente. Una historia de un acontecimiento histórico (por ejemplo, matemáticas involucradas en la construcción del puente de Brooklyn) o una situación artificial puede motivar a los estudiantes. Los profesores no deben precipitarse mientras cuenta la historia. Una presentación apresurada minimiza la motivación potencial de la estrategia.
  9. Pedir a los alumnos que participan activamente en la justificación de curiosidades matemáticas. Una de las técnicas más eficaces para motivar a los estudiantes les pide justificar una de las muchas curiosidades matemáticas existentes. Los estudiantes deben estar familiarizados y cómodos con la curiosidad matemática antes de “desafío” en la defensa de la misma.

Los docentes de matemáticas deben entender los motivos básicos que ya están presentes en sus alumnos. El maestro entonces puede jugar con estas motivaciones para maximizar la participación y aumentar la eficacia del proceso de enseñanza. La explotación de las motivaciones y las afinidades de los estudiantes puede conducir a la aparición de problemas matemáticos artificiales y situaciones. Pero si tales métodos generan interés genuino en un tema, las técnicas son eminentemente justas y deseables.

Fuente: comunidaddocente.org