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¿Qué fue la Guerra de la Restauración? Explicado de manera sencilla

Guerra de la Restauración. Entre los principales líderes de la gesta estuvieron Santiago Rodríguez, Benito Monción, José Antonio Salcedo (Pepillo), Gregorio Luperón, José Cabrera, Gaspar Polanco y Juan Antonio Polanco, junto a miles de dominicanos que se sumaron a la lucha para recuperar la independencia.

Diecisiete años después de haber proclamado su independencia en 1844, la República Dominicana volvió a tomar las armas para defender su libertad. Esta vez, el enemigo no era Haití, sino España, país al que había sido anexada en 1861 por decisión del gobierno de Pedro Santana.

La Guerra de la Restauración, librada entre 1863 y 1865, fue el conflicto que permitió a los dominicanos recuperar su soberanía y restaurar la República. Se considera una de las gestas más importantes de la historia nacional por el sacrificio, el valor y la determinación de quienes lucharon para poner fin al dominio español.

Todo comenzó el 16 de agosto de 1863, cuando un grupo de patriotas inició el levantamiento en el Cerro de Capotillo, en la actual provincia Dajabón. Desde allí, el movimiento se extendió rápidamente por la Línea Noroeste y el Cibao, a pesar de que las tropas españolas eran superiores en número y armamento.

Entre los principales líderes de la gesta estuvieron Santiago Rodríguez, Benito Monción, José Antonio Salcedo (Pepillo), Gregorio Luperón, José Cabrera, Gaspar Polanco y Juan Antonio Polanco, junto a miles de dominicanos que se sumaron a la lucha para recuperar la independencia.

Uno de los primeros hechos decisivos ocurrió el 18 de agosto de 1863, cuando los restauradores enfrentaron a las tropas españolas en Guayubín, considerado el bautismo de fuego de la guerra. Tras intensos combates, lograron tomar la plaza militar, lo que impulsó el avance del movimiento restaurador.

Pocas semanas después, los combates se trasladaron a Santiago. Allí se desarrolló una de las batallas más importantes del conflicto. Tras varios días de enfrentamientos, las tropas españolas abandonaron la ciudad y los dominicanos instalaron el Gobierno Restaurador el 14 de septiembre de 1863.

Fuente: hoy.com.do

Duarte regresó al país 20 años después para apoyar la Restauración

Duarte. El Padre de la Patria volvió a la República Dominicana en 1864, cuando la Guerra de la Restauración ya estaba en marcha. Permaneció apenas 28 días en su tierra antes de ser enviado en una misión diplomática a Venezuela, de donde nunca regresaría.

Hay regresos que duran poco, pero dicen mucho sobre una persona y sobre la historia de un país.

El 25 de marzo de 1864, Juan Pablo Duarte volvió a la República Dominicana después de casi 20 años de exilio. Regresaba cuando el país atravesaba nuevamente una lucha decisiva: la Guerra de la Restauración, iniciada en 1863 para recuperar la soberanía dominicana tras la anexión a España.

Duarte había sido expulsado de su propia patria mucho antes. Apenas seis meses después de proclamada la Independencia Nacional, el presidente Pedro Santana lo declaró traidor y dispuso su destierro a perpetuidad.

El joven fundador de la República fijó entonces su residencia en Venezuela. En 1848, cuando el presidente Manuel Jimenes decretó una amnistía que le permitía regresar, Duarte decidió permanecer fuera del país.

Pero las circunstancias cambiaron.

Un regreso en medio de la guerra

En 1864, Duarte supo que los dominicanos habían tomado nuevamente las armas contra España. Su respuesta fue regresar para ponerse al servicio de la causa.

El 1 de marzo de 1864, salió de La Guaira, Venezuela, acompañado por su hermano Vicente Duarte, su tío Mariano Díez, el coronel y poeta Manuel Rodríguez Objío y el venezolano Candelario Oquendo.

El 25 de marzo llegaron a Monte Cristi, territorio que ya estaba en manos de los restauradores. Allí Duarte fue recibido con honores por el comandante de armas, el general Benito Monción, quien lo acompañó hasta Guayubín.

El viaje continuó hasta Santiago, donde se encontraba instalado el gobierno de la República en armas. Los viajeros llegaron el 4 de abril.

La escena que encontró Duarte era muy diferente a la República que había ayudado a fundar 20 años antes. El país estaba en guerra y muchas ciudades habían quedado destruidas.

Una orden emitida el 24 de marzo de 1864, incluso antes de su llegada, muestra las condiciones de aquel momento. Desde el Gobierno se había solicitado preparar para Duarte y sus acompañantes varios catres, con sus respectivas sábanas y almohadas.

Puede parecer un detalle menor, pero en una ciudad afectada por la guerra, donde las condiciones eran precarias, aquel gesto revela que su llegada era esperada y recibida con consideración.

Duarte quería ir al frente

En Santiago, Duarte no pudo encontrarse con el presidente José Antonio Salcedo, quien se encontraba en los campos de combate del Este.

Sí pudo ver a Ramón Matías Mella, uno de sus compañeros de lucha desde los tiempos de La Trinitaria, quien se encontraba ya gravemente enfermo.

Duarte quería hacer más. Quería ir a los frentes de batalla y participar directamente en la lucha restauradora.

No se lo permitieron.

En lugar de incorporarlo a los combates, el Gobierno decidió encomendarle otra tarea. El 14 de abril, recibió la misión de representar diplomáticamente a la República en Venezuela.

El vicepresidente Ulises Francisco Espaillat, quien estaba encargado de los asuntos del Gobierno ante la ausencia de Salcedo, le comunicó oficialmente el 22 de abril que su salida se produciría al día siguiente.

Así terminó el breve regreso de Duarte.

Seis días después llegó a Saint Thomas y, posteriormente, el 23 de noviembre, a Caracas.

Nunca volvería a pisar suelo dominicano.

Veinte años habían cambiado el país

Duarte permaneció apenas 28 días en la República Dominicana durante aquel regreso de 1864.

Quizás uno de los aspectos más interesantes de este episodio histórico está precisamente en ese corto tiempo.

El hombre que había regresado ya no encontraba el mismo país que había dejado.

Habían pasado dos décadas desde la proclamación de la Independencia. Habían cambiado los dirigentes, las circunstancias políticas, las relaciones de poder y las necesidades de una nación que volvía a luchar por su soberanía.

Duarte había sido uno de los principales protagonistas de la fundación de la República, pero ahora regresaba a una realidad política y militar completamente distinta.

Su deseo de participar directamente en la guerra tampoco pudo concretarse. En cambio, terminó desempeñando una misión diplomática que lo llevaría nuevamente fuera de su patria.

Una lección sobre Duarte y su tiempo

El regreso de Duarte en 1864 invita a mirar la historia más allá de las fechas y los grandes acontecimientos.

Nos permite preguntarnos qué significa regresar a un país después de 20 años y encontrarlo transformado. También nos recuerda que los procesos históricos no siempre ocurren como esperan sus protagonistas.

Duarte regresó porque quería servir a la causa dominicana. Sin embargo, las circunstancias determinaron que su aporte se produjera desde otro lugar.

Aquel regreso fue breve, pero significativo.

Después de haber dedicado buena parte de su vida a la construcción de la República, Duarte volvió cuando esta atravesaba otra de sus grandes pruebas. Permaneció solo 28 días y partió nuevamente al exilio.

Esta vez, para no regresar jamás.

Texto: Rafael Chaljub Mejía
Foto: Ilustración de apoyo que no corresponde al momento histórico de la llegada de Duarte en 1864.

Fuente: historiadominicanaengraficas.com

Cómo ayudar a los niños a volver a la rutina escolar

Rutina escolar. Con elogios, comprensión y algo de estructura puedes aligerar el nerviosismo del regreso a clases.

A medida que el verano se acerca a su fin y la escuela empieza a asomarse en el horizonte, pensamos que estos breves recordatorios te pueden ayudar a facilitar la transición de la playa al aula tanto para ti como para tu hijo.

Validación: Hazle saber a tu hijo que su nerviosismo o aprensión acerca del comienzo de la escuela es algo normal. A todos los niños (¡y a las personas adultas también!) les cuesta volver a la rutina del año escolar. Saber que no es la única persona a quien le ocurre esto ayudará a tu hijo a sentirse escuchado y comprendido.

Rutinas matutinas: Un cambio común que se presenta al comenzar el año escolar es la nueva rutina matutina. Para ayudar a tu hijo a salir adelante con éxito en esto, revisen cómo será su rutina matutina durante el año escolar. De esta forma, tu hijo sabrá qué sucederá y tendrá expectativas claras que serán muy valiosas en los momentos de presión antes de salir de casa hacia la escuela. Establece pasos simples, bien definidos y fáciles de seguir, de modo que tu hijo tenga una idea clara de qué se espera que haga y no le cueste seguirlos. Tener un horario sencillo de revisar, tal vez con imágenes, puede involucrar a tu hijo y proporcionar una guía visual maravillosa de lo que necesita hacer a continuación. Dar elogios específicos cuando completa cada uno de los pasos le permite saber que a ti te gusta lo que estás viendo. Esto aumentará las posibilidades de éxito de tu hijo en el futuro y ayudará a desarrollar su autoestima.

Tareas escolares: Otra transición que puede ser difícil después de las vacaciones de verano es la hora de la tarea. Al igual que la rutina matutina, proporcionarle a tu hijo un horario estructurado puede ayudar a que mantenga su concentración y motivación. Completar la tarea apenas termine la escuela y con el apoyo continuo de papá o mamá permite aprovechar las horas de luz del día y brindar incentivo, motivación y ayuda cuando sea necesario. Los refrigerios o alimentos para picar son una excelente manera de mantener la energía de tu hijo mientras resuelve esos complicados problemas de matemáticas. Es cierto que algunos niños tienen horarios ocupados, con prácticas deportivas, clases de música o actividades después de la escuela, lo que puede dificultar la concentración en la tarea. Hacerle saber a tu hijo que tú comprendes el arduo trabajo que está realizando y brindarle comentarios positivos frecuentes por su esfuerzo puede ayudar a que se motive a hacer la tarea.

Hora de acostarse: La hora de ir a la cama es una de las transiciones más difíciles. Los niños se pueden haber acostumbrado a irse a dormir más tarde y/o despertarse más tarde durante el verano, por lo que puede que les cueste aclimatarse al nuevo horario escolar. Al igual que con la rutina de la mañana, tener un horario nocturno puede ayudar a crear una estructura para tu hijo. Proporciona a tu hijo expectativas claras, instrucciones sencillas paso a paso y elogios cuando complete cada paso. Los recordatorios visuales también pueden ser útiles mientras realiza su rutina. La mayoría de los niños quieren más tiempo para ver su programa de televisión favorito o para terminar el último nivel de un videojuego, y establecer límites de tiempo puede ser una excelente manera de definir el tiempo de descanso que necesitan cada noche.

Fuente: https://childmind.org/

Si regresar a clases te hace sentir que no encajas, esta carta es para ti

Querido wallflower:

Sé que quizá este regreso a clases te haga sentir que tienes que volver a empezar.

Otra vez los pasillos. Otra vez los grupos. Otra vez las miradas. Otra vez esa extraña sensación de entrar a un salón y preguntarte dónde sentarte, con quién hablar, qué decir y, sobre todo, quién deberías ser para que alguien quiera tenerte cerca.

Tal vez durante las vacaciones prometiste que esta vez sería diferente. Que hablarías más. Que cambiarías tu forma de vestir. Que dejarías de decir ciertas cosas. Que intentarías ser más divertido, más interesante, más seguro. Quizá incluso pensaste que necesitabas convertirte en una versión completamente distinta de ti para que, finalmente, alguien pudiera verte.

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Pero quiero decirte algo antes de que vuelvas a intentarlo: No tienes que convertirte en otra persona para merecer un lugar.

Vivimos en un mundo que parece tener una fascinación enorme por quienes hacen ruido. Por quienes entran a una habitación y consiguen que todos los miren. Por quienes siempre tienen una respuesta, un grupo de amigos, una fotografía perfecta o una personalidad que parece ocupar todo el espacio.

Y entonces aprendemos, casi sin darnos cuenta, que ser querido significa ser visible. Pero no.

Hay personas que necesitan tiempo para hablar. Que observan antes de participar. Que tienen un mundo entero dentro de la cabeza aunque no siempre sepan cómo explicarlo. Personas que prefieren una conversación profunda a diez conversaciones superficiales. Personas que se sienten más cómodas escuchando, creando, escribiendo, dibujando, leyendo o simplemente siendo. Y eso también es una forma de estar en el mundo.

Ser un wallflower no significa estar vacío. A veces significa que estás creciendo en silencio.

Quizá nadie te lo ha dicho, pero no hay nada malo en ti por no parecerte a los demás.

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No tienes que vestir como ellos. No tienes que escuchar la misma música. No tienes que fingir que algo te gusta para formar parte del grupo. No tienes que reírte de aquello que te lastima. No tienes que esconder tus gustos, tus ideas, tus rarezas ni esa parte de ti que todavía estás descubriendo.

Tampoco tienes que obligarte a ser extrovertido si tu naturaleza es otra.

Porque ser tú no siempre significa caminar por los pasillos con absoluta seguridad. A veces ser tú significa tener miedo y, aun así, decidir no traicionarte para conseguir aprobación.

Habrá días en los que te sentirás fuera de lugar. Habrá personas que no entenderán tu manera de ser. Quizá alguien se burle de aquello que te hace diferente o te haga pensar que deberías cambiar.

Pero escucha esto con atención: Que alguien no sepa apreciar una parte de ti no significa que esa parte esté mal.

Una flor no deja de ser hermosa porque crezca lejos del jardín que todos están mirando.

Unsplash

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Y quizá eso es lo que más nos cuesta entender cuando somos jóvenes: creemos que pertenecer significa ser aceptados por todos. Que si no tenemos un lugar en determinada mesa, algo está mal con nosotros.

Pero crecer también consiste en descubrir que no todas las mesas son para nosotros.

Hay lugares de los que tendrás que irte. Personas con las que dejarás de hablar. Grupos en los que intentarás encajar y terminarás sintiéndote todavía más solo.

Y aunque en ese momento pueda parecer una derrota, a veces es simplemente la vida diciéndote: por aquí no es.

Tal vez este regreso a clases no se trate de conseguir más amigos, convertirte en la persona más popular o regresar con una versión “mejorada” de ti.

Tal vez se trate de algo mucho más importante: dejar de abandonarte para que otros se queden.

Porque llegará un momento en el que encontrarás personas con quienes no tendrás que ensayar tus respuestas. Personas con quienes podrás hablar de lo que realmente te gusta, reírte de tus propias rarezas, llegar con el cabello alborotado, contar una historia absurda, quedarte en silencio y descubrir que el silencio también puede ser compañía.

Personas con quienes no tendrás que preguntarte cada cinco minutos si estás siendo demasiado tú.

Y cuando eso ocurra, entenderás algo que quizá hoy todavía cuesta creer: nunca necesitaste encajar en todos lados. Solo necesitabas encontrar un lugar donde no tuvieras que dejar de ser tú para pertenecer.

Así que si este regreso a clases llegas sintiéndote pequeño o aislado, recuerda esto:

“No eres menos porque todavía no hayas encontrado a tu gente. No eres aburrido porque no seas el centro de atención. No eres raro porque tengas intereses distintos. No eres invisible porque otros todavía no hayan aprendido a mirarte”.

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Y, sobre todo, no tienes que apagar tu personalidad para que alguien más se sienta cómodo con tu luz.

Quizá todavía no sepas quién vas a ser. Está bien. No tienes que tenerlo todo resuelto a los 15, a los 18, a los 20 o a los 30.

Puedes cambiar de opinión. Cambiar de estilo. Cambiar de amigos. Descubrir nuevas pasiones. Dejar atrás versiones de ti que ya no te representan.

Puedes crecer. Pero que tu crecimiento no consista en aprender a esconderte mejor.

Que consista en aprender a quererte incluso cuando todavía estás descubriendo quién eres.

Y si mañana vuelves a entrar a ese salón con el corazón acelerado, recuerda que no tienes que conquistar el mundo. Solo tienes que entrar siendo tú.

Quizá, por primera vez, eso sea suficiente. Y si alguna vez vuelves a sentir que no perteneces, recuerda que no todos encontramos nuestro lugar al mismo tiempo.

Te lo dice una wallflower que, como tú, alguna vez se sintió ajena a un lugar, demasiado diferente para encajar y demasiado insegura para mostrarse tal como era.

Pero el tiempo me enseñó algo que entonces no podía imaginar: no siempre tienes que cambiar para encontrar tu lugar; a veces solo tienes que seguir caminando hasta encontrar a las personas correctas.

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Y hoy puedo decir que encontré el mío. Encontré personas con quienes puedo ser yo, conversaciones que quiero guardar para siempre y recuerdos que, con los años, se han convertido en algunos de mis tesoros más bonitos.

Por eso, si estás por comenzar una nueva etapa, no tengas tanta prisa por descubrir quién tienes que ser.

Baila. Goza. Ríe hasta que te duela el estómago. Enamórate de la vida. Haz amigos. Equivócate. Atrévete. Guarda fotografías. Crea recuerdos. Y, sobre todo, disfruta esta etapa.

Porque un día mirarás hacia atrás y entenderás que no necesitabas ser como los demás. Solo necesitabas darte la oportunidad de ser tú.

Con cariño.

De parte de una wallflower que finalmente encontró su lugar.

Fuente: https://www.msn.com/

Un año escolar con la responsabilidad de tener escuelas preparadas

Escuelas preparadas. El regreso a clases trae consigo la emoción de volver a las aulas, reencontrarse con los compañeros y retomar la rutina. Pero hay una pregunta que debería acompañar este retorno y que no puede quedar fuera de la planificación de ningún centro educativo: ¿están realmente preparadas nuestras escuelas para responder ante un terremoto?

No basta con abrir las puertas, organizar los horarios y recibir a los estudiantes. Una escuela segura debe ser también una escuela preparada para enfrentar una emergencia.

En un país expuesto a la actividad sísmica, cada centro educativo debería asumir como una prioridad la evaluación de sus instalaciones, la revisión de sus protocolos de evacuación y la capacitación de toda su comunidad. No debería quedar una escuela, colegio o centro educativo sin verificar las condiciones de su estructura y sin saber qué hacer antes, durante y después de un movimiento telúrico.

La prevención comienza mucho antes de que ocurra un terremoto.

Evaluar antes de lamentar

Uno de los primeros pasos debe ser conocer las condiciones reales de la infraestructura escolar. La evaluación de la estructura no puede ser un trámite ni una acción que se realice únicamente cuando aparece una alerta o después de que ocurre un sismo.

Cada centro educativo debería contar con una evaluación que permita identificar posibles vulnerabilidades: condiciones de las edificaciones, elementos que puedan desprenderse, escaleras, salidas, puertas, ventanas, instalaciones eléctricas y otros espacios que puedan representar un riesgo durante una emergencia.

No se trata de sembrar miedo entre los estudiantes ni entre las familias. Se trata de conocer los riesgos para poder reducirlos.

Una escuela que desconoce sus propias vulnerabilidades difícilmente podrá garantizar una respuesta adecuada cuando la emergencia ocurra.

Los protocolos no pueden quedarse en el papel

También es necesario revisar los protocolos de evacuación.

Tener una ruta señalizada no significa que los estudiantes sepan utilizarla. Tener un punto de encuentro establecido no garantiza que todos sepan llegar hasta allí. Y contar con un documento que explique qué hacer durante un terremoto no significa que, en medio de la emergencia, las personas actuarán automáticamente de la manera correcta.

Por eso, los simulacros deben formar parte de la vida escolar.

No basta con hacer un ejercicio una vez al año para cumplir con un requisito. La respuesta ante una emergencia se construye mediante la práctica. Los estudiantes, docentes, personal administrativo y demás integrantes de la comunidad educativa deben familiarizarse con las rutas de evacuación, los puntos de encuentro y las funciones que cada persona debe asumir.

Los simulacros, además, deben ser evaluados. Después de cada ejercicio es necesario preguntarse qué funcionó, qué falló, dónde se produjeron aglomeraciones, qué estudiantes necesitaron mayor acompañamiento y qué debe corregirse antes del próximo ensayo.

Porque un simulacro no debería tener como propósito demostrar que todo salió bien. Su verdadero valor está en descubrir qué debemos mejorar antes de que ocurra una emergencia real.

Bajar las escaleras no es una carrera

Hay otro aspecto que debe trabajarse especialmente con los estudiantes: la conducta durante una evacuación.

Cuando ocurre un terremoto, el miedo puede provocar reacciones impulsivas. Correr, empujar, gritar o intentar salir desesperadamente puede convertir una situación de riesgo en una tragedia.

Por eso, desde las aulas debe enseñarse que, si las condiciones permiten evacuar de manera segura, hay que hacerlo siguiendo las instrucciones, sin correr ni empujar y manteniendo la calma, especialmente al utilizar las escaleras.

Las escaleras pueden convertirse rápidamente en uno de los puntos más vulnerables de una evacuación si decenas de estudiantes intentan bajar al mismo tiempo, desesperados por salir primero.

La educación para la prevención debe enseñar que evacuar no significa correr: significa desplazarse de manera ordenada y siguiendo las indicaciones establecidas.

Pero también hay que enseñar algo fundamental: no siempre habrá tiempo para evacuar durante el movimiento.

¿Y si no hay tiempo para salir?

Esta es una conversación que debe ocurrir dentro de cada aula.

Los estudiantes necesitan saber qué hacer si el movimiento comienza con tal intensidad o rapidez que no permite iniciar una evacuación segura. En ese escenario, deben practicar las acciones de protección dentro del aula y permanecer allí hasta que el movimiento haya terminado y las autoridades responsables indiquen cómo proceder.

No podemos esperar que un niño, un adolescente o incluso un adulto recuerde qué hacer en medio del miedo si nunca se le ha enseñado ni se ha practicado.

La capacitación debe ser clara, adecuada a cada edad y repetida periódicamente. Los estudiantes deben comprender que durante un terremoto no se trata de actuar por impulso, sino de seguir un plan previamente aprendido.

Y ese aprendizaje debe comenzar desde los primeros años escolares.

Una responsabilidad que no puede ser delegada

Preparar una escuela para un terremoto no es responsabilidad exclusiva del profesor que está frente al aula. Tampoco puede recaer únicamente en los organismos de emergencia o en las familias.

La responsabilidad comienza con quienes administran y dirigen los centros educativos.

Cada director debe saber si su edificio presenta vulnerabilidades. Debe conocer las rutas de evacuación, saber si están despejadas y accesibles y asegurarse de que su personal conoce el protocolo. Debe garantizar que los simulacros se realicen y, sobre todo, que sus resultados sean utilizados para corregir deficiencias.

También debe existir coordinación con las autoridades correspondientes para que las evaluaciones estructurales, los protocolos y la capacitación no dependan únicamente de la voluntad de cada centro.

Porque cuando ocurre una emergencia dentro de una escuela, la responsabilidad es enorme.

Durante varias horas al día, las familias depositan en los centros educativos lo más valioso que tienen: sus hijos. Confían en que estarán protegidos mientras están en las aulas.

Esa confianza implica una responsabilidad que no puede tomarse a la ligera.

Preparar hoy lo que no queremos lamentar mañana

No sabemos cuándo ocurrirá el próximo terremoto ni cuál será su intensidad. Precisamente por eso, la preparación no puede comenzar después.

El regreso a clases debería ser una oportunidad para revisar aquello que muchas veces se deja para después: evaluar las estructuras, actualizar los protocolos, despejar las rutas de evacuación, identificar los puntos de encuentro, capacitar al personal y realizar simulacros periódicos.

Cada ejercicio debe servir para que la comunidad educativa esté un poco mejor preparada que antes.

Y hay algo más importante todavía: los estudiantes deben comprender que saber qué hacer puede salvar vidas.

No se trata de vivir con miedo a los terremotos. Se trata de aprender a responder ante ellos.

Una escuela preparada no es aquella que nunca ha enfrentado una emergencia. Es aquella que, antes de que ocurra, se ha preguntado qué podría pasar, ha identificado sus riesgos, ha entrenado a su comunidad y ha corregido sus debilidades.

El próximo terremoto no avisará antes de llegar. Las escuelas, en cambio, sí tienen la posibilidad de prepararse.

Por eso, este regreso a clases debería traer consigo un compromiso que vaya más allá de los útiles escolares y los nuevos uniformes: que ninguna escuela quede sin evaluar, que ningún protocolo permanezca únicamente en el papel y que ningún estudiante llegue a enfrentar un terremoto sin saber cómo protegerse.

La prevención no elimina el riesgo sísmico, pero sí puede reducir sus consecuencias.

Y cuando la vida de cientos de estudiantes está dentro de nuestras escuelas, prepararse no debería ser una opción. Debería ser una responsabilidad.

Mochila de emergencia: elementos esenciales para afrontar un terremoto

Mochila de emergencia. Tener estos artículos reunidos y ubicados en un sitio de fácil acceso puede ayudar a resolver necesidades básicas durante las primeras horas de una emergencia.

Una emergencia puede obligar a salir de casa en cuestión de segundos y dejar a una familia sin acceso inmediato a agua, alimentos, comunicaciones o medicamentos. Por eso, después del terremoto que sacudió varias zonas de Colombia, vuelve a cobrar importancia una recomendación básica: tener lista una mochila con elementos esenciales para enfrentar las primeras horas posteriores a un sismo.

No se trata de guardar cualquier objeto ni de preparar el equipaje con demasiada anticipación. La mochila debe reunir artículos que permitan resolver necesidades básicas mientras las autoridades y los organismos de socorro atienden la emergencia. También debe estar ubicada en un punto donde pueda tomarse con facilidad.

Primer plano de varias manos sosteniendo una linterna amarilla, una radio gris, dos botellas de agua, una mascarilla blanca y un logo del IGP.Una linterna, una radio con pilas y un silbato pueden ser útiles para mantenerse informado y pedir ayuda después de un sismo -crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Según el Instituto Distrital de Gestión de riesgos y Cambio Climático (Idiger), entre los elementos recomendados está una radio con pilas. Este aparato puede resultar útil para seguir las instrucciones de las autoridades cuando otros medios de comunicación no estén disponibles. La linterna es otro elemento indispensable, especialmente si se presentan cortes de energía o es necesario desplazarse en espacios con poca iluminación. También conviene incluir un silbato. Aunque parece un objeto sencillo, puede servir para pedir ayuda o facilitar la ubicación de una persona que haya quedado atrapada entre los escombros.

La protección personal también debe tener espacio dentro de la mochila. Mascarillas y guantes pueden ser útiles durante una emergencia, especialmente cuando hay polvo, residuos o labores de limpieza. A esto se deben sumar alimentos no perecederos y agua embotellada, suficientes para atender las necesidades básicas mientras se recuperan las condiciones normales.

El contenido debe contemplar además elementos para protegerse del clima. La recomendación incluye un abrigo y al menos dos mudas de ropa adicionales. Un botiquín básico completa esta parte de la preparación, junto con jabón y alcohol para mantener la higiene y realizar labores de desinfección cuando sea necesario.

Mochila de emergencia abierta con botellas de agua, linterna, radio, botiquín, documentos, alimentos, vendas y pastillas sobre una mesa de madera. Mapa al fondo.La mochila debe revisarse cada seis meses para comprobar el estado de los alimentos, medicamentos y demás elementos almacenados -crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Hay objetos pequeños que pueden ser igual de importantes y que con frecuencia quedan fuera de la preparación. Uno de ellos es un cargador portátil para el celular, que puede permitir mantener activo un dispositivo de comunicación cuando no haya electricidad. También se recomienda guardar un duplicado de las llaves de la vivienda o del vehículo. El dinero en efectivo es otro recurso que puede resultar necesario. Lo aconsejable es llevarlo en billetes de baja denominación, especialmente ante situaciones en las que los medios electrónicos de pago no funcionen o no estén disponibles.

También es conveniente organizar los elementos de manera que puedan encontrarse rápidamente. Los artículos de uso frecuente pueden quedar en compartimentos superiores, mientras alimentos, ropa y otros suministros pueden distribuirse para aprovechar el espacio. La idea es que la mochila sea práctica, fácil de transportar y suficientemente completa para responder a las necesidades más inmediatas durante una situación de emergencia, sin dificultar su traslado o evacuación.

La ubicación de la mochila es tan importante como su contenido. Debe permanecer en un lugar de fácil acceso, preferiblemente cerca de la puerta de salida, para evitar perder tiempo durante una eventual evacuación. Guardarla en un sitio de difícil acceso puede hacer que los elementos preparados no estén disponibles cuando más se necesiten.

Infografía que muestra una mochila de emergencia central y los iconos de sus contenidos esenciales: documentos, agua, alimentos, ropa, higiene, botiquín y herramientas.Esta infografía detalla los elementos cruciales que debe contener una mochila de emergencia, organizada en categorías como documentos, alimentos, higiene, ropa y herramientas, vital para la preparación ante cualquier eventualidad -crédito Imagen Ilustrativa Infobae

La preparación tampoco termina cuando la mochila queda lista. Es necesario revisarla cada seis meses para verificar el estado de los productos, revisar las fechas de vencimiento de alimentos y medicamentos y reemplazar aquellos elementos que ya no estén en condiciones adecuadas. Esta revisión permite mantenerla lista para ser utilizada en cualquier momento.

La emergencia reciente en Colombia volvió a mostrar la magnitud que puede alcanzar un sismo. El terremoto registrado este lunes dejó, según el balance citado en la información oficial, al menos 132 personas fallecidas. Además, el Ejército colombiano informó del despliegue de más de 180 rescatistas para apoyar la búsqueda de personas que pudieran haber quedado atrapadas bajo los escombros de las edificaciones afectadas.

Fuente: https://www.infobae.com/

Conoce a través de este mapa cómo es el relieve de la República Dominicana

Un mapa del geógrafo Bolívar Troncoso permite apreciar la extraordinaria diversidad geomorfológica de la República Dominicana y conocer las principales formas del relieve que caracterizan su territorio.

A simple vista, el mapa muestra una isla marcada por diferentes tonalidades, pero detrás de cada color hay una historia geológica y un paisaje distinto. Montañas, cordilleras, sierras, valles, llanos, depresiones, islas y cayos forman parte de un territorio cuya geografía se encuentra entre las más complejas de las Antillas.

La República Dominicana ocupa la porción oriental de la isla La Española o de Santo Domingo y cuenta con una superficie de 48,442.23 kilómetros cuadrados. Se encuentra en la América Media o Central y forma parte de las Antillas Mayores, dentro del arco antillano.

Un relieve de gran diversidad

Uno de los aspectos que más destaca en el mapa es la variedad del relieve dominicano. El territorio está constituido por tres grandes cordilleras: la Central, la Septentrional o sierra de Monte Cristi y la Oriental o sierra de El Seibo.

A estas se suman cinco sierras: Samaná, Yamasá, Neiba, Martín García y Bahoruco, que contribuyen a la diversidad de paisajes que encontramos de norte a sur y de este a oeste del país.

El territorio también cuenta con importantes regiones cársicas o calizas, entre ellas Los Haitises, el Promontorio de Cabrera y el Procurrente de Barahona. Estas zonas se caracterizan por formaciones rocosas particulares, producto de procesos geológicos que han ocurrido durante miles y millones de años.

Valles y llanos que dan forma al territorio

Las montañas dominicanas están acompañadas por extensos valles y llanuras. Entre los principales se encuentran los valles del Cibao, San Juan, Villa Altagracia y Bonao.

El país posee, además, importantes llanos costeros o litorales. En la costa atlántica se encuentran los de Bajabonico, Puerto Plata, Yásica y Nagua-Boba, además de las zonas de Sabana de la Mar y Miches. Hacia el sur se extienden el llano Suroriental o del Caribe y el llano o Plena de Azua.

Otro espacio geográfico de gran importancia es la Hoya de Enriquillo, una depresión tectónica que forma parte de uno de los paisajes más particulares del territorio dominicano.

Los valles escondidos entre las montañas

La diversidad geográfica no termina en los grandes valles. El país cuenta con más de veinte valles intramontanos, muchos de ellos ubicados en zonas montañosas.

En la cordillera Central se encuentran, entre otros, Jarabacoa, Constanza, Tireo, Rancho Arriba, San José de Ocoa, Catanamatías, Río Limpio, del Bao, El Tetero y El Macutico.

En la sierra de Neiba destacan Vallejuelo, El Cercado, Hondo Valle, El Guayabal y Los Pinos del Edén, mientras que en la sierra de Bahoruco sobresalen Polo, Puerto Escondido y La Guázara.

Estos espacios son importantes no solo por sus características físicas, sino también porque sus condiciones de altura, clima y suelo han influido en las actividades agrícolas y en la forma en que las comunidades se han asentado en el territorio.

Un país rodeado de islas y cayos

La geografía dominicana también continúa más allá de la isla principal. En sus litorales se encuentran islas como Saona, Beata, Catalina, Catalinita y Alto Velo.

En el lago Enriquillo existen, además, tres islas: Cabritos, Chiquita o Barbarita y la Islita.

A este patrimonio insular se suma una gran cantidad de cayos distribuidos por diferentes zonas costeras. En la bahía de Samaná se encuentran Levantado, Calvario, Vigía, Arenas y Chico, mientras que en el litoral norte de la península de Samaná aparecen Canas, Limón, Ballenas y Jackson.

En Monte Cristi se localizan Cabras y los Siete Hermanos: Arenas, Tercero, Ratas, Muertos, Monte Grande, Monte Chico y Tororú.

También forman parte de este conjunto los cayos Ratón y El Cayito, próximos a la isla Saona, y Los Frailes y Piedra Negra, en la provincia de Pedernales.

Un mapa para conocer mejor nuestro país

Más que una representación del territorio, este nuevo realizado por el geógrafo Bolívar Troncoso permite acercarnos a la riqueza geográfica de la República Dominicana y comprender que detrás de cada montaña, valle, llanura, isla o cayo existe una historia natural que ha contribuido a construir el paisaje que conocemos hoy.

ADP alerta de tres graves amenazas al año escolar: inseguridad, pandillas y adicciones

La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) dio a conocer una situación de la que poco se habla: la inseguridad que se vive en los centros educativos dominicanos y la violencia entre estudiantes.

La ADP explicó que muchos estudiantes, incluidos niños y adolescentes, conviven en hogares con situaciones que les afectan en el proceso del aprendizaje, llevándolos hasta la ingesta de alcohol.

Temas como padres divorciados o separados y la falta de compañía son una realidad que obliga a los niños a asumir responsabilidades de adultos a temprana edad, como preparar sus propios alimentos, hacerse cargo de su higiene y vivir el día a día de sus vidas sin un acompañante familiar, lo que influye en sus vidas, afectando sus emociones.

“Entonces, ese niño que no está siendo educado en el hogar, que no tiene quien lo guíe, quien le inculque valores, quien le inculque respeto, quien le inculque amor, ese niño es el que llega a las aulas de nuestro país”, manifestó a Listín Diario la profesora Génesis Santos, secretaria de Educación y Formación Sindical de la ADP.

Eduardo Hidalgo alertó, durante su intervención en el Desayuno del Listín, sobre el hacinamiento escolar en Higüey.
Eduardo Hidalgo alertó, durante su intervención en el Desayuno del Listín, sobre el hacinamiento escolar en Higüey.

Ante esto, las escuelas tienen una doble responsabilidad, que, además de educar, está la familiar, la psicológica y afectiva, destacando que existen niños que sienten un abrazo de un adulto cuando el maestro se los da.

La falta de un familiar atento también ha hecho que estos estudiantes se unan a pandillas y sigan caminos que no les corresponde.

La situación con las pandillas escolares ha estado en auge en los últimos años, y según detalló la ADP, esto se debe a que el adolescente busca dos cosas, que son aceptación y también la visualización.

“Lo que no están recibiendo en el hogar, lo que no están recibiendo de las instituciones que deben dedicarse a eso. Ahí (en las pandillas) ellos sienten que es donde pertenecen”, detalló Santos.

Otra de las situaciones con las que los docentes se enfrentan en las aulas son los jóvenes que, con el paso de los años, han creado adicciones, específicamente al alcohol y a los cigarrillos. “Los niños también los lunes llegan a los centros alcoholizados”.

El gremio detalló que muchos maestros, cuando se les acercan a estos estudiantes, los encuentran asueñados, por falta de sueño y con aroma a bebidas alcohólicas y cigarros.

Ante el control de las pandillas escolares, las autoridades de la ADP dijeron que la falta de policías escolares limita el orden en las escuelas. Ángel Cuello, secretario de Investigación y Estadística, dijo que esto es reflejo del cambio trascendente que ha dado la sociedad, y que los incidentes de violencia en República Dominicana son preocupantes, por lo que exhortó a que se realice un estudio sociológico.

Los datos que maneja la ADP detallan que en el país solo hay alrededor tres mil policías escolares para unas 9,000 escuelas.

Sobre esta situación, el Ministerio de Educación había prometido que antes de iniciar el año escolar 2025-2026, la situación por la falta de policías y porteros en las escuelas será resuelta ante las diferentes denuncias que se habían presentado en diferentes zonas del país, como Hato Mayor, San Francisco de Macorís y Santo Domingo Oeste.

Eduardo Hidalgo, presidente de la ADP.
Eduardo Hidalgo, presidente de la ADP.

La función de los policías escolares es mantener una coordinación integral con las autoridades docentes, asociaciones de padres y amigos, alumnos y otras organizaciones de la sociedad civil, procurando garantizar la seguridad de la comunidad educativa y servir al proceso de toma de decisiones en materia de seguridad de las autoridades de educación.

Profesores esperan por nombramientos

La ADP también mencionó que, al cierre del año escolar 2025-2026, según el informe que realizó el Observatorio Educativo, en el área de Primaria, el 58.1% de los encuestados dijo que existe al menos una plaza de docentes abierta en cientos de escuelas y que el 14.6% reportó al menos tres o más.

Cuello explicó que, en las áreas donde más docentes hacen falta, están Informática, Artes, Idiomas, Coordinadores y Psicólogos. Las áreas curriculares tradicionales también registran déficit, como son Matemáticas, Lengua Española, Ciencias de la Naturaleza y Ciencias Sociales.

Mientras que, en el Banco de Elegibles, desde el año 2021, hay 983 de docentes a la espera de un nombramiento y agregaron que lo que se están manejando son asignaciones de profesores bajo contratos.

El déficit de calidad educativa ha estado afectando también la calidad de vida de los docentes.

Cuello detalló que las condiciones de salud en los docentes ha empeorado, donde destacan el síndrome de burnout, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un estado de agotamiento físico, mental y emocional que, en los docentes dominicanos se ha generado por la carga de trabajo que han tenido, que también se la llevan a sus casas.

Esta sobrecarga también les afecta a futuro, que a la hora de sus retiros, Eduardo Hidalgo, presidente de la ADP, detalló que muchos pensionados dependen de medicamentos por enfermedades, causadas principalmente por el estrés al que están sometidos y la carga de trabajo.

“Ustedes sabían que el recreo lo atienden los maestros. Que el almuerzo, violando leyes internacionales, los maestros no tienen la hora de almuerzo. Son los maestros que ustedes ven en una escuela hasta dándoles la comida a los niños”, dijo Cuello, quien agregó también que el tiempo personal lo usan para la docencia.

Fuente: listindiario.com

Comenzar la secundaria: A qué se podría enfrentar tu hijo y cómo brindarle ayuda

La transición de la escuela primaria a la secundaria puede ser emocionante y a la vez un gran desafío para los niños. Están entrando a una nueva estructura escolar que los obliga a asumir más responsabilidades y una mayor carga de trabajo. Además, cuando empiezan la pubertad, experimentan cambios físicos, hormonales y emocionales que afectan su sentido de identidad y su forma de relacionarse con amistades, compañeros de clase y familiares.

“Trabajo con muchos estudiantes de cuarto y quinto grado, y cuando está por terminar el año, conversamos mucho sobre la ansiedad de pasar a la secundaria”, dice Emma Petree, LMSW, trabajadora social de los Programas para escuelas y comunidades del Child Mind Institute. “Lo que más escucho son preocupaciones sobre los cambios entre clases, el aumento en la carga de trabajo y las tareas, así como sobre la mayor exposición a sustancias, como fumar y vapear”.

Un cambio en la estructura de las clases

Una de las partes más llamativas de la transición a la secundaria es el cambio en la estructura de las clases. En lugar de tener un solo maestro durante todo el día, los niños tienen varios maestros para distintas materias. Manejar tu horario de clases, desplazarte de una clase a otra en poco tiempo y guardar tus cosas en un casillero puede ser demasiado (tengo que admitir que yo perdí el candado de mi casillero unas cuantas veces).

Puede ser útil que los estudiantes conozcan el campus antes de llegar el primer día, dice la Sra. Petree. “Muchas escuelas organizan jornadas de regreso a clases antes de que inicie la escuela. Creo que eso es de gran ayuda para reducir la ansiedad”.

Le puedes explicar a tu hijo que, como tendrá un maestro diferente para cada materia (en inglés), las clases pueden tener distintos niveles de dificultad en cuanto a tareas, criterios de calificación y expectativas. Fomentar que acudan con sus maestros (o el consejero escolar, si hay uno en su escuela) cuando tengan dudas o problemas específicos con las tareas les puede hacer sentir más independientes.

Aún así tú igual te puedes preparar para intervenir en caso necesario, al trabajar con sus maestros u otro personal de la escuela para identificar las necesidades específicas de tu hijo y ofrecerle el apoyo adecuado.

“También es una gran transición para los padres, porque en la escuela primaria tienes un maestro a quien acudir y a quien enviar un email en caso de cualquier pregunta o problema”, dice Janine Domingues, PhD, psicóloga sénior del Centro para trastornos de ansiedad del Child Mind Institute. “Tendrás que averiguar a quién te puedes dirigir, si a un asesor, un consejero escolar o a maestros específicos”.

¿Cómo ayudas a tu hijo con la organización?

En secundaria, los niños experimentan un aumento de tareas, exámenes, pruebas y proyectos. También tendrán que manejar su tiempo. “La secundaria es la primera vez que las habilidades del funcionamiento ejecutivo se vuelven más necesarias”, dice Jane Wong, PsyD, neuropsicóloga asociada del Centro Gund para el aprendizaje y el diagnóstico del Child Mind Institute.

La Dra. Wong recomienda conseguir carpetas de distintos colores para cada materia, así como un calendario de tareas, para ayudar a los niños a visualizar cuándo deben entregar cada cosa. Y sugiere hacer una lista de verificación para ayudar a los niños a saber qué tienen que meter en la mochila cada mañana.

Es esencial tener rutinas para hacer las tareas, lo que incluye un espacio de trabajo en casa. En el caso de niños con TDAH o problemas de atención, dice la Dra. Wong, puedes conseguir una banda elástica (en inglés) para su silla o un cojín sensorial (en inglés), para ayudarles a concentrarse.

La Dra. Domingues señala que es importante dar a los niños un período de gracia, pues este aumento de responsabilidades puede resultar abrumador. “Recomiendo a los padres que, sobre todo al principio, fijen un momento a la semana para hablar con sus hijos”, dice. “Puedes hacer preguntas como: ‘¿Cómo te ha ido esta semana? ¿hubo momentos que te hayan parecido demasiado caóticos?’. De este modo, puedes obtener información sin tener la sensación de estar acosando a tu hijo todos los días”.

Cambios en la dinámica de las amistades

La secundaria suele traer cambios en la dinámica de las amistades (en inglés), ya sea porque se hacen amistades nuevas o porque te alejas de las antiguas.

“Es una época de exploración de la amistad, y viene acompañada de cierto dolor”, dice la Dra. Domingues. “Exploras quién eres y qué quieres de las amistades. Todo eso es completamente normal”.

Para algunos niños, estos cambios pueden provocar mucha ansiedad, explica la Dra. Domingues, mientras que otros aprovechan esta oportunidad de exploración.

Con los niños que buscan activamente hacer nuevas amistades, la Dra. Domingues recomienda que los padres hablen sobre el tipo de personas que les interesan y qué buscan en un amigo o amiga. “Y si están cambiando su círculo de amistades, también querrás asegurarte de que siguen siendo amables. Habla con ellos sobre cómo separarse de forma saludable de un amigo, en lugar de hacerles ghosting o alejarse sin conversarlo”.

Y si observas que tu hijo se resiste a hacer nuevas amistades, la Dra. Domingues dice que puedes validar sus sentimientos, hablar de lo que le preocupa y decirle que conocer a personas nuevas suele ser incómodo al principio. “Repasa las formas en que se pueden relacionar, ya sea uniéndose a grupos o clubes diferentes en la escuela, sentándose en una mesa distinta a la hora de comer o apuntándose a una actividad fuera de la escuela”. Ella también se refiere a la importancia de enseñar a los niños a entablar una conversación, como preguntar a alguien por sus planes para el fin de semana o hablar de una clase o un maestro que tengan en común.

“Con frecuencia repito: no hace falta ser amigo de todo el mundo”, dice la Dra. Domingues. “Solo hace falta una persona con la que conectes de verdad”.

La presión de pares

A medida que los niños van formando estas nuevas conexiones y grupos de amistades, pueden empezar a sentir que tienen que comportarse o parecer de una determinada manera para encajar.

“Es entonces cuando la presión de pares se vuelve realmente intensa”, dice la Sra. Petree. El círculo social de tu hijo, dice, tiende a pasar a “primer plano en lo que se refiere a sus decisiones.”

Tanto la Sra. Petree como la Dra. Domingues están de acuerdo en que establecer valores familiares puede ayudar a los niños a manejar situaciones en las que sienten la presión de hacer algo que les incomoda.

“Algo que resuena a esta edad son las conversaciones basadas en valores y destacar el sentido de identidad de los niños”, dice la Sra. Petree. “Están empezando a formar sus identidades, y todavía son muy jóvenes. Conviene mantener un conjunto de valores para guiarse que vaya más allá del ‘no hagas esto’, porque eso no lo escuchan. Esto les permite tomar decisiones por su cuenta, y tener una sensación de independencia y autonomía, que es algo que realmente quieren”.

“Creo que a veces también tiene que ver con el lenguaje y los guiones”, añade la Dra. Domingues. “Los niños no siempre saben qué decir, cuándo decir qué cosa o cómo decir que no, sin perder una amistad. Así que los padres pueden practicar este tipo de conversaciones con sus hijos”.

Inseguridad sobre la imagen corporal

Cuando los niños entran en la middle school, por lo general también están entrando o ya han entrado en la pubertad. Y con la pubertad vienen muchos cambios corporales (en inglés) que pueden provocar ansiedad e inseguridad.

Fue en la clase de educación física de middle school cuando empecé a ser plenamente consciente de mi cuerpo y de sus defectos. Teníamos que cambiarnos unas delante de otras en el vestidor y las niñas aprovechaban para comparar y comentar los “progresos” de las demás. Eran habituales las conversaciones sobre tallas de sostén, ancho de las caderas y depilación.

Muchos estados todavía obligan a los niños a realizar pruebas de condición física (en inglés), que pueden implicar pesarse en público y reportes sobre el IMC.

Para preparar a los niños para este tipo de situaciones incómodas, los padres pueden iniciar conversaciones tempranas sobre la pubertad y los cambios corporales, dice la Dra. Domingues. “Dile a tu hijo que el cuerpo de cada persona es diferente y asegúrate de que entiende lo que significa la pubertad: el aspecto que tiene tu cuerpo ahora no es el que tendrá dentro de dos o tres años. Esto reafirma su experiencia”.

Hablar de los cánones de belleza y los tipos de cuerpo ideales, añade, también puede hacer una diferencia en la forma en que se desenvuelve tu hijo en este nuevo entorno.

Exposición a la presión sexual

En la middle school, hay más probabilidades de que los niños se expongan a contenidos sexuales y al consumo de sustancias, advierte la Sra. Petree. “Creo que solo por el hecho de estar en un ambiente donde hay niños mayores, se exponen a muchas más cosas muy rápidamente. Las redes sociales y el acceso a Internet desempeñan sin duda un papel muy importante”.

La Dra. Domingues anima a los padres a mantener conversaciones sobre estos temas pronto, incluso en cuarto o quinto año, antes de que empiecen la secundaria.

Porque junto con la exposición puede venir la presión. “En especial con las jóvenes, veo con frecuencia que esta nueva exposición (junto con la presión de pares y los problemas de autoestima influenciados por las hormonas) hace que se metan en situaciones potencialmente riesgosas o perjudiciales”, observa la Sra. Petree.

Ella cuenta cómo ha trabajado con muchas niñas que piensan que les deben a otras personas un determinado comportamiento sexual. “Tenemos muchas conversaciones sobre el empoderamiento y repetimos frases como: ‘No le debes nada a nadie. Tu cuerpo es tuyo y tú eliges’”.

La Sra. Petree también aconseja con frecuencia a las jóvenes que “se conecten” con su cuerpo y se den cuenta cuándo las cosas son cómodas y cuándo incómodas. “Una vez más, decir: ‘No hagas esto’, no va a funcionar”, explica. “En lugar de eso, ella les enseña a los niños a escuchar lo que sienten que es seguro e inseguro para sus cuerpos”.

Puede que los niños también sientan la presión de realizar actividades sexuales con las que no se sienten a gusto porque ven a sus compañeros hacerlo, añade.

Las conversaciones sobre el espacio y los límites pueden ser igual de importantes para los niños, dice la Dra. Domingues. “Creo que los niños también pueden ser muy físicos entre ellos. Y puede que ni siquiera sea sexual. Podría tratarse de juegos bruscos. Algún tipo de cruce de límites que puede hacer sentir incómodas a las personas”.

Los padres pueden hablar con sus hijos sobre cómo hablar si ven un comportamiento problemático, y ayudarles a sentirse a gusto apegándose a lo que les parece respetuoso.

Fuente: https://childmind.org/